El debate de 1512 en el Parlamento

Monumento conmemorativo de la Batalla de Noáin, obra de José Ulibarrena

El pasado 22 de febrero, a iniciativa de Bildu, Yolanda Barcina compareció en la Comisión de Régimen Foral del Parlamento de Navarra para informar sobre los actos que piensa realizar el ejecutivo foral con motivo del 500 aniversario de la conquista de Navarra. El debate resultó agrio, porque la intención del portavoz de Bildu, Maiorga Ramírez, no dejaba lugar a dudas: aprovechar el acontecimiento para reivindicar el derecho a decidir. En el debate, tuve la oportunidad de expresar la opinión del PSN sobre estos acontecimientos que, muy sucintamente, es la siguiente.

De entrada, es oportuno recordar dos asertos bastante indiscutibles: que la historia la escriben normalmente los vencedores y, por lo tanto, es una historia de parte; y que esta ciencia ha sido utilizada históricamente para la construcción nacional. Por lo que a Navarra se refiere, es preciso recordar que los Anales del Padre Moret fueron escritos a instancia de las Cortes de Navarra para reivindicar nuestra antigüedad y los derechos frente a los ingerencias de los Austrias.

Los acontecimientos de 1212 y 1512 son relevantes para la historia de Navarra en muy distinto signo. El 8º centenario de la batalla de las Navas de Tolosa no es demasiado trascendente históricamente hablando, aunque sí en el imaginario colectivo como pueblo. El 5º centenario, sin embargo, lo es tanto en lo histórico como en el imaginario popular.

El Parlamento de Navarra se interesó desde primera hora por el programa de estas conmemoraciones y pidió en comparecencias de 2008 y 2009 básicamente dos cosas: debate académico y pluralidad. En la Cámara han estado también otras instituciones como Nafarroa Bizirik, exponiendo su visión de la conquista. Y en la Cámara señalamos que el PSN participará en cuantos debates seamos invitados, porque no tenemos miedo alguno a expresar nuestra opinión al respecto. No obstante, es preciso subrayar que las comisiones previstas no han funcionado adecuadamente y que el Plan anunciado el 2011 ha sufrido importantes amputaciones.

Del programa presentado el pasado 16 de febrero, interesante pero francamente mejorable, es deseable que pueda desarrollarse con la máxima normalidad posible, destacando en él las publicaciones científicas y los textos divulgativos.

En conclusión, la posición de nuestro partido es clara: las conmemoraciones no deben ser exlucivamente fuegos de artificio al servicio del poder, cosa bastante frecuente, sino  que deben servir básicamente para tres cosas:

1º.- Conocer mejor nuestro pasado, interpelando a las fuentes orginales. “No hay historia nacionalista y no nacionalista- recordaba el profesor Floristán- sino historia buena e historia mala”. Nosotros queremos que se conozca la historia buena e historiadores buenos y malos los tenemos en ambas orillas.

2º.- Es preciso tratar de converger en puntos de encuentro. Ningún historiador académico de mediano rigor duda hoy de que se produjo una conquista. Las discrepancias surgen en las razones y las consecuencias de la misma.

3º.- Es preciso desmitificar la historia. Normalmente tendemos a considerar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Craso error. El objetivo de la inmensa mayoría de los navarros hasta la segunda mitad del siglo XX fue sobrevivir. Hoy, pese a la crisis, aspiramos a otras cosas. No somos súbditos, sino ciudadanos con deberes y derechos. Vivimos en una Comunidad con una amplia autonomía, insertada en España y Europa. Y aspiramos a formar parte de las regiones más desarrolladas de Europa, donde el Estado del Bienestar, cultura incluida, esté garantizado para todos.

Esperamos y deseamos que con las conmemoraciones se alcancen algunos de estos objetivos. Si fuere así, habrán merecido la pena.

Puedes seguir el debate parlamentario en el siguiente enlace: http://www.parlamento-navarra.es/47/section.aspx/viewvideo/4306

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El Fuerte de San Cristóbal

Nafarroa Bai volvió a llevar al Parlamento, en forma de moción, una iniciativa en la que pedía, básicamente dos cosas: solicitar al Ministerio de Defensa –que está deseando hacerlo- la transferencia de la propiedad del Fuerte Alfonso XII, y una comisión de trabajo entre el Gobierno de Navarra, los ayuntamientos afectos y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona para concluir la elaboración del PSIS relativo al monte Ezkaba y uso del fuerte.

Pese a que, en su momento, el PSN solicitó al Gobierno de Navarra la apertura de negociaciones con el Ministerio de Defensa, en esta ocasión hemos optado por modificar el procedimiento, por las razones que ayer tuve la ocasión de explicar en nombre de mi grupo y que son básicamente las siguientes.

El Fuerte Alfonso XII es uno de los grandes conjuntos histórico-artísticos, con la categoría de “sitio histórico” y la calificación de Bien de Interés Cultural (BIC), que tiene pendientes de rescate, restauración y utilización la Comunidad. La preocupación por el tema viene de lejos. Las legislaturas anteriores conocieron iniciativas en los años 2003 y 2007. En la anterior, se realizó una visita parlamentaria al Fuerte en la que, tras un recorrido minucioso, los parlamentarios pudieron tomar conciencia de su dimensión arquitectónica, histórica y paisajística.

En opinión del PSN, la propiedad caerá como fruta madura, pero hay dos maneras de enfrentarse al problema que suscita: pedir la propiedad y preguntarnos después qué hacemos con el fuerte; o definir qué queremos hacer con él y cuando lo sepamos demandar la propiedad. El PSN no es partidario a día de hoy de pedir la propiedad por tres razones: no se sabe  qué hacer con el fuerte; la situación económica no es la más propicia para inversiones extraordinarias; y la propiedad conllevaría cargas económicas no menores desde el día siguiente al de su acceso.

De ahí nuestra propuesta alternativa: instar al Gobierno de Navarra para que proceda a realizar el estudio histórico y arquitectónico del Fuerte Alfonso XII, e instar al mismo gobierno a que proceda a culminar el proceso de tramitación y aprobación del PSIS del futuro parque comarcal de San Cristóbal-Ezkaba.

En definitiva los pasos serían los siguientes: estudiar histórica y arquitectónicamente el Fuerte, concluir el PSIS, iniciar un posible estudio de usos, y al final, como fruta madura, demandar la propiedad del Fuerte.

Lamentablemente, Nabai no aceptó nuestra enmienda y, en consecuencia, nosotros votamos negativamente a su moción. Pero la iniciativa no habrá sido en vano. Muy probablemente, en los próximos días presentaremos como moción propia esta iniciativa. Creemos que tiene asegurada la mayoría. ¿Qué harán los nacionalistas e I-E? Quedamos a la espera.

Como novedad de este blog, por primera vez presentamos un enlace con el debate parlamentario en Pleno habido el día 23 de febrero de 2012 (punto nº 11 del orden del día)

http://www.parlamento-navarra.es/47/section.aspx/viewvideo/4307

El Instituto

Existen en nuestra Comunidad algunos vocablos perfectamente integrados en nuestra conciencia colectiva que, con su artículo determinado por delante, no necesitan de más para ser identificados.  Nadie duda a qué nos referimos cuando hablamos de la Diputación, la Caja o el Hospital. Lo mismo sucede cuando hablamos del Instituto porque, aunque ahora haya muchos, el instituto por antonomasia de Navarra, como sigue rezando el rótulo de su fachada, es el situado en la Plaza de la Cruz de Pamplona.

La historia de la educación en Navarra ha experimentado en los últimos lustros avances indudables. A la historia de la Escuela Normal, siguieron estudios de variado signo relativos a la enseñanza primaria y a la universitaria.  Conocimos también aspectos relevantes de la llamada enseñanza media impartida en colegios religiosos, pero faltaba por llenar un hueco de singular importancia: la historia de la enseñanza secundaria oficial. Y justamente ese hueco se acaba de llenar, y de qué manera, con la publicación de un libro de reciente aparición, titulado “El Instituto. 1842-1970. Historia de la enseñanza secundaria oficial en Navarra”, editado por el Gobierno de Navarra.

Guillermo Herrero Maté, doctor en Historia y catedrático de Geografía e Historia del centro, reunía condiciones especialmente idóneas para hacerse cargo de esta tarea tan atractiva como esforzada. A su condición de investigador acreditado en aspectos varios de la historia política y educativa de Navarra en los siglos XIX y XX, une, a lo largo de una dilatada trayectoria académica y profesional que acaba de culminar, su condición de gestor educativo respetado por sus colegas y de docente admirado por sus alumnos. Con una ventaja adicional. La obra que comentamos no es el trabajo tenaz y árido del balbuceo propio de un investigador que se inicia, sino el fruto granado y maduro de una investigación que resume su propia vida. Todo ello quedó de manifiesto, ante autoridades políticas, colegas y prensa, en la presentación del libro que tuvo lugar en la biblioteca del propio instituto hace escasos días. Brillaron por igual su capacidad de síntesis, su claridad y su eficacia expositiva.

El doctor Herrero estudia en su libro la trayectoria del centro desde 1845, año de su creación como instituto oficial de segunda enseñanza, hasta 1970, fecha en que se promulga la Ley General de Educación. Pero el libro es mucho más que la historia de un centro educativo concreto, por importante que éste sea. Es un magnífico retrato sociológico de una parte de la sociedad pamplonesa, además de un fiel reflejo de la historia política navarra. Y esa capacidad de abstracción, de trascender lo particular para intentar explicar lo general, constituye otro de los méritos del texto. En todo caso, si tuviera que elegir para ustedes las páginas más interesantes, no tendría ninguna duda en seleccionar el capítulo 9, titulado “A modo de reflexión y no tanto de conclusiones”. En siete páginas se resumen los datos más sobresalientes del periodo histórico-educativo narrado y se enuncian los temas recurrentes, de actualidad permanente a lo largo de los casi 150 años de historia: predominio de la instrucción sobre la educación, tensión entre asignaturas de ciencias y letras y su número, consideración social del profesorado y del alumnado, sistemas de enseñanza, modelos de examen, planes de estudios.

El balance final lo realiza el propio autor: “si todo sistema educativo tiene como objetivo primordial elevar el nivel medio formativo de la población y como objetivo secundario, pero no menos importante, crear una conciencia ciudadana común social e, incluso, nacional, no hay duda de que la enseñanza media cumplió en Navarra es fin con creces”

El libro está magníficamente editado, con una cuidada selección de fotografías y gráficos que ayudan a su lectura y complementan muy adecuadamente la información.

Estamos, en suma, ante una obra de referencia en el estudio de la historia de la educación en Navarra.  Esperamos y deseamos que no sea la última.

 Diario de Navarra 23/2/2012

Un servicio eficaz

El pasado día 13 de febrero, acompañé a mi hijo a renovar el pasaporte. Hacía tiempo que no pasaba por la calle Bergamín y las oficinas del DNI, de infausta memoria durante mucho tiempo. Aquella oficina encarnó durante muchos años el negativo ejemplo de la administración del Estado en Navarra: destartalada, poco eficaz, con largas listas de espera que salían hasta la acera y escasa atención y cariño al ciudadano. La situación que me encontré el otro día supuso un cambio radical. Llegamos a las nueve y cinco y un funcionario solícito nos requirió si veníamos con cita previa o no. Al informarle que no la teníamos nos dio un número y nos invitó a sentarnos y esperar nuestro turno. En no más de diez minutos fuimos atendidos amablemente por una funcionaria. Tras otra breve espera, a las diez menos veinticinco salíamos con el pasaporte en la mano.

Una administración moderna debe centrar toda su atención en el ciudadano. Y, en esta ocasión, lo estuvo. Vi atender con paciencia y atención a personas de otras nacionalidades, y tener la sensación de que la administración estaba a nuestro servicio. Eso es muy importante en todos los casos, pero mucho más en el caso de la administración del Estado, que apenas tiene presencia entre nosotros. De ahí que resulte especialmente oportuno que los servicios periféricos del Estado en Navarra  sean especialmente cuidadosos y eficaces. Eso es lo que yo intenté por todos los medios a mi alcance durante mi etapa de director de la Alta Inspección del Estado en Navarra. Procurar ser la oficina que mejor atendiera al ciudadano en temas relacionados con educación.

Hoy, donde la administración y sus funcionarios son blanco de todas las críticas, es preciso levantar la voz y señalar que los hay, y muchos, que cumplen su trabajo con dedicación y profesionalidad. Para muestra, un botón. La oficina del DNI es uno de ellos.

Un Pleno maratoniano

Este blog tiene un apartado dedicado a la actividad parlamentaria. En la anterior legislatura solía estar bien alimentado, dado que mi actividad de portavoz de Cultura en la oposición generó un importante número de iniciativas. La nueva situación, portavoz de Cultura en un grupo que sostiene al gobierno, no me permite tanta actividad. En esta legislatura se trata de apoyar la labor del gobierno del que formamos parte y hacerlo en consonancia con lo firmado en el acuerdo entre UPN y PSN. Pero creo que merece la pena reflejar de vez en cuando iniciativas propias o ajenas, debates de interés o presencias relevantes, como sucedió el otro día con los responsables del Banco de Alimentos.

En la actividad parlamentaria, la parte menos lucida pero más importante la constituye el trabajo en comisión. Esta es la que no aparece o lo hace de forma reducida en los medios de comunicación. Las iniciativas de todo tipo, además de la presencia de múltiples colectivos para exponer sus problemas, constituyen el trabajo ordinario de los parlamentarios. Pero la institución se viste de gala en los Plenos de la Cámara, que suelen celebrarse cada quince días. El acogedor espacio físico del salón de plenos, y la presencia de parlamentarios, gobierno y medios de comunicación hacen que las sesiones plenarias sean los momentos más relevantes.

Este jueves y viernes hemos celebrado un pleno maratoniano. Nada menos que 22 puntos, de 9,30 de la mañana a 8,30 de la tarde, con hora y media de receso para comer, y de 9,30 a 13,30 el viernes, para terminar la sesión. En este pleno no he tenido especial intervención sino para votar, ya que no he sido portavoz de mi grupo en ningún punto al no haber tema alguno referido al ámbito de la cultura. He sido, eso sí, espectador privilegiado para poder observar personas, discursos y comportamientos. De todas las cuestiones planteadas hay una de especial relevancia: el debate y votación del proyecto de Ley Foral por el que se modifica el IRPF. El objetivo de nuestro partido ha sido reducir, en la medida de lo posible, el impacto del mismo en las rentas bajas y medias-bajas, y gravar más progresivamente las rentas medias y altas. Lamentablemente no hemos podido sustraernos a la situación general: la mayor parte del aumento de  la recaudación provendrá de las rentas del trabajo, no de las del capital. En todo caso, como tema de reflexión, me permito realizar una constatación y una pregunta: El Gobierno de Navarra ha ganado la votación, ya que el proyecto de ley ha sido aprobado con los votos de UPN, PSN y PP, pero ¿ha ganado el debate político? Tengo mis dudas. Para eso se necesitan ganas, empuje, ideas y liderazgo y no todo el gobierno las exhibe en igual medida.

El Banco de Alimentos

Las etapas de crisis económicas y sociales son momentos propicios para que afloren lo peor y lo mejor del ser humano, sea éste considerado de forma colectiva o individual. En el lado negativo, los ejemplos son tan evidentes como múltiples: países que mejoran su posición a costa de explotar a los más débiles (la relación Norte-Sur no es sino un reflejo de ello); sectores que multiplican sus beneficios aprovechando las dificultades o indigencia de los más afectados por la crisis; o personas que con escasos escrúpulos aprovechan la coyuntura para reducir salarios y obtener beneficios extraordinarios. Pero este lado negativo tiene, afortunadamente, un envés que conviene resaltar. La crisis ha despertado determinadas conciencias y la implicación de personas y colectivos en el entramado social ha aumentado de forma sustancial. Y no solo para paliar las penosas condiciones de vida en el tercer mundo, alimentados por razones religiosas o estrictamente éticas, sino en nuestro propio entorno, donde las bolsas de marginalidad y pobreza han aumentado y se han hecho mucho más evidentes. Sólo así se explica que España, un país con más de cinco millones de parados, no haya conocido un estallido social o que Navarra, con 114.000 personas por debajo del umbral de la pobreza, esté capeando el temporal de forma menos traumática que otras Comunidades.

Una de las instituciones que trabaja activamente en Navarra para tratar de aminorar el impacto de la crisis es el Banco de Alimentos. Su misión es la siguiente: “La mejora de las condiciones alimentarias de los grupos de personas en riesgo o situación de exclusión social, como base para su integración, implicando a la sociedad en la promoción y desarrollo del voluntariado, y a las empresas y a la sociedad en general en el concepto de racionalización en el uso y consumo de alimentos”. La presencia de sus responsables en el Parlamento el pasado día 3 de febrero nos ha dejado estos datos para la reflexión.

El resumen de su actividad, referido a 2011, puede plasmarse en las siguientes cifras: 16 años de vida, 37.147 personas atendidas a través de 254 entidades benéficas y 3.174.254 kilos de alimentos distribuidos con un valor estimado de 4.717.158 euros. Toda esta ingente labor, a la que se destinaron solo 188.847 euros, se pudo llevar a cabo gracias al trabajo de 4 contratados a media jornada y 110 voluntarios.

Las perspectivas no son especialmente halagüeñas. Desde el 2006 los alimentos repartidos han aumentado un 63%, las personas asistidas un 74%, se prevé un incremento de demandantes en los próximos 3 años y la disminución de ayudas europeas será una realidad a partir de 2014. Parece obligado, en consecuencia, garantizar la continuidad de una labor encomiable mediante una estabilidad presupuestaria y un incremento de las desgravaciones fiscales a las empresas que animen a éstas a aumentar su colaboración.

Pero este primer mundo en el que vivimos está lleno de contradicciones. El informe de la Eurocámara de enero de 2012 nos deja cifras para la reflexión y el escándalo. Pese a las inaceptables bolsas de pobreza existentes en Europa -79 millones de personas viven en el viejo continente por debajo del umbral de la pobreza de las que, reitero, 114.000 se encuentran en Navarra- generamos 89 millones de toneladas de residuos de alimentos que serán 126 millones en 2020, distribuidos de la siguiente manera: 42% los hogares, 39% la industria, 14% la restauración y 5% la distribución. De todos ellos ¡el 50% de los alimentos se tiran! Esta actitud, de la que todos somos responsables, resulta éticamente inaceptable y socialmente escandalosa.

¿Dónde han quedado el valor sagrado del pan y los alimentos que tanto nos inculcaron nuestros padres y abuelos? Tomemos conciencia de que hay pan para todos, el problema es que está mal repartido. La equidad y la justicia son nuestros retos.

 Diario de Navarra, 9 de febrero de 2012

Un debate peculiar

Oroz, con su perspicacia habitual, resume así varios siglos de debate historiográfico

En 2012 conmemoramos tres fechas de singular interés en la historia de Navarra: la batalla de las Navas de Tolosa (1212), la conquista de Navarra (1512) y la Constitución de Cádiz (1812). Para preparar con tiempo las citadas conmemoraciones, el Gobierno de Navarra nombró dos comisiones que suscitaron polémica e interés en la anterior legislatura. Mi aportación al debate consistió en pedir pluralidad personal e historiográfica en la composición de las mismas, a fin de avanzar en el conocimiento de los hechos, objetivo fundamental que a mi juicio debe  perseguir toda conmemoración histórica.

En consecuencia con esta postura, el criterio que personalmente voy a mantener a lo largo del año es el de participar en las tertulias y debates a los que me inviten, siempre que se garantice esa pluralidad a la que me refería anteriormente. Eso es lo que sucedió el pasado viernes, 28 de enero. Fui invitado a participar en un peculiar debate en el que, sin límite de tiempo, los profesores Eduardo Escartín y Joseba Asirón, el escritor Floren Aoiz y yo mismo, abordamos una serie de cuestiones relacionadas con el proceso de la conquista de Navarra. El debate fue vivo, ágil y correcto en las formas. Las coincidencias existieron y no fueron menores, pero las discrepancias también fueron palpables. El punto de partida suscitó una unanimidad que llamó la atención de Asirón y Aoiz: lo sucedido fue una indudable conquista militar. Las discrepancias se hicieron ostensibles tanto en las razones de esa conquista como en las consecuencias de la misma.

Los asistentes no realizaron exclusivamente una estricta reflexión académica. El salto político, a la vista del tema en cuestión, era inevitable. Y el perfil mixto de los asistentes favoreció esta posibilidad. ¿Merece la pena contrastar puntos de vista aparentemente tan distantes? Creo que sí y el debate del otro día es buena prueba de ello.

Cabe esperar que el fin de la conmemoración, con tres congresos específicos habidos sobre el tema y uno más en perspectiva, ayuden a conocer mejor los acontecimientos y nos permitan determinados acuerdos en la interpretación de los mismos. No es el menor que todas las corrientes historiográficas con un mínimo prestigio académico, hablen ya de conquista para referirse a l proceso vivido. Creo que es posible ir más allá en la búsqueda de espacios comunes. Y sobre todo es posible y deseable divulgar más estos hechos a la ciudadanía en general y al alumnado de primaria y secundaria en particular. Cualquier encuesta ciudadana sobre el tema, nos exime de hacer más comentarios al respecto.