La arqueología ensancha su horizonte

Ficha técnica

Título: Trabajos de arqueología navarra

Editorial: Gobierno de Navarra

Lugar y fecha de edición: Pamplona, 2017, nº 29

Páginas: 302

Precio: 15 euros

El pasado 7 de septiembre, esta sección dedicó todo su espacio a comentar las revistas navarras de 2017, Príncipe de Viana, Fontes Linguae Vasconum y Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra. Por falta de espacio no pudimos incluir la cuarta revista de la serie, Trabajos de Arqueología Navarra, que completa el elenco.

Se trata de una revista para la difusión de los trabajos de arqueología realizados en Navarra, dirigida a la comunidad científica y editada desde 1979. Es una publicación anual que emprende una nueva etapa en la que son perceptibles importantes cambios en forma y fondo.

Por lo que hace a la forma, la revista consolida un diseño similar a las tres anteriores. En las páginas iniciales se da cuenta de su consejo de redacción, dirigido por Jesús Lorenzo Jiménez, investigador independiente; el criterio de selección y revisión de los originales; y las bases de datos de publicaciones periódicas de carácter científico en los que se incluye, además, su nivel en la Clasificación Integrada de las Revistas Científicas (CIRC). El sumario se divide en dos secciones básicas, artículos y noticias. La contraportada repite con acierto el sumario para facilitar una primera ojeada de su contenido.

Pero más importantes que sus cambios de forma, son las dos novedades de fondo, expresamente consignadas en la Presentación: el dictamen de evaluadores expertos en la materia como requisito previo a la publicación y los objetivos perseguidos. “La revista quiere seguir siendo fiel a su propósito inicial: servir de herramienta tanto para la divulgación de los hallazgos arqueológicos realizados en Navarra, desde la prehistoria hasta la edad contemporánea, como para la difusión de los estudios realizados sobre dichos hallazgos. Hemos querido, sin embargo, dotar de un mayor protagonismo a la sección de artículos. Para ello, hemos ampliado nuestra mirada desde un punto de vista geográfico, convencidos de que el conocimiento de nuestro entorno más allá de los límites administrativos de la Comunidad Foral puede ayudarnos en ocasiones a una mejor comprensión de lo que nos es más cercano”.

Los artículos de este número constituyen una sección monográfica dedicada a la arqueología del conflicto provocado por el golpe de Estado de julio de 1936. Nada que objetar, pero sería deseable que la presencia de estudios referidos a territorios ajenos a Navarra fuera la excepción, dada la periodicidad anual de la revista y la escasez de espacios existentes para la publicación de estudios arqueológicos.

Las noticias dan cuenta de una serie de actuaciones vinculadas a excavaciones arqueológicas en curso, y proyectos de recuperación arqueológica.

Cabe desear que, tras algunos titubeos y avatares varios, la revista consolide su periodicidad y siga siendo el referente de los estudios arqueológicos en la Comunidad Foral.

Diario de Navarra, 12/10/2018

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Un tenor olvidado vuelve a escena

Tenor

Ficha técnica

Título: Isidoro Fagoaga. El tenor olvidado

Autor: Germán Ereña Mínguez

Editorial: Gobierno de Navarra/Ayuntamiento de Bera

Lugar y fecha de edición: Pamplona, 2018

Páginas: 571

Precio: 20 euros

En 1990 se cumplió el centenario de la muerte de Julián Gayarre, el más famoso e internacional de nuestros tenores. Su figura, un verdadero gigante de la interpretación operística de todos los tiempos, eclipsó de tal manera al resto de nuestros paisanos que a veces tendemos a considerar que antes o después de él apenas hay nada que merezca la pena. Nada más lejos de la realidad.

Este año 2018, se cumple el 125 aniversario del nacimiento de otro cantante de relieve internacional: Isidoro Fagoaga Larrache, el gran tenor wagneriano nacido en Bera en 1893 y muerto en San Sebastián en 1976. La celebración ha traído aparejada una exposición que acoge el Archivo Real y General de Navarra durante este mes de octubre y la aparición de una monografía que lleva por título Isidoro Fagoaga. El tenor olvidado, obra del investigador Germán Ereña, objeto de las presentes líneas.

Un sucinto resumen de su vida sería el siguiente: Nacido en Bera, recibió formación en Buenos Aires, Parma y Madrid, donde debutó con la ópera Sanson y Dalila. En 1920 interprtetó en Bilbao la ópera Amaya de Guridi. Una gira por Italia, donde triunfó con La Walkyria de Wagner, abrió su periodo más internacional como tenor wagneriano de referencia, con sucesivas temporadas en el teatro alla Scala de Milán, entre otros. Sus triunfos en Europa y América se suceden hasta que en 1937, tras el bombardeo de Gernika, dejó definitivamente los escenarios y se retiró a San Juan de Luz, donde inició su etapa investigadora y literaria, que cultivó hasta el fin de sus días. Tras una década en Argentina, en 1964 volvió a España y se instaló en San Sebastián, ciudad donde murió en 1976.

La monografía que nos ocupa no es un libro de ocasión, sino un denso y minucioso trabajo de investigación que el propio autor califica con acierto en la introducción: “Tuve como objetivo la redacción de un libro que abarcara ampliamente las dos facetas de su vida (…) Tal vez sea esta para algunos una biografía larga y en exceso exhaustiva, no siendo, a lo mejor, el formato ideal o la manera más adecuada de darlo a conocer al gran público, pero he querido aprovechar el enorme caudal de información encontrado para verter en ella todo lo que he llegado a conocer de este navarro ejemplar, uno de nuestros cantantes más internacionales”.

El libro consta de cinco partes bien diferenciadas. La primera, la más extensa, relata el periplo operístico del tenor, desde su nacimiento en Bera en 1893 hasta su inesperada retirada en 1937 por razones no musicales sino de orden social y moral. Dispuesto en orden cronológico, a lo largo de 310 páginas, el autor desgrana de forma minuciosa e incluso premiosa en algunos casos los episodios más característicos de su vida, con referencia casi permanente a sus cuitas musicales y triunfos más resonantes. La segunda parte está referida a los años que van de 1937 hasta su muerte en San Sebastián en 1976. Abarca sus años de exilio en Iparralde (1940-1951), su estancia como exiliado en Argentina (1951-1964) y su regreso a España, en concreto a San Sebastián donde fijó su residencia (1964-1976). Son años de investigaciones y colaboraciones en revistas y prensa, recogidas también de forma pormenorizada por el autor. Es, sin duda, una de las aportaciones más relevantes, que permiten conocer una personalidad humanista rica en trabajos históricos y literarios, y compromiso social. La tercera parte recoge una cronología exhaustiva, apta solo para melómanos, con las representaciones operísticas, obras representadas por primera vez, cronología de los teatros en los que actuó y sesiones de grabación. La cuarta abarca tanto la bibliografía publicada por Isidoro Fagoaga como la bibliografía sobre el tenor. La obra ofrece un complemento en formato digital consistente en ciento siete apéndices y más de cien reproducciones fotográficas referidas a la vida del tenor que pueden consultarse en la página http://www.culturanavarra.es/es/isidoro-fagoaga-el-tenor-olvidado

El libro, en una feliz iniciativa, ha sido coeditado por el Gobierno de Navarra y el ayuntamiento de Bera. Aunque el texto no sea de fácil lectura y tal vez hubiera requerido una más estricta selección del material del que se disponía, confiemos en que esta publicación, el legado más importante del 125 aniversario del nacimiento del tenor, “sirva para revitalizar su recuerdo y apartarlo para siempre del olvido”, como señala acertadamente la contraportada del mismo.

Diario de Navarra, 12/10/2018

El envejecimiento, una reflexión desde Los Arcos

Envejecimiento

El colectivo de personas mayores ha sido actualidad en la prensa navarra en las dos últimas semanas por dos motivos distintos y complementarios: dos informes referidos al envejecimiento activo y al índice de dependencia senil.

Los cambios demográficos habidos en las últimas décadas han conducido a un importante aumento de la esperanza de vida, dando lugar a la conocida como “revolución de la longevidad”. El caso de nuestra Comunidad es paradigmático. Navarra tiene una de las mayores esperanzas de vida del mundo, con 84 años de media. Dicha esperanza se ha incrementado en dos años en la última década y se prevé que aumente otros dos en cada una de las décadas siguientes. Si se mantiene la tendencia, dentro de 20 años, en 2038, el 25% de la población de Navarra tendrá más de 65 años, frente al 19% actual; cerca de 70.000 personas superarán los 80 años, frente a las 42.000 actuales; y en torno a 750 personas serán centenarias frente a las 260 del año 2018.

De todos estos datos se deduce la necesidad de fomentar el envejecimiento activo y saludable, un proceso individual y colectivo que trata de mejorar la salud, la participación y la seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen, según definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El índice de envejecimiento activo mide el potencial de un país o región para que el proceso de envejecimiento de sus habitantes pueda ser activo y saludable. El trabajo desarrollado por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra concluye que la Comunidad obtiene una valoración global de 36,8 puntos, situándose entre la sexta y la séptima posición en el ranking de países de la Unión Europea, por encima de la media continental (33,9) y de la nacional (32,6), y solo superado por países del norte de Europa, con Suecia a la cabeza (44,9).

Sobre estas cuestiones, que nos permitían sacar pecho, reflexionábamos en un curso de geografía e historia de Navarra, organizado por el ayuntamiento de Los Arcos, que imparto a 65 alumnos procedentes de 19 pueblos de la zona, precisamente en un ejercicio práctico de envejecimiento activo y saludable. Pero la relativa euforia que estos datos nos producían se nubló justo al día siguiente cuando este periódico abrió su edición con el siguiente titular: “Pirineo, Los Arcos y Allo tienen las zonas de salud más envejecidas de Navarra”. El estudio otorga a la zona básica de salud de Los Arcos, donde viven buena parte de los asistentes al curso, en su mayoría mujeres, el primer puesto en el índice de dependencia senil de Navarra, indicador demográfico que mide la proporción entre el colectivo mayor de 64 años y la población activa (entre 15 y 64 años). Mientras que para Navarra en su conjunto el índice es de 30,5%, en la zona básica de salud de Los Arcos alcanza la cifra de 63,86%, es decir más de 6 personas de cada 10 superan esta edad respecto a la población activa.

El debate se repitió ayer. La mayoría convinimos en que las cifras presentan un lado positivo a corto plazo. Nuestra zona básica registra la esperanza de vida más alta en mujeres de Navarra, y de las más altas del mundo, con 87,6 años. Como dato ilustrativo diré que del grupo de 65, una madre tiene más de 100 años y varias superan con creces los 90. Sin duda, esto nos habla de una comarca donde las buenas políticas públicas, sostenidas en el tiempo, y un contexto favorable, han dado sus frutos en forma de vida larga. Pero los aspectos negativos también pesan y mucho. Y no tanto para el propio grupo de edad, sino sobre todo para la población activa que ve incrementada la carga que supone este índice de dependencia. ¿Estamos ante la penúltima generación que va a vivir en buena parte de estos pequeños pueblos? pregunto con un punto de provocación. No hay demasiado optimismo en el grupo, compuesto por personas activas y motivadas, pero que han vivido el proceso de envejecimiento de sus respectivos pueblos en primera persona.

Desde que comencé mi colaboración en esta sección, en el ya lejano 2004, he venido insistiendo en que uno de los problemas fundamentales del futuro de Navarra era el referido al equilibrio territorial. Una parte significativa de la Navarra rural se nos muere lentamente y no hay reemplazo en el horizonte. Una vez más insisto en que la solución pasa por trabajar juntos, acoger con cariño a los que llegan, tomarse muy en serio por parte de todos los partidos el problema del equilibrio territorial, incluyéndolo en su agenda como tarea prioritaria, y plasmarlo en medidas políticas y presupuestarias. Si no es así, estaremos ante el canto del cisne de una sociedad que vivió tantos años que olvidó que era mortal y que otros debían sucederles. Pero cuando miró hacia atrás, nadie les seguía.

Diario de Navarra, 18/10/2018

 

Revistas navarras de 2017. Fontes Linguae Vasconum

Fontes

Un cuarto de siglo después de aparecer la revista “Príncipe de Viana”, la Diputación Foral de Navarra comenzó la edición de dos revistas nuevas: “Fontes Linguae Vasconum” y “Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra”, ambas aparecidas en 1969.

La revista “Fontes Linguae Vasconum” está dedicada a la lingüística vasca, está dirigida por Ekaitz Santazilia Salvador y, en la actualidad, tiene carácter semestral.

Los números correspondientes a 2017 son el 123 y el 124, ambos similares en formato, contenido y presentación. El diseño de la revista, tras la última remodelación, es similar al de “Príncipe de Viana” y le son aplicables las características descritas para ésta.

Es importante señalar que los estudios contenidos en la revista están redactados muy mayoritariamente en euskera. A título de ejemplo indicaré que de los 12 trabajos reunidos en los dos volúmenes, solo uno, “Estudio de los nombres de los pueblos y despoblados del valle de Guesalatz (Navarra)”, obra de Patxi Salaverri, está escrito en castellano.

El volumen 124 contiene un apartado de reseñas, en el que se incluye un amplio comentario sobre el libro de Peio J. Monteano El iceberg navarro. Euskera y castellano en la Navarra del siglo XVI.

Los que desconocemos la lengua vasca debemos conformarnos con el pequeño resumen trilingüe, en castellano, euskera e inglés, que aparece al comienzo de cada trabajo, pero echo de menos que, al igual que en la revista “Príncipe de Viana”, aparezca una reseña con los currículums de los autores.

Diario de Navarra, 7/9/2018

Revistas navarras de 2017. Príncipe de Viana, la decana

PdV

Pese a los avatares de los últimos años, “Príncipe de Viana” ha sido entre nosotros sinónimo de vinculación a la historia y a la cultura. Ése fue el nombre que tomó la institución creada en 1940 por la Diputación Foral de Navarra como Consejo de Cultura; y ése fue también el nombre de la revista que sería el órgano oficial de la institución desde su nacimiento.

Estamos, por tanto, ante la decana de las revistas culturales navarras, dedicada a los estudios de ciencias humanas y sociales, dirigida a la comunidad científica. En la actualidad, y tras cambios sucesivos a lo largo del tiempo, dispone de un consejo de redacción cuyo director es Roldán Jimeno Aranguren, tiene carácter cuatrimestral, y está dotada de un nuevo y atractivo diseño. Los tres volúmenes de 2017 suman ya los números 267, 268 y 269, y abarcan 1036 páginas de trabajos dedicados a los estudios más diversos.

La revista, en una información digna de elogio, señala en su página inicial algunos datos de interés: su consejo de redacción, los criterios de selección de los originales, y los elencos en los que está incluida. Debe subrayarse su aparición sin solución de continuidad a lo largo de los años, pero sería deseable, en aras al rigor que pretende imprimirse, que cada número saliera en fecha no posterior al cuatrimestre siguiente.

PDV268

El volumen 267, correspondiente al primer cuatrimestre del año, está dedicado a la figura de Tarsicio de Azcona, capuchino, decano de nuestros historiadores, premio Príncipe de Viana de la Cultura 2014, que a los 95 años continúa su tarea en el convento de Pamplona Extramuros. El volumen se inicia con una semblanza de Tarsicio de Azcona a cargo de José Ángel Echeverría, historiador y capuchino también. Recoge en su primera parte una miscelánea inédita de trabajos del historiador vinculados a los núcleos temáticos de su producción: la vida y el reinado de Isabel la Católica y su personajes más eminentes, los capuchinos y Navarra, y breves estudios sobre Azcona y el valle de Yerri, sus rincones nativos.

La segunda parte del libro está dedicada a una sección clásica en la revista: “Los trabajos y los días del año 2016”, en los que a lo largo de más de 100 páginas se pasa revista a aspectos diversos del panorama cultural navarro.

Cierran el volumen, un apartado dedicado a los curriculums de los autores, un sumario analítico en inglés, y las normas para la presentación de originales en castellano, euskera e inglés.

PdV 269

El volumen 268 responde, con ligeras variantes, a un modelo clásico en la revista a lo largo de sus diversas etapas: su división en bloques vinculados a los distintos ámbitos de estudio y actividad. En el número que nos ocupa, los ámbitos son el arte (3), la historia (6) y la literatura (1). Como es propio en revistas científicas, se trata de pequeñas monografías de corte académico, con abundantes notas a pie de página, y muy dispares entre sí tanto en temática como en contenido. La nueva etapa de la revista incorpora un pequeño resumen en castellano, euskera e inglés, a modo de introducción y suele terminar con un amplio listado de referencias. La contraportada, lo que supone una comodidad y un acierto, está reservada al sumario de los trabajos que el volumen contiene.

El esquema planteado para el número anterior se repite en éste. La historia constituye el bloque fundamental, con 5 estudios que van referidos todos ellos básicamente a la época medieval. Un curioso estudio titulado “La iniciativa esperantista navarra”, obra de Ricardo Gurbindo, representa a la lingüística. Para hacer honor a su temática, a los resúmenes habituales en castellano, euskera e ingles, se añade en este caso también el esperanto. Finalmente, a la música se dedican dos estudios, uno de ellos dedicado a los precedentes de La Pamplonesa, obra de Rebeca Madurga, de actualidad en la prensa en estos meses.

Diario de Navarra, 7/9/2018

Campus Iberus, un paso adelante

Camùs Iberus

El pasado viernes, 28 de septiembre, el Aula Magna de la Universidad Pública de Navarra acogió el acto solemne de la apertura del curso académico del Campus Iberus. Aunque el boato fue similar al de otras ocasiones, la presencia de cuatro rectores en la presidencia del acto indicaba que éste reunía un carácter especial. Bajo esta evocadora denominación latina del río Ebro, tan anclada en el territorio al que pretende servir, el Campus Iberus se articula como un Campus de Excelencia Internacional promovido en agregación estratégica por las universidades públicas de las Comunidades Autónomas de Aragón y La Rioja, de la Comunidad Foral de Navarra, así como la de la provincia de Lleida en Catalunya.

Tras la implosión universitaria que caracterizó a la universidad española de los tres últimos lustros del siglo XX, de la que fue pionera precisamente la Universidad Pública de Navarra, prácticamente todas las capitales de provincia de España contaban con una universidad pública. Se multiplicaron, en consecuencia, titulaciones con una evidente falta de planificación de conjunto, reproduciéndose modelos de carácter generalista en casi todas ellas, con una prevalencia de lo cuantitativo sobre la cualitativo. Y eso en un momento en que la tendencia en los países europeos más desarrollados apuntaba precisamente en sentido contrario: tendencia a la especialización, apuesta por la agregación y clara vocación internacional.

En los primeros años del siglo XXI, el Gobierno de España pretendió responder a ese reto con el programa “Campus de Excelencia Internacional”, una nueva figura para mejorar la calidad del sistema universitario mediante la agregación, especialización, diferenciación e internacionalización de sus mejores universidades, que comenzó sus convocatorias en el año 2009. Pero ni la financiación prometida, paralizada prácticamente con la llegada de la crisis, ni la selección efectuada, respondieron a las expectativas previstas. Uno de los pocos proyectos que respondía adecuadamente a esos principios inspiradores era precisamente el conocido como Campus Iberus, que abarcaba a cuatro universidades bien distintas de cuatro comunidades autónomas diferentes, y mostraba desde su inicio una clara vocación internacional, con la apuesta por saltar la barrera pirenaica y abarcar a las universidades de Pau y Toulouse.

Campus Iberus se constituyó en el año 2010, y en estos nada fáciles ocho años de andadura, con algunas dudas y tropiezos, ha articulado una estructura que comienza a dar frutos positivos en los ámbitos que le son propios: educación superior y formación, estudiantes, I+D+I e internacionalización, atendiendo preferentemente las áreas de  Agroalimentación y Nutrición, Energía, Medioambiente y Sostenibilidad, Tecnologías para la Salud y Desarrollo Social y Territorial.

El rector Carlosena, actual presidente de Campus Iberus, calificó el programa en el discurso del acto de apertura de revolucionario y disruptivo. Tal vez resulten excesivos tales calificativos, pero estoy convencido de que es un paso adelante, conveniente y necesario, que es preciso consolidar en el corto y medio plazo. Si es verdad como apunta Jaume Pagès, consejero delegado de Universia, la red que reúne a buena parte de las universidades de España e Iberoamérica, que solo sobrevivirán como universidades dignas de tal nombre las que respondan a los principios enumerados de agregación, especialización e internacionalización, el futuro está claro: el camino es reforzar Campus Iberus y avanzar en la dirección indicada. Pero eso requiere actuar en consecuencia, a veces en aparente demérito de las universidades individualmente consideradas. Y requiere además algunas condiciones que me atrevo a enumerar: interiorización por parte del profesorado de las cuatro universidades de que ese es el camino, y me temo que el convencimiento está más en la superestructura directiva que en el común de los docentes. Implicación a fondo de los Consejos Sociales, representación de la sociedad en su conjunto, y eso implica un trabajo decidido en el consejo rector, órgano máximo de la institución. Apuesta decidida de los gobiernos de las cuatro comunidades implicadas, como elemento fundamental de vertebración del terrritorio, con lo que supone de compromiso de financiación adicional de los proyectos previamente seleccionados. Visión de conjunto de las titulaciones a implantar en los cuatro campus -¿se está teniendo en cuenta en las titulaciones que maneja a corto y medio plazo la Universidad Pública de Navarra?-. Empeño en superar fronteras para incorporar a Pau y Toulouse de forma efectiva en el proyecto, como mejor carta de presentación y financiación ante la Unión Europea.

Este es el reto, nada fácil y lleno de dificultades. Tantas, como beneficios nos puede reportar.

Diario de Navarra, 4/10/2018

 

Una visión estrictamente académica

Vera Cruz

Ficha técnica

Título: El príncipe de Viana y su tiempo

Autor: Vera-Cruz Miranda Menacho

Editorial: Sílex

Lugar y fecha de edición: Madrid, 2017

Páginas: 393

Precio: 23 euros

Vera-Cruz Miranda Menacho presentó en 2011 en la Universidad de Barcelona una tesis doctoral con el título El Príncipe de Viana en la Corona de Aragón (1457-1461), codirigida por la catedrática de historia medieval de la UPNA, Eloísa Ramírez Vaquero. En sus 873 páginas, la autora ofrece mucho más de lo que el título indica, aunque la parte central del estudio se dedique a la etapa catalana de los cuatro últimos años de la vida del príncipe, probablemente su aportación más destacada.

Un síntesis de dicho trabajo acaba de ser editada por Sílex bajo el título El príncipe de Viana y su tiempo. El libro consta de dos partes claramente diferenciadas: La primera, dedicada al reino de Navarra; y la segunda, referida a la Corona de Aragón. Las 164 páginas del estudio dedicado al reino de Navarra, divididas en cuatro capítulos, están referidas a Carlos III, Blanca de Navarra, Juan II de Navarra y la guerra civil en Navarra. Como se ve, aunque el príncipe de Viana es el hilo conductor, resulta muy significativo que sean los otros tres personajes quienes encabecen las referencias.

El texto, aunque aligerado de capítulos y notas a pie de página, es un ejemplo clásico de tesis doctoral: mucha erudición, continuas referencias a la bibliografía, intento por documentar fehacientemente cada una de sus afirmaciones y redacción austera Solo al final, en las conclusiones, se permite la autora elevar el vuelo y tratar de ofrecer una visión de conjunto. Su visión del príncipe y su obra dista mucho de la ofrecida por Mikel Zuza, En aquella hay más cercanía y más pasión, en ésta más distancia y más racionalidad. He aquí un ejemplo: “En definitiva, la vida del príncipe de Viana fue complicada, sobre todo por la mala relación con su padre. Sin embargo, no reviste el dramatismo que la historiografía romántica nos había hecho creer durante mucho tiempo. El carácter del príncipe, a veces fácilmente manipulable, junto a su escaso interés político, decidió su vida. Sus seguidores, a veces amigos, a veces enemigos, marcaron sus actuaciones en muchos momentos. Sin embargo, se trata de una persona que no supo ver lo que sucedía realmente a su alrededor y que confiaba en sus allegados. El rumbo de su vida fue conducido por los intereses de los demás, y su carácter, débil en algunos aspectos, le convirtió en un aliado perfecto para los que deseaban obtener beneficios”.

He aquí dos visiones sustancialmente distintas de un mismo personaje, con puntos de vista no demasiado coincidentes, pero que ayudan a que la poliédrica figura del príncipe nos sea un poco mejor conocida.

Diario de Navarra, 8/6/2018