Viaje a Polonia. En ruta hacia Polonia, 6 de octubre (I)

Acabo de repasar el cuaderno en el que tomo estas notas. En él queda constancia de que en abril de 2012 me desplacé a Uzbekistán y al año siguiente, también en abril, la salida fue a Turquía. Dos magníficos destinos hacia Oriente que me dejaron un buen sabor de boca. Aunque este año he hecho dos cortas salidas familiares a Sevilla y París, faltaba el viaje cultural algo más largo de los últimos años. Nuestra intención primera era Irán, pero la situación política y la inestabilidad de la zona nos han aconsejado dejarlo para mejor ocasión. Así que, aprovechando el viaje preparado por Okapi para el grupo de Estella, aquí estamos dispuestos a disfrutar de Polonia y celebrar una jubilación que si por algo la deseaba era para facilitar la aventura de nuevos viajes y destinos.

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Preparando el embarque en Barajas

¿Y qué evoca Polonia en mi memoria? En primer lugar, una cierta simpatía como país doliente. La ausencia de fronteras naturales y la ubicación en una encrucijada en la que Prusia, Austria-Hungría y Rusia, además de Suecia, intentaron imponer su dominio ha hecho que la historia de Polonia desde el siglo X sea la de un país en busca de un territorio estable.

Polonia me evoca, además, un segundo rasgo coincidente con España: una tierra en la que la religión católica trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en un poder que ha dominado la política, la sociedad y la cultura, impregnando su forma de ser y de sentir.

2014-10-06 13.17.43Como tercer elemento, Polonia es el ejemplo máximo de holocausto judío en la II Guerra Mundial. Un holocausto que encontrará en Auschwitz la cumbre del horror nazi.

De buena hora, Iñigo nos acerca a Estella para coger el autobús que nos trasladará a Madrid. Una mañana agradable que se mantiene a todo lo largo del trayecto, parada incluida en Medinaceli.  Hacía años que no recalaba en la terminal clásica de Barajas. Aplastada por la ensoñación posmoderna de la T4, un ejemplo más de esa España delicuescente que creimos construir a principios del siglo XXI, su espacio resulta modesto y familiar. Un rápido embarque da paso a una larga espera. El vuelo de Munich se retrasa y, en consecuencia, el nuestro debe esperar. A las cuatro y cuarto, con una hora de retraso, el vuelo de LOT, las líneas áreas polacas, inicia el despegue en una tarde limpia y otoñal, que todavía tiene ecos veraniegos.

 La espera sirve para ir conociendo a los compañeros del viaje

Son las ocho de la tarde cuando, después de atravesar los cielos de Europa Occidental y Central, esa tierra que a lo largo de la historia ha acogido por igual la paz y la guerra, la barbarie y la civilización, la tolerancia y el odio, tomamos tierra en Varsovia. Es de noche y el aeropuerto Federico Chopin, el gran músico nacional, nos recibe en unas instalaciones limpias, aseadas, modernizadas y nada deslumbrantes. Piotr, nuestro guía polaco, nos espera para desplazarnos al centro de la ciudad. Las avenidas son amplias, la iluminación parca y la vegetación ya claramente otoñal y abundante. En veinte minutos estamos bajo el hotel JM, una inmensa torre de 30 pisos. La vista desde el piso 24 es espléndida: una inmensa llanura cubierta de edificios de altura irregular en la que no faltan los rascacielos.

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Gloria y Javier confían sus maletas a LOT

Tras la copiosa y jugosa cena, a dormir, que Varsovia espera mañana impaciente.

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El Consejo Social se pronuncia

Biblioteca

Vista de la biblioteca de la UPNA (Diario de Navarra)

Ocupo la presidencia del Consejo Social de la UPNA por elección de mis compañeros desde diciembre de 2013. A lo largo de estos nueve meses, el Consejo ha ejercido las tareas que le son propias: la supervisión de las actividades económicas, la supervisión del rendimiento y la calidad de los servicios, y la promoción de la colaboración de la sociedad en la financiación de la Universidad.. Ha aprobado también el presupuesto de la UPNA para el año 2014 y las líneas de trabajo de las tres comisiones del Consejo para los próximos dos años. Y ha hecho un serio esfuerzo para dar a conocer la institución al conjunto de la sociedad navarra.

Pero un Consejo Social, atento a las demandas y necesidades de la sociedad y de la universidad, debe también otear el devenir de los acontemientos y, si lo juzga oportuno, expresar su opinión sobre asuntos relevantes que afecten a la Universidad. Esto es lo que ha sucedido en estas últimas fechas y que, por su importancia, pretendo glosarles brevemente.

La Comisión Económica del Consejo, en una reunión celebrada antes del verano, revisó la evolución de la aportación de los poderes públicos a la UPNA en los últimos años y constató la importante disminución de los fondos. Pareció oportuno, en consecuencia, profundizar en la cuestión y, fruto de este trabajo, se llegó a la conveniencia de proceder a una declaración institucional sobre la situación económica de la Universidad y sobre su financiación. El debate fue rico y las aportaciones de interés. Tras dos reuniones, se pulió el primer borrador, se hicieron aportaciones nuevas y se llegó a un consenso generalizado entre sus componentes. El debate en Pleno resultó también positivo. Varios miembros defendieron la oportunidad y ecuanimidad de la reflexión, mientras que a otros el documento, que todos calificaron de interesante, les pareció demasiado suave. En consecuencia, tres vocales se abstuvieron en la votación, que terminó con el resultado de 10 votos a favor y 3 abstenciones.

El documento contiene una larga introducción que trata de justificar las peticiones finales. Constata las tres funciones que le corresponden realizar al Consejo; pone en evidencia la buena gestión económica realizada por la Universidad; subraya la buena posición de la misma en los rankings de más prestigio de nuestro país; enumera la evolución a la baja de las cifras; reconoce la financiación generosa que siempre ha tenido la UPNA por parte de los poderes públicos; y, en consecuencia, adopta el siguiente acuerdo:

“Remitir a la Presidenta de Navarra, al Consejero de Educación, al Presidente del Parlamento y portavoces de los grupos políticos, y a las instituciones que designan vocales del Consejo la presente declaración solicitando al Gobierno de Navarra que, en línea con la mejora de la situación económica en Navarra, cambie la tendencia que la financiación pública de la Universidad Pública de Navarra ha venido experimentando en los últimos años, de modo que comience una senda de crecimiento, acompasando esta mejora con la introducción de fórmulas de financiación que sirvan para alinear la actividad de la Universidad con las prioridades de la sociedad navarra.

Remitir este acuerdo al Ministro de Educación, Cultura y Deporte, con la solicitud de que se mejore la tasa de reposición del profesorado, que constituye una de las principales dificultades a la que se enfrenta la gestión de la Universidad en el marco de la crisis económica”.

Esta misma semana se ha recibido en el Consejo la respuesta del ministro. Agradece nuestra preocupación y sugerencia y nos recuerda la decisión del Gobierno de España de aumentar la tasa (poner lo que proceda)

Los pasados días 1 y 2 de octubre presenté personalmente la declaración al Presidente del Parlamento y a la Presidenta del Gobierno de Navarra con buena acogida por parte de ambos. Los medios de comunicación se han hecho eco de la misma, al igual que la Conferencia de Consejos Sociales de España. Era la primera vez que un Consejo Social se pronunciaba de forma explícita y oficial sobre esta cuestión. Espero que anime a otros Consejos a hacer lo mismo. Creo que la situación lo merece.

En época obligada de rigor presupuestario, transparencia nítida y apuesta por el futuro con la educación como punta de lanza, el Consejo Social reitera su objetivo: representar fielmente los intereses de la sociedad en la Universidad Pública de Navarra y contribuir a una adecuada conexíón entre ésta y los interlocutores políticos y sociales. Es Navarra y su futuro lo que está en juego.

Diario de Navarra y Diario de Noticias de Navarra, 21/10/2014

 

 

Los cansados

Los cansados

Los que reunimos la doble condición de padres/madres y docentes conocemos bien al personaje y su idiosincrasia: adolescentes de cuerpo vigoroso y mentalidad todavía infantil; inadecuación entre fuerza física y aparente y casi permanente abulia; preocupación por el cuerpo y práctica sistemática del feismo en ropa y aderezos; y gusto por el ejercicio físico compatible con un apego casi enfermizo a permanecer indolentemente sentado cuando no tumbado. Y eso, no sólo en época vacacional, que anima a una cierta holganza, sino también durante el curso ordinario, con lo que supone de estrés adicional a quienes conviven con ellos. Los rasgos que acabo de citar tal vez estén subrayados con trazo grueso, pero son perfectamente reconocibles con variados matices.

A sugerencia de la bibliotecaria de Oteiza, -aprovecho para glosar la impagable tarea de las bibliotecarias, por ser mayoría mujeres, a la hora de recomendarnos buenas lecturas, recogí hace unas semanas de la estantería de novedades un libro de Michel Serra, titulado “Los cansados”, editado por Alfaguara este mismo año, que pretendo glosarles brevemente. El texto, mitad novela, mitad ensayo, apenas tiene 150 páginas y constituye, en mi opinión, una agradable novedad, breve y jugosa. El tema no puede ser más manido: la visión de un padre posmoderno -se define a sí mismo como un burgués de izquierdas- y separado, por más señas, respecto a su hijo de 19 años, un auténtico extraterrestre en casa, casi siempre tumbado y cansado.

Su inicio es prometedor: “Pero ¿dónde coño estás? Te he llamado por teléfono cuatro veces por lo menos, y no me contestas nunca. Tu móvil suena que te suena, como los de los maridos adúlteros y las amantes ofendidas. La interminable retahíla de timbrazos da a entender tu activa renuencia o tu sosegada distracción: y no sé cuál es, de los dos “no contesto”, el más ofensivo”.(…) Lo único seguro es que has pasado por esta casa. Las pistas de tu presencia son inequívocas. La alfombrilla de la entrada es una pequeña cordillera de pliegues y hondonadas. Su honesta forma rectangular, cuando entras o sales de casa, no tiene escapatoria: se ve desfigurada por las huellas de tus enormes zapatos (…) En invierno, rastros de cieno y de hojas secas agregan osadas variantes de Land Art a los austeros diseños geométricos. En verano, el desastre es más pulcro, menos sugestivo respecto a la apoteosis invernal. Pero el calzado que impresiona y desarraiga siempre es el mismo: tú y tu tribu habéis abolido sandalias y mocasines en beneficio de esos cascos de goma acolchada que os engullen los pies durante todo el año, sea en la nieve húmeda o en la arena caliente (…) En la cocina, el fregadero está lleno de platos sucios. Manchas de salsa ya calcinadas por la sucesión de cocciones churretean los hornillos. Esa es la norma; la excepción es una sartén carbonizada, un colador mutilado de su mango, o una fuente de pírex con restos de macarrones que genera su propio moho en la balda al lado de la nevera”. A partir de ahí, la descripción continúa con la taza de café, el baño, las toallas, la ropa tirada, los calcetines sucios, y los aparatos electrónicos. Y concluye la descripción: “Todo queda encendido, nada apagado. Todo abierto, nada cerrado. Todo empezado, nada terminado. Tú eres el consumista perfecto. El sueño de todo jerarca o funcionario de la presente dictadura, a quien para mantener en pie sus muros delirantes le es necesario que todos quememos más de lo que nos calienta, comamos más de lo que nos alimenta, iluminemos más de lo que podemos ver, fumemos más de lo que podemos fumar, compremos más de lo que nos satiface”.

La descripción física y psicológica de esta juventud, en la que muchos padres y madres nos sentimos más o menos reflejados, la ubica el autor en un contexto de Occidente en el que los viejos serán la clase dominante y el resto los dominados. Eso le lleva a escribir una novela grandiosa y definitiva en la que lleva bastante tiempo trabajando La Gran Guerra Final que narrará la lucha entre Viejos y Jóvenes.

Pese a todo, lo mejor del libro me sigue pareciendo la lucha de amor-desamor con el hijo, la reflexión sobre los jóvenes de nuestro tiempo, la impostura de nuestra cultura, y ese espíritu desenfadado con que se enfrenta a un mundo en el que está irremediablemente inserto.

Bien escrito, bien articulado, mitad sátira social y encuentro-desencuentro afectivo, el libro es un viaje hacia una generación que se ha extendido horizontalmente por el mundo -su posición natural- y quizás desde esa postura pueda ver cosas que los adultos -los erectos- todavía no ven o ya no quieren ver. Recomendable para todas las edades, pero especialmente para los que todavía están disfrutando/padeciendo de hijos adolescentes. Que les sea leve.

Diario de Navarra, 16/10/2014

Hacer Camino

Estudiantes

Los escolares en el Camino (Diario de Noticias)

Lo volví a comprobar esta misma semana en la que he visitado a mi madre, una de las guardianas del Camino en la calle mayor de Los Arcos. Una riada interminable de gente de toda edad y condición penetraba en la villa por el antiguo portal de Roitegui, y calle abajo, mirando a un lado y a otro las casonas del recorrido, descendían por la rúa mayor, uno de los más hermosos tramos urbanos de todo el Camino de Santiago. Los vi mayores y jóvenes; solitarios y en grupo; exultantemente eufóricos y claramente rendidos; con aspecto occidental y claros rasgos orientales cada vez en mayor número; con aire deportivo y enormes mochilas de las que colgaban botas y chubasqueros, dada la lluvia de la mañana. Todo eso, y mucho más, puede uno apreciarlo, admirarlo y reflexionarlo en cada rincón del Camino navarro a su paso por los pueblos, sobre todo si están ubicados en el Camino francés. Por supuesto, los hay perfectamente conocedores de la ruta, y tambien los que, sin conocer una palabra de español, te piden en inglés, en su lengua nativa o en lenguage de signos, que les indiques alguno de los albergues o un lugar para comer.

Lejos quedaron imágenes vividas por mí en ese mismo enclave de la calle mayor de Los Arcos hace casi cincuenta años: la llegada del primer peregrino vestido de tal, al que los chicosy chicas del barrio acompañamos calle abajo hasta la iglesia. Lo que entonces fue un acontecimiento singular es hoy una procesión casi constante. Atrás quedó también el recorrido histórico de la vía jacobea, iniciado en los siglos VIII y IX, ascendente en las dos centurias siguientes, en su cénit en los siglos XII y XIII, todavía pujante en los siglos XIV y XV, progresivamentge descendente en los siglos XVI, XVII y XVIII, y claramente decadente en el siglo XIX y primera mitad del XX. A partir de esa fecha, el Camino conoce una inflexión extraordinaria. Una trayectoria que, gracias a la acción pionera de personas individuales y asociaciones, y al impulso cada vez más coordinado de instituciones civiles, religiosas y sociales, recuperó el Camimo como Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad. Y todo ello, con la presencia física y renovada del peregrino, definido incluso en su perfil: varón español, en menor medida francés y alemán, con progresiva presencia de orientales, creyente, aunque no demasiado practicante, procedente del medio urbano, con estudios medios o superiores, que hace el recorrido a pie, en solitario o en grupo reducido y que, pese a la importancia de los libros y de los medios de comunicación, dice conocerlo al igual que en tiempos anteriores “por otros peregrinos”. Un peregrino que, para completar el cuadro, reconoce que realiza el recorrido por razones religiosas, culturales, deportivas o turísticas.

A la vista de todo esto, la pregunta es obvia. ¿Está salvado el Camino? La respuesta es globalmente positiva. El Camino está claramente mejorado en lo físico y jurídico, aunque algunos tramos dejen bastante que desear; restaurado en lo artístico, si bien algunos monumentos reclaman todavía medidas urgentes; estudiado en lo histórico y artístico, aunque queden por conocer mejor épocas, episodios e influencias foráneas; y potenciado como recurso turístico, tal vez el ámbito que ha experimentado un mayor crecimiento en los últimos lustros, ayudando claramente a la mejora de la situación económica, social y urbana de las localidades por donde pasa. Hoy, a mi juicio, el problema es otro; el riesgo no es que fenezca, sino que muera de éxito.

Resulta imprescindible, por tanto, potenciar su carácter de espacio cultural, artístico y turístico, sin olvidar su vocación primera, un corredor abierto a lo religioso. Sin ánimo de exaltar una espiritualidad quimérica, ya que la peregrinación no tuvo nunca una vertiente solo religiosa, la ruta jacobea será, en buena medida, lo que las gentes del Camino queramos hacer de él. De ahí la importancia de involucrar a las nuevas generaciones en su conocimiento, cuidado y divulgación. Por eso me parecen dignas de resaltar algunas iniciativas puestas en marcha en los últimos años. Participé el pasado viernes, como miembro de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella, en una especialmente afortunada, que conocía su décima edición: el recorrido del tramo entre el puente de Lorca y Estella por los estudiantes de 6º de primaria de los centros de la ciudad. Casi 300 alumnos de los colegios Remontival, ikastola Lizarra, Santa Ana y Mater Dei, acompañados por padres y madres, profesores y miembros de la asociación, recorrimos el Camino en una mañana radiante, almorzamos juntos y visitamos las iglesias de Villatuerta y el Santo Sepulcro de Estella. Nuestra intención es que las nuevas generaciones cojan el testigo de los que un día nos iniciamos como ellos. Esperemos que sea la primera de otras muchas presencias jacobeas.

Diario de Navarra, 2/10/2014