ETA en el debate televisivo

El debate quincenal de Canal 6, que tuvo lugar ayer, 26 de octubre, fue, como era previsible, monopolizado por el anuncio del cese definitivo de la violencia por parte de la banda terrorista ETA.
Estábamos representados todos los partidos del arco parlamentario, incluido el PPN, ausente en otros debates. Me gustaría resaltar el buen tono del mismo y, lo que es más importante, la modulación de posiciones por parte de unos y de otros. Todos estamos de acuerdo, con más o menos ímpetu en el subrayado, que ha comenzado un nuevo tiempo, el de la política con mayúscula, liberados ya del yugo de las pistolas como arma de coacción máxima.
En mi intervención subrayé algunos principios básicos: la satisfacción por haberse hecho realidad lo que habíamos demandado durante tanto tiempo, el cese definitivo de la violencia; el convencimiento de que la banda terrorista se había rendido sin contraprestaciones políticas; el recuerdo permanente de las víctimas; la apuesta inequívoca de nuestro partido por el actual marco institucional; la necesidad de que sea el próximo gobierno quien deba administrar los pasos a dar en el inmediato futuro; la reivindicación del papel de Navarra y de los navarros en la construcción de este nuevo marco de convivencia en el que nada se podrá hacer sin contar con los navarros, tal como está previsto en la Constitución y en el Amejoramiento; y la convicción de que ETA no ha terminado su trabajo, queda la disolución, la entrega de las armas y la petición de perdón.
Subrayo por simbólicas tres intervenciones: la del PPN, con un razonable Eloy Villanueva con posturas nada radicales en un tema que se presta a ello; la de Txentxo Jiménez, diciendo que resulta necesario que ETA pida perdón a las víctimas por el daño causado; y la de Ramírez, insistiendo en la necesidad del diálogo como medio para avanzar en la paz y la reconciliación.
Hubo discrepancias, obviamente, pero pese a determinadas prisas no compartidas, parece adivinarse una mejor disposición por parte de todos para abordar una tarea que requiere altura de miras y grandeza histórica. Con generosidad, pero con justicia.

 

Tiempo de esperanza

Esta semana ETA ha anunciado el cese definitivo de la violencia. Es verdad que el lenguaje utilizado para ello ha sido tan retórico como insuficiente. Pero tras las palabras huecas y gastadas, se abría paso una verdad incontestable: el Estado de derecho había ganado la partida y la banda terrorista lo hacía sin concesiones, aunque tratando de poner condiciones. Faltan pasos imprescindibles: la entrega de las armas y la petición de perdón a las víctimas. Pero todo tendrá su hora. Ahora toca alegrarse sin euforias y solidarizarse con las víctimas, verdadera referencia ética en estos años de plomo.
El lenguaje no es inocuo. Y han sido tantos años de propaganda y distorsión que corremos el riesgo de aceptar una determinada lectura de los acontecimientos, la suya. Conflicto, normalización, derecho a decidir, izquierda abertzale, significan lo que significan, no lo que determinados ámbitos políticos del nacionalismo independentista radical nos han pretendido vender. Es preciso estar atentos a la verdadera escritura de la historia, no vaya a ser que pretendan pasar por autores de paz los que han instigado permanentemente la guerra.
El PSN-PSOE reunió a su Comité Regional ayer sábado y, tras un debate de gran interés, alumbró una resolución aprobada por unanimidad que decía lo siguiente:
– Mostraba la satisfacción por la victoria de la democracia y el Estado de derecho sobre la banda terrorista ETA.
– Expresaba a las víctimas del terrorismo y a sus familiares el reconocimiento y la gratitud por su valentía, su dignidad y su resistencia.
– Se comprometía a garantizar la convivencia democrática y plural de la Comunidad Foral sin exclusión política alguna, y a ser sujeto activo en el logro de dicha convivencia.
– Se comprometía también a ser garante de que el futuro de la sociedad navarra será el que decidan sus ciudadanos, en el marco del Amejoramiento y de la Constitución.
– Requería a todas las fuerzas políticas prudencia y responsabilidad para abordar el nuevo tiempo de convivencia sin terrorismo.
– Reconocía el papel de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y cuantas personas se han ocupado de nuestra seguridad, y el de todos los gobiernos democráticos en la lucha contra ETA, en particular la tarea de Zapatero y Rubalcaba en la etapa final.
La misma tarde del jueves, minutos antes de que se produjese el comunicado de ETA, fijaba yo la posición del PSN en relación con la gestión de la pluralidad política y daba cuenta de cuatro compromisos que asumíamos públicamente en sede parlamentaria: con Navarra, con la convivencia, con la justicia social y con la libertad. Hoy, tres días después del cese definitivo, sólo cabe reiterar dichos compromisos y redoblar los esfuerzos en la nueva etapa que se avecina.

Fernando Pérez Ollo

Fernando Pérez Ollo ha muerto. ¿Por dónde empezar  unas letras que no sé si son necrológica, recuerdo emocionado o afecto sincero hacia una persona por la que sentía una profunda admiración? Prefiero, una vez más, tomar prestada su atinada pluma para describir con sus propias palabras el escueto perfil con el que él inició la despedida de Jorge Ramón Sarasa en este mismo medio hace apenas tres años: “La de Fernando Pérez Ollo es una de esas personalidades que revientan las costuras de la necrológica más generosa, porque cualquiera de sus variadas facetas daría para surtidas columnas de historia local (sustitúyase en su caso por, al menos, regional)”.
Hay personas con quienes te une una relación de proximidad, sin necesidad de verlas todos los días o frecuentarlas asiduamente. Una de ellas era, en mi caso, Fernando Pérez Ollo. Nuestra relación estaba anudada en pasiones comunes -la historia, la música, Navarra- y pespunteada de espaciadas pero largas llamadas de teléfono para hablar de lo divino y de lo humano o breves charlas pre y posconcierto. Estaba, además, sostenida en un respeto mutuo que, por mi parte, iba unido a una profunda admiración intelectual hacia el hombre que lo sabía casi todo, fuera cual fuese el tema objeto de conversación y debate. Una admiración que se inició con los estupendos y variados apuntes de Goiti, continuó con su pertenencia al Consejo Navarro de Cultura en el que desarrolló una tarea tan crítica como eficaz, y que se ha mantenido incólume hasta hoy día, sea en sus trabajos de investigación, puntillosos y precisos hasta el extremo, en sus libros de divulgación, imprescindibles en el conocimiento de Navarra, en sus esperadas y temidas críticas musicales, o en sus ponderados análisis históricos o literarios reunidos en los últimos años en su sección A punta seca.
Para quienes, sin ser profesionales de la pluma, nos hemos acercado al siempre difícil ejercicio de escribir un folio que pretenda decir o comunicar algo, Pérez Ollo será una referencia. Su estilo era preciso, riguroso, austero y cabal. Su dominio de las fuentes apabullaba por lo intenso del conocimiento y lo extenso de los temas. Su libertad de juicio era proverbial y su tesoro más preciado. Con una ventaja adicional frente al profesional de la historia o del periodismo: que, al unir las dos facetas, profundidad y divulgación aparecen  unidas de la mano sin aparente desencuentro, haciendo fácil y comprensible lo que ordinariamente constituye un difícil maridaje.
Ante uno de los intelectuales más enciclopédicos y probablemente la persona con mejor conocimiento de Navarra y su cultura, la noticia de su muerte me suscitó la misma pregunta que me hice hace ya bastantes  años en el funeral de José María Lacarra, al que Fernando tanto admiraba: ¿Por qué tanta sabiduría acumulada a lo largo de los años y con esfuerzo, tiene que desaparecer  con la muerte física de la persona que la ha hecho posible? Esta es una de las grandezas y miserias de la condición humana. Pero nos quedan sus escritos, sus libros y su memoria. Y Navarra, gracias a uno y a otro, son mejor conocidas y, espero, más disfrutadas.
En esta próxima navidad, ya no recibiré, con una escueta pero cálida dedicatoria, el pequeño y puntual librito que Fernando nos hacía llegar con uno de sus últimos trabajos. Pero en su memoria, cuando llegue el momento, espero releer el del año pasado dedicado a San Miguel de Aralar y su historia, mientras escucho las Variaciones Goldberg de Juan Sebastián Bach, que tanto le entusiasmaban. Deseo y confío en que no se canse de escucharlas en la eternidad, con la ventaja añadida de poder discutir con el maestro cuál es la mejor de las versiones.
Diario de Navarra 19/10/2011

Las dietas de la CAN

Que la democracia es el peor de los sistemas posibles, exceptuados todos los demás, como señalaba Churchill, es cosa bien sabida. Como lo es que la clase política no pasa por sus mejores momentos en la consideración de los ciudadanos. De ahí que actuaciones que en otro momento pasarían desapercibidas, en una coyuntura como la actual se convierten en verdaderos escándalos, convenientemente azuzados por los medios de comunicación. Esto es lo que ha sucedido estos días con las dietas que algunos miembros de la clase política cobran por su asistencia a sesiones de la CAN.

Durante siete años fui, en mi condición de consejero del Gobierno de Navarra, miembro del consejo de administración de la entidad. Nos reuníamos casi todos los viernes del curso y estas son las cantidades exactas que cobré, recogidas de la declaración de la renta del año 1986, que todavía conservo en mi archivador:

– asistencia a Consejos de la CAN y asistencia a Consejos de empresas participadas: 840.420 pesetas brutas.

– sueldo como consejero del Gobierno de Navarra: 4.906.440 pesetas brutas.

Es decir, nuestra retribución por ambos conceptos suponía aproximadamente el 17,2% del sueldo como consejero.

Esta situación, con sucesivos aumentos, se mantuvo hasta hace poco tiempo en que los consejeros, en aras a la profesionalización de los órganos rectores, dejaron de estar en el consejo de administración de la CAN. No obstante, los nuevos estatutos alumbraron una Junta de entidades fundadoras, con su opaca comisión permanente incluida, cuyos miembros cobran jugosas dietas de 1700 euros por sesión, mayores en el caso de la presidencia. En definitiva, un jugosísimo sobresueldo que viene a engordar, junto con la asistencia a consejos de administración, el ajustado sueldo de miembro del Gobierno de Navarra propiamente dicho.

Hasta tal punto ha llegado la polémica que esta misma mañana, en la comisión de régimen foral de la que soy presidente, Yolanda Barcina se ha visto obligada a anunciar que, mientras no se reformen las normas de la entidad a la baja, va a proponer la renuncia al cobro de dietas por parte de los representantes políticos.

No deja de sorprenderme esta mujer que, con la misma naturalidad, ejerce de pirómana que de bombera. Ella, especialmente beneficiada de una práctica que nunca denunció y auspició, se pone al frente de la manifestación, pretendiendo convertirse en una adalid de la austeridad y la transparencia.

El debate está abierto. Es preciso clarificar la actuación de unos y de otros –porque no todos somos iguales-, el alcance de los sueldos y la transparencia de los procedimientos. Y en esta cuestión, el PSN, partido de gobierno, debe dejar clara su propuesta: o un político, un sueldo, que acaba de proclamar su candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, o una cifra tope razonable como compensación máxima por el trabajo realizado. Confío que esa sea la propuesta que en las próximas horas dé a conocer mi partido.

Una última cuestión. ¿Para cuándo una reflexión sobre los astronómicos sueldos de los directivos de la CAN? Esos sí que son pelotazos y no los que se oyen en el Labrit. Con una ventaja, hasta ahora, la asunción de responsabilidades ha brillado por su ausencia.

Saviálogos 2011

La historia es producto de la interrelación de dos principios fundamentales: el de continuidad y el de cambio. Pero hay determinados momentos en que este cambio se acelera extraordinariamente y provoca una transformación profunda de las instituciones políticas, económicas, sociales o religiosas. A este proceso de ruptura o cambio brusco y en ocasiones violento le llamamos revolución. Loas autores no se poden de acuerdo en las grandes revoluciones habidas en la historia de la humanidad, pero todos señalan a estas tres como las más emblemáticas: la neolítica, 5º y 4º milenio antes de Cristo; la industrial, 2ª mitad del siglo XVIII y 1ª mitad del XIX; y la tecnológica, 2ª mitad del siglo XX. Dada la aceleración experimentada en nuestros días, algunos autores hablan de una cuarta revolución, todavía sin nombre específico, en la que estaríamos inmersos. En todo caso, con revolución o sin ella, no hay duda de que el mundo en que vivimos está experimentando un rapidísimo cambio que nos tiene sumidos en un estado de perplejidad casi permanente.

Uno de los símbolos de poder de la sociedad navarra tradicional lo constituía la Caja de Ahorros de Navarra que, bajo la garantía de la Diputación Foral, era la entidad financiera por antonomasia. Su actividad abarcaba a todas las clases sociales, desde la modesta libreta a las inversiones de más fuste, y sus oficinas estaban presenten en buena parte de nuestra geografía. Todo esto en pocos años ha sufrido una mutación extraordinaria. Nuevos equipos humanos, proceso de expansión extraterritorial, planteamientos novedosos en la gestión de la obra social, cambios de imagen y objetivos, progresivas fusiones hasta converger en Banca Cívica, y salida a bolsa, son algunos de los elementos que han caracterizado a la entidad en los últimos años. Probablemente muchos de estos procesos eran inevitables y hayan resultado beneficiosos, pero no son pocos los jirones que se han dejado en el camino, entre otros la pérdida de familiaridad, una cierta pose de nuevos ricos, y, lo que es más preocupante, la sensación de que la CAN ya no es cosa nuestra, diluida en el magma de Banca Cívica de duración incierta en el confuso panorama bancario actual.

Una de las novedosas líneas de trabajo de la entidad ha sido su apuesta, sin olvidad el marketing, por el saber y el conocimiento, concretada en el proyecto Saviálogos, foro en el que profesionales acreditados en distintas disciplinas realizan un enfoque interdisciplinar de temas de actualidad relevante. Sus debates son recogidos puntualmente en la pertinente publicación. El pasado viernes se celebró Saviálogos 2011, VI Encuentro Viálogos.Can con el Saber. Bajo el rótulo general “La metamorfosis de un sistema”, 64 sabios se reunieron en torno a 6 mesas de indudable interés: la democracia, el estado de bienestar, la educación, la empresa, la función pública y la energía. Posteriormente, los portavoces respectivos resumieron las conclusiones en unos pocos minutos y se dio paso a un interesante coloquio e el que los asistentes respondieron a las preguntas de los invitados. Dada la importancia cuantitativa y cualitativa de los expertos, muchos de ellos de primerísimo nivel, me permito formular algunas observaciones. ¿Tiene sentido reunir a tanto experto, casi todos ellos foráneos, para tan reducidas sesiones? ¿Resulta este, dados los tiempos que corren, el formato más adecuado? ¿No sería más oportuno reducir las mesas de debate y, en consecuencia, el número de expertos y hacer posible una mayor profundización en el análisis y la discusión posterior?

En época de crisis y de recortes, también la CAN debe predicar con el ejemplo. La idea es buena, pero este alarde sapiencial,  en este formato, tal vez resulte excesivo en la actual coyuntura.

Diario de Navarra, 6/10/2011

Vivir para cantarlo

El pasado sábado, 1 de octubre, asistí en el Auditorio de Barañáin al recital del cantautor Victor Manuel, en el que debo confesar que disfruté mucho. La propia edad del cantante y la edad media de los asistentes, en su mayoría talluditos, nos hablaban a las claras del espectáculo al que asistíamos. Para muchos de nosotros era rememorar otras épocas más jóvenes, en los que, llenos de empuje y vitalidad, nos enfrentábamos a un mundo que cambiaba a pasos acelerados. El recital, a juzgar por los aplausos y la atención del público, no defraudó. Victor Manuel realizó un largo viaje por muchas de sus canciones más emblemáticas, unidas por el hilo conductor de unas explicaciones en las que no faltaron tablas, compromiso y la nostalgia de un tiempo que se nos ha ido. Pero tiene mérito que un hombre que ha llenado estadios, plazas de toros, polideportivos y grandes teatros, que ha recorrido medio mundo con sus canciones, se encierre en un modesto auditorio de provincias y durante casi dos horas y media, desgrane una a una sus canciones, con la sola compañía de un pianista -su propio hijo- y un guitarrista. Un hombre, además, que ha acumulado un buen patrimonio y no tiene, por tanto, necesidad económica alguna. Y que lo haga sin recurrir a una sola canción de cosecha ajena. Pocos, muy pocos cantautores de ayer y de hoy, estarían en condiciones de repetir la faena.
Hubo rigor y autenticidad. Hubo sinceridad y buenas maneras, aunque algunas frases y algunas canciones sonaran ya pasadas y algo oportunistas. Pero por encima de todo, predominó el amor por la música de una persona que llegada ya casi al umbral de la jubilación quiere vivir para cantarlo.
Un último detalle revela la humanidad del personaje. Tras el largo recital, Víctor Manuel bajó al patio de butacas y saludó uno a uno a todos los que se acercaron a departir con él. Un detalle que se agradece y que demuestra su valía. Confesó que llevaba 15 años sin venir a Navarra y se mostró encantado del reencuentro. Espero que tan encantado como nosotros, que salimos del recital rememorando aquellos años en que la política, las inquietudes sociales, el amor y el sexo se nos hicieron presentes. Entre otras cosas, gracias a sus canciones.

Los recortes

El pasado miércoles, 26 de septiembre, la tertulia de Onda Cero versó sobre un tema monográfico: los recortes. Y, como era previsible, buena parte de las críticas llovieron sobre mi persona, como representante del PSN-PSOE.
Muy brevemente, en estas líneas intento reproducir la argumentación utilizada en la tertulia. El ajuste ha sido duro e imprevisto, y a todos nos ha dejados algo desconcertados. Pero el contexto en el que este ajuste se produce es el siguiente: UPN gobierna en Navarra desde 1991. En la última legislatura el PSN-PSOE dio al gobierno apoyo presupuestario para garantizar la estabilidad de Navarra. A cambio de ello logró introducir una serie de enmiendas que en el año 2011 ascendieron a 20 millones de euros. Luego el desfase, no cabe atribuirlo al PSN-PSOE sino a UPN, fundamentalmente en las personas del presidente y del consejero de Economía y Hacienda que, para más inri, repite cargo en el actual gabinete.
Roberto Jiménez, vicepresidente del Gobierno, señaló en sede parlamentaria a principios de septiembre la gravedad de la situación. Fue duramente criticado por ello, pero apenas tres semanas después ha debido de acometerse una reducción sustancial de las cuentas. El PSN-PSOE, comprometido con la verdad de la situación y con el propio gobierno, está decidido a cumplir con el objetivo de déficit del 1,3% y acepta solidariamente la impopularidad que esta medida comporta. Con esta lealtad, respondemos a la deslealtad manifiesta del pacto con el PP, firmado esta misma semana entre Barcina y Rajoy. Esto para nosotros supone un gran esfuerzo y un gran desgarro. Pero el objetivo a partir de ahora es que afecte de la menor manera posible al gasto social. Seguimos comprometidos con la educación, la salud y la política social. Son nuestras señas de identidad e intentaremos preservarlas hasta donde sea posible. Aunque para ello tengan que sacrificarse otras políticas, especialmente queridas para mí como son las referidas a cultura. Por cierto, aprovecho estas líneas para señalar mi disgusto por la manera en que se ha procedido en cultura. El recorte era necesario, pero no necesariamente de esta guisa. Este ha tenido el don de la inoportunidad: prácticamente todos los colectivos han sido damnificados.
La crítica de la oposición es demasiado simple y falta de rigor. Conviene recordar que todos los grupos presentaron enmiendas al último presupuesto que superaron con creces los 100 millones de euros. ¿A dónde nos hubiera llevado su aceptación?
Llega necesariamente una etapa de mayor rigor en el gasto. Si gobernar es priorizar, deberemos seleccionar con sumo cuidado los ámbitos de actuación. Cabe esperar un consenso sobre las grandes líneas. Un consenso que preserve el Estado del Bienestar y permita ayudar a los que más lo necesitan. Y si para ello hay que tocar las líneas impositivas, espero que no tiemble la mano de los partidos a la hora de aplicarlo.