Nada es lo que parece

Canción dulce

A lo largo de esta semana que acaba de terminar he leído un libro y he visto una película que me gustaría comentarles brevemente. El libro, Canción dulce de Leila Slimani, ganó el prestigioso premio Gongourt en 2016. Frente al impresionante bagaje económico del Planeta -600.001 euros-, el Goncourt contrapone sus modestos 10 euros de premio, aunque está rodeado de un aura de prestigio al que acompaña una tirada de ejemplares muy nutrida. La película, El autor, dirigida por Martín Cuenca y protagonizada por Javier Gutiérrez, también ha obtenido premios y buena crítica, sobre todo la interpretación del protagonista, que está soberbio.

Tanto en el libro como en la película, los protagonistas son dos personas caracterizadas por su bondad, dedicación y ayuda al otro. Pero en ambos, sin necesidad de destripar las tramas, se ocultan personajes especialmente complejos.

El estilo directo, amable y descriptivo de la novela se va llenando progresivamente de sombras hasta acabar de una forma totalmente inesperada. Louise, la niñera, se convierte en una figura imprescindible en un hogar con dos padres absorbidos por el trabajo y dos niños que la consideran más que su segunda madre. Y esta interdependencia cada vez más explícita acaba en un drama en el que se confunden amor y asesinato.

El protagonista de la película, obsesionado por ser escritor de verdad, no autor de novelas de éxito como su esposa de la que se separa, decide contar la vida de sus nuevos vecinos en el piso de alquiler que ha ocupado en Sevilla. Para conseguir material para su novela no repara en medios: espía al matrimonio de inmigrantes, vecinos suyos; se lía ocasionalmente con la portera para conseguir información de primera mano de los vecinos; y entabla relación con el militar jubilado, que tiene mucho dinero guardado en la caja fuerte de su casa. Su amabilidad es impostada, y solo es un medio para conseguir material para su obra. Aprovechando la mala situación económica del matrimonio inmigrante induce el asesinato del militar hasta que finalmente se produce. Pero le sale el tiro por la culata. La portera lo delata, el matrimonio lo incrimina utilizando su caja de herramientas y todo ello lo conduce a la cárcel.

Son dos formas exitosas de abordar lo complejo de la condición humana. Dos obras que, además de pasar una buena velada, dan que pensar. Lo cual no es poco en los tiempos que corren.

Ficha bibliográfica: SLIMANI, L., Canción dulce, Cabaret Voltaire, Barcelona, 2017.

 

 

Anuncios

Examen de ingenios

Caballero

El bajonavarro Juan Huarte de San Juan editó en 1575 en Baeza, de donde era médico titular, una obra de gran éxito en su tiempo: Examen de ingenios para las ciencias. Precursora de ciencias varias, entre otras la psicología diferencial, se propuso con ella mejorar la sociedad, seleccionando la instrucción más adecuada a cada persona según sus aptitudes físicas e intelectuales derivadas de la constitución física y neurológica específicas de cada una. Así lo explica él mismo: “Considerando cuán corto y limitado es el ingenio del hombre para una cosa y no más, tuve siempre entendido que ninguno podía saber dos artes con perfección sin que en la una faltase y, porque no errase en elegir la que es natural estaba mejor, había de haber diputados en la República, hombres de gran prudencia y saber, que en la tierna edad descubriesen a cada uno su ingenio, haciéndole estudiar por fuerza la ciencia que le convenía y no dejarlo a su elección, de lo cual resultaría en vuestros estados y señoríos haber los mayores artífices del mundo, no más de por juntar el arte con la naturaleza”. Dado lo avanzado de algunas teorías, la obra tuvo problemas con la Inquisición que obligó a expurgarla para poder seguir editándose en España y Portugal.

Casi cuatrocientos cincuenta años después, José Manuel Caballero Bonald acaba de reunir “un centón de retratos de escritores y artistas hispánicos que me han atraído por alguna razón y a los que he tratado de manera asidua o eventual”. El hecho de que el título de este libro copie el del muy divulgado tratado de Huarte de San Juan no tiene otro sentido que el de una oportuna coincidencia onomástica, señala el autor, que deja claro desde el principio que “la perspectiva de las semblanzas no pretende ser lisonjera, tampoco desapacible, o sólo a cuenta de alguna sobrevenida mordacidad. Siguiendo un poco la tónica de otros ejemplos afines, me ha tentado la idea de retratar a los escritores y artistas elegidos valiéndome de unas pinceladas de índole retórica, pensando sobre todo en que se trataba de unos textos de muy preciso acomodo en los márgenes de la literatura. O sea, que aparte de soslayar la definición de semblanza en sentido estricto, mi propósito nunca dejó de estar regulado por mis particulares nociones sobre el arte de escribir. Lo cual tampoco ha desplazado del texto propiamente dicho alguna que otra disquisición relativa al carácter de la obra del autor correspondiente”.

El resultado es un libro brillante, chispeante e instructivo del que me gustaría subrayar algunas características.

La primera, y tal vez más importante, es la propia calidad de la escritura. Las semblanzas son una excusa perfecta para componer verdaderos retratos con la técnica de la pincelada suelta que, en unas pocas páginas, utilizando la anécdota, el ingenio y la buen pluma permitan al lector acercarse al personaje en cuestión.

Pese a la larga vida del autor, ya superados los 90 años, sorprende la nómina de los retratados, ya que aquí están buena parte de los literatos más representativos del siglo XX, vinculados a los grupos generacionales de 1898, 1914, 1927, 1936 y 1950, además de pintores, músicos y cantantes.

Tal como nos anunciaba en su prólogo, las pinceladas no son lisonjeras, tampoco desapacibles, aunque abunden las mordacidades revestidas de buen decir. Es obvio que al nonagenario Caballero Bonald no le preocupa gran cosa la respuesta de los autores, casi todos ellos ya fallecidos, pero sin duda que el libro no pasa por alto rasgos, hechos y dichos que subrayan el carácter de muchos de los artistas, propensos a excesos y ruindades como el común de los mortales.

El autor, hombre desprejuiciado, cae sin embargo en algunos de los tópicos que pretende combatir. ¿Por qué tanto interés en subrayar la homosexualidad de no pocos de los autores, como si esto fuera necesariamente un rasgo esencial para su producción literaria?

El libro supone también un particular selección de obras de la literatura del siglo XX. Él, que conoce muy bien la obra de casi todos ellos, no duda es subrayar los libros que le parecen esenciales de cada uno y aquellos que han resistido especialmente bien o mal al paso del tiempo, lo cual tiene su interés.

No son pocas las ideas y frases ingeniosas que aparecen diseminadas por el texto. Subrayo algunas.

Finaliza así su semblanza de Bergamín: “Acaso le correspondía esa muerte, si es que la muerte puede corresponderse con alguien, incluso con alguien que consideraba que morir no es perder la vida, sino perder el tiempo”.

De José Antonio Muñoz Rojas señala: “Daba la impresión de que se parapetaba detrás de quien era realmente para sustituir al que no era. Nadie sabe las palabras que caben en un silencio, pronosticó en algún poema”.

A mi juicio, se trata de un texto de gran interés, oportuno para disfrutar a pequeños sorbos, con la ventaja de no tener que seguir ningún itinerario cronológico.

Ficha bibliográfica: CABALLERO BONALD, J.M., Examen de ingenios, Seix Barral, Barcelona, 2017.

 

 

Historia mínima de la Guerra Civil española

Historia2

No es la primera vez que tengo la oportunidad de comentar un libro de esta colección singular por varios conceptos: Se trata de obras de síntesis, elaboradas por autores prestigiosos y con claro afán divulgativo no exento de rigor científico. Así han surgido la Historia mínima de España, de Juan Pablo Fusi, la Historia mínima del País Vasco, de Jon Juaristi, y la Historia mínima de Cataluña, de Jordi Canal, previamente comentadas.

En esta ocasión el libro trata de resumir un acontecimiento excepcional, que ha marcado como ningún otro la vida española del siglo XX: Historia mínima de la guerra civil española. La obra le ha reportado a su autor, Enrique Moradiellos, catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Extremadura, muy justamente por cierto, el Premio Nacional de Historia 2017, el más importante galardón de su especialidad en nuestro país.

El texto intenta responder a las preguntas básicas que todavía nos formulamos hoy respecto a la guerra civil. Sin demasiado aparato crítico, pero con un conocimiento profundo de la bibliografía, Moradiellos divide el libro en ocho capítulos. El propio autor en el prefacio nos enmarca el objetivo: “este libro quiere ser una introducción panorámica sobre los antecedentes, curso, desenlace y significado histórico de la Guerra Civil librada en España durante casi tres años, entre julio de 1936 y abril de 1939. Fue una cruel contienda fratricida que constituye el hito trascendental de la hisotria contemporánea española, y está en el origen de nuestro tiempo presente, transcurridos justo ahora ocehnta años desde su comienzo. Y la obfra aspira a cumplir esa tarea informativa e interpretativa con elmayor grado posible de rigor historiográfico, dentro de las coordenadas propuestas por el historiador italiano Enzo Traverso que figuran al comienzo. Esto es: presentando en toda su complejidad los perfiles básicos del conflicto español que puso fin a la Segunda República y dio origen a la dictadura del general Franco, con sus pertinentes matices de luces y sombras, sin ánimo beligerante sectario, ni propósito maniqueo intencionado”.

Creo que el autor alcanza con creces los objetivos perseguidos y convierte el libro en una aportación singular que hace honor al título de la serie: una historia mínima -que no sencilla ni simple- que proporciona luz sobre lo sucedido y permite explicar razonablemente lo sucedido.

El capítulo II está dedicado a la Segunda República, titulada como “política de masas en democracia”. El capítulo III, el estallido de la guerra, recibe el titular de “un golpe militar parcialmente fallido”. El capítulo IV, dedicado a la reacción y militarización de la España insurgente, se subraya con la idea “la construcción de una dictadura caudillista”. El capítulo V, guerra y revolución en la España republicana se desarrolla bajo el epígrafe “del colapso del estado a la precaria restauración democrática”. El capítulo VII desarrolla la dimensión internacional, con una frase lapidaria ”el reñidero de toda Europa”. El capítulo VII dedicado al curso militar de la contienda se desarrolla bajo la idea de “de una guerra breve de movimientos a una guerra larga de desgaste”. Y finalmente, el VIII, dedicado a los vencedores y vencidos subraya “el coste humano de la Guerra Civil”. Todos los capítulos van precedidos de un párrafo introductorio que constituye un brevísimoy lúcido microrrelao de lo acontecido.

Una bibliografía básica, seleccionada de entre el inmenso caudal que la Guerra Civil ha generado, cierra el contenido del libro.

Aunque son muchos los libros recomendables, a partir de ahora habrá uno que recomendaré para todo aquel que quiera acercarse, con la perspectiva que dan los ochenta años transcurridos, a lo acontecido en la Guerra Civil. Es la mejor prueba del interés que a mi juicio tiene el libro de Enrique Moradiellos.

Ficha bibliográfica: MORADIELLOS, E., Historia mínima de la Guerra Civil española, Turner, el Colegio de México, Madrid, 2016.

 

Los secretos de la defensa de Madrid

Chaves

Portada del libro

El 17 de octubre de 2016 les daba cuenta en el blog de un libro que me impactó especialmente entre mis lecturas veraniegas: A sangre y fuego, una serie de relatos sobre la guerra civil de Manuel Chaves Nogales. .

En la primavera del año 2017 ha sido reeditado, en una edición aumentada y corregida, el libro que Chaves Nogales dedicó en 1938 a la epopeya de la defensa de Madrid. Los hechos son bien conocidos. Franco quiso tomar la capital de la república en los primeros días de noviembre de 1936. El día 6, ante la que parecía inminente caída de la ciudad en manos de los rebeldes, Largo Caballero encarga al general Miaja la defensa de la ciudad. Éste toma el mando y procede con carácter de urgencia a preparar la defensa de una población que carece de lo necesario para ser defendida: plan de actuación, medios humanos y materiales, líneas de defensa y la mínima disciplina necesaria en tiempos de guerra. Pero un militar profesional y leal, firmemente comprometido con la defensa de la república, consigue de forma sorprendente hacer frente con éxito a la situación. Es el general Miaja. El autor, periodista autocalificado como “liberal y pequeñoburgués”, simpatizante del partido de Azaña, nos presenta así al defensor de Madrid: “Ser general de la República en los primeros meses de la guerra civil no es, ni mucho menos, una situación envidiable. Los generales más prestigiosos de España se han sublevado contra esta República antimilitarista que ha respondido a la rebelión lanzando las masas proletarias al asalto de los cuarteles. El pueblo en armas ha fusilado a los que han caído en sus manos y luego se ha puesto a hacer la guerra improvisando el más incongruente ejército del mundo; un ejército en el que las virtudes militares son consideradas como delitos (…) Un general del ejército regular en este trance es un triste personaje, un superviviente, un ser anacrónico que no se sabe aún por qué está allí y por qué está aún vivo si está allí (…) Olvidado en uno de los lóbregos y desiertos salones del caserón que fue la Capitanía General de Madrid se ha quedado un viejo general que se obstina en seguir siendo leal a la República. Pocos le conocen y nadie se acuerda de él. No es hombre brillante ni tiene historia política, cosa extraordinaria en un general español. Es, sencillamente, un hombre que ha cumplido siempre con su deber y que por seguir cumplíéndolo se ha quedado en su sitio. Este general olvidado es nada menos que el comandante general de Madrid y general en jefe de la división del ejército que tiene encomendada la defensa del casco de la ciudad”.

Chaves Nogales, al igual que sucedía en su libro A sangre y fuego, no se casa con nadie. Rechaza por igual a los marrulleros políticos, encabezados por Largo Caballero, jefe del gobierno y ministro de la Guerra, y a los dirigentes sindicales para los que la guerra no era sino un pretexto favorable para hacer la revolución. En medio de ambos, y como representante de un pueblo honesto y sufridor emerge la figura de José Miaja, valiente en lo personal, brillante en lo profesional, comprensivo con los débiles, y duro e inflexible en lo militar. Solo así consiguió revertir momentáneamente una situación, que tres años después acabaría con la victoria inapelable de los rebeldes.

El libro, escrito con prosa limpia y acción casi cinematográfica, es una retrato fiel del Madrid de la época. Por él desfilan, entre otros, militares, partidos políticos, sindicatos, voluntarios convertidos en soldados llenos de arrojo y fe, todos descritos con la lucidez y eficacia de la que hace gala nuestro autor. ¿Quién provocó la guerra? Fue él quien explicó antes que nadie que la guerra civil no fue fruto de la confrontación entre la libertad y la tiranía, la justicia y la opresión, sino por el choque irremediable entre dos totalitarismos igualmente criminales: “las potencias destructoras de Europa, la fuerzas del mal, las monstruosas concepciones de odio que ha ido formando esa nueva barbarie del Estado Totalitario, rojo o blanco, comunista o fascista”.

El libro es una amarga y lúcida reflexión sobre los efectos de la guerra, de toda guerra, en la sociedad. Y su lectura resulta por igual impactante y fascinante. Tiene todo el sabor de una crónica histórica, escrita por un periodista que traducía como nadie todos los ingredientes que una guerra lleva consigo.

Ficha bibliográfica: CHAVES NOGALES, M., Los secretos de la defensa de Madrid, Espuela de plata, Sevilla, 2017.

Azul de medianoche

Azul de medianoche

En la estantería de novedades de la biblioteca pública de Los Arcos, recogí el otro día una novela que me llamó la atención. Su título Azul de medianoche, venía envuelto en un faldón que decía: “en la estela de la Joven de la perla”, libro y película que me fascinaron hace unos años. Precedida de un enorme éxito en Holanda, país natal de su autora, Simone Van Der Vlugt, la leí en unos pocos días pese a mi escaso entusiasmo por las novelas históricas. Pero la época, el siglo de oro neerlandés, la presencia de Vermeer, un pintor que admiro especialmente, y la trama de la novela me animaron a su lectura.

No quedé defraudado. Catrijn, nacida y criada en la pobreza, debe casarse con un hombre mucho mayor que ella al que no ama. Tras enviudar al poco tiempo de contraer matrimonio, la herencia recibida le permite vender sus propiedades y salir a buscarse la vida fuera de su pueblo, en las ciudades emergentes dedicadas a la industria y el comercio. Su gran sueño, ser decoradora de cerámica, lo consigue al fin tras un intenso periplo vital, en el que el amor no está al margen. En el fondo, la novela narra la historia de una mujer valiente, como muchas que lo han intentado pese a las dificultades a lo largo de los siglos, en busca de su propio destino.

El fresco de la vida en la Holanda del siglo XVII resulta vívido y creíble. La recreación del ambiente opresivo en su primera relación conyugal – con muerte del marido incluida, que no la conoceremos hasta casi el final de la novela-, el trabajo febril de una urbe comercial, la vida cotidiana tanto en el campo como en la ciudad, junto a detalles técnicos del trabajo de la pintura cerámica, están muy bien descritos y engarzados. El estilo tiene algo de cinematográfico, no siendo desdeñable que nos encontremos pronto con una película del mismo nombre. Como se señala en la portada, “Arte, amor y misterio se entrelazan en una gran novela histórica”.

Una obra, en consecuencia, recomendable para la temporada que ahora se inicia.

Ficha bibliográfica: VAN DER VLUGT, S., Azul de medianoche, Duomo ediciones, Barcelona, 2017.

 

Derecho natural

Pisón

Estos días de final de año abundan las listas de “mejores libros del año”. Entre las novelas, Berta Isla, el último libro de Javier Marías, ocupa un lugar destacado en casi todas ellas. Pero me ha sorprendido haber visto seleccionado en alguna Derecho natural, la última novela de Ignacio Martínez de Pisón.

Hace unos días terminé su lectura y me adelanto a señalar que me pareció un buen libro. La trama de la novela nos cuenta la historia de una familia española de los años ochenta, compuesta por un padre, actor de películas de serie B e imitador de Demis Roussos, cantante que gozó en aquellas décadas de gran predicamento; una madre, trabajadora de El Corte Inglés, y ama de casa abnegada que debe aguantar a un marido pretencioso y egoista al que termina por dejar; y varios hermanos, entre los que sobresale Ángel, el protagonista de nuestra historia, el único que llegará a la universidad, que es el hilo conductor del relato, en el que se incluye su propia vida.

No hay acciones memorables, ni hechos gloriosos, sino una historia que narra lo próximo y lo cotidiano, la letra pequeña de muchas de las familias de nuestro país en un tiempo interesante y convulso. El autor recrea este mundo con prosa limpia, maestría narrativa y gran soltura. Al final, me queda la sensación de una buena novela a la que le falta la hondura y profundidad que sí he encontrado en la de Marías, recientemente glosada en el blog. En todo caso, sin ser apasionante, se lee con gusto y facilidad y resulta por ello recomendable.

Ficha bibliográfica: MARTÍNEZ DE PISÓN, I., Derecho natural, Seix Barral, Barcelona, 2017.

 

Berta Isla

Bertra

Javier Marías es un escritor que no deja a nadie indiferente. Su prosa rica, premiosa y envolvente tiene lectores ávidos y personas a las que les resulta difícil digerirla. Yo, que en otras épocas me situaba entre los segundos, progresivamente voy pasando al bando de los primeros. Pero sé que tengo que tener paciencia. Pasarán páginas y páginas y parecerá que no ha sucedido nada, pero al igual que en nuestra vida, los detalles condicionarán el relato y la existencia.

Berta Isla y Tomás Nevinson se conocieron en Madrid. Tomás, medio español medio inglés, es un superdotado para las lenguas y los acentos, y eso hace que durante sus estudios en Oxford, ciudad y ambiente que Marías conoce y refleja muy bien, los servicios secretos aprovechen un desliz sexual del protagonista y el supuesto asesinato de su amante ocasional para introducirlo en los servicios secretos británicos. A partir de ahí, Berta Isla tendrá una convivencia intermitente y, lo que es más inusual, una desaparición del marido que durará años.

Esa anodina espera, que la novela consigue que sea apasionante, es el núcleo de la novela. Y ello le da pie al autor para desgranar reflexiones sobre la fragilidad de las relaciones humanas donde el para siempre resulta una quimera inalcanzable, la necesidad de fingir lo que no es, las anécdotas diarias de una vida en espera, sin saber si aquel que es el marido volverá o habrá desaparecido para siempre. Un marido, además, que a la vuelta de su peculiar exilio, reflexionará en estos términos. “Lo que pensé y me he repetido con frecuencia es lo siguiente: Lo que ahora sea será siempre. Seré quien no soy, seré ficticio, seré un espectro que va y viene y se aleja y vuelve. Y sucederé, seré mar y nieve y viento”.

Marías aprovecha también las entrelíneas de la novela para dejarnos su visión de la vida y del tiempo presente, que no es muy distinto del que expresa todas las semanas en su columna del País Semanal. “Tengo la impresión -decía hace algunos sábados- que vivimos en un tiempo estúpido e infantilizado”. Y al presentarnos al Tomás Nevinson que acaba de regresar de Oxford con su Bachelor of Arts en el bolsillo señala: “Entonces todo iba más rápido y más adelantado que ahora, en contra de lo que se cree, y los jóvenes se sentían adultos desde muy pronto, se sentías listos para acometer tareas, ejercitarse sobre la marcha y encaramarse a los lomos del mundo. No había motivo para esperar ni remolonear, y tratar de prolongar la adolescencia y la niñez, con sus plácidas indefiniciones, parecía propio de pusilánimes y medrosos, de los que la tierra está hoy tan llena que ya nadie los ve como tales. Son la norma, una humanidad sobreprotegida y haragana, surgida en un plazo brevísimo después de siglos de lo contrario: actividad, inquietud, intrepidez e impaciencia”.

A la hora de elegir país para trabajar, la razón domina sobre la pertenencia: “la vida de cualquiera, le dice su mentor en Oxford, está por doquier; está donde va; está donde cae”. Buena reflexión frente a los nacionalistas doctrinarios, convencidos de haber nacido en un lugar predestinado.

La supuesta muerte de Tomás en la guerra de las Malvinas, le permite reflexionar al autor sobre el papel del pueblo en la nueva política. “El pueblo, que a menudo es vil y cobarde e insensato, nunca se atreven los políticos a criticarlo, nunca lo riñen ni le afean su conducta, sino que invariablemente lo ensalzan, cuando poco suele tener de ensalzable, el de ningún sitio, Es sólo que se ha erigido en intocable y hace las veces de los antiguos monarcas despóticos y absolutistas. Como ellos, posee la prerrogativa de la veleidad impune, no responde de lo que vota ni de a quién elige, de lo que apoya, de lo que calla y otorga o impone y aclama”.

El paso del tiempo, inexorable, lo refleja muy bien en esta ácida reflexión: “Retornar a Inglaterra no era para él una opción: la nación tendría que haberse parado o tendría que haberse parado su edad, y esas dos cosas jamás se detienen, en ningún tiempo ni en ningún lugar. Los países los usurpan quienes van naciendo sin querer, a nosotros nos usurpan los adultos o los viejos en que nos convertimos sin querer”.

Esto y mucho más es lo que ofrece la nueva novela de Marías: una buena historia, muy buena literatura y densidad en fondo y forma. Si te atreves, paciencia, no es cuestión de un fin de semana.

Ficha bibliográfica: MARÍAS, J., Berta Isla, Alfaguara, Barcelona, 2017.