Pablo Domínguez, misionero paúl

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El pasado 27 de julio les daba noticia del fallecimiento de Carmelo Velloso, un misionero paúl de Larraga, que había pasado su vida entre los presos de la cárcel de Martutene y los más pobres de Honduras. Hoy, sin cumplirse dos meses, debo hacerme eco de la muerte de Pablo Domínguez, también misionero paúl, en los últimos cinco años responsable de la iglesia de La Milagrosa de Pamplona.

Carmelo y Pablo, mis dos grandes amigos de la adolescencia y primera juventud en los paúles, han pasado los últimos meses de su vida, unidos por el dolor y la enfermedad, entre la residencia de La Milagrosa y el hospital de San Juan de Dios. Y han tenido ocasión de asumir, aceptar y pasar por el crisol de la reducción y el sufrimiento una vida de entrega, según el ideal y el carisma de su fundador, San Vicente de Paúl.

Pablo nació en Tornos (Teruel) en 1950. Huérfano de padre desde muy joven, su familia se trasladó primero a Zaragoza y después a Cataluña. Él ingresó con 10 años en el colegio de Teruel para estudiar humanidades. Durante 5 años, en Cuenca, Madrid y Zaragoza, fuimos compañeros y amigos y compartimos inquietudes humanas y espirituales. Gocé de su amistad y admiré sus virtudes humanas y cristianas, concretadas en una personalidad sana y alegre, una actitud de servicio siempre presente y una vocación firme.

Cuatro ámbitos han centrado su vida y su misión, todos ellos perfectamente acordes con el carisma vicenciano: la formación de seminaristas en los años ochenta, un periodo convulso en el que las vocaciones religiosas empezaban a disminuir drásticamente; el acompañamiento a los jóvenes, una pastoral difícil a la que él dedicó algunos de los mejores años de su vida; el acompañamiento a las hijas de la caridad, una tarea casi permanente y especialmente querida en su actividad; y las misiones populares, la actividad más conocida de los paúles a lo largo del siglo XX. Pero los años del padre Langarica ya habían pasado, y el viejo y altisonante modelo de misión que tantos éxitos había cosechado no se adecuaba a las nuevas necesidades pastorales. Pablo se aplicó con entusiasmo y entrega, junto a otros compañeros suyos como Luis Mª Martínez Sanjuán, a diseñar nuevas fórmulas, nuevos estilos y nuevos equipos de sacerdotes, hermanas y seglares para continuar la misión tradicional. Los últimos años los pasó al frente de la iglesia de La Milagrosa, animando el culto y acompañando a emigrantes y marginados a través del programa Manos Abiertas.

El funeral, celebrado el pasado 20 de septiembre en esta misma iglesia, fue todo un compendio de su vida y estuvo pleno de simbolismo. En el recinto eclesial, levantado por Víctor Eusa en forma de nave ascensional -la nueva arca de Noé-, nos reunimos, presididos por el provincial, David Carmona, representantes de toda la familia vicenciana. Su familia de sangre, con su hermana Pili al frente, que venida de Cataluña le ha acompañado durante toda la enfermedad; buena parte de sus compañeros de congregación, llegados para despedir a una persona especialmente querida; una nutrida representación de hijas de la caridad, prueba del cariño y el poso que Pablo ha dejado entre ellas; y amigos varios de uno y otro signo, muchos de ellos feligreses de La Milagrosa.

La confianza que él tuvo en Dios y que dejó patente en conversaciones con unos y otros (“Lo tengo asumido, Román”, me dijo en mi última visita al hospital) se hizo presente en los cantos y las palabras pronunciadas en el funeral. Examinado de amor al atardecer de su vida, y puesto que Dios es amor, no tengo duda de que lo ha recibido en su amistad y que descansa junto a Él. Quiero pensar además que su funeral fue un aldabonazo positivo para todos. Así creí apreciarlo en el símbolo de la luz. Pese a las tormentas, la nave continúa, y allí en las vidrieras del techo apareció un rayo de luz que parecía decirnos: “No temáis, yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.

Diario de Navarra, 25 de septiembre de 2017

 

 

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Viaje de estudios a Grecia. Un crucero por el Golfo Sarónico. 18 de enero (IX)

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Réplica de una nave griega junto al muelle de embarque

El despertador ha vuelto a sonar pronto. La salida desde el puerto era a las ocho y había que levantarse, desayunar y acercarse hasta la línea de embarque. La distancia no es grande y los cuatro kilómetros de la avenida que une la línea de costa y el centro de Atenas, hoy domingo por la mañana, la hacemos en pocos minutos. Los lugares ya empiezan a resultarnos conocidos. Omonia, Syntagma, templo de Zeus Olímpico, y siempre la desafiante Acrópolis como fondo. El barrio próximo al embarque conserva edificios construidos para las olimpiadas de 2004. Solo el imponente edificio polivalente de la Ópera y la Biblioteca Nacional aparece en el horizonte como obra de envergadura.

2015-01-18 08.17.52Vista de la costa con El Pireo al fondo

El barco que nos traslada a las islas tiene un cierto sabor añejo y algo decadente, pero la tripulación, con una señora al frente buena dominadora de lenguas, es todo amabilidad y simpatía. La mañana está fresca y algo nublada, y el Egeo nos acoge en un paisaje de postal. Una costa recortada, inicialmente con poblaciones importantes y pintorescas como El Pireo, y posteriormente convertidas en una sucesión de puntos aislados. La orografía sigue siendo complicada y los acantilados caen sobre el mar sin recodos intermedios. Apenas se ve alguna cala intercalada entre peñascos.

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Vista del salón comedor del barco en plena travesía

La travesía, con un mar en calma y una superficie de color broncíneo, no nos depara más sorpresas que un hermoso paisaje, parejas de delfines saltando alegremente tras nosotros, y una constatación: que las islas no son sino la continuación de la tierra firme, una Grecia fragmentada, en la que sus habitantes se mueven como pez en el agua. Ya Homero se refería a ello hablando de esos espacios intermedios como “los dulces caminos del mar”.

2015-01-18 11.33.29Vista general del pequeño puerto de Hydra con los burros esperando a los turistas

Tras una travesía de algo más de tres horas, llegamos a Hydra, la más alejada de las islas. El casco urbano de Hydra cuelga de las colinas en una pequeña ensenada. A uno y otro lado, dos fortificaciones de época veneciana nos hablan de la agitada historia de estas tierras, apetecidas por todos los pueblos del Mediterráneo y conquistadas por algunos de ellos. Hoy la isla es refugio de armadores y familias acomodadas, además de estar habilitada para un turismo selecto y selectivo.

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Ángel comanda el grupo en su callejear por Hydra

Caminar por sus calles en enero, entre paredes blancas y encaladas, limoneros, chumberas, buganvillas y gatos por doquier es encontrar el alma mediterránea diseminada de un extremo al otro. Sosiego, serenidad, serena belleza son detalles de una arquitectura que no deslumbra por su riqueza ni su ostentación, sino por su armonía.

2015-01-18 12.43.52La tripulación del barco pesquero ofrece su producto a los posibles compradores

De nuevo a bordo, nos disponemos a comer en el salón principal. Todos juntos, en un espacio reservado y habilitado con el sonoro rótulo de “Aula”. Un grupo musical nos ameniza la comida y el relax posterior. Un polivalente músico, orondo y entrado en años, nos deleita con los instrumentos de metal, y un pianista que ya ha vivido al menos dos edades, con acento cascado y a media voz realiza tarea de orquestina. La rubia madura, de cuerpo estilizado y pretensiones profesionales, es la animadora de antaño. Repertorio internacional para satisfacer a japoneses, españoles y argentinos, los grupos mayoritarios.

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Vista de la Península del Peloponeso desde Poros de la que le separan apenas 400 metros

La parada en Poros apenas nos permite subir a la torre de entrada al puertecillo en un altozano y tomar un café. Poros es otro capricho orográfico. Solo 400 metros la separan de la gran península helena, del Peloponeso. Pero su vida, con una “golondrina” que va y viene continuamente de una a otra parte, sin duda es conjunta.

2015-01-18 12.18.16Los gatos son una estampa cotidiana del paisaje griego

Egina es nuestra última escala en el crucero. De los 40 asistentes, un pequeño grupo nos decantamos por la excursión en autobús que nos permite una pequeña gira por el interior de la isla y una visita al templo de Atenea en Afaia. Para facilitar las cosas, se me permite una breve explicación en español que siguen con interés los alumnos y un grupito de argentinos. El templo es magnífico por todos los conceptos. Ubicación, en un claro desafío intelectual y político a sus vecinos y enemigos los atenienses, cuya ciudad se divisa desde el templo; calidad constructiva, con un templo períptero, hexástilo, cella con columnata de dos pisos y una perfección técnica que solo se superará en el Partenón; y conservación, dado que son perfectamente visibles los propíleos, el altar, las bases de las columnas y el cuerpo completo del templo con la naos, la pronaos y el opistodomos. Las columnas se mantiene en su mayor parte en pie. Lástima que el culto Luis de Baviera decidiera transferir frontones y metopas a su tierra, aunque hoy estén perfectamente expuestas en la Gliptoteca de Munich.

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Las estampas de postal son frecuentes entre isla e isla

Volvemos al barco y comienza el show. En grupo, los humanos nos transformamos y si somos turistas, más. Dos jóvenes y flexibles bailarines demuestran su fuerza y habilidad en bailes nada fáciles. Pasos y bailes que, por momentos, nos recuerdan al folklore rural de nuestra tierra.

2015-01-18 11.21.47Las islas del Golfo Sarónico no son sino una continuación de la Grecia continental

De nuevo, de vuelta al hotel. El cansancio empieza a hacer mella en mi cuerpo y en mi ánimo. Dejo para mañana estas notas que redacto en el avión de vuelta a España. Pero ese cansancio no afecta a un grupo de alumnos extranjeros, probablemente de bachillerato, que están alojados en el hotel en el piso superior al nuestro. Son apenas las diez de la noche, llegan, se cambian y de nuevo a la noche de Atenas, que para ellos tiene al menos el mismo encanto que la Acrópolis. Confío en estar dormido para su vuelta, porque ayer la juerga continuaba a las cuatro de la mañana. Son las ventajas de viajar con el Aula de la Experiencia. Como dice el Eclesiastés, “cada día tiene su afán” y el nuestro es dormir para disfrutar en las mejores condiciones de todo lo que Grecia nos ofrece.

Viaje de estudios a Grecia. Un adiós desde la distancia. 17 de enero (VIII)

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Javier Torrens, amigo común, me envío el mismo sábado esta imagen en su recuerdo

Me han comunicado la noticia antes de subir al autobús, camino de los monasterios de Meteora. María Victoria Arraiza ha muerto. Aunque sabía de su enfermedad y de su irreversible situación, la noticia me ha impactado grandemente. La conocí hace ocho años, cuando ambos fuimos elegidos parlamentarios forales. Durante siete años hemos trabajado honesta y dignamente, defendiendo ambos los principios en los que creíamos. Muy juntos además, ya que coincidíamos en las comisiones de Asuntos Sociales, Cultura, y Convivencia y Solidaridad Internacional. Si tuviera que definir en tres palabras su personalidad diría que era una mujer valiente, comprometida y libre. Persona de carácter y de principios, su paso por la Cámara y por el PSN-PSOE no ha sido fácil, pero hasta el final conservó su compromiso y su dignidad. En la iglesia de San Esteban, hoy convento de monjas ortodoxas, he encendido una vela en su memoria y le he pedido al Buen Dios que la acoja en su seno, ella que en los últimos veranos, siguiendo el consejo de Jesús, partía hacia Benin para cuidar de los niños, especialmente desfavorecidos en el Tercer Mundo.

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Vista de la Gran Meteora desde el otro lado del barranco

La visita a los monasterios resulta impactante por varios motivos: la singularidad y belleza de las formaciones rocosas; lo insólito de la vida eremítica, aunque sea una práctica existente en buena parte de las religiones; y la dificultad añadida de la edificación en lo alto del peñasco, levantando auténticas poblaciones, como es el caso de la Gran Meteora. El resultado final, incluso hoy que los edificios han sido restaurados, adecentados, modernizados y acercados a la civilización, resulta sorprendente. Una vida suspendida entre la tierra y el cielo, dedicados a la oración y al culto, que van acumulando progresivamente riquezas hasta convertirse con el tiempo en unos emporios de arte y en un Estado dentro de un Estado. Resultan inimaginables las condiciones de vida: aislamiento, soledad, frío, condiciones higíenicas deplorables, todo al servicio del alma, tratando de olvidarse del cuerpo. Pero luego queda la vida real de cada monje a lo largo de los siglos. ¡Cuántas sorpresas nos llevaríamos si las piedras hablaran!

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Vista del osario del monasterio, tan real como tétrico

La Gran Meteora es el digno resto de un esplendoroso pasado. Cinco monjes habitan un espacio en buena parte habilitado para el turismo y gestionado por laicos. Muy interesante la iglesia, con una colección excelente de pintura y mobiliario litúrgico. Excelente también el pequeño museo, con valiosos manuscritos de los primeros siglos medievales y ajuar en sus múltiples facetas.

2015-01-17 10.37.17El ajuar del fogón y la cocina da idea de las condiciones de vida

Interesante también los restos de las instalaciones no restauradas: torre de entrada de enseres y alimentos, cocina, almacenes y osario. ¿Hasta cuándo perdurará el monasterio? No le auguro buen futuro como centro vivo, por más que siga siendo uno de los reclamos turísticos de Grecia. Tras observar desde la carretera algunos otros, llegamos al monasterio de San Esteban, habitado por una numerosa y joven comunidad de monjas. El monasterio es más reciente, de menos interés artístico -aunque la iglesia merezca la pena-, pero todo rezuma vida y actividad. Justo lo que le falta al otro. Las monjas atienden la portería, el museo y las distintas actividades. Y una de ellas, escoba en mano, repasa la rampa de entrada cada vez que un grupo llega al monasterio. El puentecito fijo facilita la visita, pero las vistas hacia el sur son imponentes.

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Paradojas del destino. De la vida eremítica a atractivo turístico. Vista de la larga fila de autobuses en temporada baja

Será discutible esta vida por la que han optado estas mujeres, pero respeto profundamente su opción, siempre que lleve implícito verdad y autenticidad. La felicidad tiene muchos caminos.

2015-01-17 09.07.17Vista de otro de los monasterios plantado en la cima de la roca

El camino de vuelta a Atenas, largo sobre el papel, nos depara sorpresas. La visita a la tienda de iconos y demás quincallería nos permite ejercitar el noble arte de gastar y no poco, dado lo nutrido de los sorteos efectuados tras la partida. Las visas y el buen humor acompañan el viaje.

Recorremos la gran llanura de Tesalia, patria del belicoso Aquiles. Es la primera vez en Grecia que el autobús se aburre en largas rectas acompañadas de una tierra jora y fértil dedicada al cereal y el algodón básicamente.

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El autobús espera la salida de los comensales para realizar el último y largo trayecto de nuestro viaje

La comida, en un restaurante de carretera sin mucho encanto pero cómodo y rápido, nos permite despedirnos oficialmente de Giorgos y Angélica. Gloso brevemente los elementos de un buen viaje: destino, programa, tiempo atmosférico, grupo, chófer y guía.

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El hall del hotel bulle de interés  antes del mitin

Me detengo básicamente en los tres últimos. El grupo ha sido estupendo: solidaridad, camaradería, respeto y puntualidad han sido una tónica sin excepciones. Y tanto los alumnos con sus acompañantes parecían veteranos viajeros. Pondero la labor de Giorgos, moderno San Jorge dotado de su peculiar caballo, un magnífico Mercedes que solo ha fallado un poquito con la temperatura. Pilar, nuestra delegada de clase, le entrega un recuerdo en nombre de todos. La guía es elemento clave en un viaje al extranjero cuando no se conoce la lengua y pretende tener un marcado carácter cultural. Hemos tenido suerte y Angélica ha unido a su profesionalidad su buen trato y su atenta cercanía. Un acierto que ponderamos y agradecemos. Además de una propina, le ofrezco el libro de Javier Reverte “Corazón de Ulises” que nos ha acompañado durante el viaje con una dedicatoria en nombre de todos.

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Vista del mitin. Adivinamos las pantallas y, al fondo, el candidato

La llegada al hotel a una buena hora nos reporta la última novedad del día. Tenemos un mitin importante, dado el número de gente y la aglomeración de coches y taxis. Un candidato del nuevo partido de Papandreu, escindido del PASOK, presenta sus credenciales. No me gustan los escindidos, y menos cuando las cosas pintan mal. Papandreu debería preguntarse por qué él, que consiguió mayoría absoluta en el pasado, tiene ahora una intención de voto que no supera el 10% entre los dos partidos, el viejo y el nuevo. Visto desde fuera parece que el retiro es su opción más lógica. Pero las sagas de los políticos griegos se resisten a morir. Asisto al mitin durante un ratito con la idea de observar el ambiente. Todo me resulta familiar: la entrada triunfal, los besos y abrazos, los alegatos altisonantes y los aplausos buscados. No le auguro mucho éxito. No he visto apenas jóvenes y eso marca tendencia.

2015-01-17 11.14.46Frente a la euforia de los incondicionales, he ahí otra visión bien distinta de los líderes políticos griegos: todos en la cárcel y vestidos de presidiarios

De nuevo con el recuerdo de María Victoria, me acerco hasta la catedral católica de San Dionisio Areopagita, situada en nuestra misma calle. Entro, pero debo salir de inmediato porque cierran la iglesia y la verja. Vaya en todo caso mi último recuerdo para una mujer que amaba la vida, la cultura y la amistad. Descanse en paz.

Viaje de estudios a Grecia. Delfos, de Apolo y del Parnaso. 16 de enero (VII)

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Vista desde la habitación del hotel al amanecer

La llegada nocturna a Delfos nos permitió solo intuir el emplazamiento. La empinada carretera dejó el mar Egeo y tras una esforzada subida, incluso par el autobús, nos acercó hasta el hotel Amalia. Tras la cena, dimos un pequeño paseo hasta la iglesia mayor, situada en el centro del pueblo. La calle se adaptaba con dificultad a la orografía y las modestas casas invadían la acera con cierta facilidad. Es jueves de enero y el silencio lo invade todo. Solo una taberna en el centro de la población nos recuerda que estamos en un enclave turístico.

2015-01-16 09.12.10Los Felones delante del tholos del templo de Atenea Pronaios

La iglesia, coqueta en su fachada y muy modernizada en su aspecto, presenta como en otros muchos edificios las banderas nacional y del patriarcado de Constantinopla. Esto nos sorprende en la secularizada España, pero la iglesia ortodoxa siempre ha sido uno de los bastiones de la patria y la identidad helena. No olvidemos que los cinco siglos de colonización otomana no pudieron con la cultura griega y que la iglesia ortodoxa jugó un papel clave en la independencia a comienzos del siglo XIX. Sirva como ejemplo que Tsipras, el lider de Syriza, se declara ateo y ferviente defensor de la separación Iglesia-Estado, pero no tuvo ningún empacho en fotografiarse con el patriarca ortodoxo con motivo de la Pascua navideña.

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Vista del tholos con los primeros riscos del Parnaso al fondo

La visión desde la terraza al amanecer del nuevo día es espectacular. En Grecia, el mar es un horizonte cotidiano y toda montaña cuenta con su mar más o menos próximo. Delfos está en el golfo de Corinto, al final de las barrancadas de la nueva población, nacida por traslado a finales del siglo XIX para permitir la sistemática excavación de la Delfos histórica.

2015-01-16 09.37.08La fuente Castalia brota a los pies del desfiladero

Son las ocho y media de la mañana y ya estamos en el sitio arqueológico, tan espectacular como insólito. ¿Un santuario aquí, colgado de las rocas, sin aparente espacio para fieles y visitantes? Así fue, y desde el siglo VIII a.C. este nido de águilas a los pies del Parnaso se convirtió en el más famoso de los santuarios de la Hélade. Por tierra y mar, griegos de todos los rincones llegaron para consultar el oráculo, bien sea a título particular, bien como colectividad política y social. Una vez más, griegos separados por la guerra y la política, pero unidos por una misma lengua, una cultura y unos dioses que los acogen a todos.

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El ágora de Delfos, a la entrada del recinto

El primer enclave visitado es el templo de Atenea Pronaios, situado fuera del recinto. Su tholos es una imagen típica y tópica de Delfos. La esbeltez de sus columnas levantadas, junto a la calidad del mármol y lo insólito del lugar, hacen del tholos un monumento emblemático.

2015-01-16 10.29.42El tesoro de los Atenienses nos permite apreciar parte del antiguo esplendor

Pero en Delfos tan interesante es lo levantado como lo que está caido. Tambores de columnas, triglifos, capiteles y trozos de entablemento descansan entre arrumbados y dormidos con la cercanía que supone verlos a ras de suelo. Aunque los letreros insisten en no tocar las piezas en griego, inglés y francés, çste último como homenaje a la delegación francesa que excavó el lugar a lo largo de un siglo, no puedo menos que pasar mi mano y sentir la calidez de una piedra dotada de tanta belleza. ¡De mármol!, subido a lomos de burro o carreta desde el Pentélico o alguna de las islas griegas. Trabajado, levantado y ornado en honor de una diosa que vio levantar ininterrumpidamente templos en su honor a lo largo de varios siglos.

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Abajo, la stoa de los Atenienses; encima, el templo de Apolo

Subiendo hacia el recinto, al pie de la actual carretera, sigue manando una fuente modesta, la fuente Castalia, a la que se encomendaba la purificación previa de atletas, fieles y pitia. Una vez más, como en casi todas las culturas, el agua como fuente de purificación y nueva vida. No nos resistimos al rito y el agua, ni tan fría ni tan celestial como quisiéramos, humedece la boca en una mañana que se promete fecunda.

2015-01-16 10.39.11Pocas veces un profesor ha estado tan cerca de un capitel jónico

La entrada al recinto inicia un ascenso procesional en el que arte, religión, competencia y buen gusto se dan la mano: primero el ágora, después los tesoros, en especial el de los atenienses que, reconstruido, nos permite apreciar levemente el esplendor de antaño. Junto a él, el bouleuterion o cámara del Consejo. La vía sacra continúa con la stoa de los atenienses y el templo de Apolo, un edificio imponente en un marco difícil por su emplazamiento. La visita culmina con el teatro, donde en honor a Apolo se desata la pasión poética y musical. Nuestro coro polifónico entona unas armonías melodiosas y la pareja jotera deja recuerdo de nuestro folklore.

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Nuestra pareja mixta de joteros en plena actuación en el teatro

Pero si bello es el enclave, no le va a la zaga el museo. Hermoso el continente y especialmente espléndido el contenido. Las salas, bien diseñadas y excelentes de luz, recogen los fondos aparecidos a lo largo de más de 100 años de excavaciones.

2015-01-16 11.22.17Hermosa vista de conjunto en el descenso hacia el museo

Cualquiera de sus piezas haría las delicias de un museo de mérito, pero hay algunas que están recogidas en todas las historias del arte: los gemelos de Argos, kuroi paradigmáticos; la esfinge, el kilix y ¡cómo no!, el auriga, tantas veces explicado, sentido y alabado. Con la ventaja adicional de ver el resto de los elementos de la cuadriga, situados en la vitrina de al lado. Por una vez la fortuna sonrió y la pieza principal es la que apareció en mejores condiciones. La serena belleza del joven sigue iluminando el paso del siglo VI al V y constituye un pórtico inigualable para el despliegue técnico y artístico que supondrá la época clásica.

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Los gemelos de Argos, unos kuroi de libro

El camino de la montaña que conduce al Parnaso tiene hoy nuevos peregrinos: los esquiadores, que pretenden descednder sus recias laderas cubiertas de nieve. De eso viven algunos de los pueblos que atravesamos.

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Vista parcial del bellísimo Auriga de Delfos

Tras una copiosa comida, gustosa y rápida, iniciamos de nuevo la ruta atravesando la región de Sterea Ellada, dejando el Parnaso a nuestras espaldas para buscar la llanura y el mar en las Termópilas. Daniel Francés nos ilustra con un texto sobre la célebre batalla. ¡Lástima que los cambios geológicos y orográficos nos impidan disfrutar del desfiladero e imaginarnos a Leónidas y sus 300 espartanos en pleno esfuerzo! Como compensación, un monumento algo anodino recuerda la hazaña.

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Imagen poco frecuente del resto de elementos del conjunto

La entrada en Tesalia nos permite disfrutar de una mejor carretera, una llanuar que se extiende sobre el horizonte y algunos textos que nos ilustran el cambio de era.

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Un merecido descanso en el restaurante, camino de las Termópilas

Leo un capítulo de Lacarriere sobre la interpretación de lo griego y la impresión de las Meteoras en el autor en la década de los sesenta. Junto a ello, una introducción nos permite a Angélica y a mí plantear un breve recorrido sobre la Grecia medieval, la Grecia bizantina y la Grecia ortodoxa, tan desconocido.

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Monumento en recuerdo de las Termópilas

2015-01-16 11.32.11Pese a ser enero, el almendro comienza a florecer en Delfos ¡Ojalá sea un buen augurio del porvenir de la actual Grecia!

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos al hotel Amalia, en las afueras de Kalampaca. A cenar y a la cama, que el día ha sido intenso. Termino las notas a las once y cuarto. El cansancio y la satisfaccción se acumulan.

Viaje de estudios a Grecia. Olimpia, donde los ganadores son casi divinos. 15 de enero (VI)

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Bien abrigados, nos disponemos a iniciar la visita

El hotel Arty Grand se asoma a la ladera en la que está asentada Olimpia y su sitio arqueológico. Es una edificaciòn funcional, levantada entre olivos y naranjos y razonablmente integrada en el paisaje.

2015-01-15 09.24.25La Palestra, uno de los espacios más emblemáticos de Olimpia

Tras el desayuno, salgo a la terraza y oteo el horizonte. El día es limpio y frío, pero apunta buenas maneras. En todo caso, como la mañana es intensa, antes de las 9 estamos ya en la entrada del sitio arqueológico. El enclave es encantador, una llanura rodeada de colinas y el río sistuado a un lado. No es el Alfeo, sino el Cládeo,  modesto en agua, pero rico en leyendas y evocaciones antiguas. Cuando nosotros llegamos, ya hay un grupo de estudiantes orientales de bachillerato que sale de la instalación. ¿Serán así de avanzados en todo?

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Muro del taller de Fidias, con las mismas dimensiones que la cella del templo de Zeus

Desde la puerta de entrada se aprecia un gran espacio situado dos metros por debajo de la cota que nosotros pisamos, lleno de bloques de piedra y árboles de variado porte y especie. Justo a la entrada, una excavación en ejercicio está sacando a la luz un lateral del gran patio utilizado para los entrenamientos de los atletas.

2015-01-15 09.53.59Vista parcial del templo de Zeus, con los tambores de las columnas todavía en el suelo

Olimpia es un yacimiento vivo. Afortunadamente las excavaciones no se iniciaron de forma sistemática hasta finales del siglo XIX, lo que evitó el expolio sufrido por otros centros. Grecia ya era una nación independiente, era consciente de la importancia de los yacimientos para su propia autoafirmación como pueblo, y la arqueología estaba entrando en una etapa en la que comienza a valorarse el mantenimiento in situ de los objetos hallados.

La tarea desarrollada es ingente, pero queda por desentrañar todavía mucho. Allí están los tambores, capiteles y entablamentos de los edificios. Algunos, levantados como la doble columnata de la palestra en órdenes dórico y jónico, otros, acostados a la espera de mejor ocasión, y otros definitivamente arrumbados, heridos por la mano del hombre y de la naturaleza.

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Triglifos y metopas del entablamento descansan a los pies del templo

He sentido especial emoción en determinados lugares: la palestra, el taller de Fidias, el templo de Zeus, dórico y monumental, digno precedente del Partenón, el templo de Hera, un vetusto templo dórico del siglo VI a.C. que guardó durante siglos el tesoro del Hermes de Praxíteles, el altar de la llama olímpica, la fuente de las ninfas, y el estadio, además del Filipeion.

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Ángel y sus escoltas inspeccionan el estadio antes de iniciar la competición

En Olimpia, todo es mesura y desmesura a la vez, racionalidad y sentimiento, emoción y valores. Pueblos que desde el siglo XIII a.C. al VI d.C. se reunen para pelear en buena lid, competir y, si es posible, ganar. Y para ello vienen de toda la Hélade, sorteando peligros y caminos difíciles, a través de la montaña o el mar. Olimpia es la meta sagrada y profana, y el honor, el premio por la victoria. Hoy, que el deporte mueve montañas y millones, sería bueno recordar que “nike” es mucho más que una marca de ropa deportiva, es la palabra que en Grecia significa “victoria” limpia y valores imperecederos.

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El templo dórico de Hera albergó el Hermes de Praxíteles

El paseo por el estadio nos permite cerrar el primer capítulo y acercarnos al Museo, ubicado en el proio sitio. Su arquitectura limpia y sencilla encierra una colección de piezas sorprendentes.

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Vista general del Tholos de Olimpia o Filipeion

La riqueza de la excavación queda de manifiesto en las diferentes salas: las figuras geométricas, modernísimas en su vetusta antigüedad; el estilo severo de la escultura de terracota pintada de varios colores; los primeros frontones de estilo arcaico o terracota pintada también; la escultura mutilada de la gran Victoria del siglo V; los ecos del Zeus Olímpico de Fidias; y, cómo no, los impresionantes frontones del templo de Zeus. Inmensas moles de mármol de Paros, trabajados con esmero, pulcritud y sobria elegancia. Pocas cosas tan perfectas como esa cabeza de Apolo que inclinada hacia los lapitas se decanta de su lado en la lucha contra los centauros. Todo es en el rostro de una equilibrada belleza. Y junto a ella, el pavor de las mujeres, la furia de los centauros y la adecuada presencia del resto de las figuras.

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El grupo admira el frontón del templo de Zeus en el Museo

Pero el museo todavía guarda su joya más preciada. Ese Hermes con Dionisos niño, en el que el genio de Praxíteles brilla en todo su esplendor. ¡Qué sutileza de trazos, qué perfección formal, que finura en la expresión, qué refinamiento en el trabajo del cuerpo, tan distinto en el árbol, la ropa y la parte posterior! Dichoso el templo de Hera que guardó semejante tesoro.

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Toda la serenidad y la belleza clásica se dan cita en esta memorable cabeza de Apolo

nNo sé si la euforia de la visita o la necesidad de agradecer tanta belleza, hace que la tienda próxima al museo resulte invadida por el grupo y el responsable apenas pueda dar abasto a las peticiones múltiples que recibe. Todos tenemos recuerdo. María Luisa, anillo y medallón, reproducción de dos piezas antiguas. Javier e Íñigo, sendas camisetas relativas a Maratón. Y yo, el libro de los monumentos antiguos con el que poder mostrar el año que viene a los alumnos el supuesto estado de los edificios originales.

Tras una modesta y frugal colación en un restaurante próximo, iniciamos de buena hora el camino hacia Delfos.

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Hermes y Dionisos, pieza maestra de Praxíteles

2015-01-15 12.27.14Curiosa perpectiva, por lo inusual, de la pieza de Praxíteles

El paisaje sigue siendo hermoso. Dejamos Ilia para adentrarnos en Acaya. Patras nos ofrece el espectáculo del puente que salva el Peloponeso de la Grecia continental, obtra magna, hermosa y de gran elegancia. Estamos en el Golfo de Lepanto, del que tanto oimos hablar en nuestra niñez y juventud.

Por la otra orilla, a través de una carretera serpenteante, nos acercamos a Delfos. Es de noche. Entretenemos la espera con sendas lecturas referidas a Delfos y, finalmente, por una cuesta empinada, llegamos a nuestero destino.

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Imagen desde el autobús del moderno puente que separa el Peloponeso de la Grecia continental

2015-01-15 17.01.42Poético rincón del Golgo de Lepanto, donde tuvo lugar la memorable batalla contra los turcos en 1571

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Atardece sobre el mar en el viaje hacia Delfos

Viaje de estudios a Grecia. Edipo Rey en Epidauro. 15 de enero (V)

El despertador es implacable. Son las 6,30 de la mañana, suena el teléfono de la habitación y repica el móvil casi al unísono. Es hora de levantarse, que el día se promete intenso.

Tras el desayuno, a las 8 en punto iniciamos el camino del sur por la autovía que, recorriendo Ätica, nos acerca al canal de Corinto. El paisaje es tan hermoso como el día: azul brillante en el cielo, con los destellos irisados sobre las aguas del Egeo. Poco a poco la gran ciudad se transforma en suburbio urbano y urbanizaciones periurbanas. Y el paisaje comienza a poblarse de olivos y naranjos que crecen por doquier.

Nuestra primera parada es el Canal de Corinto. Una obra ingente, aunque vista desde arriba sea apenas una hendidura en el istmo. El canal luce, pero no apreciamos barco alguno en su trecho. Sus limitadas capacidades y su coste hacen que la obra sea más objeto del pasado que realidad presente y futura. Pero ahí queda un intento que se fraguó en el primer milenio antes de Cristo como tentativa y que no llegó a feliz término hasta finales del siglo XIX.

Aunque mi participación ayer fue mínima en el desarrollo del viaje, hoy aprovecho los traslados para complementar las informaciones de Angélica con lecturas varias. En primer lugar, un capítulo del libro de Reverte sobre la evolución del teatro y sus principales actores. Vamos hacia Epidauro y conviene ponernos en situación.

La mañana acompaña. Iniciamos la visita en el museo del sitio arqueológico, una instalación que está pidiendo a gritos una modernización y actualización de sus fondos. Pero hay cosas de interés: Restos del templo, inscripciones, instrumental médico, y magníficos capiteles corintios, uno de ellos canónico por la calidad y perfección de s conservación. Y de allí al teatro. Impresionante. Tras las explicaciones de Angélica procedemos a una demostración práctica de su acústica. Los componentes del grupo se dispersan por las gradas -13.000 espectadores en total- y yo aprovecho para recitar las estrofas del Coro de los Ancianos de Tebas de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. El momento es único e irrepetible para mí.

“Nacido de Zeus Oráculo de dulce palabra,

¿qué es lo que desde Pitón, la rica en oro,

a la esplendente Tebas a traer viniste?

Tenso estoy con corazón amedrentado,

de temor vibrando,

Peán delio salvador,

de tí temeroso qué deber, ya muero,

ya en tiempos pasados otra vez,

a mí me impones.

Díme, hijo de la áurea Esperanza,

inmortal Augurio.

Tras lo primero a tí invocarte, hija de Zeus,

inmortal Atena,

y a la `protectora de mi tierra y hermana tuya,

Ártemis, Que circular trono en la plaza

famoso ocupas,

y a Febo flechador,

los tres, protectores, a mí apareceos,

y si ya un día en defensa de anteriores calamidades,

que para la ciudad surgieron,

apagasteis lejos la llama de un pesar,

llegaos también ahora” (…)

Al final me llega el eco de unos aplausos desperdigados. Pero no son ellos los que me emocionan, sino un vívido sentimiento interior de haber experimentado un momento que probablemente no se repetirá.

Subo a las últimas filas para fotografíar y degustar también la sonoridad magnífica del conjunto. Pero, pese a la inicial prohibición, el guardia no aparece y un pequeño grupo entona una melodía polifónica a capella que suena a música celestial. No hay apenas nadie en el recinto. El silencio y la naturaleza nos acompañan y la visita deja un recuerdo memorable y entrañable.

De nuevo al autobús para recorrer una tierra de héroes, la Argólida, y visitar Micenas, la patria de Agamenón, Menelao y Atreo. Aprovechamos el camino para leer un hermoso capítulo de Reverte dedicado al mundo micénico, que debo interrrumpir porque las ruinas de la ciudad se divisan en el horizonte.

Otra visita de impacto: la muralla ciclópea, la Puerta de los Leones, las tumbas llamadas de Agamenón y el palacio propiamente dicho se ofrecen a nuestros ojos atónitos. Uno no puede menos que admirarse del olfato de Schlieman que fue capaz de dar con Troya y con el llamado Tesoro de Agamenón. Tenía de todo un poco: intuición, osadía, dinero y buenos contactos. ¡Y una verdadera fascinación por la civilización griega! ¿Y qué decir del enclave? Extraordinario. Entre la tierra y el cielo, con un horizonte despejado y el mar a lo lejos.

El complemento perfecto es el llamado Tesoro de Atreo, sin duda una tumba real. Impresionan los bloques ciclópeos, los dinteles y la bóveda por aproximación de hiladas tan original como imponente. Realizo una pequeña explicación para compararlo con los dólmenes de corredor del sur de la Península y de Artajona, y el hipogeo de Longar, diversos estadios de una misma cultura.

La comida en un pretencioso restaurante local nos depara un plato de musaka y excelente cordero.

De nuevo al autobús, que el trayecto es largo. Tras la Argólida, la montañosa Arcadia para llegar finalmente a Olimpia. Leemos un capítulo del libro de Lacarriere dedicado a glosar la Arcadia, supuestamente bucólica, pastoril y feliz, y en la práctica patria de los duros espartanos y de los lacónicos laconios.

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel en Olimpia, el Arty Grand, una construcción moderna y funcional. Ha sido un gran día en todos los órdenes. ¡Y mañana no parece que le vaya a ir a la zaga!

Viaje de estudios a Grecia. en la casa de Atenea. 13 de enero (IV)

 

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Estadio Panatinaiko, sede de los juegos olímpicos de 1896

Pese al cansancio,  no he dormido bien. Pero nada más sonar el despertador a las 7,30, he saltado de la cama como un resorte porque tenía una primera visita que hacer. Tras el buen sabor de boca de anoche, he subido de nuevo hasta el piso 11 y desde el “jardín del olivo” he vuelto a contemplar la Acrópolis, justo después de amanecer.

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El templo de Zeus Olímpico sigue sorprendiendo por su emplazamiento y monumentalidad

El día está frío y desapacible, la nieve se ha acercado hasta los alrededores de la ciudad y las banderas azules y blancas de Grecia, presentes por doquier, ondean y flamean al viento. Y allí esta de nuevo, siempre igual y siempre distinto, el complejo de la Acrópolis. Estoy solo en la terraza, y por un momento intento rememorar la historia de una roca que en buena medida es la historia de la civilización occidental. La racionalización, la belleza, la inteligencia, la estrategia y la democracia tuvieron aquí su asiento. Y aquella pequeña ciudad, Atenas, se convirtió en el faro del mundo conocido. Y hoy, 25 siglos después, la excelsa ruina sigue siendo el faro que aglutina a un país, le recuerda su posición en el mundo y le empuja a reclamar a Europa un digno lugar de ciudadanos libres entre naciones amigas, unidas por un ideal común que nació aquí, junto a la roca que emerge en medio de la llanura.

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La omnipresente Acrópolis desde el templo de Zeus Olímpico

Tras un copioso desayuno en el que no han faltado el huevo frito con bacon, el café y el buen yogur griego, iniciamos la visita panorámica a la ciudad.

2015-01-13 11.15.46Viento, frío y nervios a la entrada de la Acrópolis

Nuestra primera parada es el estadio olímpico Panatinaiko, construido para los juegos olímpicos de 1896. El graderío de mármol, con capacidad para 60.000 espectadores impresiona por su serena belleza. Hoy, más monumento nacional que instalación deportiva, recuerda que Grecia es también el origen de una de las manifestaciones más importantes de competición y lucha sana existentes en el mundo. Un fenómeno planetario que congrega a lo más selecto de la juventud mundial en busca del honor y la fama.

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Vista panorámica del teatro de Herodes Ático

Nuestra siguiente visita es el conjunto arqueológico del Olimpeion, con el impresionante templo de Zeus Olímpico, convertido en una colosal y bella ruina. Solo unas columnas erguidas, definitivamente culminadas en época de Adriano, en el siglo II d.C., nos recuerdan el conjunto situado a los pies de la Acrópolis. Su cercanía nos permite apreciar la dimensión de sus medidas, su difícil perdurabilidad, atacado por unos y otros, y la fascinación de los emperadores romanos ante un pueblo superior en cultura al poderío militar del imperio. Y siempre, allá arriba, la Acrópolis vista desde diferentes lados como referencia ineludible.

2015-01-13 11.33.49El templo de Atenea Niké asomado al muro de entrada a los Propíleos

Avanzada la mañana, iniciamos la subida a la Acrópolis. Sugestivo el entorno, presente ya el acanto, preparado el camino de ascenso, nos topamos con imágenes que ya forman parte de nuestra retina y que tantas veces las he explicado en clase; el Odeón de Herodes Ático, la silueta grácil del pequeño templo de Atenea Niké como avanzadilla, la reciedumbre canónica de los Propíleos. Y todo ello con unas vistas cargadas ayer de historia y hoy repletas de edificios. Una difícil convivencia con la que Atenas tendrá que saber gestionar su futuro.

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El grupo sigue con atención las explicaciones de Angélica en la escalinata de los Propíleos

2015-01-13 11.37.57Vista en perspectiva de los Propíleos

 

Con la emoción a flor de piel, los impactos visuales y emocionales se suceden: las sobrias columnas de los Propíleos y sus exquisitas proporciones; el blanco impoluto del mármol de las escalinatas con los restos de miles de pisadas camino de los templos; el espectáculo un tanto informe de templos y gruas conviviendo en un matrimonio de conveniencia inevitable; la peana de una Atenea Promajós hoy inexistente, señora del enclave y del corazón de los atenienses; la mole sublime del Partenón, enhiesta pese a las heridas del tiempo y de los hombres; el altar de Atenea, que tantos sacrificios conoció; el Erecteion y su complejo y exquisito entramado arquitectónico; y ya en la pendiente exterior, el Asklepeion y el teatro de Dioniso.

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Vista del Partenón, tan herido y tan hermoso al mismo tiempo

¡Cómo no recordar a Pericles, ejemplo de político culto e ilustrado, y a Fidias, su amigo, además de Ictinos, Calícrates y Mnesicles!

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La intensa mañana bien merecía un buen descanso

Además de las explicaciones de Angélica, nuestra guía, agradecemos sobre todo la tranquilidad y las buenas condiciones de la visita, que compensan la incomodidad del frío y el viento. Ver el Partenón sin personas interpuestas, saludar a las Cariátides casi en solitario, o acercarse al Erecteion sin nadie alrededor es un regalo que merece ser recordado.

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La vista desde el restaurante fue otro de los atractivos del local

La comida fue la continuación de las buenas vistas. Y un goce para el cuerpo y para el espíritu. Desde mi posición, una vista privilegiada sobe la cara norte de la Acrópolis, se divisa el acceso, el templo de Atenea Niké, el Erecteion, una vista parcial del Partenón, y los sólidos contrafuertes de defensa que hacen de la Acrópolis una fortaleza con los peligros que eso implica. El restaurante, junto al campo arqueológico del Ágora, con el Theseion, el templo de Hefesto y la stoa de Atalo, es un acierto.

2015-01-13 16.52.10Los frisos, el nuevo museo y la Acrópolis constituyen un todo en uno difícilmente superable 

Tanto que, lamentablemente, el tiempo pasa y nos presentamos en el Nuevo Museo de la Acrópolis con evidente retraso. Un imprevisión penosa, ya que el museo cierra a las 5 de la tarde en invierno y nos obliga a realizar una visita excesivamente rápida y sin el poso y sosiego debido.

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Perspectiva de las metopas del Partenón en el nuevo Museo

2015-01-13 17.20.59La linterna de Lisícrates, en pleno barrio de Plaka

¡Y qué museo! Continente y contenido se unen para subrayar una descomunal belleza. Todo asciende en altura y calidad, desde la época antigua hasta el siglo V a.C. patra alcanzar el momento sublime del Partenón. Para reclamar su vuelta, no hay grito mejor dado, no hay voz mejor ampliada, no hay demanda mejor expresada que el Museo de la Acrópolis. ¡Que los mármoles vuelvan a su casa que es, además, la casa comùn europea! El Museo se merece otra visita que habrá que realizar más pronto que tarde.

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Vista de la fachada de la Universidad de Atenas, que una semana después sería el lugar de celebración de la victoria de Syriza

El resto de la jornada es deambular, pasear, disfurtar y descubrir los rincones del barrio de Plaka, el cambio de guardia en Syntagma y el relajo del hotel. Con un alboroto y una sorpresa final, la noticia de que Pablo Iglesias está en la planta 10 en una habitación celebrando una reunión privada con los responsables de Syriza. Pero es una falsa noticia. Está efectivamentel el secretario general de Syriza y a Iglesias se le espera para el gran mitin de la semana que viene. Pero aquí está su propaganda, con un lema de campaña “Llega la esperanza” y un sublema “Grecia avanza, Europa cambia”.

Antes de irme a dormir, subo de nuevo al “jardín del olivo”. Atenas a los pies, las colinas en su sitio, la Acrópolis reinando sobre el conjunto y Atenea enseñoreándolo todo.