Un pequeño-gran festival con historia

Stella

Ficha técnica

Título: Stella Splendens. 50 aniversario de la Semana de Música Antigua de Estella

Autores: Mar García Goñi (coord.)

Editorial: Gobierno de Navarra

Páginas: 295

Precio: 15 euros

En el presente año, y todavía queda diciembre, son cuatro las ocasiones en que libros sobre música han ocupado la sección: una biografía de García Leoz, la labor del crítico Eusebius, la historia de la Pamplonesa y el estudio del órgano de Larraga. Hoy añadimos una quinta con un tema bien distinto: un libro conmemorativo del 50 aniversario de la Semana de Música Antigua de Estella, uno de los festivales más longevos y prestigiosos de España en el ámbito de la música antigua.

Dicha efemérides ha sido aprovechada por el Gobierno de Navarra saliente para realzarla con una doble y acertada iniciativa: una programación especial y un libro conmemorativo.

El director de la Semana en el año del cincuentenario, Íñigo Alberdi, resume acertadamente su contenido en el prólogo del libro: “No hay mejor manera de celebrar el quincuagésimo aniversario de la Semana de Música Antigua de Estella (SMADE) que publicando este libro sobre su historia. En él se aborda medio siglo de música que nos permite conocer más sobre Estella y sobre el panorama musical internacional, así como sobre los protagonistas que han recuperado la música antigua en Navarra, y sobre el tejido que hizo y sigue haciendo posible este pequeño-gran festival. Si este libro fuese la partitura de una composición musical podríamos decir que tiene una obertura y cinco movimientos. Se trataría de una partitura ‘coral’, porque cuenta con seis autores con visiones y perfiles diversos y complementarios, que nos aportan una acertada perspectiva sobre cincuenta años de andadura musical”.

La Semana de Estella ha contado desde sus inicios con un contexto favorable que era preciso subrayar. Esta es la tarea que persigue el capítulo de Román Felones, incidiendo en el carácter histórico-artístico de la ciudad, glosando la tarea de las instituciones que han colaborado para vivificar un festival que también tuvo sus horas bajas, y ponderando los excepcionales espacios en los que se han desarrollado los conciertos. María Gembero-Ustárroz, en un documentadísimo estudio, centra su atención en los comienzos de la Semana de Música Antigua, años 1967-1971. Su conclusión es nítida: “Las Semanas de Música Antigua de Estella, dirigidas por Fernando Remacha, fueron en sus cinco primeras ediciones (1967-1971) un evento cultural de primera magnitud, no solo por sus novedosos conciertos y repertorios programados, sino también por la calidad musical de los participantes y por el prestigio científico de conferenciantes que tenían un amplio reconocimiento internacional”. Xavier Vandamme y Jed Wenz nos proponen en el tercer capítulo una serie de oportunas reflexiones, tituladas “Diez artículos para intérpretes de música antigua del siglo XXI”. Manuel Horno dedica el capítulo cuarto a estudiar la evolución musical de la Semana a través de sus programas. Los datos parciales y nebulosos de su desarrollo han quedado definitivamente aclarados, y el capítulo de Horno es ya la historia cuasi-definitiva de la Semana. Finalmente, Alberto González ofrece una reflexión, sin duda interesante y erudita, que subraya el valor del elemento diferenciador: “En el caso de los festivales de música antigua, de la SMADE en concreto, la sede es un elemento especialmente relevante en su definición y un plus de calidad a la hora de promocionarse en otros ámbitos, musicales pero no necesariamente de este tipo”.

Pero no solo es preciso ponderar el texto. Llama la atención lo acertado del título, una propuesta de la coordinadora, Mar García Goñi, tomado de una canción polifónica recogida en el Llibre Vermell de Monserrat. Destacan igualmente el diseño, sobrio y bello, y la maquetación, con un gramaje y textura digno de encomio. Finalmente, son de agradecer el conjunto de fotos, programas y gráficos que aportan variedad y vitalidad al conjunto.

Pasados los fastos del cincuentenario, solo cabe desear larga vida a un festival con el que tanto disfrutamos sus habituales y fieles asistentes.

Diario de Navarra, 22/11/2019

Tiempos recios

Vargas

Ficha técnica

Título: Tiempos recios

Autor: Mario Vargas Llosa

Editorial: Alfaguara

Lugar y año: Madrid, 2019

Precio: 20 euros

Acabo de terminar la lectura de la última novela de Mario Vargas Llosa, titulada “Tiempos recios”. Confieso sin ambages que me ha encantado. Muy en la línea de La fiesta del chivo, Vargas Llosa nos traslada de nuevo a la dolorosa y sufriente Centroamérica, donde dos siglos después de la teórica independencia, el periodo colonial parece todavía subsistir en forma de continuas dictaduras militares, ingerencias de la CIA y diferencias sociales insoportables entre una inmensa mayoría que vive por debajo del umbral de la pobreza y una pequeña minoría escandalosamente rica y petulante.

Me asombra la capacidad de fabular de Vargas Llosa con tres historias contrapuestas: la aparente realidad novelada de su relato; el sustrato real de los sucesos de Guatemala en la década de los sesenta; y la historia, en forma de guinda de la tarta, de la entrevista con Marta Borrero Parra, con que el autor cierra la novela.

Y como colofón, reflexiones de rabiosa actualidad: El papel de los medios de comunicación para tergiversar los hechos y convertir en verdad una mentira; la reflexión del autor sobre la culpa que la administración norteamericana ha tenido para retrasar la llegada de la democracia, por frágil que ésta sea, a una serie de países latinoamericanos, bajo la excusa de evitar la infiltración comunista; y las memorables páginas de algunos de los verdugos que acabaron convirtiéndose en víctimas de las tramas que habían ayudado a montar.

Pero, por encima de todo, me gustaría valorar la calidad literaria de un autor que, en estas tramas, es un consumado maestro.

Tiempos recios, que decía Santa Teresa, los suyos, los que recrea el autor y los nuestros, que aunque mejorados, todavía impiden que este mundo sea un lugar amable y confortable para todos los que lo habitamos.

 

Urbasa y Andía, solar de los navarros

Urbasa

Ficha técnica

Autor: Javier Marcotegui Ros

Editorial: Ayuntamiento del Valle de Yerri

Páginas: 198

Comienzo por señalar que el título de esta recensión no es mío, sino que lo tomo prestado del libro del profesor Alfredo Floristán, publicado por Diario de Navarra en 1978. Fue mi primera aproximación a un territorio para mí familiar, por ser vecino de Tierra Estella. Otro profesor, Javier Marcotegui, tras una vida intensa dedicada a la docencia y a la política, vuelve la vista en la jubilación a su patria chica y, lúcido e inquieto como sigue siendo, tras el libro sobre su pueblo, Historias de Abárzuza (2017), acaba de publicar Urbasa y Andía: Propiedad, jurisdicción, usos y protección, que paso a comentarles.

El propio autor, en la Introducción, delimita acertadamente el ámbito del trabajo: “Comprobé que todos los hitos fundamentales de la historia de Urbasa y Andía estaban bien identificados y descritos (…) Sin embargo, eché en falta la urdimbre que vinculara estos nudos de la historia de Urbasa y Andía con las preocupaciones ordinarias de los vecinos, (…) los intereses de las entidades locales y valles, el juego político entre la Diputación y las autoridades del Estado, las razones del enfrentamiento de las personas físicas y las instituciones”, entre otros. Y a ello se dedica Marcotegui, a redactar una micro e intrahistoria que, basada en una documentación en buena parte inédita, permitiera dar sentido a lo históricamente conocido.

El resultado es un ordenado y minucioso estudio, muy a tono con la personalidad del autor, que recorre la propiedad de los montes reales, la jurisdicción civil y criminal, los goces y aprovechamientos, su inserción en la ley paccionada, los aprovechamientos después de 1841, la gestión y administración tras las transferencias y las inversiones y figuras de protección. Un anexo con fotografías, otro de referencias normativas citadas, y un tercero de bibliografía, cierran el volumen.

Editado por el ayuntamiento del valle de Yerri, el trabajo de Javier Marcotegui nos permite conocer mejor una parcela de la historia de Navarra, vinculada especialmente al conjunto de sus habitantes.

Un buen trabajo, que completa la fecunda trayectoria de un vecino nacido a sus pies.

Diario de Navarra, 25/10/2019

Presente y futuro de nuestra Iglesia diocesana

folleto

Durante los primeros días de noviembre, he escuchado en la radio diversas cuñas de la Conferencia Episcopal Española llamando a la participación en la tarea de la Iglesia católica. Ponían el acento, sin olvidar la aportación económica, en la aportación personal, en forma de tiempo, compromiso y ayuda a la comunidad. Una orientación que se agradece y que muestra un cambio de tendencia en la perspectiva de la cúpula de la Iglesia.

Este pasado domingo, al llegar a la misa dominical en Oteiza, nuestro nuevo párroco, un mejicano del Verbo Divino, había dejado distribuidos por los bancos los sobres de la colecta sobre la Iglesia diocesana. Nos invitó a participar y nos animó a recoger el folleto situado a la salida, titulado este año “Sin tí no hay presente. Contigo hay futuro”, un lema atinado y preciso. Es el que tengo delante a la hora de redactar estas líneas.

Ya el año pasado, por estas mismas fechas, les trasladé algunas reflexiones sobre mi visión tanto del presente como del futuro, desde mi perspectiva de persona que colabora modestamente en el consejo parroquial de su iglesia local. Me gustaría completar aquellas reflexiones con algunas otras que me suscita la lectura del folleto.

La Iglesia diocesana de Pamplona y Tudela articula su labor en los siguientes campos: actividad celebrativa (bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios), por no hablar de la asistencia a la misa dominical, que revelan claramente el carácter descendente de las grandes cifras de antaño. En consecuencia, frente al cristianismo mayoritario y sociológico que nos definía, la Iglesia actual debe atender a una minoría más fiel y comprometida. Y esto exige celebraciones más preparadas, participadas y vividas.

La actividad pastoral, el segundo de los ámbitos, se concreta también en cifras elocuentes: 350 sacerdotes, 25 seminaristas, 1.865 catequistas, 735 parroquias y 1.692 religiosos y religiosas. ¿Puede sostenerse el modelo utilizado hasta ahora? Evidentemente no. Las reformas en marcha son necesarias pero no suficientes. Con sacerdotes tan mayores y tan escasos seminaristas, se impone una mayor presencia de religiosas, catequistas y laicos en la tarea ordinaria. Pero no nos engañemos. El carácter radicalmente clerical de nuestro modelo eclesial no facilita las cosas.

La actividad evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana, en el sentido tradicional del término, sigue siendo, pese a todo, digna de encomio. 682 misioneros y misioneras esparcidos por el mundo, sobre todo en los países más pobres del planeta, constituyen el rostro más presentable del evangelio ante nuestro mundo y nuestra sociedad. Su opción por los pobres y excluidos, los preferidos de Jesús de Nazaret, nos interpela a todos y nos sirve de espejo. ¿No ha llegado el momento de importar aquí algunos modelos de misión?

Especial atención merece la actividad educativa. Sorprende la ausencia en el folleto de la mención a los profesores de religión de los centros públicos, cuya labor es especialmente difícil y no siempre valorada en su justa medida. Pero apunta un dato especialmente relevante: en Navarra hay 44 centros católicos con 36.610 alumnos. ¿Y qué significa ser un centro católico? He aquí una pregunta trascendental. 36.610 niños y jóvenes, con la ausencia tan clamorosa que existe en nuestras iglesias de ellos, son un enorme potencial si se trabaja y se cuida. En la Navarra de hoy deberían constituir la palanca más importante y esperanzadora de la nueva Iglesia diocesana naciente. ¿Somos conscientes de ello y actuamos en consecuencia?

Finalmente, el folleto enumera la actividad asistencial. Es una de las caras más visibles de la acción eclesial, con presencia en los ámbitos más necesitados de nuestra sociedad. Incidir en ella es una necesidad y un compromiso ineludible.

Para todas estas acciones, la Iglesia en Navarra ha ingresado 22 millones de euros, de los que el 50% proceden de las aportaciones de los fieles y el 22% de la asignación tributaria, que específicamente ha pedido se destinaran a tal fin. El objetivo de la autofinanciación debe ser perseguido con ahínco, pese a la dificultad que comporta. Los gastos, equilibrados respecto a los ingresos, se dividen a tercios casi iguales entre las acciones pastorales y asistenciales, la retribución -muy modesta, por cierto- del clero y la conservación de los edificios y gastos de funcionamiento.

El futuro lo señala con claridad el propio folleto en su portada: aspirar a una comunidad parroquial en la que se viva y se celebre la fe con esperanza. Solo en esa medida, parroquia e Iglesia serán un instrumento útil en medio del mundo en el que están insertas.

Diario de Navarra, 14/11/2019

Injurias e insultos de libro

Injurias

Ficha técnica

Título: Diccionario de injurias de los siglos XVI y XVII

Autores: Cristina Tabernero y Jesús María Usunáriz

Editorial: Reichenberger

Páginas: 558

Precio: 64 euros

A más de un lector o lectora puede resultar sorprendente que en una sección dedicada básicamente a glosar libros de historia, se de cabida a un volumen que estudia los insultos más frecuentes recogidos en los libros de procesos judiciales en la Navarra de los siglos XVI y XVII. A mi juicio, la elección está más que justificada por tres razones de distinto signo. Es, en primer lugar, un ejemplo cabal de los nuevos derroteros por los que camina la historia social y de las mentalidades, que ha permitido ampliar horizontes y acercarnos a maneras y modos de vivir y sentir, impensables hace no demasiados años. Ahora bien, esta tarea difícilmente puede abordarse en solitario, si uno aspira a construir un relato global que tenga en cuenta la complejidad de los procesos culturales y sociales. El libro es fruto de una estrecha colaboración entre dos investigadores de la Universidad de Navarra, la lingüista y experta en historia de la lengua, Cristina Tabernero, y Jesús María Usunáriz, historiador atraído por la historia social del lenguaje. La iniciativa, como ejemplo de lo antedicho, es la segunda razón de la elección. Pero aún hay una tercera, que es las más importante. El resultado de la investigación es un denso trabajo que consta básicamente de dos partes. En la primera, un amplio estudio introductorio, se analiza, por un lado, el concepto de injuria y se estudia la evolución y características de los insultos aparecidos en los procesos judiciales y, por otro, se disecciona todo lo relativo al diccionario como forma de presentar los resultados del trabajo. La segunda, el diccionario de injurias propiamente dicho, es la parte esencial del volumen. Comprende más de 1000 términos y expresiones, acompañados de la definición, información gráfica, etimológica y gramatical, de 8200 contextos de uso y de más de 1800 testimonios documentales. Un utilísimo índice de voces, cierra el conjunto.

Una reflexión final para terminar. Como subrayan los autores, la importante labor de ordenación, inventario, catalogación e informatización del Archivo General de Navarra, el más importante de la Comunidad, ha permitido estudiar un ámbito singular al que, a buen seguro, seguirán otros más. Y es que, probablemente, en ningún sitio como en los aparentemente aburridos procesos de pleitos que duermen en nuestros archivos, late la vida cotidiana de los navarros de antaño. El presente trabajo es buena prueba de ello.

Diario de Navarra, 25/10/2019

Una historia coral de la ciudad

Pamplona

Ficha técnica

Título: Historia de Pamplona. Recorrido histórico por el pasado de la ciudad

Autores: Iñaki Azcona y Roldán Jimeno (editores)

Editorial: Pamiela

Páginas: 704

Precio: 25 euros

La aparición de un libro de historia dedicado a una población navarra es una buena noticia en sí misma. Pero si el libro tiene 700 páginas, versa sobre la ciudad más importante del territorio y es obra de 22 autores, hay motivos para alegrarse doblemente. Pero estos datos, que constituyen algunas de las fortalezas del libro, encierran también algunas de sus debilidades.

El libro nació, según nos cuentan sus editores en la introducción, como ponencias en euskera que se realizaron en Pamplona, de la mano del ayuntamiento y el ateneo, en diciembre de 2002 y mayo de 2003. Tres lustros después, dichas ponencias fueron puestas al día, se solicitó la colaboración de otros investigadores con nuevos temas históricos específicos, y salió a la luz en 2018 como texto en euskera. Pocos meses después, el libro se presenta en castellano.

Estamos ante una obra coral, fruto del trabajo de 22 autores distintos, diferentes en metodología, escuela historiográfica, currículo personal, concepción ideológica y calidad. Y esto pesa, y mucho, a lo largo de la obra.

Tal vez para compensar cierta inercia histórica, el texto presenta una clara querencia por la época contemporánea: 200 páginas están dedicadas a la historia de la ciudad hasta el siglo XVIII inclusive; 60 al siglo XIX; 150 a los siglos XX y XXI; y 20 a una pequeña e interesante historia de la mujer en Pamplona. Hasta aquí, el recorrido histórico propiamente dicho. Pero el libro tiene todavía 150 páginas más, a las que no acabo de encontrar especial justificación en este volumen. Están dedicadas a diversas cuestiones que tienen al euskera como tema central. Tal vez lo tenían en el contexto de las ponencias de las que nacieron, pero su inclusión en la obra parece forzada, restando unidad al conjunto.

Hay, además, una cuestión de especial interés que no podemos pasar por alto. La selección del autor o autores de una obra histórica siempre tiene algo de subjetivo. Puede ser estrictamente académica, tratando de elegir a los mejores estudiosos de cada tema; vinculada a un centro de estudios o institución; o incluso una selección que tenga en cuenta afinidades ideológicas. De todo hemos conocido en las obras aparecidas en la Comunidad. Pero una selección basada estrictamente en el conocimiento de una lengua minoritaria, aunque esta sea lengua propia de Navarra, reduce mucho el ámbito de elección. Como señalan los editores en su introducción, los 14 autores de las ponencias las dictaron en euskera, y el resto de los autores elegidos para completar la visión histórica también las entregaron en dicha lengua. Es decir, la mayoría de los historiadores navarros no pudieron ser elegidos porque desarrollaban su trabajo en castellano y no dominaban la lengua vasca.

Estos condicionantes que acabamos de apuntar, que no son menores, no impiden subrayar el interés de una obra donde conviven geografía, evolución política y procesos sociales, para conformar el texto más actual de la amplia bibliografía sobre la ciudad, El volumen, realizado con la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona, está editada por Pamiela con su habitual buen gusto y limpieza.

Diario de Navarra, 25/10/2019

Tras la exhumación, historia y pedagogía

Caidos

En los últimos años he glosado para ustedes tres libros de la colección Historias Mínimas de la editorial Turner, que les recomiendo especialmente: España, de Juan Pablo Fusi; Cataluña, de Jordi Canal; y Guerra civil española, de Enrique Moradielos. Este último recibió en 2017 el Premio Nacional de Historia “por el llamamiento a la concordia que se desprende de sus páginas y por su extraordinaria labor de síntesis”.

El pasado jueves contemplé parcialmente por televisión, junto con otros muchos españoles, la transmisión de la exhumación y posterior inhumación de Franco. Lo seguí en la 1 de televisión española, porque uno de los comentaristas era precisamente Enrique Moradielos, especialista en la guerra civil y el franquismo, historiador al que tengo en gran aprecio. Frente a opiniones más frívolas y menos fundadas de los otros contertulios, sus intervenciones fueron atinadas, equilibradas y basadas en un gran conocimiento de los hechos históricos. Sus tesis, que comparto, fueron las siguientes: La victoria de Franco fue el resultado de un golpe de estado de parte del ejército contra la legalidad republicana, seguido de una cruenta guerra civil; su enterramiento en el Valle de los Caídos -probablemente no deseado por él- fue una anomalía histórica que iba en contra de objetivo final, que era acoger a los caídos en la guerra civil; tener al dictador sepultado en un mausoleo propiedad del Estado y mantenido por éste, resultaba un anacronismo; su exhumación, por tanto, era necesaria y oportuna; hacerlo con publicidad era bueno para la democracia española y su valoración por la comunidad internacional; y la transmisión le pareció sobria, digna y respetuosa, demostrando el valor residual del franquismo; finalmente, ello permitía cerrar una etapa y abrir otra que debería culminar con la resignificación de un monumento al servicio de la concordia entre los españoles.

Al margen de algunas cosas discutibles, -símbolos fascistas, salida a hombros, banderas preconstitucionales, nostálgicos que daban entre risa y pena-, que se explican en el contexto de unas negociaciones nada fáciles con la familia y el deseo del gobierno de no pisar más callos que los necesarios, la impecable realización nos dejó imágenes para la historia: la salida del féretro portado por familiares, conocidos la mayor parte por su aparición en revistas del corazón; el helicóptero y la cruz en una imagen icónica que repitieron los medios hasta la saciedad; o la llegada a Mingorrubio, con los escasos nostálgicos cantando el cara al sol, brazo en alto, mientras el helicóptero descendía hasta el suelo de los montes del Pardo y era depositado, en este caso por personas ajenas a la familia, en el furgón fúnebre que lo trasladaría hasta el cementerio.

A mi juicio, sobraron algunas cosas: un despliegue excesivo en los medios, demasiado cotilleo y poca pedagogía del acto , su contexto y su significado, y cierto tufillo electoral, y faltaron otras: con 22 cámaras no puedo entender la ausencia de planos de la explanada totalmente vacía, la ausencia de personas al paso del féretro y la sensación dada de que eran muchos los nostálgicos junto al cementerio, cuadro eran cuatro gatos, dicho sea sin ánimo peyorativo. Todo, menos un funeral de Estado, afirmación que no se sostiene.

Mientras veía las imágenes me preguntaba: ¿A qué ciudadanos españoles interesa lo que estamos viendo? Creo que ni a los de veinte, ni a los de treinta, ni a los de cuarenta, ni probablemente a los de cincuenta. Somos los nacidos antes de la década de los sesenta, que llegamos a conocer al menos las postrimerías del franquismo, a los que aquellas imágenes nos decían algo. Para los demás, es historia mal conocida y poco explicada.

Exhumado Franco, quedan algunas asignaturas pendientes: la más importante, enterrar dignamente a los que yacen ¡ochenta años después! todavía en las cunetas, además de resignificar el Valle de los Caídos como lugar de concordia y de memoria con el mayor consenso posible. Y para las nuevas generaciones de españoles que nacieron en democracia, un esfuerzo conjunto por explicar adecuadamente una etapa histórica que dividió profundamente a las dos generaciones anteriores a ellos. Cuando realidades y símbolos tan disputados como España, su himno y su bandera no se los apropie nadie porque son de todos y pertenecen al patrimonio común, entonces, solo entonces, podremos decir que aquella penosa etapa habrá quedado definitivamente enterrada.

Diario de Navarra, 31/10/2019