Viaje a China. De nuevo a posar (XV)

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El joven operario prepara las prendas que lucirá Mikel

A lo largo del año de vida, Mikel ha posado en tres sesiones. Pero esta vez le han pedido a Carmen que repita de nuevo para presentar la ropa de temporada. Así que en esta ocasión Javier y yo realizamos el mismo ritual que hace unos días, porque Carmen está preparando un viaje a Pekín relacionado con su trabajo.

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Javier participa como uno más en el proceso de llamar la atención a Mikel

Javier es la primera vez que ve a su hijo en estas lides y se queda tan extrañado como yo estuve antesdeayer. La sesión se desarrolla en los mismos términos que la describí el otro día, pero hoy falta la madre y las cosas se desarrollan de manera más irregular. Se cansa antes, remolonea más y la sesión avanza con más dificultad. El fotógrafo pide a su padre que se ausente para ver si el niño se concentra en la tarea, pero la diferencia es escasa. Salimos él y yo a pasear hasta el barrio más próximo que ya visité el martes, y a las 12,30 nos acercamos de nuevo al estudio. El manjar, como esperábamos: arroz, verdura cocida y trocitos de pollo que al menos saben a tal. Mikel no sabemos si tiene hambre, sueño o cansancio, o un poco de todo a la vez. Son las 13,30 cuando reanudamos la sesión, aunque las interrupciones son frecuentes. Pero poco a poco la cosa avanza, aunque los jóvenes, chicos y chicas, deben turnarse para aguantar el ritmo de este niño hiperactivo.

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Vista de las torres del barrio donde se encuentra la agencia

Junto a él, y en manos del fotógrafo y equipo del otro día, está realizando una sesión similar una niña de su edad, parece que de familia procedente del este de Europa. Es la primera vez y los padres están pendientes y arrobados ante el espectáculo. Es una novata, frente a Mikel ya tan veterano.

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Javier entretiene a Mikel con un plátano en un alto en el  camino

Son las 15,30, hora a la que ya habíamos terminado el otro día. Pero deciden darle un descanso para comer un plátano y tratar de dar el último empujón a la sesión. Con dificultad consiguen que se pruebe los últimos vestidos y con más dificultad aún ensayan trucos varios para el posado correspondiente. Al fin, termina la sesión al filo de las 16,30, casi una jornada laboral convencional. Espero que hasta después del verano no tenga que repetir trabajo y que esto sea solo una experiencia más. La agencia model61.com tiene un nutridísimo grupo de niños en su página web, de ahi que por el momento no pase de algo casual y un punto exótico.

Tras el camino de vuelta a Dongguan, aprovechamos para visitar el barrio zapatero de la ciudad y comprarle a Íñigo algún ejemplar. Dongguan es el centro de la industria zapatera en China, de ahí la presencia de algunos españoles vinculados a este gremio.

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Conforme avanza la sesión, el proceso de vestir y desvestir al niño presenta mayor dificultad.

Pero lo que veo no me lo puedo creer. Un centro comercial entero, con muchas decenas de tiendas que se repiten en otros centros similares dedicados a exponer todo tipo de zapatos y zapatillas, copia de las marcas más conocidas, a un precio verdaderamente bajo. Picamos todos. Para Íñigo, Carmen, Javier y yo mismo. En este caso sabiendo que lo pagado por tres pares es menor que lo que costaría cualquiera de ellos en España. Una vez más se demuestra el potencial chino. Y eso que la competencia feroz empieza a aparecer también aquí y las fábricas se están desplazando a India, Camboya, Vietnam y Laos, donde los costes laborales son todavía menores. Cosas de la globalización.

 

 

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Caminos de Sefarad

Sefarad

El pasado 29 de junio, en la sección “La historia de Navarra al día” de este mismo medio, me hacía eco de la aparición del libro que recogía las actas de la cuadragésimocuarta Semana de Estudios Medievales de Estella, con el título Campo y ciudad. Mundos en tensión (siglos XII-XV). Estos mismos días, se está desarrollando en Estella una nueva edición de la Semana, dedicada a estudiar el legado judío, bajo el sugerente título de Rostros judíos del occidente medieval. Del contenido de la misma espero poder darles cuenta a finales de la primavera de 2019, cuando el libro correspondiente sea publicado con la puntualidad acostumbrada.

Como los propios organizadores se encargaron de recordar en la inauguración de la cita, el tema elegido pretende servir de colofón a un año especialmente pródigo en actividades relacionadas con los judíos, ya que Estella ha ostentado a lo largo del mismo la presidencia de la Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad.

Sefarad es un topónimo bíblico que la tradición judía ha identificado con la Península Ibérica. Esta identificación no se inicia en la época medieval, sino después de la expulsión de los judíos de los diversos reinos peninsulares a finales del siglo XV. Estos judíos y sus descendientes, que permanecen ligados a la cultura hispánica, son conocidos con el nombre de sefardíes.

Ciñéndonos a nuestra era, la diáspora de los judíos se inicia en el siglo I d.C, tras la destrucción de Jerusalén en el año 70 por el ejército romano del futuro emperador Tito. A partir de ese momento, diversas comunidades judías se establecen en Asia Menor, el norte de África y Europa. Su presencia en España la tenemos documentada desde muy primera hora, en el bajo imperio romano. Están presentes en época visigoda, sobre todo en Toledo, la capital. Y las encontramos, en no pequeño número, en al-Andalus y los reinos cristianos del norte. Su vida como minoría religiosa y social segregada pero de indudable impacto económico y cultural, transcurrirá entre la aceptación, la desconfianza, el rechazo, el acoso y la expulsión.

Este legado judío también está presente en Navarra, con importantes juderías en algunas de las principales poblaciones del reino. El autor que más y mejor ha estudiado entre nosotros el legado judío medieval ha sido Juan Carrasco Pérez, y a sus estudios remito para conocer este capítulo apasionante de nuestra historia.

Ya en nuestros días, algunos de los pueblos y ciudades de España que cuentan en sus conjuntos históricos con un patrimonio arquitectónico, histórico, medioambiental y cultural especialmente relevante, herencia de las comunidades judías que los habitaron, han constituído la Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad. Sus miembros actúan de forma conjunta en defensa del patrimonio histórico y del legado judío, promoviendo proyectos culturales, turísticos y académicos, y realizando una política de intercambio de experiencias que contribuyan al conocimiento y respeto mutuo de pueblos, culturas y tradiciones. A día de hoy son 18 los municipios que conforman la red, desde grandes núcleos urbanos a poblaciones de pequeño tamaño: Ávila, Barcelona, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Estella-Lizarra, Hervás, Jaén, León, Lucena, Monforte de Lemos, Oviedo, Plasencia, Ribadavia, Segovia, Tarazona, Toledo y Tudela.

Como apreciamos por la lista, de las tres juderías más importantes del reino de Navarra, Estella y Tudela forman parte de la Red. Una razón más, partiendo del conocimiento y amor a lo nuestro que nadie discute, para estrechar lazos con el conjunto de los pueblos de España, que eso y no otra cosa implica Sefarad. Que Estella haya ostentado durante un año la presidencia de la Red de Juderías de España es objetivamente bueno para la ciudad y Navarra. Dicho esto, no deja de sorprenderme la difícil posición del primer edil de la ciudad, obligado a representar dignamente por todas las tierras de España su condición de presidente, siendo a la vez miembro destacado de una coalición a la que no gusta hablar de España, sustituyéndola por el eufemismo Estado cuando se refiere a ella. Pero incongruencias aparte, no ha sido un mal año para la ciudad y su legado judío. Éste se ha hecho presente en diversas iniciativas, en especial en las Semanas Sefardí y de Estudios Medievales; exposiciones como la muestra Shalom -Sefarad sobre la vida sefardí en Rodas y Seattle; se han reiniciado las excavaciones en la judería; y hoy mismo podremos disfrutar de una sugestiva propuesta de los Amigos del Camino de Santiago, titulada “Atardecer en la sinagoga”, donde los participantes de la semana y acompañantes asistiremos a la explicación de la judería y compartiremos una merienda en Santa María Jus del Castillo, antigua sinagoga de la ciudad.

Espero y deseo que la presencia en la Red sirva para fortalecer vínculos con los otros pueblos de España, la Sefarad ansiada y añorada por todos los sefardíes.

Diario de Navarra, 19/7/2018

Viaje a China. Cena de despedida (XIV)

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Una vez más, la maleta sirve para el voy y vengo por el piso

Hoy es miércoles, día en que Carmen y Javier trabajan mañana y tarde. Es, por tanto, el día en que tengo que hacerme cargo de Mikel durante toda la jornada. ¿Por donde comenzar? Carmen le ha dado el desayuno antes de salir a trabajar, pero dado su buen apetito, me acompaña en el mío. La fruta le encanta, sobre todo el plátano, la mandarina y la naranja. Y también las fresas. Tras el desayuno he descubierto un juego que le gusta especialmente. Montado en la maleta de viaje, recorremos una y otra vez el pasillo y el cuarto de estar hasta que le cansa, y poco a poco se queda dormido.

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Mientras esperamos a Javier, Mikel se entretiene en una de las mesas del jardín

Tras un rato de descanso, que aprovecho para leer y escribir un poco, vuelve a despertarse. De nuevo opto por una pieza de fruta y salimos a pasear un rato por el entorno. Aprovecho para recorrer detenidamente el espacio interior de la urbanización. Es bastante grande y está bien cuidado. El espacio central lo constituye un pequeño estanque con puentecillos que lo atraviesan y un espacio central ocupado por un gran árbol y dos paseos cubiertos alrededor. Más adelante se encuentra la piscina, con una novedad, según me cuenta Javier: los chinos no la utilizan durante las horas de sol, porque el máximo grado de belleza es tener la tez lo más blanca posible. De ahí que solo al atardecer, cuando el sol cae, la piscina se llena de bañistas. Las especies vegetales son subtropicales, con flores, arbustos y árboles de mayor porte. Pero lo que más me sorprende es la decoración general de las casas particulares donde se intuye el gusto por lo abigarrado y de tono historicista, con sillones más propios de épocas pasadas que del siglo XXI, y las puertas de entrada en el recinto, ambas con portalones y verjas de hierro dorado y mármoles y columnas que le dan un tono pretencioso al conjunto.

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Nini juega con Mikel en el restaurante antes de comenzar la cena de despedida

Cuentan Carmen y Javier la dificultad que tuvieron para encontrar una casa sencilla, con muebles prácticos, y las casas con las que se toparon en la búsqueda del piso, una vez salidos ambos de los respectivos apartamentos de los que disfrutaban en la escuela.

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El abuelo chino presume de nieto durante la cena

Esperamos a Javier en el parque infantil, ya que deja la moto eléctrica en la que se desplaza a la escuela muy cerquita. Mikel lo ve aparecer y la sonrisa y los ojos se le iluminan. Se ve que pasa mucho tiempo con él y tienen una buena compenetración.Tras la comida, en la que además de los platos de la escuela tenemos fresas de postre, se echa una buena siesta con su papá. Hoy no saldremos por la tarde, porque su mamá vendrá pronto a casa, ya que los abuelos chinos nos esperan par cenar y despedirnos. Pasamos por una tienda próxima donde esta mañana hemos visto vino español. Pero al final optamos por un burdeos para recordar los estudios de Carmen en psicología en la ciudad francesa.

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Carmen y su madre juegan con Mikel mientras el padre se sirve de los platos del centro de la mesa

El restaurante está en la ciudad, en el barrio donde habitan los padres de Carmen. En esta ocasión la bisabuela no nos acompaña, ya que es tarde para ella. Vuelve a resultar una sesión cordial, corta en palabras pero muy cariñosa y agradable. El padre llega en bici, con la que todos los días va y vuelve al trabajo, en total 20 kilómetros, lo que le ayuda a mantener una esbelta figura sin un gramo de grasa. Eso y el trabajar todos los días, de lunes a domingo, sin más descanso que algunos días sueltos a lo largo del año. Brindamos con el vino tinto, le entrego a la mamá una planta que compré para ella, y ella a su vez me entrega unos presentes para llevar a España.

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La familiaridad de abuelo y nieto es evidente a lo largo de la velada

Nos despedimos, les invito a visitar Oteiza en cuanto les resulte posible y ellos me desean que vuelva con María Luisa el año próximo. La despedida es cordial y sincera. Mikel está en buenas manos, además de aprender chino tiene unos abuelos que le enseñarán valores universales en los que coincidimos. Me vuelvo a España muy tranquilo, porque son muy buena gente.

 

Los Sanfermines, según Iriberri

Iriberri

Les confieso, aún a riesgo de perder parte de mi reputación, que no soy persona especialmente festiva. Por razones del cargo, durante años visité innumerables pueblos de Navarra en su día grande, y recorrí sus cascos antiguos en procesión cívico-religiosa entre jotas, vítores, capas pluviales algo apolilladas y fervores marianos. Todavía recuerdo dos cosas de aquellos años: el atuendo de impecable traje como señal de respeto y día de fiesta, hoy impensable; y la emoción de las autoridades locales cantando las excelencias de las fiestas propias, cuando se parecían como una gota de agua a otra a las del pueblo vecino. Hoy, liberado de obligaciones protocolarias, mi calendario festivo se limita a unas breves visitas a Pamplona y Estella, y a las fiestas de Los Arcos -pochada en familia, encierros y cenas con los amigos- y Oteiza, donde espero ejercer de abuelo con el completo programa que ello comporta.

Pese a todo, siempre que se acerca el 6 de julio, mi primera intención es dedicar el artículo a los sanfermines, no sé si como obligación o como tributo a una fecha que forma parte del ritual veraniego. El año pasado centré mi colaboración en la evolución de la fiesta, glosando los cuatro cronistas locales que a mi juicio mejor han descrito la evolución de Pamplona y sus fiestas: Ángel María Pascual, José María Iribarren, José Miguel Iriberri y Juan José Martinena. De Iriberri, decía: “El testigo de José María Iribarren lo recoge, y de qué manera, José Miguel Iriberri, que durante muchos años, en este mismo medio, ha tomado la temperatura de la fiesta como el verdadero doctor de cabecera de la nueva Pamplona. ¿Para cuándo la recopilación de sus apuntes? “. Para mi sorpresa, hace escasos días, recibí un paquete en casa con un libro dentro titulado Sanfermines de papel, con una cariñosa dedicatoria que decía: “A Román Felones, que me animó, desde su Solana, a editar este libro”. Me llevé una gran alegría, porque además del interés del libro en sí, en el fondo todo escritor, por modesto que sea, aspira no solo a que le lean -que no es poco-, sino a que le hagan un poco de caso, lo cual es más difícil.

De modo que este año el tema venía impuesto. Y he querido titularlo “Los Sanfermines, según Iriberri”, porque a partir de ahora será uno de esos libros canónicos a los que tendremos que apelar como referencia de autoridad, cual evangelista que es de la verdad de la fiesta, tal como él la concibe. Con la agudeza que le caracteriza, ya lo señala César Oroz en su prólogo y lo glosa en su genial viñeta: rodeado de iconos sanfermineros, Iriberri toma apuntes en la plaza consistorial y un municipal señala: ¡Vamos, vamos, circulen! ¡Aquí no hay nada que ver! ¡Ya lo leerán mañana en Diario de Navarra!

Lo que siempre me ha llamado la atención de Iriberri es la difícil simbiosis que logra entre lo local y lo universal. Para él, los sanfermines no son solo los grandes actos que lo definen -cohete, vísperas, procesión, encierros, comparsa, autoridades civiles o religiosas, la pamplonesa, corridas, octava-, sino también los personajes de a pie, todos con nombres y apellidos, que son los verdaderos protagonistas de la fiesta, y que la elevan a categoría de “fiestas sin igual”. El índice de su libro, que recoge una selección de 79 artículos publicados entre 1998 y 2017, da cumplida prueba de ello. El primero, titulado En marcha, digno del más poético y entrañable Ángel María Pascual, es un canto a la fiesta que comienza: la marcha al cohete y el recuerdo a los que se fueron aquel año, Turrillas, Caballero y Zubieta. El último, Puerta grande, es un adiós agradecido a Rastrojo y Chichipán, pastores del encierro, que “saltaron a la calle cuando la Estafeta aún guardaba un lejano olor a alpargata y regresan al otro lado de la valla en estos otros tiempos, cuando el bando municipal alerta contra la presencia de drones y otros artilugios que le sientan al encierro como le sentaría a la vara del pastor un ramito de violetas”.

Y junto a lo local, lo universal. Iriberri es hombre de muchas lecturas que vierte en forma de frases cortas, a modo de citas de autoridad, como colofón a muchos de sus artículos, ¿ Qué pintan Auster, Hemingway, Bryce Echenique, García Serrano, Pascual, Sánchez Ostiz, Kundera, Miller, Vila-Matas, Ruiz Zafón, Elorriaga, Trapiello, Cercas, o Pessoa -por citar solo algunos- en estos relatos sanfermineros, dirá más de uno? Creo que les dan hondura y verosimilitud, y les permiten pasar de ser elementos locales a formar parte de páginas integrantes del relato universal de la fiesta.

Consolémonos. Si por la razón que sea no podemos disfrutar personalmente de la fiesta, siempre tendremos a Iriberri para recrearla. Con la ventaja añadida de que, a partir de ahora, a nuestra visión y recuerdo de los sanfermines, podremos añadir los Sanfermines de papel, según José Miguel Iriberri.

Diario de Navarra, 5/7/2018

 

Viaje a China. Un modelo prometedor (XIII)

 

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Vista del hotel intercontinental, justo al lado del estudio de fotografía

Es la primera vez que tengo la oportunidad de ver como se trabaja en una agencia por dentro. Tras el viaje por la autopista, nos acercamos a Cantón y apreciamos de nuevo su sky-line, con la Canton Tower como elemento más característico. Nos acercamos hasta un rascacielos junto al río con un hermoso diseño que recuerda en parte a la torre Acbar de Barcelona. Es el hotel Intercontinental, además de un bloque de oficinas. Y justo al lado, un invernadero frondosísimo con cientos de plantas tropicales contiene en su interior las instalaciones de la agencia. Todo es pura apariencia. Un barracón blanco con sofás, camas, cámaras, espejos y resto del instrumental necesario para la sesión.

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Comienza el proceso de cambio de trajes para la sesión

A Mikel le esperan en una estancia totalmente blanca, luminosa, con apenas unos cojines y elementos varios, y una pared de cristal que da al jardín tropical. La síntesis del blanco y el verde, hoy además con un sol luminoso, da un buen tono a las fotos que se van sucediendo por decenas. Son 10 las personas que se arremolinan en torno a Mikel: las chicas que le visten, desvisten y están pendientes de colocarlo en las posturas más oportunas.; tres fotógrafos que asaetean constantemente al niño en todas las posturas y poses; la responsable de tratar las imágenes; y el resto del equipo técnico.

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El fotógrafo espera pacientemente el momento propicio

Carmen, que ya conoce los pormenores, aprovecha el tiempo para trabajar en el ordenador. Y yo asisto sorprendido y divertido a un tiempo, al ir y venir de los vestidos, los focos, las llamadas de atención del fotógrafo y los mil y un trucos necesarios para mantener la atención del niño. Son ya 7 los vestidos que le han cambiado en la primera hora y empieza ya a estar cansado. Las pompas de jabón que le echan permiten mantener durante un rato la atención y seguir con la sesión. En esta ocasión la novedad es que se sostiene de pie, y pretenden sacarle fotos en esta posición, aunque él se resiste a permanecer en ella.

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Carmen supervisa el desarrollo de la sesión

Son la 11,30 de la mañana y me voy a dar una vuelta por el jardín. Aunque un poco salvaje y descuidado, está bellísimo, a lo que contribuye que el día esté luminoso, poca poco frecuente en Cantón. Junto al jardín hay algunos invernaderos de plantas exóticas de pequeño, mediano y gran porte.

Y del jardín, al exterior. El barrio, de nueva creación, es imponente. Junto al edificio de dos torres a las que ya hemos aludido anteriormente, se alza una urbanización enorme, cerrada a los coches exteriores, y llena de pequeñas tiendas. Recorro pausadamente parte de la misma. Es la hora de la comida y el olor de siempre, los cuencos de sopa de siempre, y las pequeñas tabernas de siempre se hacen presentes también en Cantón. Se aprecian claramente los contrastes sociales. Junto a las tiendas, en la misma puerta, campesinas del entorno ofrecen verduras y tomates. ¿Cuantos yuanes pueden sacar por esta exigua mercancía?

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Vista del jardín tropical en el que se encuentra inserto el estudio de fotografía

Vuelvo a la sección de fotos y Mikel, muy profesional, continúa posando, ya un poco cansado, claro está. Por eso deciden darse todos un descanso y proceder a la comida. Dicho y hecho. En el mismo lugar donde trabajan, sacan su taper y en santiamén devoran las viandas. A Carmen y a mí nos traen dos raciones más: arroz, verduras, huevo revuelto con tomate y pollo. Dicho así no esta mal, pero el sabor no es precisamente de mi gusto. Tampoco Carmen, que normalmente se lo come todo, hace demasiado aprecio.

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La comida no dio mucho de si, y quedó sobre la mesa

En poco más de media hora estamos listos de nuevo para reemprender la marcha. La sesión de la tarde es más breve y cada cambio de ropa cuesta más, porque el niño ya acusa el cansancio. Prueban con globos, biberón, muñecos y todo tipo de juegos para llamar su atención. Y, con dificultad, consiguen su objetivo. Dejan para el final los vestidos más coloristas, pero apenas consiguen avanzar.

Acaba la sesión. Poco que ver con los vídeos que aparecerán en un par de días en la página web de la agencia. Tras el telón todo es menos primoroso, ameno y fácil. He ahí la cara b de los desfiles a los que hoy he tenido la oportunidad de asistir.

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Afortunadamente para Mikel, la sesión ha terminado.

De todo, lo que más me ha gustado ha sido la naturalidad y profesionalidad de Mikel Felones Wu para el posado. Es una de las muchas y sorprendentes cosas que le esperan en el mundo globalizado del que ya forma parte.

 

 

Viaje a China. Día del Padre (XII)

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Mikel posa en el sofá del cuarto de estar

De nuevo esta noche hemos tenido tormenta. Ha durado poco rato, pero al menos ha limpiado un poco el aire, ya que la temperatura apenas se mueve. Oscilamos noche y día entre los 20 y los 25 grados.

Hay es día de poca actividad exterior. Nos levantamos algo más tarde, ya que Javier comienza sus clases a las diez de la mañana, y Carmen trabaja solo por la tarde. Solo Mikel desconoce la diferencia de horarios y toca diana como casi todos los días, en torno a las siete. Pero aunque le oigo cantar, ahí permanece con sus padres en la cama durante un buen rato.

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Resulta sorprendente encontrar edificios en construcción, donde el bambú todavía no ha dejado paso a las estructuras metálicas

Desayunamos juntos. Él, que ya ha tomado el biberón mañanero, me ayuda con las naranjas del desayuno, porque su apetito es voraz. Me sorprende que no haga ascos a casi nada, sea lo que sea y tenga el sabor que tenga. Jugamos durante un buen rato mientras u madre trabaja en el ordenador y le veo escribir esos ideogramas tan hermosos y complicados, con la facilidad de quien ha mamado esta escritura.

A las doce de la mañana, Mikel y yo salimos a dar un paseo por el barrio. Aprovechamos para comprar pan de molde y frutas variadas. Javier trae hoy de la escuela es inevitable tofu, verduras variadas y sandwiches vegetales. El postre extra son las fresas, muy gustosas, que le encantan especialmente a Mikel. Y terminamos con unos pastelitos variados que hemos comprado en una pastelería del barrio.

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Javier y Mikel juguetean al caer la tarde en el sofá

Tras la siesta, Javier y yo continuamos con la programación del proyecto en el que tenemos puestas muchas ilusiones: la posibilidad de montar una estancia de verano en el Albergue Oncineda de Estella con los jóvenes chinos procedentes de las escuelas de Dongguan. Carmen y Javier visitaron el albergue el verano pasado, les gustaron las instalaciones y estamos dispuestos a intentarlo. Pero la tarea no es fácil. Hay que preparar un buen programa que mezcle la lúdico y lo educativo, y que tenga interés para jóvenes con una mentalidad y costumbres distintas a las nuestras. El otro día comenzamos el diseño del horario minuciosamente descrito para cada uno de los 21 días que compondrán la estancia veraniega. La hemos titulada provisionalmente Summer in Spain.

Español, campos de futbol y natación, nociones de flamenco, Camino de Santiago, salidas a la ciudad y al campo, fiestas de Estella y otras actividades componen un programa denso e interesante. Solo falta que les interese y pueda realizarse.

Al caer la tarde, Mikel y yo salimos a dar un paseo por el barrio. Ya nos lo conocemos, pero las tiendas, el ir y venir del personal y el discurrir de la vida me sigue interesando mucho.

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Una última imagen de Mikel antes de acostarse

La cena es hoy netamente española: ensalada de lechuga, tomate, cebolla y atún, y una tortilla de setas, con cebolla y pimiento verde. Pero el pimiento me engaña y pica más de la cuenta, lo que no impide que Mikel se coma su parte sin rechistar.

Para finalizar, vemos en el canal de deportes de la televisión china, un gigante con 14 canales distintos, la final de Indian Wells entre Federer y Del Potro. Un extraordinario partido con dos colosos que juegan espléndidamente bien. Casi perdido, Del Potro logra remontar y el argentino tranquilo se lleva el torneo. ¡Bravo por él!

Un misterio semidesvelado

EngraCIA

Portada del libro

Ficha técnica

Título: De Engracia a Garazi. El misterio de los nombres en Navarra

Autores: Ana Zabalza Seguín (directora) y Otros

Editorial: Thomson Reuters Aranzadi/Gobierno de Navarra/Universidad de Navarra

Lugar y fecha de edición: Pamplona, 2018

Páginas: 294

Precio: 33,25 euros (incluye libro electrónico)

En los últimos lustros, el interés por los nombres, apellidos, lugares de origen, heráldica o árboles genealógicos ha crecido de forma considerable. Pregúntenselo si no a los responsables de archivos civiles o eclesiásticos o recuerden la sección de este mismo medio, dedicada a los apellidos navarros, firmada por Mikel Belasko.

Tampoco es escasa la bibliografía existente respecto a onomástica y oiconimia de Navarra. Pero se echaba de menos una publicación que abordara el asunto de manera global y que permitiera tener una idea aproximada del estado de la cuestión en el momento presente. Ése es el objetivo del libro De Engracia a Garazi. El misterio de los nombres en Navarra, una investigación interdisciplinar animada desde la Cátedra de Lengua y Cultura Vasca de la Universidad de Navarra, y dirigida por la profesora Ana Zabalza Seguín. En la presentación del libro, un verdadero resumen del contenido del mismo, nos dice la directora: “Desde distintas disciplinas, en cada uno de los textos se subraya que los nombres no son piezas vacías de significado, asignadas al azar, ni siquiera cuando parecen fruto del capricho o de la moda. Han nacido y se han utilizado en un contexto espacio-temporal determinado, y constituyen un indicio del modo en que se conciben las relaciones paterno-filiales y de fraternidad, el papel asignado a cada uno de los sexos, la fuerza de las creencias, la presión de la cultura dominante, el recuerdo y la huella de los antepasados, el momento político, la concepción del espacio urbano o de aldea y tantas otras realidades”.

Demetrio Castro firma el trabajo “Ya no nos llamamos con aquellos nombres. Persistencia y transformación antroponímica”. Desde la sociología, aborda tres cuestiones de interés: algunas ideas generales sobres los nombres de persona y su innovación; el modelo antroponómico tradicional; y la dispersión y continuidad de este modelo. Todo ello referido a Navarra, pero situado en el contexto más global del Occidente europeo

Mikel Gorrotxategi, desde la filología, estudia la “Historia de los nombres de pila en Navarra”, en especial de la Navarra vascoparlante. El autor subraya tres conclusiones: de tener dos nombres y que éstos fueran en castellano, hemos pasado a tener uno solo, corto y mayoritariamente en euskera; hay un progresivo alejamiento del santoral; y los nombres en euskera han alcanzado rango de normalidad.

Muy interesante también es la aportación de José Luis Ramírez “El legado del mundo clásico en la onomástica navarra”. Su estudio, a partir de los datos del INE de 2010, permite hacerse una idea global de la cuestión, distinguiendo cuatro núcleos diferentes: tradición clásica, vascos o vasco-navarros, germánicos y extra-peninsulares. Y ya, respecto a la tradición clásica, atendiendo a tres fuentes distintas: greco-latinos, hebreos y cristianos.

Dos trabajos abordan el estudio de los apellidos. En el primero, “La huella bajonavarra. La utilización de los apellidos toponímicos como indicador del origen geográfico en los siglos XIV-XVII”, Peio Monteano subraya un dato muy poco estudiado: El numeroso asentamiento de bajonavarros en la Alta Navarra entre los siglos XIV al XVII. Todavía hoy, más de 25.000 navarros portan apellidos toponímicos procedentes de ese enclave. Una serie de sugerentes propuestas de estudio cierran el capítulo. En el segundo, “Por no pertenecerles el apellido. La formación de los apellidos en la Navarra moderna”, Ana Zabalza fija su atención en la villa de Urroz para intentar probar que en la Edad Moderna se pasa de un término de referencia espacial a la situación actual, en la que el apellido carece en la práctica de significado. Andoni Esparza, desde la heráldica, plantea en su trabajo “Antroponimia y heráldica” la cuestión de las armas parlantes, aquellas en las que la imagen representa gráficamente el significado de un apellido. Tras analizar una serie de casos tomados del Libro de armería del reino de Navarra, se centra en un escudo parlante singular, el del desaparecido convento de Carmelitas Descalzas de Lesaka, hoy casa de cultura de la villa.

La segunda parte del libro está dedicada a la oiconimia. En un extenso trabajo redactado en euskera, titulado “Euskal oikonimia Baztan-Bidasoa eremuko lekukotasun historikoen argitan”, Andrés Íñigo y Paskual Rekalde recopilan de manera exhaustiva los nombres de casa en la comarca de Baztán-Bidasoa, estableciendo una tipología de su formas, que acompañan con numerosas fotografías.

Una extensa bibliografía y un índice onomástico y toponímico, que se agradece especialmente, cierran la obra.

El libro es una aportación excelente a un campo de interés creciente. No resulta de fácil lectura, dada su especificidad, y la mezcla de visiones globales y estudios parciales dificultan, pero no impiden, hacerse una idea del estado de la cuestión. Tras su lectura, el misterio de los nombres en Navarra es menos misterio, ya que el libro ayuda a desvelarlo.

Diario de Navarra, “La historia de Navarra al día”, 4/5/2018