La clausura nos muestra sus secretos

Celosías

Ficha técnica

Título: Tras las celosías. Patrimonio material e inmaterial en las clausuras de Navarra

Autor: Ricardo Fernández Gracia

Editorial: Universidad de Navarra/ Fundación Fuentes Dutor

Páginas: 477

Precio: Edición no venal

En la historia de la Iglesia en Navarra, los monasterios masculinos alcanzan un lugar preeminente, tanto por su valor artístico y cultural como por su importancia económica y social. No ocurre lo mismo con el monacato femenino, pese a que con el paso de los siglos el número de monasterios y conventos superó con creces a los masculinos. La situación en cifras en Navarra, a fecha de 2018, es la siguiente: 17 monasterios femeninos -agustinas, benedictinas, carmelitas descalzas, cistercienses, clarisas, comendadoras, concepcionistas, agustinas recoletas, Sagrada Familia- y solo 2 masculinos -benedictinos y cistercienses-.

La falta de vocaciones y el rigor de la vida conventual han convertido este capítulo de la historia de la Iglesia y de Navarra en un tema que tiene aparentemente mucho de crepuscular. De ahí la importancia de documentar adecuadamente una vida apartada y por naturaleza escondida como es la de las clausuras femeninas. Afortunadamente, en los últimos años dos libros muy distintos entre sí la han abordado desde perspectivas distintas: Silencio tengan en claustra: Monacato femenino en la Navarra medieval, obra de Julia Pavón, Anna Dulska y Ángeles García de la Borbolla, y Tras las celosías. Patrimonio material e inmaterial en las clausuras de Navarra, obra del profesor Ricardo Fernández Gracia.

El libro que les comento es excepcional por varios motivos: tema, contenido, fuentes utilizadas y resultado. A lo largo de los siglos, un número nada despreciable de mujeres de toda condición habitaron una serie de monasterios y conventos de los que apenas volvieron a salir, ni siquiera para ser enterradas. Estas comunidades articularon su vida en espacios dedicados a la oración y al trabajo. Este microcosmos, con un horario y una estructura adecuados al fin perseguido, es el que estudia con conocimiento y maestría Ricardo Fernández Gracia. Articulado en tres grandes capítulos, el libro engloba tres grandes ámbitos: comunidades, vida cotidiana y festiva intramuros; imágenes y propaganda, dotaciones y patrimonio desaparecido; y el trabajo manual y artístico, y la cocina.

Para poder abordar el estudio, el autor ha visitado todos y cada uno de los archivos de los conventos respectivos -algunos ya desaparecidos-, además de los diocesanos y catedralicios. Me atrevo a decir que es el seglar que mejor conoce los monasterios y que más los ha visitado, en muchos casos precedido de una campanilla cuando entraba en clausura. Eso y la confianza que las monjas tienen en su trabajo, ha permitido que este mundo interesante y arcano situado tras la celosías hoy sea posible conocerlo de forma comprensible y ordenada.

El resultado, en consecuencia, es un estudio que no dudo en calificar de excepcional por la abundancia de las fuentes primarias utilizadas, el dominio del tema en su contexto eclesial, cultural y artístico, y la minuciosidad y respeto del tratamiento dado a un sector, unas veces vilipendiado y otras minusvalorado. Estamos ante el libro definitivo que nos permite traspasar el torno y la celosía, y descubrir un mundo rico y peculiar que llamará poderosamente la atención a cualquier lector interesado.

El libro, editado por la Universidad de Navarra y la benemérita Fundación Fuentes Dutor, está primorosamente resuelto y contiene un abundante aparato gráfico, en buena parte ya histórico. Dada su condición de edición no venal, se agradece que el texto pueda ser consultado en la página web de dicha institución y en la biblioteca digital del centro académico.

Diario de Navarra, 27/8/2019

Anuncios

No hay ciclo sin órgano

Organo

Ficha Técnica

Título: El órgano de la iglesia de San Miguel de Larraga (Navarra) Organeros, organistas y músicos

Autor: Jesús María Muneta Martínez de Morentin

Editorial: Fundación P. Muneta

Paginas: 108

Precio: 15 euros

En agosto de 2008 se inició en la villa de Larraga el I Ciclo de Órgano “Diego Gómez”, que en 2019 cumplirá su duodécima edición. A lo largo de estos años, la Asociación Cultural “Diego Gómez”, nacida poco después, el ayuntamiento y la parroquia de San Miguel de Larraga, y el impulso del padre Muneta, ragués de nacimiento e hijo predilecto de la villa, con escasos medios y y mucha ilusión y trabajo, han conseguido dar continuidad a un ciclo que acoge en la propia iglesia a un buen número de vecinos y forasteros, y que tiene personalidad propia: Sabia mezcla de intérpretes consagrados y noveles, música variada con el órgano histórico como elemento central, presencia de estrenos absolutos compuestos para el instrumento, introducciones didácticas a cargo de director del ciclo, padre Muneta, y carácter gratuito para los escuchantes. Como asiduo asistente a los conciertos, doy fe de lo acertado de los programas, la calidad de la música interpretada y la buena organización del evento. A lo largo de esta etapa, echo en falta, eso sí, un mayor apoyo de la administración foral a una iniciativa que bien se lo merece.

Por lo dicho hasta aquí, probablemente hay dos elementos que sobresalen en el ciclo: un órgano y un músico, en el pleno sentido de la palabra. Desde hace unos meses, el segundo, bien conocido, nos ha desvelado al primero. Y bien que se lo agradecemos. El libro de reciente aparición, titulado El órgano de la iglesia de San Miguel de Larraga (Navarra). Organeros, organistas y músicos, obra de Jesús María Muneta, nos permite conocer mejor un órgano que, en palabras del autor “no ha dejado de sonar desde 1565, tiene una gran riqueza sonora, dos teclados con contras en el pedalero, y se halla en muy buenas condiciones. Posee una magnífica trompetería de fachada y algunos registros procedentes del órgano anterior al actual, que Diego Gómez mantuvo. Se le puede catalogar como uno de los mejores órganos históricos que tenemos en Navarra”.

Gracias al libro, conocemos mejor el órgano y sus organistas, en especial el gran organero Diego Gómez (1752-1834), autor del instrumento, al que Miguel de Zufía dotó de una monumental caja a modo de fachada.

Al libro, benemérito, en todo caso, solo le falta una mejor impresión que realce su atinado contenido. No puede haber mejor introducción al ciclo que degustaremos el próximo mes de agosto.

Diario de Navarra, 20/7/2019

Un buen ejemplo de estudio multidisciplinar

Sancha

Ficha técnica

Título: Sancha de Aibar, una mujer necesaria en una encrucijada histórica

Autor: Begoña Martínez Jarreta (coordinación)

Editorial: Gobierno de Aragón y Ayuntamiento de Aibar

Páginas: 163

Precio: 12 euros

La primera sorpresa, y no la única, de este libro singular es la profesión de la coordinadora del texto, catedrática de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza. Y es que el libro forma parte de los trabajos de investigación de un proyecto titulado “Estudio antropológico y genético de los reyes privativos de Aragón”. Con buen criterio y mejor iniciativa, los resultados del estudio dedicado a Doña Sancha de Aibar, madre de Ramiro, primer rey de Aragón, fruto de sus relaciones con el rey de Pamplona Sancho III el Mayor, se han plasmado en este libro, titulado Sancha de Aibar, una mujer necesaria en una encrucijada histórica, editado conjuntamente por el ayuntamiento de Aibar y el Gobierno de Aragón.

El trabajo, obra de un amplio equipo multidisciplinar, consta básicamente de tres capítulos y unas conclusiones finales. En el primero, Rosa y Ana Iziz Elarre -la parte navarra del equipo, como denotan sus apellidos- estudian la figura de Sancha de Aibar y Sancho III el Mayor de Pamplona, padres del primer rey de Aragón y origen de la dinastía. En el segundo, el equipo de investigadoras compuesto por Carolina Núñez, Miriam Baeta y Begoña Martínez, plantean en clave de divulgación científica el papel de la ciencia forense para intentar descifrar la historia de Sancha de Aibar. En el tercero, Carlos Laliena desarrolla un amplio y documentado estudio de la vida de Sancha de Aibar en el contexto del año mil.

Si el texto no les resulta fácil, pueden acudir a las conclusiones finales redactadas por la coordinadora, que constituyen un atinado resumen del conjunto de la obra. Rescato para ustedes un párrafo de especial interés: ”Los restos atribuibles a Sancha de Aibar no aparecieron de forma separada, no se encontró un esqueleto solitario en un lugar aislado. Estos restos aparecieron unidos a un conjunto de restos femeninos dentro del sarcófago de la condesa Sancha, nieta de Sancha de Aibar y posiblemente el personaje femenino más importante de esta dinastía (…) Allí aparece el esqueleto de una anciana mujer, rodeado de los restos atribuidos a las hijas del primer rey de Aragón y compartiendo un espacio particular y expresivo de una consideración distinguida”. Como ven, una lectura en clave femenina, normalmente ausente en la historiografía al uso.

Resulta preciso, para terminar, citar también la tarea del recordado Pedro Lanas y de Aritz Burguete, alcaldes de Aibar. El impulso del primero y el compromiso del segundo han hecho posibles que Sancha de Aibar esté presente en efigie y mediante este trabajo en la memoria histórica de su pueblo.

Diario de Navarra, 20/7/2019

La Pamplonesa, música que acompaña a su ciudad

Pamplonesa

Ficha técnica

Título: 100 años con La Pamplonesa 100 urte zurekin

Autor: Luis María San Martín Urabayen (coord.)

Editorial: Ayuntamiento de Pamplona y Fundacion CajaNavarra

Páginas: 238

Precio: 8 euros

Que una institución de cualquier signo tenga el título de centenaria, le da un marchamo de interés indudable. Si además, como sucede en este caso, se trata de una institución musical vinculada a la ciudad de la que toma el nombre, y dedicada a hacer feliz la vida del ciudadano de a pie, ese que nunca o casi nunca ha entrado en una sala de conciertos, al interés se une la importancia, cuando no relevancia del acontecimiento. Porque para la ciudad de Pamplona y sus ciudadanos, la banda de música La Pamplonesa forma parte de su vida, especialmente de sus momentos festivos en los que la camaradería y la unión parecen expresarse y sentirse de una manera más natural. Lo mismo sea en el crudo invierno celebrando a San Saturnino o a Santa Cecilia, en la incipiente primavera vinculada a las procesiones de Semana Santa, que en el verano festivo en que San Fermín nos vuelve a hacer universales durante unos días. Eso, sin olvidar las mañanas domingueras en las que La Pamplonesa se enseñorea del Gayarre y demuestra año tras año sus progresos, inquietudes y posibilidades.

Dicho lo anterior, un libro conmemorativo resultaba necesario y esperable. Y a tono con su centenario, el objetivo está perfectamente cumplido. Se agradece, eso sí, que además de todo lo que un libro de estas características debe contener -San Fermín, Osasuna, discografía, directores, protagonistas, integrantes, premios y reconocimientos, lugares en los que ha tocado, y agradecimientos varios-, el libro nos cuente cumplida y acertadamente la historia de la institución.

En tres grandes capítulos se desglosan los inicios (1919-1942), el patronato de la banda de música de Pamplona (1942-1987) y la última etapa como asociación cultural (1987-2019).

Un libro de estas características obliga a un esfuerzo especial en el aparato gráfico. Es, junto con el estudio histórico que aporta el texto, el otro gran acierto del volumen. Fotografías abundantes, en blanco y negro y color, como corresponden a los colores que ha vivido la ciudad en el último siglo, unas históricas, otras institucionales, las más familiares y afectivas, a tono con una ciudad que ha crecido como su propia banda. De aquellos inicios en los que la ciudad apenas sale de sus murallas con el primer ensanche, a estos últimos años en los que, tras colonizar prácticamente todo su término municipal y fusionarse con los municipios más próximos, vuelve sus ojos al centro histórico donde se siente como en ningún sitio el latido de su historia centenaria.

Felicidades a los autores, Luis Mª San Martín, Rebeca Madurga y Javier Marquínez, a los directores y músicos, a los equipos gestores que nos han traído hasta aquí. Y a los ayuntamientos de uno y otro signo, que hicieron posible su pervivencia en circunstancias nada fáciles.

Que La Pamplonesa fuera honrada con el honor del lanzamiento del cohete festivo no es sino una forma adecuada de devolver los favores recibidos por la ciudadanía durante el primer siglo de su existencia. Nobleza y gratitud obligan. ¡Que siga la música!

Diario de Navarra, 20/7/2019

Cajal, la cuna como pretexto

Cajal

Ficha técnica

Título: Cajal. Un grito por la ciencia

Autores: José Ramón Alonso y Juan Andrés de Carlos

Editorial: Next Door Publishers

Páginas: 247

Precio: 35 euros

Dos son las razones por las que les presento este libro. La primera, por la condición de nacido en Navarra de su autor. La segunda, por el valor intrínseco del mismo.

La vida de Santiago Ramón y Cajal, probablemente el científico más grande que ha dado España en su historia, ha contado con un cierto equívoco respecto a su nacimiento. Pero no hay lugar a la duda. El propio Cajal lo dejó meridianamente claro en una entrevista concedida a ABC el 4 de mayo de 1922: “Poco importa que cariñosamente se discuta cuál es mi patria chica. Aragoneses fueron mis padres; en el Instituto Provincial de Huesca y en la Universidad de Zaragoza efectué mis estudios; pero nacer, propiamente nacer, nací en Petilla, pueblo navarro que aún continúa llamándose Petilla de Aragón, porque Aragón fue y un rey de Aragón lo cedió a un monarca de Navarra para cancelación de deudas. Soy, y ese es mi orgullo, español”. En un momento de marcado localismo, hermosa lección la que nos da don Santiago.

La vida de este hombre excepcional se extiende desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la Segunda República. Mal estudiante en sus inicios, su voluntad de hierro, su profundo patriotismo y la calidad del trabajo desarrollado en difíciles circunstancias, consiguen que su obra sea reconocida mundialmente, recibiendo el premio Nobel en 1906. Considerado el fundador de la neurociencia, es a la vez un dibujante excepcional, uno de los grandes ilustradores científicos de todos los tiempos.

La biografía, repasa en cuatro capítulos sus inicios, la forja de un investigador, su especialización en el mundo neuronal y el mito que acompañó sus últimos años. Escrita por dos admiradores de Cajal, especialistas en neurociencia también, se lee sin especial dificultad, derrocha una contenida pasión y supone un grito más a favor de la investigación en España.

Editado en tapa dura, está magníficamente diseñado e impreso y se acompaña de un conjunto de fotografías y láminas de especial interés. Sin duda, una buena lectura para este periodo vacacional que se inicia.

Diario de Navarra, 21/6/2019

Eusebius lo hizo posible

Eusebius

Ficha técnica

Título: Eusebius. Capitán de La Nave de Baco

Autor: Daniel Ramírez García-Mina

Editorial: Renacimiento. Biblioteca de la Memoria

Páginas: 494

Precio: 20,80 euros

El 3 de octubre de 1945, Ángel María Pascual comienza a escribir sus glosas a la ciudad, el mejor retrato de la Pamplona de la posguerra. Hacia un año que Eusebio García-Mina había muerto, tras una vida nada convencional pese a su aparente y burocrático oficio de abogado y procurador. Actividad que le permitió formar y alimentar a una familia y vivir sin apreturas, dedicado a su verdadera pasión: la música en toda la acepción del término – estudioso, melómano, correcto ejecutor, crítico, conferenciante y gestor-, la tertulia de altos vuelos, la buena mesa y la literatura de vanguardia.

Que todo esto, ya de por sí poco habitual, haya sido posible en Pamplona, una capital de tercer orden habitada por curas, militares, funcionarios, artesanos y comerciantes, recién salidos de la reclusión de las murallas, lo hace todavía más insólito. Porque la época no fue precisamente fácil. Nacido en Zamora en 1890 y muerto su padre, vuelve con su madre y sus cuatro hermanos a Pamplona donde estudia en los escolapios, se traslada para hacer derecho a Madrid y regresa a la ciudad en la que vivió el resto de su vida. “Queda inscrito en el colegio de abogados en 1917, -nos señala Daniel Ramírez-. Lo pisará poco. Prefiere el Gayarre y Casa Marceliano. Pocos meses más tarde jura ante la Audiencia como procurador hasta su muerte. Se refugia en lo administrativo, que la da dinero, pero sobre todo tiempo. Ni la fiebre le saca de un concierto”. Fueron los años en que él, católico de tradición y de derechas, vio pasar desde su peculiar atalaya la dictadura de Primo de Ribera, la II República, la cruenta Guerra Civil, donde en acertadas palabras del autor “en Pamplona se murió y se mató con nombres y apellidos”, y la tristísima posguerra que, en medio de una escasez generalizada, bien comido y bien bebido, lo llevó a la tumba en 1944.

El libro que les comento ofrece no pocos alicientes. El primero, la trayectoria vital de un personaje singular del que, lo confieso humildemente, no había oído hablar nunca. Puestos a seleccionar, subrayaría sobre todo su trascendencia en el campo de la música: conocedor de los autores de su tiempo, como pone de manifiesto en algunas de sus conferencias; artífice de la presencia en Pamplona de grandes artistas de primer nivel -Ravel, Rubinstein, Landowska-; y crítico punzante, irónico e irreductible al que Victoriano Juaristi le recomendó en una ocasión “a ver si alguna vez en su pundonorosa vida escribe dos líneas sin vinagre”. Un crítico temido y admirado al mismo tiempo. “En cuanto se dispone a entrar en funciones un violín, tiemblan las arpas ante lo que dirá Eusebius al día siguiente”, en palabras de Eladio Esparza. Una situación algo parecida a la vivida posteriormente con Fernando Pérez Ollo, crítico como él también en el Diario de Navarra. Con motivo de su muerte, el diario ABC resume su historial de esta manera: “Eusebius fue un crítico musical de rara personalidad. Agudo, documentado, claro en el concepto, ironizante, cáustico en la forma. No ya en Pamplona, su lugar de actividad. En toda España se le quería y admiraba”.

Y junto a la música, la buena mesa y la tertulia de unos pocos elegidos, reunidos en la Nave de Baco. “El crítico (Eusebius) fue capitán por edad, ingenio e impulso. Lió a sus coetáneos y embarulló aprendices. Marcó la pauta, dibujó líneas maestras y mantuvo la Nave lejos del puerto hasta que el hígado se cayó por la borda. La copa debía tener motivo, conversación y etiqueta negra. Su Baco era el lírico patrón del barco, no el derrochador de taberna desagradable”, nos dice el autor.

La otra gran virtud del libro la constituye la escritura del joven periodista Daniel Ramírez García-Mina. El texto no es una biografía al uso, escrita en correcta prosa. Es mucho más. El resultado es una obra chispeante, sutil, desinhibida y hermosamente escrita. Sirva un párrafo tomado de la página 70 para resumir lo evaluado: “La Nave de Baco es niebla entre los adoquines. Murmullo desordenado, latidos de una ciudad que no existe. El sueño de un viejo café, la carne de la manzana prohibida, el poema más deslavazado de Verlaine, el razonamiento menos ordenado que parió la vieja Atenas. Un barco de madera que recorre el río Aqueronte al borde del naufragio con las almas de sus tripulantes heridas, pero sonrientes. Borrachas, pero inspiradas. Alerta el corazón, de espaldas al mundo. La Nave de Baco es un rito secreto y burgués, exclusivo. Un homenaje a las letras desde el sumidero. Un grito en medio del silencio de que nadie recuerda”. ¡Qué poética manera de describir una inusual y sorprendente tertulia de trabajadores liberales y rentistas en una ciudad de moral estrecha y expectativas alicortas!

El libro, sobria y hermosamente editado, es un doble descubrimiento: del biografiado y del biógrafo.

Diario de Navarra,

Un libro especialmente oportuno

pATRIMONIO INDUSTRIAL

Titulo: La fragilidad de un legado: patrimonio industrial de Navarra

Autoras: Amaya Apraiz (coord.), Ainara Martínez y María Romano

Editorial: Gobierno de Navarra

Páginas: 461

Precio: 22 euros

El cuidado y conservación del patrimonio, especialmente del navarro, es uno de los temas recurrentes en mis colaboraciones en prensa. En un escrito titulado “En defensa del patrimonio industrial”, publicado en DN el 14 de septiembre de 2017, decía: “Pero si la conservación del patrimonio es globalmente razonable, no puede decirse lo mismo de un ámbito que lo tenemos tan cercano como minusvalorado, el patrimonio industrial. Navarra no ha tenido una gran tradición en este ámbito, pero la poca que hemos tenido apenas la hemos valorado. Hemos salvado algunos bienes muebles, hoy en el museo etnológico Julio Caro Baroja, pero hemos dejado caer los inmuebles. La fábrica de municiones de Orbaitzeta, algunas chimeneas de azucareras y otras industrias, restos de fábricas de harinas y alguna nave industrial es todo nuestro panorama. El DN de ayer nos trae la última noticia de esta serie: está a punto de derribarse el gran silo de Potasas en Noáin, ejemplo paradigmático del despegue industrial de la Navarra de los años sesenta del pasado siglo. Me uno a los que piden su conservación. Tal vez no tenga valor estético, pero su potencia monumental en medio del paisaje de la cuenca recuerdan el hacer de una época que ya es historia”.

A la vista de lo anterior, comprenderán ustedes la alegría y el interés que me suscita la crítica de este libro, sin duda un hito en el estudio de nuestro patrimonio industrial.

El simple índice del texto nos permite apreciar su rico contenido. La Introducción nos sitúa en el contexto del patrimonio industrial, un campo muy reciente que en un primer documento, la carta de Nizhny Tagil (2003), definió este patrimonio, identificó sus valores y fijó los criterios generales para su mantenimiento, conservación, presentación e interpretación; y en un segundo, los Principios de Dublín (20111), reconoció la naturaleza única del patrimonio industrial, así como las debilidades y amenazas que le afectan.

El primer capítulo, titulado “los cuatro pilares de la industria”, estudia los componentes básicos de este patrimonio: el patrimonio mueble, el patrimonio construido, el patrimonio documental y el paisaje industrial como una categoría específica del paisaje cultural.

Los cuatro capítulos siguientes repasan los ámbitos en los que este patrimonio industrial se manifiesta con mayor empuje: los paisajes ferroviarios, los vinculados en torno al agua, los paisajes agrícolas y forestales, y los vinculados a la piedra y el hierro.

Una bibliografía prácticamente exhaustiva de lo publicado y una relación de archivos consultados, cierra el volumen.

El libro, como las autoras dejan sentado desde el comienzo, es una primera aproximación a las diversas manifestaciones que el hecho industrializador ha dejado en la Comunidad Foral. No solo en el patrimonio construido, sino en un todo conjunto que dota al estudio de especial interés, ya que incluye la maquinaria, la documentación y el paisaje generado en torno a la industria. Permite además acabar con la idea de que la industria tuvo en Navarra un carácter básicamente agroalimentario hasta bien entrado el siglo XX. Los ejemplos que se citan en el estudio resultan abundantes y palmarios.

Pero el estudio une a la calidad intrínseca de fondo, lo más importante, otras virtudes que no puedo pasar por alto. El texto se lee con fluidez, dada la ausencia de notas a pie de página, tan propia de los libros procedentes de tesis doctorales. Y su formato, presentación y diseño constituyen un acierto, se acomodan muy bien al tema tratado, y el diálogo entre texto e imágenes resulta especialmente atractivo.

Pocos peros se le pueden poner al libro, pero no me resisto a citar uno: ¿quiénes son las autoras? Parecería lógico haber aportado una referencia de su currículo científico y profesional, sin necesidad de recurrir a google para enterarnos de que las dos primeras son doctoras en historia del arte, las tres trabajan como técnicos en patrimonio industrial y son miembros de la empresa Ikusmira Ondarea, dedicada al estudio de este patrimonio, fundamentalmente en el País Vasco.

Esperemos que el texto sirva de acicate y estímulo para conocer mejor este patrimonio industrial y acrecentar la tarea de investigación, protección y difusión del mismo.

Diario de Navarra, 24/5/2019