Viaje a Turquía. Un enclave excepcional. 5 de abril (IX)

2013-04-05 08.55.00Vista del interior de la mezquita de Solimán el Magnífico, obra del maestro Sinán

La visita del primer día se centró básicamente en la ciudad histórica propiamente dicha: la formada por el comienzo del Bósforo y el Cuerno de Oro. Allí, en la colina que da al Mar de Mármara, nació Bizancio en el año 667 a.C. como fundación griega y allí se consolidó la ciudad romana y bizantina.

Hoy la visita está encaminada a conocer, además de otros hitos memorables, el entorno de la ciudad, sobre todo el Bósforo, paso estratégico que explica buena parte del esplendor de la ciudad como garante de las rutas entre Oriente y Occidente.

2013-04-06 10.11.53Las casas de madera, en otro tiempo santo y seña de Estambul, son hoy ua rareza en el paisaje urbano

Probablemente en la nómina de sultanes otomanos nadie tan grande como Solimán el Magnífico, el gran líder del siglo XVI. Y fue Solimán quien hizo levantar en una colina próxima a la ciudad antigua la mezquita más sobresaliente de las que conoció nunca Estambul, obra de Sinán, uno de los grandes y prolíficos arquitectos de todos los tiempos, que a lo largo de su vida –vivió casi 100 años- fue capaz de levantar más de 300 edificios de interés.

2013-04-05 10.48.16Vista del sarcófago de Alejandro, una obra maestra del arte helenístico

La mezquita es un complejo monumental con todos los elementos que lo caracterizan: espacio de oración, madrasa, hospital, espacio para tiendas, etc. El patio porticado, con 24 columnas antiguas procedentes del hipódromo, da paso a una sala de plegarias verdaderamente excepcional. La piedra serena, el tambor de la gran cúpula atravesada por 32 ventanas, y la propia cúpula elevada a 53 metros de altura, conforman un espacio que impresiona por la amplitud, la armonía y la serenidad. Las espléndidas vidrieras con composiciones florales de arabescos ayudan a tamizar la luz y dotar al conjunto de una atmósfera propicia para la oración y el recogimiento.

2013-04-05 11.01.10Las dimensiones de los sarcófagos quedan de manifiesto con la figura del joven en primer término

El barrio de la mezquita, aunque desordenado y caótico como todo Estambul, todavía conserva construcciones de madera que están intentando recuperar, quizás ya un poco demasiado tarde.

El autobús nos condujo de nuevo hasta la colina de Topkapi para visitar el museo de arqueología situado en la falda del palacio, tras el harén. Su monumental fachada de aire neoclásico, primer edificio levantado específicamente para museo en toda Europa en el siglo XIX, conserva en su interior un conjunto excepcional en revisión museográfica.

2013-04-05 11.17.34Vista general de la sala que recoge elementos del tempo de Artemisa en Efeso

El pabellón del Antiguo Oriente conserva objetos procedentes del inmenso territorio perteneciente al imperio, Mesopotamía (Nínive, Lagash, Babilonia), Egipto, Arabia y la costa siriopalestina, así como la misma Turquía. Muchos elementos serían piezas excepcionales en cualquier otro museo. Esta sección renovada, presenta una ventaja y un inconveniente. Ha mejorado su exposición, pero su rigidez formal hace muy difícil el cambio que vendrá aconsejado con el correr de los años.

2013-04-05 10.49.11Lo mejor de la tradición clásica se condensa en el sarcofado de las plañideras

El Museo de la Antigüedad recoge los restos del mundo griego, helenístico y romano.Algunos de los mejores ejemplos de esta producción, marcada por la calidad y la monumentalidad, se encuentran expuestos en estas salas, en especial los sepulcros en mármol del Pentélico de la ciudad de Sidón, en especial el de Alejandro o el de las plañideras. Ambas son piezas maestras dignas de admirar con el mayor detalle. El segundo piso conserva un conjunto excepcional por su importancia: los restos de los nueve estratos de Troya, aunque el espacio requiere un cambio drástico en su modelo expositivo.

2013-04-05 16.16.10El colorido del bazar queda patente en las diversas especias

El tercer edificio, muy hermoso en su estructura, está dedicado a exponer valiosos ejemplos de cerámica de Izmir, tal vez la cumbre de la cerámica turca. En conjunto, un museo muy valioso que recoge parte de la impresionante riqueza de la región.

El resto de la mañana y de la tarde está dedicado al asueto y conocimiento de un enclave excepcionalmente bello, aunque la transformación de los últimos años le haya hecho perder parte del encanto. Nos trasladamos a comer a la boca del Bósforo, casi en su unión con el Mar Negro. Un restaurante a la orilla del mar que nos ofrece un buen pescado, que se agradece tras tanto día comiendo carne salpimentada con guisos variados. El paseo por el canal, que sigue a continuación, es tranquilo, apacible y de singular belleza. A lo largo de casi 30 kilómetros van apareciendo villas colgadas a un lado y otro de la ladera, palacios otomanos, edificios oficiales y los dos grandes puentes que permiten la conexión entre ambas orillas. Y como punto final, la vista al fondo de la Constantinopla histórica y la Estambul otomana. Otra perspectiva más que añadir a la estampa de una ciudad que nos empieza a resultar familiar.

2013-04-05 16.44.45Patio de abluciones de la mezquita nueva

El bazar egipcio situado en la orilla, cerca del Cuerno de Oro y la mezquita nueva nos acercan a la villa bulliciosa de la ciudad. Es viernes, día santo musulmán, hace una tarde especialmente agradable y la plaza está llena de gente que va de un lugar a otro, ataviada con las más variadas indumentarias. Parece reinar la tolerancia y el respeto, y la limpieza y seguridad reinan por doquier. En una de las tiendas, al parecer frecuentada por españoles, probamos las delicias turcas, el té de manzana y admiramos los vivos colores de las especias. Elijo algunas que acompañarán nuestros guisos en Oteiza y Los Arcos. Algo agobiado, me traslado al patio de la mezquita nueva contiguo al bazar. Las familias hacen sus abluciones y, tras descalzarse, pasan a la sala de oración.

Concluye el día, tras la vuelta al hotel, con una cena contundente, hermosas vistas desde la terraza y un rato de charla en el bar. Estambul comienza a sernos próxima y conocida. Mañana abordaremos la tercera incursión.

Un Fuero para el siglo XXI

Plaza de los Fueros de Pamplona, una de las últimas aparecidas en el callejero foral

Todo pueblo tiene algunos valores intangibles que, por razones distintas, han llegado a formar parte de su idiosincrasia. También el nuestro los posee. Probablemente el más característico de todos es el fuero. Ahora bien, la realidad que se extiende bajo este enunciado ha sido muy distinta históricamente y ha servido a intereses variopintos. ¿Tiene algo que ver el fuero general arrancado a Teobaldo I, rey de extraño lugar y de extraño lenguaje, en el siglo XIII,  instigado básicamente por la nobleza local, con las demandas de las Cortes del Reino en los siglos siguientes, protagonizadas por los tres estados, pasando por la Gamazada de finales del siglo XIX, en la que por primera vez el pueblo tuvo un evidente protagonismo, hasta llegar a 1978 en el que los ciudadanos españoles, también los navarros, tuvimos la ocasión de ratificar una constitución que ampara y respeta los derechos históricos de la Comunidad Foral? Muy poco, pero en todos los casos emerge un cierto fondo común: la defensa de lo propio frente a ingerencias de fuera y una cierta capacidad de autogobierno.

Si nosotros preguntáramos qué son los fueros a esta ciudadanía que los considera parte de su historia y, en consecuencia, suyos, tras los balbuceos, carraspeos, dudas, frases hechas y lugares comunes, probablemente el mínimo común denominador que muchos acertarían a expresar tendría que ver la defensa de lo propio y el sentido de pertenencia.

La reflexión anterior probablemente es válida para la ciudadanía de una cierta edad, pero no tengo tan claro que sea suficiente para las nuevas generaciones que no han conocido la pobreza o la estrechez económica casi endémica que ha acompañado nuestra trayectoria histórica como pueblo y que consideran el fuero una antigualla que nada les aporta. En consecuencia, resulta imprescindible convencer a estas generaciones de que el fuero no es una reliquia histórica, sino el instrumento que nos ha permitido a la ciudadanía en su conjunto mejorar nuestras condiciones de vida y llegar al siglo XXI a la cabeza de las regiones españolas y ocupar un honroso trigésimo lugar en la lista de las más de doscientas  regiones europeas. Solo así legitimaremos el fuero, convertido ahora en capacidad real de autogobierno colectivo y palanca de mejora económica, social y cultural.

Y la explicación no es difícil. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado, el fuero apenas impactó positivamente sobre las condiciones de vida de la mayor parte de la población. Pero consolidando los años de desarrollismo, el proceso de democratización de nuestras instituciones forales conoció dos hitos fundamentales: la Constitución de 1978 que, por primera vez en nuestra historia, ampara y respeta los derechos históricos de Navarra, y la LORAFNA que bajo el pomposo y algo arcaico nombre de Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, plasma el fuero en una amplia capacidad de autogobierno. Y los resultados no se hicieron esperar. La Navarra rural, agraria, conservadora y clerical, dio paso progresivamente a una Navarra básicamente urbana, desarrollada, plural y secularizada.

Esa es la veta que hay que explotar. Un fuero que signifique igualdad de derechos para todos, que ayude a disminuir la brecha económica y social, que favorezca el equilibrio territorial, que dé de comer a todos sus hijos, que fomente la actividad económica, que incentive la solidaridad interna con los más necesitados y externa con las regiones menos favorecidas de nuestro país. Un fuero, en definitiva, democrático y democratizado que exija limpieza, honradez, eficacia y transparencia a los que dirigen la vida pública y ofrezca resultados tangibles en la vida diaria de sus ciudadanos. ¿Quién no defenderá de propios y extraños un autogobierno así?

Ese fuero será historia, pero será sobre todo esperanza y futuro. Justo lo que las generaciones más jóvenes necesitan.

Diario de Navarra 27/6/2013

Viaje a Turquía. Estambul: muchas ciudades en una. 4 de abril (VIII)

2013-04-04 08.16.32Vista general del Hipódromo, centro de la Constantinopla romana y bizantina

Soy visitante veterano de importantes lugares artísticos. He conocido buena parte de las capitales histórico-artísticas de Occidente, pero me faltaba por engarzar una perla selecta al ramillete de ciudades patrimonio de la humanidad. Hoy he conocido lugares y edificios míticos que los he estudiado en los libros, los he disfrutado en bellas imágenes y los he explicado en clase. Pero la contemplación in situ tiene un plus que no puede sustituirse por la fotografía más bella.

2013-04-04 08.18.20Basa en la que se asienta el obelisco egipcio, situado en un nivel inferior al que hoy tiene la plaza

El hotel está relativamente cerca de la ciudad antigua. De hecho se denomina Ramada, que significa “ciudad antigua”, pero el caos del tráfico ciudadano, sea mañana, tarde o noche, hace difícil la aproximación a cualquier parte. Nuestro objetivo hoy es acercarnos al Cuerno de Oro para degustar cinco verdaderas delicias turcas: el Hipódromo, la Mezquita Azul, Santa Sofía, la Cisterna y el Palacio Topkapi.

2013-04-04 08.33.33Vista exterior de la Mezquita Azul

El Hipódromo rememora lo mejor del periodo romano y bizantino. Apenas quedan restos en pie de la época helénica, pero el antiguo hipódromo mandado construir por Septimio Severo en el 203 d.C. y ampliado por Constantino es el verdadero centro de la ciudad romana y bizantina. Aunque el espacio apenas conserva la planta, las columnas de Constantino y Serpentina, y el obelisco egipcio de Tutmosis III, mandado trasladar desde el Alto Egipto por Teodosio, son elementos que rezuman siglos e historia. Buen lugar para iniciarse en un viaje artístico memorable que nos permitirá conocer algunos de los edificios emblamáticos de Estambul.

2013-04-04 08.44.21Vista interior del deslumbrante y armonioso interior de la Mezquita Azul

Aunque cronológicamente incorrecto, tal vez sea bueno comenzar por la Mezquita Azul, uno de los grandes edificios otomanos del siglo XVII. El armonioso patio da entrada a un interior deslumbrante en el que los bellos y armónicos interiores se unen a la rica decoración y a la presencia de cerámica de Iznik, verdaderamente excepcionales. Un modelo canónico, tras las obras de Sinan en el siglo XVI, que sitúan a la Mezquita Azul entre las obras más bellas de la ciudad.

2013-04-04 11.13.14Vista exterior de Santa Sofía, máximo exponente del arte bizantino

Pero con ser mucho, Santa Sofía, diez siglos más vieja, supera a la mezquita en calidad constructiva, innovación formal, decoración extraordinaria y belleza de conjunto. Constituye un espacio único y excepcional que perdurará en la historia del arte como uno de los hitos arquitectónicos de todos los tiempos. Uno no sabe qué admirar más, si la cúpula central y su arriesgadísima estructura o las cúpulas semiesféricas que dan al conjunto esa planta casi elíptica; la amplitud de la galería superior o los detalles de cada una de las columnas o capiteles; la excepcional riqueza de sus mosaicos o la sensación etérea del conjunto.

2013-04-04 09.44.35El juego de contrafuertes y cúpulas semiesféricas permite sostener la gran cúpula central

Un interior precedido de un doble nártex anuncia, sobre todo el segundo, la dimensión  cuantitativa y cualitativa de la obra. Tendrán que pasar muchos años hasta que Brunelleschi primero y Miguel Angel y Sinan después, proyecten bóvedas igualmente excepcionales que marcaron impronta en la historia de la arquitectura.

2013-04-04 10.25.07Vista del deslumbrante interior de Santa Sofía desde la galería superior

La trilogía mañanera termina en el Palacio Topkapi, superposición de elementos varios que configuran un conjunto diverso y variopinto. Comenzado a levantar tras la caída de la ciudad, fue sede de los sultanes otomanos hasta 1855 en que el nuevo palacio de Dolmabahse, a las orillas del Bósforo, se convirtió en la nueva sede imperial. El exotismo es la característica más sobresaliente. Hoy es un imponente conjunto que permite apreciar la arquitectura y artes decorativas de una etapa singularmente importante de la historia turca.

2013-04-04 10.29.41María Luisa posa apoyada en un cancel entre mármoles, mosaicos y juegos de luces

La pausa para comer tuvo lugar cerca del Hipódromo, en un restaurante con una vista panorámica excepcional sobre el conjunto visitado. Desde allí la aproximación a la ciudad es más fácil. Son visibles el Mar de Mármara, el Bósforo, el Cuerno de Oro y las innumerables mezquitas de la ciudad. Y al fondo, como nuevos hitos de mayor o menor gusto, los nuevos rascacielos que han roto el horizonte de Estambul en aras a la modernidad y el progreso.

2013-04-04 12.59.58Jesús realizó esta hermosa foto en la galería del palacio Topkapi con el Bósforo al fondo

Todavía quedaba una joya escondida para la primera tarde de estancia: la gran Cisterna-Basílica. Sus 336 columnas de gran porte, buena parte de ellas con capiteles corintios del siglo V, componen un espacio singular por su practicidad, belleza y eficacia constructiva. Nunca un depósito de agua, elemento fundamental para la vida, pero no necesariamente vinculado al hecho artístico, se ha dotado de tanta belleza.

2013-04-04 14.38.10Nada mejor que una buena mesa, unas buenas vistas y mejor compañía para recuperar fuerzas

Con los pies cansados, iniciamos nuestra aproximación al Gran Bazar, un laberinto interminable de tiendas donde la vida de autóctonos y turistas se confunde. Tras visitar algún recoveco con María Luisa, María Puy, Jesús y yo mismo, optamos por descansar en un pequeño café situado en el interior y disfrutar de la fauna humana, mientras saboreamos un té de manzana

Tras una buena cena en el restaurante del piso séptimo del hotel, me dispongo a redactar unas notas en la habitación. Imposible, María Luisa se ha llevado la llave y la oscuridad se hace presente de repente en el recinto. Solo aprecio, tras la ventana, hermosamente iluminada, una de las muchas mezquitas de la ciudad. Y caigo casi redondo.

2013-04-04 15.46.26Nunca una cisterna se ha dotado de tanta belleza

Hermoso día el de Estambul en lo metereológico, lo grupal y lo anímico. Y sobre todo en lo artístico. Será uno de los días memorables en mi registro. ¡Y sólo ha sido el comienzo!

Allegro ma non troppo

Martínez Izquierdo, un fructífero pasado

El 6 y 7 de junio pasados, la Orquesta Sinfónica de Navarra cerraba su temporada de conciertos de ciclo y Ernest Martínez Izquierdo se despedía, tras 15 años como director titular. El concierto no defraudó. La novena de Shostakovitch y la cantata Alexander Nevsky de Prokofiev, en estupenda versión del Orfeón Pamplonés, fueron el marco propicio para que director y orquesta cerraran una larga y fructífera etapa, no exenta de dificultades y problemas. El Agur Jaunak con el que orquesta y orfeón, dirigidos por Igor Ijurra, despidieron al maestro fue emotivo, merecido y justo.

Atrás quedaron los tiempos de la benemérita Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, más abundantes en afición y buenos propósitos que en calidad musical. Lejos quedaron también el Gayarre, su excelente acústica, su pequeño escenario y su minúsculo foso. Finalmente, es época pasada la dura etapa inicial de la profesionalización de la orquesta. La progresiva profesionalización trajo nuevos músicos, nuevos directores, nuevos gerentes y nuevos nombres para la orquesta Pablo Sarasate, primero y Sinfónica de Navarra, después.

¿Y cuál es la situación hoy? El concierto del otro día creo que refleja bien el panorama. Una sala con buena entrada -los llenos ya no se dan-, con el aval que dan los más de 2000 socios de la orquesta. Una temporada, la de 2012-2013,  sugestiva en programación y variada en directores e intérpretes, además de  conciertos en el resto de España y más allá de los Pirineos. Una sala espléndida, que permite un despliegue orquestal extraordinario, aunque su acústica siga siendo un tanto cruda. Un público cada vez más respetuoso y educado, aunque siempre nos parezca insuficiente;  y, lo que es más importante, una plantilla y una calidad en alza, que le permite abordar casi todo el repertorio sinfónico en condiciones asimilables a la media de las  orquestas españolas. De esto, una parte del mérito le corresponde a Ernest Martínez Izquierdo, que ha crecido, como la propia orquesta, en lo personal y en lo musical, con el discurrir de los años. No entramos en la buena relación músicos-director, siempre deseable pero no imprescindible para un buen resultado artístico.

Antoni Wit, un prometedor futuro

A partir de septiembre se abre una nueva etapa. La presencia del maestro Antoni Wit garantiza calidad musical y empatía personal con los músicos, que lo quieren, valoran y respetan. Pero los retos son grandes y no admiten espera. El más importante de todos es la financiación. La pretensión de una financiación a tercios, recursos propios, recursos públicos y patrocinio privado, es a corto plazo más un deseo que una posibilidad real. Sirva como dato que la previsión presupuestaria pública es de 1,6 millones de euros, el patrocinio privado no acaba de materializarse y la temporada ya ha terminado. Esta dificultad presupuestaria ha incidido directamente en las condiciones laborales de los músicos, que atraviesan, como otros colectivos, por momentos de especial dificultad. Es preciso redoblar esfuerzos entre todos, gerencia, administración y trabajadores para garantizar lo más importante: la continuidad profesional de la orquesta y su calidad musical. Ello exige incentivar el diálogo y transitar caminos nuevos no exentos de riesgos y dificultades, que garanticen el proyecto empresarial y artístico.

Junto a ello, otros retos son también ineludibles. Su vinculación con Navarra debería acrecentarse y ejemplificarse en una programación estable en las capitales de merindad, Tudela y Estella principalmente, dotadas ambas de espacios aceptables para la música sinfónica. Deberían también incentivarse los grupos de música de cámara que, además de resultar vitales para el crecimiento artístico, permitieran extender la música clásica a otras poblaciones a través de las casas de cultura. Y cultivar los espacios didácticos y los nuevos públicos, en los que Cristóbal Soler debería tener un papel fundamental.

Esperamos con expectación el nuevo curso. Creo que lo mejor está todavía por llegar.

Diario de Navarra 13/6/2013

Viaje a Turquía. Bordeando el Mar de Mármara. 3 de abril (VII)

2013-04-02 17.36.32Vista del paseo marítimo de Çamakkale, con el caballo de Troya de la película al fondo

El amanecer en Çamakkale se inicia con la llamada a la oración que suena en una mezquita situada en el paseo marítimo. La imagen del estrecho de Dardanelos es la de un mar tranquilo con aguas plateadas. Tras el desayuno en el hotel iniciamos una larga ruta que nos conducirá a Bursa, la primera capital del imperio otomano. La autovía corre paralela a la costa del Mar de Mármara y el paisaje, con variantes, continúa siendo amable y mediterráneo.

2013-04-02 17.36.37Vista del Estrecho de Dardanelos, enclave estratégico y testigo de batallas decisivas a lo largo de la historia

Tras varias horas de viaje, comenzamos a notar la presencia de otra gran ciudad, Bursa, que supera ampliamente el millón de habitantes. Como casi siempre, la elección no es casual. Cercana a la costa y con el Ubu Dag, el antiguo Olimpo de Bitinia, a sus espaldas. Una montaña que con sus bosques de abetos, castaños y cedros domina la ciudad, proporciona agua abundante y permite a sus ciudadanos disfrutar de la nieve en invierno y del frescor en verano. La verde Bursa une además a su encanto geográfico, su riqueza cultural. Aquí hemos abandonado ya la primacía clásica para pasar al mundo medieval y a la huella otomana: mezquitas, mausoleos, caravansares y, por supuesto, bazares especializados en seda, la gran especialidad de la ciudad.

2013-04-03 13.59.16Entrada principal de la mezquita seljúcida de Ulu Cami en Bursa

La selección artística se concreta en dos visitas de interés. La primera, la mezquita de Ulu Cami, la gran mezquita, un edificio de estilo seljúcida, levantada a caballo de los siglos XIV y XV. Su sala de plegarias está dividida en 20 sectores cubiertos por cúpulas semiesféricas apoyadas en 12 columnas. Junto a las inscripciones de las paredes, el mirhab y el mimbar, destaca una fuente en mármol en el centro que dota al conjunto de singularidad y belleza. La visita tranquila, tras descalzarnos y dejar los zapatos a la entrada, nos recuerda junto a los feligreses en oración que estamos en un edificio religioso, cosa que tantas veces olvidamos en nuestras visitas a las iglesias de occidente.

DSC00631Interior de la mezquita de Ulu Cami, con la fuente de mármol en el centro

Tras la mezquita, nos desplazamos a un edificio cercano, el mausoleo de Osmán y de Orhan, nombre el primero correspondiente al sultán que encabeza la dinastía otomana, que allí descansa con su familia.

También hay un rato para el esparcimiento y la visita al bazar de la seda. Opto por una solución distinta, tomarme un café turco bien cargado y con los posos en la taza en el patio del edificio del mercado, que me recuerda de lejos las madrasas de Uzbekistán.

DSC00635Patio interior del bazar de la seda, donde la conversación y el negocio se dan la mano

La comida en un restaurante de la misma zona  nos proporciona una vista hermosa sobre la ciudad baja y un plato de carne sabroso y contundente.

De nuevo, camino hacia Estambul. La tarde se ha alborotado y comienza a llover con fuerza en el trayecto. Estamos en abril, es la época de las lluvias y forma parte del paisaje habitual, según nos comenta Alí Isan.

Con la pretensión de acortar el viaje, que si no nos llevaría hasta el fondo de saco del Mar de Mármara hasta llegar a Izmit, la antigua Nicomedia, tomamos un ferry, autobús incluido, para pasar a la otra orilla del mar. El viaje de 40 minutos es interesante, pero el tiempo desapacible y la lluvia nos impiden disfrutar al exterior de unas vistas singulares.

2013-04-03 12.34.23Vista de la ciudad nueva desde el restaurante, situado en el casco antiguo de Bursa

Tras el desembarco en la otra orilla, comienza la aproximación a Estambul, una conurbación caótica que ha pasado de 600.000 habitantes en 1950 a 16 millones en 2013. ¿Qué planificación es posible con tal explosión demográfica? Surgen edificios por doquier y los rascacielos empiezan a aparecer en el horizonte. Son varios Madrid a la vez y parece que la expansión continúa.

La lluvia y la hora hacen casi interminable la aproximación a la ciudad. Con pericia, el conductor va aproximándose hasta el puente intercontinental y, al final, éste aparece en el horizonte uniendo las orillas del Bósforo. El espectáculo, aunque de noche y con lluvia, es muy hermoso y la primera aproximación a Estambul es de gran impacto. Estamos en una de las grandes urbes del mundo.

Galatasaray posterCristiano, el turco-alemán Ozil, Drogba y Sneider componen la foto representativa de uno de los muchos partidos del siglo que se celebran cada año

Al final, alcanzamos el hotel, situado en un altozano. Desde su séptimo piso, la vista es especialmente hermosa. Una cena abundante y apetitosa da paso al último espectáculo que no quiero perderme, el partido entre el Madrid y el Galatasaray correspondiente a los cuartos de final de la liga de campeones. Y quiero verlo en su salsa. Elijo un café próximo al hotel donde un gran número de hombres, apenas hay alguna mujer joven, se arremolinan frente a unas 10 pantallas de televisión distribuidas por las salas.

GalatasarayEl modernísimo estadio del Galatasaray se encuentra situado en plena conurbación de Estambul

Es un partido a la vieja usanza. No hay sitio y me acomodo de pie en una escalera junto a unos jóvenes con camisetas y bufandas del Galatasaray. Permanezco mudo, en un local que cada vez se parece más a un baño turco. Los goles caen como fruta  madura, pero cada aproximación al área madridista de Drogba o Felipe Melo son coreados con entusiasmo. Pero no hay color, 3 a 0 es un resultado concluyente.

Vuelvo al hotel. Estambul nos espera y el día de mañana promete mucho.

El Príncipe de Viana de la Cultura

El pasado jueves, 6 de junio, tuvo lugar en Leire la entrega del premio Príncipe de Viana de la Cultura al filósofo Daniel Innerarity. Pasados unos días, en la tranquilidad del fin de semana en Oteiza, recojo algunas de las impresiones que el premio me suscitó.

Por suerte o por desgracia, de casi todas las cosas en las que me tocó participar en mi condición de consejero de Cultura han pasado 25 años. El año que viene se cumplirán, como recordó la presidenta del Gobierno en su discurso, también 25 años de la institución del premio. Todavía recuerdo el desarrollo del modesto primer premio en el claustro del monasterio, entregado en 1990 a don José Goñi Gaztambide, y del que me tocó hacer la laudatio del premiado. Como también la propuesta en favor de Eugenio Asensio al año siguiente, un reputado lingüista casi desconocido en su tierra, al que tuvimos ocasión de dar a conocer con motivo de la concesión del mismo. Afortunadamente, superadas y rectificadas las veleidades de internacionalidad del premio que tan magro resultado dieron, el galardón ha vuelto a sus orígenes, y la nómina de premiados a lo largo de los años es un elocuente ejemplo de la buena trayectoria alcanzada.

La presencia de los Príncipes de Viana desde hace casi 20 años realza, sin duda, los actos de Leire, aunque haya que pagar el peaje de un protocolo más rígido de lo deseable y de unas loas entre convencionales y huecas que acompañan casi siempre los discursos de las autoridades, y de las que no se salvan tampoco las palabras de la mayor parte de los premiados. En esta ocasión los príncipes llegaban a Navarra en un momento de especial zozobra política. La presidenta está en vísperas de ser llevada al Tribunal Supremo en relación con las dietas de la CAN. Sin embargo, aunque los teléfonos móviles echaban humo y en los corrillos de unos y de otros era la conversación dominante, allí estaba Yolanda Barcina como si nada pasase. No dudo que la foto fue incómoda para los príncipes, pero el protocolo los situó pegaditos durante buena parte del día. También yo tuve ocasión de departir con unos y otros, y separar con claridad lo personal de lo político. Saludé con afecto a Enrique Maya al que vi personalmente muy afectado.  Al margen de consideraciones políticas, lamento su situación, más encontrada que buscada, y que le está reportando tantos sinsabores.

Pero el acto central del día fue la entrega del premio. La presidenta del Gobierno enhebró un discurso muy interesante y bien construido. ¡Lástima que en su boca no tuviera la credibilidad necesaria! Bien construido y basado en sólidos principios me pareció también el discurso de Daniel Innerarity. Reflexionó sobre los tres principales desafíos que tenemos como sociedad: la transformación de nuestra cultura política, el valor del pensamiento para la convivencia democrática, y la necesidad de construir una sociedad más respetuosa con su pluralidad y más integrada. Estoy básicamente de acuerdo con sus reflexiones. Su discurso me pareció valiente y coherente. Pero creo que se excedió en sus consecuencias prácticas al reclamar otras mayorías políticas. Esas mayorías las dan las urnas y las tienen que plasmar los grupos políticos presentes en el Parlamento de Navarra. Pero el último párrafo de su discurso merece la pena pensarlo y repensarlo, porque ahí está una de las claves de nuestro futuro: “Tenemos que construir una sociedad más respetuosa con su pluralidad interna y más integrada, lo cual debería llevarnos a superar esa formulación de nuestra identidad en contra de algo, un prejuicio que se ha traducido en una fuerte polarización social. Navarra es más plural que lo reflejado en sus instituciones, y más aún que sus habituales mayorías de gobierno (…) la cuestión clave es si, más allá de nuestras diferencias políticas e ideológicas, estamos dispuestos a respetarnos como personas que forman parte de la misma sociedad, si somos capaces de convivir con el respeto a la diferencia y superar nuestra crónica dificultad de entendernos”.

El autor estuvo acompañado por buena parte del nacionalismo moderado en el que milita, que hizo así su presentación ante la Navarra oficial. No es poca tarea para los próximos meses que seamos capaces de convivir con el respeto a la diferencia y respetarnos. Las mayorías las decidirá la ciudadanía tras las próximas elecciones.

Viaje a Turquía. La llamada de Homero. 2 de abril (VI)

2013-04-02 08.59.35El cerro  en que se asienta Pérgamo, visto desde el funicular

El teléfono sonó sin que el sol hubiera aparecido en el horizonte. Tras el desayuno, con el fresco de la mañana, salí al jardín a despedirme de Samos que ya se dejaba ver en lontananza sobre el plateado mar. El camino hasta Pérgamo fue largo, pero mereció la pena.

Ante nosotros se desplegó toda la belleza del Egeo en la que se hacían visibles historia, arte y naturaleza. A ratos, paralelos al mar y con el horizonte cubierto por las islas griegas, Quíos y Lesbos, entre otras. En otros momentos, internados en las tierras feraces próximas a las llanuras aluviales del Menderes y del Gediz. Y en medio, la conurbación de Esmirna, con sus 4 millones de habitantes, la tercera ciudad de Turquía, tras Estambul y Ankara.

2013-04-02 08.58.46Nico, perfectamente escoltado en una cabina del funicular

Tras casi tres horas de viaje, Pérgamo apareció en el horizonte: un cerro impresionante, rodeado de tres líneas ascendentes de murallas en cuya cima se adivinaban las ruinas de una acrópolis y un gran templo.

La subida en funicular aportó rapidez y modernidad al conjunto. La primera sorpresa fue la ubicación de Pérgamo, promontorio situado en el interior de la tierra firme y no próximo al mar. Ciudad y sede de los reyes de Pérgamo, la urbe alcanzó poder y fama hasta el punto de ser la referencia en Asia Menor, junto con Antioquía.

DSC00617Un enorme pino recuerda el altar de Pérgamo que voló a Berlín

El momento de máximo esplendor de la ciudad, hoy de apenas 70.000 habitantes y más de 150.000 en los siglos II y I a.C., se corresponde con la erección del altar de Zeus, una de las joyas del museo Pérgamo de Berlín, del que apenas queda la base y un enorme pino tan hermoso como melancólico. Regalo del sultán turco al káiser Guillermo II es ejemplo del comportamiento de las potencias coloniales que se repite a lo largo de los siglos.

DSC00622Las descomunales proporciones del Trajaneum quedan de manifiesto en este capitel

Si el altar de Zeus responde al mejor momento del helenismo, el Trajaneum lo es de la romanización. Un hermoso templo períptero y hexástilo del que se han levantado algunas columnas con su arquitrabe y entablamento en impecable mármol blanco, constituye el centro de un recinto sagrado compuesto por un témenos con doble arquería de gran belleza. Con elementos sueltos como capitales, basas, fustes y entablamentos a ras de suelo, uno tiene la oportunidad de tocar, acariciar más bien, elemementos dignos de figurar en cualquier historia del arte y admirar sus dimensiones excepcionales. El témenos todavía conserva el altar de los sacrificios, algo inusual en los restos de cualquier templo de la antigüedad clásica. Pese a que nuestra visita se concentra en estos dos edificios, todavía quedan restos del excepcional conjunto quqe la ciudadela atesoró a lo largo de los siglos: la biblioteca, de la que además del expurgo de Marco Antonio para Cleopatra recordaremos el nacimiento de un nuevo material, el pergamino; el templo de Atenea; el teatro con una ladera especialmente escarpada; el ágora y el odeón, por citar solo algunos.

DSC00620Vista general de los restos del Trajaneum

De allí descendimos de nuevo en el funicular, para acercarnos al otro gran conjunto arquitectónico de la ciudad, el Asklepeion, el centro dedicado a la medicina y la curación y dedicado a Esculapio. La modernidad de las terapias utilizadas se unía a un conjunto que disponía de vía porticada de acceso, biblioteca, teatro y espacios varios, todos ellos al servicio de una estancia saludable en cuerpo y espíritu.

DSC00619Hermosa vista del pronunciado teatro de Pérgamo con la ciudad al fondo

Tras la comida, el traslado a Troya constituyó un duermevela salpicado de historia y leyenda. En su primera parte, siguiendo la línea de la costa, con las islas griegas, especialmente Lesbos, al fondo. En la segunda, internados en la Tróyade y subiendo entre acantilados y bellas vistas, para alcanzar Troya por el este.

DSC00629Paseo de entrada al Asklepeion, un sanatorio de lujo

Nicanor, siempre oportuno en sus lecturas, nos recordó la guerra de Troya y su significado. Y allí estábamos delante de las ruinas probablemente más famosas de la historia. Troya tal vez decepcione como espacio arquitectónico, sobre todo después de haber visitado las ciudades del Egeo. Pero cada uno de sus nueve estratos nos habla del nacimiento de la literatura clásica y de la aparición de personajes, Príamo, Elena, Paris, Aquiles, Patroclo, Agamenón, que acompañaron nuestra juventud y probablemente los rememoremos en nuestra vejez. Todo ello en una tarde tranquila, sin apenas turistas, y con las explicaciones, sucintas pero acertadas de Ali Isan, que parece soltarse a medida que transcurren los días.

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Vista de la llanura y la línea de costa desde el cerro en el que se asienta la ciudad

Y de nuevo, la sorpresa de la ubicación. Llegados por tierra, uno apenas se imagina tras la entrada por la muralla compuesta por bloques ciclópeos y no demasiado espectaculares, la vista del oeste, con la llanura entonces más a sus pies. No es la espectacularidad de la película, pero la colina tiene una ubicación indudablemente favorable.

Subo al autobús con la emoción de haber visitado un lugar de culto. La historia se me ha hecho presente con emoción e intensidad y recuerdo y agradezco a Schieleman su trabajo y perseverancia.

2013-04-02 15.55.26El grupo ante una de las puertas de entrada a la muralla de Troya

El descenso al hotel, situado en el paseo marítimo de Çamukkale, nos depara dos últimas sorpresas: la aparición del estrecho de Dardanelos, clave en batallas históricas de envergadura, dada su privilegiada posición entre el Egeo y el Mar de Mármara, y la presencia del caballo de madera de la película, regalo de los productores a la ciudad y situado delante de nuestro hotel.

2013-04-02 16.16.20Pisar uno de los estratos de Troya es comulgar con las raíces de la cultura europea

El día ha sido intenso y pese al interés del Barça-París Saint Germain apenas aguanto el primer tiempo en la televisión. Los nuevos héroes están en la pantalla, pero me puede el sueño y el resultado quedará para mañana. Como los anteriores, un gran día para el disfrute y el recuerdo.