Educación, un balance personal de la legislatura

Educaciòn

La atención a las necesidades educativas especiales mide en buena medida el nivel de la educación de un territorio

La semana pasada, DN dedicó un buen número de páginas a realizar un balance de la legislatura en el ámbito de la Educación. El resumen del mismo, elevado a titular, fue el siguiente: “Polémicas lingüísticas, docentes e ideológicas marcan la gestión en Educación”. Como ven ustedes, un titular más descriptivo que valorativo, aunque las polémicas en Educación casi nunca son para bien. He seguido con mucho interés las opiniones de los diferentes actores intervinientes, porque aunque ahora estoy jubilado, he dedicado mi vida profesional a la enseñanza, dividida a partes iguales entre la docencia directa y la gestión educativa. Creo, por tanto, conocer el sistema y estar en condiciones de realizar un balance de la legislatura, sin otro ánimo que mover a la reflexión y propiciar que los partidos políticos le concedan el valor que tiene -que es mucho- en sus programas, mítines, compromisos y acuerdos futuros, en los que un Pacto Educativo debería de ocupar un lugar relevante.

Comencemos por lo obvio. Desde hace 35 años, Navarra disfruta de un buen sistema educativo, al margen del color ideológico del gobierno de turno. Y ello ha sido posible porque los sucesivos ejecutivos de PSN y UPN que han gobernado esta tierra, alentados por la ciudadanía, alcanzaron un pacto educativo no escrito pero estable, que se ha mantenido con ligeras variantes hasta la actualidad. El modelo es el siguiente: una doble red de centros públicos y concertados, estos últimos sostenidos en su totalidad con fondos públicos, una escuela rural prestigiada y bien dotada, un profesorado suficiente, aunque la crisis haya dejado su huella, unos centros en general bien equipados, y una preocupación creciente por la atención a la diversidad y las nuevas tecnologías. Junto a ello, un desarrollo gradual y progresivo del euskera de acuerdo a lo previsto en la ley y un impulso decidido del inglés, concretado en el PAI como modelo cuasi oficializado. Es obvio que cada partido subrayó lo que le era más propio en su ideología en cada uno de los ámbitos, con especial preferencia por lo público en el caso del PSN y lo concertado en época de UPN, sin que ello desencadenara ninguna guerra nociva para el día a día escolar. Precisamente esta tranquilidad y la paz escolar subsiguiente han sido uno de los grandes logros de nuestro sistema educativo.

El cuatripartito está a punto de finalizar su legislatura. Prometió que la educación sería uno de los ejes de su acción de gobierno y que la situaría en el primer plano de la actualidad. La segunda parte, convertirla en actualidad, creo que lo ha conseguido, pero no tengo tan claro que haya sido precisamente para bien.

Educación ha sido en esta legislatura sinónimo de lío, confusión y problemas, y esto en varios órdenes que someramente enuncio. La falta de liderazgo ha sido una constante en el equipo directivo del departamento. El gobierno tuvo que prescindir del primer consejero sin llevar dos años en el cargo y la consejera que lo sustituyó no ha mejorado el panorama. Sirvan como ejemplo las reiteradas dimisiones habidas en el equipo, hecho insólito por su cuantía en la etapa democrática.

La política lingüística merece un capítulo aparte. Su obsesión por extender el euskera dando toda clase de facilidades en las zonas mixta y no vascófona, corre pareja a sus reticencias en la implantación del PAI. El resultado es un doble fracaso: el euskera apenas ha crecido en la zona no vascófona, mientras que el inglés ha experimentado un auge notable en toda la Comunidad.

Como navarro que habita en el ámbito rural, me preocupa especialmente el futuro de nuestros centros públicos, una de las joyas de la corona de nuestro sistema educativo y elemento clave en la sostenibilidad de nuestros pueblos. Dado el escaso número de alumnos, nuestros centros no pueden absorber los múltiples modelos lingüísticos que se ofrecen. Como lo mejor es enemigo de lo bueno, pretenderlo todo, castellano, euskera e inglés, supone correr el riesgo de quedarnos sin nada. Para mí el objetivo está claro: hay que racionalizar y ofrecer un modelo mixto que permita la continuidad de los centros.

¿Y qué decir de un gobierno que pretendiendo defender a ultranza la enseñanza pública ha conseguido que la enseñanza concertada no solo no disminuya, sino que aumente levemente en estos cuatro años?

No tengo sitio para más. Solo me queda, a modo de balance, señalar que desde mi perspectiva la legislatura educativa ha tenido cosas buenas, pero globalmente hablando ha sido manifiestamente mejorable. Y pedir para la próxima, sea del color que sea, que se cimente en un pacto educativo estable, al margen de lo que haga o deje de hacer el Gobierno de España. Tras la experiencia acumulada, creo que la sociedad navarra se lo merece.

Diario de Navarra, 21/3/2019

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Mujeres navarras adelantadas a su tiempo

Huici

Matilde Huici, maestra, abogada y pedagoga

Recordemos, una vez más, lo evidente. Las verdaderas heroínas de la historia de Navarra de cualquier época, no son aquellas pocas mujeres que han sobresalido en los más variados campos y de las que tenemos noticia, sino las innumerables y anónimas mujeres que han poblado esta tierra. Ellas han luchado por sobrevivir, objetivo básico de buena parte de los navarros hasta bien entrado el siglo XX, lo han hecho en circunstancias especialmente difíciles, y han sido depositarias de un legado que fundamentalmente de forma oral han transmitido a las generaciones futuras.

La historia de esta mitad de la población navarra ha permanecido casi olvidada hasta el siglo XX, y sólo en los últimos decenios comienza a esbozarse una historia global que abarca a ambos sexos, en la destacan algunos personajes femeninos que emergen como auténticas adelantadas a su tiempo. Parece oportuno, en consecuencia, que en vísperas del 8 de marzo en que todo el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, fijemos nuestra atención en algunas navarras ilustres del siglo XX. Ellas fueron pioneras de una época en la que la mujer ha accedido a la igualdad legal, aunque todavía quede un largo trecho para alcanzar la igualdad real a la que debemos aspirar, incluso en países desarrollados como el nuestro.

Por razones de espacio y representatividad, fijaremos nuestra atención en tres mujeres nacidas en la última década del siglo XIX: Emiliana de Zubeldia (1888-1987), Matilde Huici (1890-1965) y María Lacunza (1900-1984). Las tres tienen en común algunas características que las definen: el ser adelantadas a su tiempo en los ámbitos profesionales en los que se embarcan, normalmente monopolizados por hombres; el vencer dificultades sin cuento para llevar adelante su carrera profesional; el desarrollar su vida profesional fuera de Navarra, a la que recuerdan en sus cartas pero visitan en contadas ocasiones; y, en el caso de Zubeldia y Huici, el vivir buena parte de su vida en el extranjero, donde ambas dejaron un importantísimo legado educativo en Chile y México, países en los que murieron.

Pero junto con las características que las definen, son también evidentes sus diferencias. Emiliana de Zubeldia fue pianista y compositora de éxito. Casada con Joaquín Fuentes, único doctor en química en la región y director del Laboratorio Agrícola de Navarra, en una boda que la prensa tituló como “la unión de la ciencia con el arte”, lo abandona todo y decide huir de su hogar y proseguir sola su camino. París, América de Norte a Sur y México, como última estación, enhebran un ciclo vital en el que la composición, la interpretación y la educación musical de las nuevas generaciones mexicanas lo son todo. Una biografía de Leticia Varela, titulada Emiliana de Zubeldia. Una vida para la música, editada por el Gobierno de Navarra en 2012, es el libro de referencia para conocer su vida y obra.

Matilde Huici fue maestra, abogada y pedagoga. Vinculada a la Residencia de Señoritas de Madrid, formó parte del grupo de intelectuales modernas que reivindicaron los derechos sociales y políticos de las mujeres. Las campañas en favor del sufragio femenino, el divorcio, o el acceso en igualdad a los puestos laborales son temas frecuentes en sus escritos en prensa. Militante del PSOE desde 1931, mantuvo un compromiso firme con el Gobierno de la República y tuvo que partir al exilio en Chile, donde falleció en 1965. Una magnífica biografía de su intensa vida, realizada por Ángel García-Sanz, fue publicada por la UPNA en 2010, bajo el título Matilde Huici (1890-1965. Una “intelectual moderna” socialista.

Si el exilio exterior marcó la vida de Matilde Huici, el interior lo hizo para María Lacunza, la más joven de las tres. Nacida en Pamplona en 1900, fue la única alumna oficial de su clase en la carrera de Derecho y la primera mujer colegiada en los Colegios de Abogados de Pamplona y San Sebastián. El ser funcionaria del Instituto de Reforma Agraria y servir lealmente como tal al Estado, fue motivo suficiente para ser depurada al finalizar la guerra civil y ver truncada una carrera profesional por la que tanto había luchado. Un libro de recientísima aparición editado por KEN, obra de Luis Garbayo, titulado Un momento en la luz. Vida, contexto y circunstancia de María Lacunza, da cumplida cuenta de su figura. Espero poder hablarles más largamente del mismo en la sección “La historia de Navarra al día” correspondiente al mes de marzo.

Como ven ustedes, tres personas tan iguales y tan distintas ilustran la emergencia de un sector de la población prácticamente invisible hasta ahora. Llegarán más, y ello nos permitirá conocer mejor la historia de una Navarra también en femenino de la que forman parte esencial, y que no hubiera sido posible sin su concurso.

Diario de Navarra, 7/3/2019

 

Historia amable de la policía foral

Foral

Ficha Técnica

Autor: Mikel Santamaría

Editorial: Gobierno de Navarra

Lugar y fecha de edición: Pamplona, 2018

Páginas: 290

Precio: 15 euros

Una de las imágenes más plásticas y representativas de nuestro autogobierno la constituye la presencia de los policías forales, en muchos casos ataviados con su peculiar boina roja, distribuidos por edificios, carreteras y caminos en toda nuestra geografía.

La Diputación de Navarra creó el Cuerpo de Policías de Carreteras en 1928. Acaban de cumplirse, en consecuencia, 90 años de un cuerpo que ha crecido extraordinariamente en número de efectivos y competencias, sin que la clase política haya decidido todavía claramente el horizonte al que se aspira. De ello da buena prueba la convulsa legislatura que ahora termina, en la que la Ley de Policías de Navarra, finalmente aprobada a finales de 2018, ha sido uno de los asuntos controvertidos.

La bibliografía de su historia prácticamente se reduce a dos obras principales: La Policía Foral de Navarra, obra de Miguel Izu Belloso, un sesudo trabajo académico de corte básicamente jurídico y administrativo, presentado por el autor como tesis doctoral; y el libro que ahora les comento, planteado más como una crónica entre periodística y corporativa, que como una historia al uso. Documentación propia, hemeroteca y archivo fotográfico son las fuentes de las que se ha valido el autor, conocido miembro del cuerpo, para llevar adelante su empeño. El resultado es un libro amable, bien maquetado, con numerosos gráficos y fotografías, básicamente visual y fácil de ojear y seguir.

Diario de Navarra, 22/2/2019