La noche de los museos

 

Como cada 18 de mayo, desde 1977, ayer celebramos el Día Internacional de los Museos. Dicha efemérides la promueve el Consejo Internacional de Museos (ICOM), una organización no gubernamental dependiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El ICOM aglutina a museos y profesionales de todo el planeta, y está dirigida a la conservación, mantenimiento y comunicación del patrimonio natural y cultural del mundo, tanto el tangible como el intangible.

El tema para el Día Internacional de los Museos 2011 ha sido “Museo y Memoria”. Los museos conservan en sus colecciones objetos fundamentales para la memoria de las comunidades en las que vivimos. Tales objetos son la expresión de nuestros patrimonios natural y cultural. Muchos de ellos son frágiles, varios están en peligro y todos necesitan un cuidado y una conservación especiales. Celebrar este día constituye, sin duda, una excelente ocasión para descubrir o redescubrir nuestra memoria individual y colectiva.

Afortunadamente, la conciencia de la importancia de los museos es cada vez mayor en nuestras sociedades desarrolladas en las que se incluye Navarra. En el presente año, las actividades se han concentrado en dos días específicos con sus correspondientes programas: la “noche europea de los museos”, celebrada el pasado sábado 14 de mayo, y el “día internacional del museo”, celebrado ayer.

La noche de los museos aglutinó las actividades de buena parte de los centros agrupados en el sistema de museos de Navarra: museo de Navarra, fundación-museo Jorge Oteiza, museo del carlismo, museo Gustavo de Maeztu, museo etnológico Julio Caro Baroja, museo Muñoz Sola de arte moderno y centro de arte contemporáneo de Huarte. Todos ellos unidos por un mismo afán, abrir sus puertas gratuitamente a la ciudadanía a la que sirven y permitir gozar de sus instalaciones en un horario absolutamente inusual, hasta las 24 horas en algunos casos. El programa iba acompañado de visitas guiadas, conferencias específicas, conciertos, talleres y cuentacuentos, entre otras actividades. Desconozco el número pormenorizado de visitantes a cada uno de los museos, pero no me cabe duda de la bondad de la iniciativa y de que más pronto que tarde, este día será un clásico de la programación anual, como sucede en buena parte del primer mundo.

Pero conviene no confundir la parte con el todo. Lo importante no es la programación de los museos en ese que es su día, sino su actividad habitual en los restantes 363 días del año. Porque, lamentablemente, a esa jornada hiperactiva, le siguen en algunos casos temporadas enteras de inanición y falta de actividad, que denotan el escaso vigor de la institución. La legislatura que ahora termina ha conocido, en materia de museos, un hito relevante: la aprobación unánime de la Ley Foral de Museos y Colecciones Museográficas Permanentes por parte de todas las fuerzas políticas presentes en el Parlamento de Navarra. Pero queda mucho camino por recorrer, ya que la  ley es ambiciosa y de largo recorrido.

Bienvenida sea la noche de los museos y el día internacional, pero sean mucho más bienvenidos los días ordinarios en los que la institución museística, por modesta que fuere, abre sus puertas con dignidad y permite a la ciudadanía disfrutar de un legado cultural y espiritual que alimenta a la persona y ennoblece a la comunidad que lo promueve. Confiemos en que la legislatura que pronto se iniciará sea propicia para este sector, una vez superada la fase más aguda de la crisis. Aquí, en nuestra Navarra, importantes colecciones etnológicas, pictóricas y de expresión contemporánea esperan su turno. Sabedores de que, una vez más, el refrán popular está lleno de sentido: nunca es tarde si la dicha es buena.

Diario de Navarra, 19/5/2011

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Cultura: el programa del PSN-PSOE (y 2)

 

Nuestros compromisos con la cultura

 Los/as socialistas navarros, sobre las bases expresadas de desarrollar una política cultural gestionada con criterios progresistas en favor de los ciudadanos  y ciudadanas, nos comprometemos a:

 ● Impulsar la elaboración de un Plan Estratégico de la Cultura de Navarra que establezca una visión de conjunto, unos criterios de actuación y unas prioridades en la gestión de las acciones que oriente a agentes públicos, privados y sociales.

 ● Descartar cualquier acción e iniciativa relevante que no venga englobada en un Plan Estratégico Sectorial (del libro y bibliotecas, de artes escénicas y musicales, de conservación del patrimonio, etc.), que, a su vez, no esté incardinado en un Plan General de la Cultura con un horizonte estratégico de una  década.

 ● Colaborar con el que debe ser el otro gran agente impulsor de la cultura y la creatividad —el Ayuntamiento de Pamplona— para que asuma esta misma exigencia de rigor y planificación.

 ● Sentar las bases para implantar con carácter inmediato un sistema de indicadores de evaluación claro y fiable que mida el éxito e impacto de las programaciones.

 ● Redefinir y potenciar el Observatorio de la Cultura para conocer, con carácter analítico, los impactos y tendencias que permitan una acción cultural susceptible de objetivación.

 ● Colaborar con los municipios con criterios de rigor, aportando más recursos a aquellos municipios que cuenten con planificación y destinen más recursos a la acción cultural, estableciendo criterios de discriminación positiva.

 ● Promover el trabajo en red entre todos los gestores y programadores públicos mediante un sistema permanente de información, accesible a los promotores privados, para evitar saturación de la oferta en determinadas épocas del año, su ausencia en otras, duplicidades, eventos el mismo día para públicos idénticos, etc.

 ● Dotar al Departamento de Cultura de instrumentos ágiles para la gestión cultural.

 ● Eliminar progresivamente todas las subvenciones nominativas a entidades privadas y sustituirlas por contratos-programa a tres años, en línea con la racionalidad, el impulso y la seguridad que deseamos para las iniciativas culturales. En dichos contratos se fijarán, con criterios susceptibles de ser perfectamente medidos, los objetivos propuestos y sus resultados artísticos, las mejoras de la gestión, el incremento de actividades y su incidencia en el número de participantes y/o espectadores, la captación de nuevos públicos, la captación de recursos privados y las innovaciones aportadas.

 ● Reequilibrar las ayudas públicas en partidas nominativas en favor de las partidas en concurrencia competitiva; a tener publicadas antes del 31 de enero todas las convocatorias de ayudas en concurrencia pública; y a tenerlas resueltas antes del 31 de marzo, para evitar las actuales ineficiencias.

 ● Implantar el 1% cultural sobre todas las obras públicas que contrate la Administración Pública, dinero que se destinará a construcción y mantenimiento de equipamientos, a patrocinios y mecenazgo de programas públicos y de entidades públicas y privadas social y culturalmente relevantes. Sin perjuicio de lo anterior, nos comprometemos a plantear una política de mecenazgo cultural más global, en línea con lo realizado en los países europeos más desarrollados.

 ● Fomentar la racionalidad y la eficacia social y cultural de las infraestructuras culturales públicas, promoviendo y haciendo realidad el alquiler de estas infraestructuras por agrupaciones y entidades de Navarra desde la perspectiva del interés social y el riesgo compartido, fomentando en estas mismas infraestructuras la instalación de compañías o artistas residentes.

 ● Promover la realización de festivales únicamente cuando estos tengan objetivos claros y definidos acordes con las políticas culturales y como medio para generar nuevos públicos o para hacer posible la creación de una oferta singular inexistente.

 ●  Reequilibrar la labor de la Administración en la acción cultural, de tal manera que, además de las iniciativas actuales en favor de la formación, producción y exhibición, avancemos en la cadena de valor cultural propiciando los apoyos a: investigación (residencias artísticas, nuevas tecnologías, intercambios); distribución (“cultura sobre ruedas”, apoyo a empresas en ferias, red de teatros, etc.); venta y comercialización (creación de públicos, búsqueda de nuevos mercados, nuevos oficios artísticos, visitas guiadas, presentaciones comerciales, habilidades para ejecutivos, enseñanzas artísticas con contenido terapéutico para personas con discapacidad, etc.); atención al consumidor (creación de nuevos públicos, reorientación de los estudios para fomentar espectadores además de intérpretes, etc.); investigación posventa (información necesaria para corrección de propuestas e investigación de mercados)

 ●  Promover programas de alfabetización de usuarios de bibliotecas; programas de animación a la lectura en bibliotecas; implantación de ludotecas; programas para conectar las bibliotecas públicas con todas las instituciones educativas de su entorno más cercano, como los centros educativos y asociaciones ciudadanas; acciones para mantener el actual tejido de librerías como garantía de la bibliodiversidad; formación y nuevos incentivos del personal bibliotecario; aplicación de nuevas estrategias de fomento de la lectura acordando los cambios de su actividad tradicional o sus horarios. Todo ello, porque consideramos el impulso a la lectura como un factor estratégico de la acción cultural (con rango similar al realizado en los últimos años para el impulso de las nuevas tecnologías TICs y la sociedad de la información en niños, jóvenes y adultos).

  Fomentar el asociacionismo entre los creadores, gestores y ciudadanos y reconocer a sus organizaciones como interlocutores, promoviendo una gobernanza compartida que promueva una mayor implicación de la ciudadanía en el desarrollo cultural de nuestra Comunidad y especialmente la participación del sector cultural en la definición, desarrollo y ejecución del Plan Estratégico de la Cultura de Navarra

 ●  Desarrollar cuantas acciones sean necesarias para prestigiar la labor creativa y la autoría y proteger los derechos de autor, excluyendo de las ayudas a las entidades públicas y privadas que no los respeten.

 ●  Promover una profunda renovación de la composición y estructura del Consejo Navarro de Cultura, que deberá ser un instrumento dinamizador de la nueva política cultural y órgano de participación, cooperación y asesoramiento en el ámbito de la cultura. Este Consejo, además de prestar asesoramiento a las instituciones públicas (no solamente al Gobierno de Navarra), deberá tener una presencia prioritaria en el desarrollo y seguimiento del Plan Estratégico de la Cultura de Navarra.

 ●  Desarrollar los principios inspiradores del Plan Trienal de Patrimonio Cultural de Navarra. El Patrimonio ha sido históricamente uno de los ámbitos más relevantes de la acción cultural de Navarra. Este carácter pionero se ha perdido en los últimos lustros. De ahí que la política de Patrimonio se orientará  según los principios enunciados en el Plan Trienal de Patrimonio Cultural de Navarra, importante documento nacido de la iniciativa del PSN-PSOE, que el Gobierno de Navarra no ha sabido desarrollar.

 ● Relanzar una política coherente y ambiciosa en materia de archivos. El ámbito de los archivos y el patrimonio documental sigue teniendo para los socialistas un importante papel en la política cultural. El impulso y liderazgo del Archivo Real y General de Navarra, que languidece en la última legislatura; la radical renovación del Archivo Administrativo; el impulso a la digitalización del patrimonio documental, el apoyo a la red de archivos municipales, religiosos y particulares, y la colaboración con archivos nacionales o extranjeros que guarden información relacionada con Navarra, serán las líneas básicas, que no únicas, de actuación.

 ● Desarrollar la Ley Foral de Museos y Colecciones Museográficas Permanentes, sustancialmente modificada a iniciativa de nuestro partido en su paso por el Parlamento. Junto con la potenciación de los museos existentes, tras un periodo de insuficiencia económica y objetivos alicortos, los objetivos preferentes para la próxima legislatura son los siguientes: comienzo de las obras del Museo Etnológico Julio Caro Baroja en el antiguo convento de Santo Domingo en Estella, de acuerdo a las pautas más modernas aplicadas a este ábmito específico; comienzo de las obras de ampliación del Museo de Navarra para dotarlo de una sección de arte contemporáneo. Uno y otro deberán aplicar las pautas de un funcionamiento moderno: estatutos, patronato, concurso de dirección, etc. ; desarrollo del proyecto del Museo Ciga y los pintores del Bidasoa, dentro del complejo previsto en el antiguo colegio de Lekaroz, con un criterio abierto, que tenga en cuenta las necesidades de la zona y la sociedad en la que se inserta; desarrollo del Centro Temático del Encierro y de los Sanfermines, una vez revisados sus objetivos y contenidos.

 ● Desarrollar la Ley Foral de Bibliotecas. Junto al papel clave que el programa concede al impulso a la lectura, el ámbito de las bibliotecas acaba de experimentar la puesta en marcha de la Biblioteca y Filmoteca General de Navarra. Pese a su inadecuada ubicación y las hipotecas que tal edificio supone, la optimización de esta moderna instalación constituye objetivo preferente.  Junto a ésta, no debemos olvidar al resto de las bibliotecas de la red, que necesitan actualización y puesta al día. El desarrollo del Mapa de Lectura Pública de Navarra y una verdadera Cartera de Servicios, son los otros objetivos preferentes en este ámbito.

Cultura: el programa del PSN-PSOE (1)

 

Nuestras ideas en torno a la cultura

 Los socialistas enmarcamos nuestro proyecto político cultural en las siguientes reflexiones:

 ● La cultura va más allá que la práctica o la difusión de actividades escénicas, más allá que las instalaciones culturales, más allá que una red de bibliotecas o de un patrimonio histórico-artístico material o inmaterial, por citar algunas cuestiones que se identifican claramente con el concepto tradicional. Cultura es también, los nuevos espacios, las nuevas formas, la escuela y la universidad.

 – La cultura hoy tiene también que ver con el ámbito científico y debe permanecer atenta a los nuevos productos culturales relacionados con la digitalización y las TICs. Nuevos consumidores de cultura se unen a nuevos modos de acceso a la misma, exigiendo a la Administración una especial atención a estos ámbitos.

 ● Una política cultural para la ciudadanía del siglo XXI debe partir de una concepción y unas bases nuevas en donde, prioritariamente, debe contemplarse una gobernanza participativa y compartida en la toma de decisiones y ser tenidas en cuenta las orientaciones que en esta materia se establecen en la Agenda de Lisboa, la estrategia para la Diversidad Cultural de la UNESCO, la Agenda 21 de la Cultura y la Carta Cultura Latinoamericana.

● Los/as socialistas queremos impulsar una política progresista en materia de cultura que, al menos, cumpla con las siguientes misiones y objetivos:

 –          Afirmar el valor central de la cultura como base indispensable para el desarrollo integral del ser humano. Las actividades, bienes y servicios culturales son portadores de valores y contenidos de carácter simbólico que preceden y superan la dimensión estrictamente económica.

–          Reconocer los valores culturales, entendidos como derechos de carácter fundamental, que faciliten a todas las personas la realización de sus capacidades creativas, así como el acceso, la participación y el disfrute de la cultura.

–          Promover y proteger la diversidad cultural, que es origen y fundamento de la cultura navarra, así como de sus lenguas y tradiciones que la conforman y enriquecen.

–          Apoyar la cultura desarrollada en Navarra, como el ámbito propio, singular y prioritario de actuación.

–          Fomentar la protección y la difusión del patrimonio cultural navarro, tanto el material como el inmaterial.

–          Garantizar y proteger el acceso de la ciudadanía a la creación artística en libertad, no sólo garantizando la libertad en las ideas, sino también propiciando la autonomía económica de los creadores.

–          Promover la innovación y el avance de las actividades artísticas y culturales.

–          Promover la apertura a nuevos espacios –entornos físicos o virtuales– de la actividad cultural.

–          Estar atentos y estimular la creación de espacios artísticos emergentes.

–          Promover marcos normativos que faciliten la participación ciudadana en todos los procesos de la actividad cultural.

–          Garantizar, proteger y estimular la profesionalización en el ámbito de la creación, la interpretación, la producción, la difusión y la gestión y/o programación.

–          Garantizar el acceso de la ciudadanía al disfrute del hecho cultural, adoptando medidas de discriminación positiva para aquellos colectivos con menores oportunidades, sean estas de índole geográfica, social o económica.

 ● La cultura es un importante factor de desarrollo económico y aporta una gran contribución al desarrollo sostenible y al bienestar de los ciudadanos, manifestándose también como elemento regenerador de las tramas urbanas degradadas, homogeneizando el territorio, atrayendo turismo y proyectando imagen de marca del territorio.

 ● Desde esta perspectiva de considerar a la cultura y las artes como un sector estratégico de la economía, las políticas relativas a la cultura y las artes debe tratarse con idéntico rigor y planificación que otros sectores productivos, promoviendo planes estratégicos bajo criterios rigurosos, facilitando la implantación y consolidación de industrias culturales, fomentando la colaboración del sector público y del sector privado, y elaborando planes de ayuda en tiempos de crisis, al igual que se ha realizado con otros sectores económicos e industriales.

 ● Bajo la misma óptica es obligado exigir a creadores, promotores y gestores culturales la asunción de criterios profesionales, formación adecuada, capacidad de riesgo, investigación y, como resultado de todo ello, la puesta en marcha de productos artísticos de calidad homologable a los que se realizan en España y la Unión Europea. Ello significa también que no todas las iniciativas o actividades artísticas y culturales, solo por el hecho de ser puestas en marcha, deban ser reconocidas de interés general y con derecho a ser subvencionadas.

 ● Consideramos que los creadores, en cualquiera de los procesos de la acción cultural, son emprendedores, con el riesgo que esto supone, y así ha de ser considerado por la Administración. De ahí que todo colectivo o ciudadano deba tener la posibilidad de proponer proyectos culturales o ideas, y que la Administración tenga la obligación de considerarlas. Consecuentemente, una Administración progresista debería crear fondos de capital riesgo para inversiones en proyectos o empresas culturalmente innovadoras. Y en este mismo sentido, la Administración debe reconocer a los creadores el derecho a recibir de ella información clara y diligente de sus criterios de contratación y subvención.

 ● Una administración progresista debe trabajar desde la perspectiva de contemplar a todo tipo de públicos, porque los ciudadanos son el objetivo principal de la acción cultural. Por eso, queremos hacer evidente nuestro compromiso de que todos los recursos y proyectos propios de la Administración deben apoyar la generación de nuevos públicos, y que este mismo criterio debe ser exigible a todos los agentes privados que cuenten con ayudas públicas. Ello significa, por ejemplo, que no habrá museo, yacimiento arqueológico, festival de cine, o programación cultural que obligatoriamente no presupueste y ejecute un programa pedagógico y de captación de nuevos públicos. Dicho programa será un elemento fundamental en la evaluación y mantenimiento de futuras ayudas públicas.

 ● Los/as socialistas queremos manifestar de forma expresa nuestro apoyo decidido a los productos artísticos más innovadores y creativos, hacia la creación joven y las disciplinas minoritarias, todo ello con un riguroso control de calidades y con exigencia de resultados artísticos.

 ● Los/as socialistas entendemos que la cultura es un factor de desarrollo que no puede gestionarse sin conocimientos específicos. Por ello consideramos prioritario poner en marcha medidas tendentes a profesionalizar la gestión cultural en todos los servicios y programas de la Administración, incluidas acciones que propicien la implantación de estos mismos criterios en las Administraciones Locales, discriminando las ayudas a los municipios en favor de los que cuenten con profesionales acreditados o utilicen entidades privadas con gestión profesionalizada. En esta línea consideramos estratégicas las acciones dirigidas a la profesionalización de todos los agentes del sector.

 ● Consideramos que resulta de suma importancia la clarificación y coordinación de los ámbitos de competencia en materia de cultura entre la Administración de la Comunidad Foral y las de las Entidades Locales y, específicamente, entendemos que la acción cultural del Departamento de Cultura debe desarrollarse en los ámbitos de regulación del sector, de asesoramiento y formación, de coordinación y colaboración, de promoción de programas singulares y de ayudas e incentivos.

 ● La planificación cultural es un objetivo y un medio imprescindible para el desarrollo de la acción cultural. Dicha planificación cultural deberá estar contextualizada en la era del conocimiento y de la globalización y deberá enmarcarse en los principios de igualdad, diversidad, pluralismo, sostenibilidad y participación. Además de impulsar la elaboración del Primer Plan Estratégico de la Cultura de Navarra se promoverá la realización de planes municipales de cultura.

 ● Desde nuestra perspectiva, es el criterio de eficiencia cultural, social y económica en la gestión el que debe presidir las acciones y actividades de la Administración en el ámbito de la cultura; Administración Pública que, en cualquier caso, deberá reservar para sí la planificación y el diseño de las políticas culturales, la toma de decisiones, y el control del gasto.

 ● Los/as socialistas entendemos que es necesario proseguir con la creación y dotación de nuevas infraestructuras culturales. No obstante entendemos que se debe elaborar un Mapa de Infraestructuras Culturales que ordene y equilibre el territorio. En todo caso, no debe ser impulsada ninguna nueva infraestructura que no cuente con un plan previo de gestión y este demuestre su viabilidad social, cultural y económica.

 ● Los/as socialistas consideramos que es necesario desarrollar prácticas y sistemas de colaboración en materia cultural con otras entidades públicas y privadas en las que sea posible, por una parte fomentar y reclamar criterios de una mayor exigencia artística, y por otra ofrecer la estabilidad económica y artística necesaria a estas entidades mediante el establecimiento de convenios o contratos-programa de carácter plurianual que les permitan una seguridad y una planificación a medio y largo plazo.

 ● Igualmente, en relación con el uso de estas infraestructuras culturales, actuales y futuras, entendemos que en su gestión deben primar los criterios de eficiencia social y cultural, frente a los criterios de uso puramente economicistas.

 ● Los/as socialistas, como ya expresamos en otros puntos de nuestro programa, reconocemos que el euskera es una de las señas de identidad de nuestra Comunidad. En consecuencia, la acción cultural en euskera formará parte de los programas ordinarios impulsados o gestionados por la Administración.

Cultura: el programa de Nabai

 

Los debates internos del nacionalismo vasco en Navarra, una constante en el último años, les han pasado factura en forma de fragmentación electoral. Pero esta factura es visible también en el programa electoral, que da la sensación de haberse redactado apresuradamente, con materiales allegados de aquí y allá sin un hilo conductor ideológico claramente visible. Las 54 páginas que lo componen, están divididas en 18 apartados que responden a los ámbitos convencionales de un programa, desde el primero, dedicado a las “propuestas de la izquierda y el progresismo” ¿con el PNV dentro? hasta los números 17 y 18 dedicados a la cultura y el turismo.

Esta idea global es claramente perceptible en el ámbito de la Cultura. El programa, estrictamente sintético, hasta el punto de que abarca la página 51 y parte de la 52, adolece, a mi juicio, de dos defectos fundamentales: carece de principios ideológicos que lo sustenten y no hay apenas referencia al importante ámbito del Patrimonio Histórico, que queda reducido a dos elementos simbólicamente importantes, pero menores en el ámbito general: el museo Jorge Oteiza y el museo de Navarra.

El programa parte, sin embargo, de una constatación que constituye el objetivo básico: la necesidad de un Plan Estratégico de la Cultura de Navarra, del que enuncia pormenorizadamente algunos contenidos que ya fueron adelantados en forma de moción en la presente legislatura.

El resto del programa se resume en una serie de medidas sectoriales que abarcan los siguientes ámbitos:

–         Archivos y patrimonio documental, concretado en la realización de un plan general de actuaciones que podríamos calificar de razonable.

–         Patrimonio histórico, artístico e inmaterial, donde brilla por su ausencia la menor alusión a la importante tarea de la salvaguarda del patrimonio y su socialización. La política de conservación del patrimonio del Gobierno de Navarra ha sido muy contestada por Nabai a lo largo de la legislatura, lo que no es óbice para plantear una alternativa, como ha hecho el PSN-PSOE, en línea con las corrientes de actuación más actuales.

–         Propuestas de museos-instituciones de nueva creación. Como catálogo de intenciones no está mal, pero en un periodo de crisis económica profunda, su sola enumeración constituye un brindis al sol

–         Patrimonio inmaterial, ámbito cuidado especialmente en la legislatura que ahora termina y que se traduce en algunas ideas interesantes.

–         Arte contemporáneo, aspecto seguido también con cierto interés por el grupo parlamentario saliente y que se concreta en una propuesta para Huarte que esperamos pueda materializarse en la próxima legislatura.

Un programa, en definitiva, muy sintético, que obvia la reflexión teórica, a mi juicio imprescindible en este ámbito, pasa por alto el importante sector del Patrimonio y enumera propuestas, la mayor parte razonales, para los ámbitos restantes.

Cultura: el programa de UPN

 

Permitidme una breve reflexión para comenzar:

1.- La Cultura ocupa ordinariamente una sección diaria no pequeña de los medios de comunicación. Prueba inequívoca de que interesa a la ciudadanía y forma parte de la vida ordinaria de una sociedad moderna y desarrollada como la navarra.

2.- La Cultura es, aparentemente, uno de los ámbitos en el que los partidos inciden de forma especial en su programa electoral. Y ello, pese a que su presupuesto es con creces el más reducido de los departamentos clásicos de un gobierno.

3.- Una vez realizada esta importante tarea, reconocida incluso por los medios de comunicación, la reflexión sobre la Cultura suele ser residual en los debates de los candidatos.

4.- En la presente campaña electoral, ni siquiera se han planteado, hasta el momento, debates monográficos sobre Cultura en los que participen los responsables sectoriales.  Para aportar mi grano de arena al conocimiento y la reflexión, pretendo, en estos días de campaña, subrayar algunos de los puntos esenciales del programa de los partidos en materia de Cultura. Y comienzo con UPN, partido que ha gobernado casi ininterrumpidamente la Comunidad durante los últimos 20 años.

La Cultura ocupa el capítulo 7 del programa electoral. Consta de 11 páginas distribuidas en los siguientes ámbitos: Navarra ahora, Retos, Medidas y Lo esencial, criterio común a todos los capítulos.

Paso a comentar los compromisos contenidos en el apartado “Lo esencial”

–         Compromiso económico con la Cultura: aumento del 50% hasta llegar al 1,5% del presupuesto del Gobierno de Navarra. A mi juicio, es un brindis al sol, dado que en los últimos años el presupuesto ha decrecido significativamente, incluso con las enmiendas incorporadas por el PSN-PSOE.

–         Incremento de la actividad cultural: que sea mayor y mejor. Radicalmente en contra de lo ejercido en la presente legislatura.

–         Apoyo al sector cultural: estabilidad presupuestaria, trabajo en red e inversión pública. Que les pregunten a los artistas y profesionales la credibilidad que les merece esta oferta.

–         Definición del mapa de infraestructurales culturales de Navarra. La ausencia de planificación ha sido una constante en la labor de oposición del PSN-PSOE, y esta demanda ha sido permanentemente negada a lo largo de los últimos cuatro años.

–         Implantación del ámbito didáctico en los programas culturales del Gobierno de Navarra: estaba específicamente consignado en el Plan Trienal de Patrimonio Cultural de Navarra y aparece recogido en el programa del PSN-PSOE, conocido varias semanas antes que el de UPN.

–         Incremento y promoción de la imagen de la cultura navarra interna y externamente. Esperamos y deseamos que esta imagen sea plural, como la propia Comunidad.

–         Puesta en marcha de un Plan Estratégico de la Cultura. Resulta un sarcasmo que el hilo conductor esencial de toda la política de oposición en la legislatura, negado sistemáticamente por el Gobierno de Navarra, se convierta ahora en objetivo esencial. Recuerdo que los presupuestos de 2011 recogen una cantidad de 100.000 euros, enmienda del PSN-PSOE, dedicada a esta finalidad.

–         Impulso al Observatorio Cultural de Navarra. ¿Se puede llamar “crear” a la realización de una encuesta por una empresa privada con una serie de datos para poner en marcha el Observatorio?

–         Corresponsabilidad, Eficiencia y Equilibrio territorial. Suponen una enmienda a la totalidad de UPN a la política de su propio gobierno en la presente legislatura. Y nos alegra que sean los principios básicos de la próxima.

Conclusión: el programa de UPN es más propio de un partido en la oposición que del partido que ha ocupado el poder en los últimos 20 años. Supone además, un cambio sustancial respecto a determinadas políticas llevadas a cabo en la presente legislatura. En algunos casos –presupuesto de 1,5%, mapa de infraestructuras, implantación del ámbito didáctico, plan estratégico- coincide con los postulados básicos del PSN-PSOE, consensuados con asociaciones y profesionales representativos del sector, y conocidos hace ya varias semanas.

¿Qué Europa?

 

El próximo lunes, 9 de mayo, se celebra el “Día de Europa”. El origen de la conmemoración está en la llamada declaración Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores, del mismo día de 1950, apenas un lustro después de acabada la Segunda Guerra Mundial. Dicha declaración, en su primer párrafo, decía lo siguiente: “La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan. La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas (…) Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto, se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. Y, tras sucesivos pasos, en 1985, los jefes de Estado y de gobierno decidieron instituir el 9 de mayo como el “Día de Europa”. 61 años después, estas premonitorias palabras del ministro francés han fructificado en la actual Unión Europea, concretada en sus símbolos más conocidos: bandera, himno, lema y moneda única.

Ante esta realidad caben dos aproximaciones distintas pero convergentes, con evaluaciones sustancialmente diferentes: la histórica y la sociopolítica.

Si la evaluación  la circunscribimos a la perspectiva histórica, el éxito es rotundo e indudable. Europa, el continente civilizado por antonomasia desde nuestra visión occidental, ha sido un escenario permanente de guerras y conflictos fronterizos. Sucesivamente, los imperios romano, carolingio, español, francés, británico y alemán han intentado, y en algunos casos conseguido, imponer su supremacía sobre buena parte del continente, sometiendo pueblos y cambiando fronteras. Aunque todos los siglos conocieron guerras transfronterizas, ninguna tan generalizada, mortífera y dañina como las dos guerras mundiales que asolaron Europa durante la primera mitad del siglo XX. Frente a este balance desolador, el correspondiente  a la segunda mitad del siglo presenta más luces que sombras. Han continuado los conflictos de ámbito regional, con los Balcanes como foco más preocupante, pero el panorama general es el de una zona globalmente en paz, que solventa sus problemas por medio del diálogo y la negociación, y que ha dado pasos significativos hacia una unión económica y política que le permita seguir manteniendo una interlocución privilegiada ante el resto del mundo.

Ahora bien, si el ciudadano europeo cambia su perspectiva histórica -los procesos de larga duración de los que hablaba el historiador Braudel- por su percepción actual, el balance es mucho menos satisfactorio. Desde el punto de vista económico, la Europa de los mercaderes parece imponerse sobre la Europa de las personas. Si esto no estuviera meridianamente claro, la crisis económica ha subrayado todavía más el omnímodo poder del Banco Central Europeo y de las instituciones económicas, que dictan normas de obligado cumplimiento para los países, sin tener en cuenta a veces sus propias especificidades. Desde el punto de vista social, la UE ha ayudado a la convergencia entre los Estados, de la que España es un claro ejemplo, pero la Europa de dos velocidades, los países ricos y los pobres, es una realidad cada vez más patente. Desde el punto de vista político las insuficiencias son especialmente notorias. El avance hacia la unidad política está lastrado permanentemente por las fuertes conciencias nacionales, ejemplificadas en el lema “unidad en la diversidad”, y las instituciones comunes se nos aparecen a los ojos de la ciudadanía como burocráticas, distantes, ineficaces y carísimas. A ello contribuye no poco la imagen escasamente austera de la clase política, ejemplificada en el último y penoso episodio de los vuelos en clase preferente.

Y, sin embargo, la unión es más necesaria que nunca. Lo demanda la evolución histórica y lo exige la geoestrategia mundial. Juntos ocuparemos un lugar en el mundo, separados no seremos nada. Este es nuestro sino y nuestro desafío.

Diario de Navarra, 5/5/2011