El Debate sobre el estado de la Comunidad

 

La semana pasada se celebró en el Parlamento de Navarra el Debate sobre el Estado de la Comunidad. Pasados unos días, el miércoles 27 de octubre, Javier Lorente, director de la tertulia de Onda Cero, nos propuso a los contertulios asistentes, Javier Marcotegui, José Andrés Burguete, Santiago Cervera y yo mismo, realizar un balance del mismo. Todos los asistentes, Marcotegui incluido, aunque con matices, expresamos nuestra opinión coincidente: el presidente Sanz estaba de despedida, el Gobierno de Navarra aparecía agotado y aburrido, y se echaron en falta asuntos relevantes en el debate.

Pero la tertulia derivó, por sugerencia del conductor del programa, en una doble reflexión más amplia y más honda. Una, coyuntural, sobre la necesidad de producir cambios relevantes en el reglamento de la Cámara para facilitar un debate más ágil y fructífero; otra, estructural, los problemas de la conexión entre la clase política y la ciudadanía y la necesidad de acortar el espacio entre una y otra, si queremos reducir una brecha evidente, que no aporta nada bueno para el inmediato futuro.

Junto a una seria autocrítica, se apuntaron algunos logros adquiridos y algunos retos pendientes. Entre los primeros, cabe destacar la mejora de la transparencia de las actuaciones de las instituciones públicas, las acciones de impulso y control al Gobierno, y la desmitificación de la clase política –hasta llegar a veces al exceso-. Entre los retos pendientes, la mejora de la calidad del trabajo parlamentario, la presencia de los problemas reales en el día a día parlamentario, y la reducción de la brecha, acentuada en los últimos tiempos, entre la clase política y la ciudadanía. El objetivo fundamental de nuestra tarea no es otro sino ayudar a la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía. Con una responsabilidad adicional para los que militamos en partidos de izquierda: nuestra obligación es atender a todos, pero especialmente a los que menos tienen. Si esto no lo cumplimos, que es nuestra obligación y nuestro compromiso, estamos de sobra.

Moción en relación a la presencia del euskera en Baluarte

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El Parlamento de Navarra ha aprobado sucesivas iniciativas en la Cámara, encaminadas a la utilización de un uso racional y progresivo del vascuence en las actividades promovidas por la Administración y organismos dependientes de la misma.

Uno de estos ámbitos, especialmente relevante por su ubicación y simbolismo, es el Auditorio y Palacio de Congresos “Baluarte”, situado en Pamplona. Tras varias iniciativas parlamentarias, Gobierno de Navarra y Fundación se han avenido a rotular el edificio en bilingüe, mediante la expresión “Palacio Baluarte Jauregia”.

Pese al avance indudable que esto supone, no parece que esta iniciativa sea suficiente para ejemplificar un desarrollo razonable y sensato de la Ley del Vascuence y de sus reglamentos en la zona mixta de la Comunidad, 24 años después de aprobada dicha Ley.

A la vista de todo ello, se propone:

TEXTO DE LA MOCIÓN

El Parlamento de Navarra insta al Gobierno de Navarra y a la Fundación Baluarte a avanzar en la presencia y desarrollo del euskera tanto en la rotulación interior del edificio, como en los textos impresos y la página web, haciendo que la lengua vasca sea un elemento ordinario y no una excepción en su actuación habitual.

Pamplona a 18 de octubre de 2010

25 años de derecho a la educación

 

Escribo estas líneas en el tren que me trae de vuelta de Madrid, tras asistir a una jornada parlamentaria en la que hemos celebrado los 25 años de la LODE, la Ley Orgánica del Derecho a la Educación. Ha sido una jornada densa y emotiva. Los jóvenes socialistas de primera hora, casi todos treintañeros, pero ya con importantes responsabilidades políticas,  hemos  devenido casi todos en respetables jubilados o próximos a la sesentena, unos con alopecia más o menos pronunciada y otros peinando ya muchas canas. Pero el espíritu, por lo escuchado en el debate, se mantiene vivo, autocrítico y con ganas de pelea, en estos tiempos inciertos.

La jornada la han abierto Cándida Martínez, secretaria federal de Educación y portavoz parlamentaria en el Congreso, José Antonio Alonso y Ángel Gabilondo, presentado a sí mismo, no como el “todavía” ministro de Educación, como lo conocían hasta hace unos días, sino como el “actual” ministro de Educación. La intervención de los tres ha incidido en la bienvenida a todos los presentes, en buena medida personas vinculadas a la Educación en los primeros gobiernos de Felipe González, en la gratitud por el legado recibido, y en la ponderación del cambio experimentado por la educación en los 25 años de vigencia de la ley.

Pero el plato fuerte de la jornada ha sido la mesa redonda, coordinada por Eduardo Madina, que nos ha recordado que tenía 5 años cuando fue aprobada la ley, en la que han tomado parte las dos personas que, a mi juicio, más influencia han tenido en la educación española del último cuarto de siglo: José María Maravall y Alfredo Pérez Rubalcaba. La intervención de Maravall ha sido la de un político comprometido, un intelectual de altura y un militante crítico. Su evocación, análisis y reflexión ha sido refrendada por un larguísimo y calido aplauso, en el que los presentes hemos condensado el homenaje a un ministro trascendente. Rubalcaba, con la soltura y brillantez que le caracterizan, ha glosado el paso de una educación basada en la escasez, desigualdad e incuria, a otra época, no exenta de problemas, caracterizada por el derecho a una educación universal y gratuita. Ha finalizado su intervención valorando a la LODE como la historia de un gran éxito.

No he podido menos que tomar la palabra en el coloquio para subrayar tres cosas: el carácter poco sectario del partido, un ejemplo de lo cual fue mi nombramiento como director provincial y Consejero de Educación sin ser afiliado al PSOE; mi recuerdo y agradecimiento a los directores provinciales, piezas claves en la aplicación de la ley; y mi matización de la expresión de Rubalcaba sobre el “gran éxito”. En mi opinión esto es clarísimo para la España rural, pero necesita matizarse para la España urbana. Y es preciso reforzar la igualdad para no perder la batalla de la integración, en especial de la población inmigrante.

Tras unos efusivos abrazos con mis viejos colegas, Rubalcaba incluido, que se ha interesado por nuestra situación como partido y nuestra perspectiva electoral en Navarra, he dejado el Congreso con la satisfacción del deber cumplido. Puedo decir con orgullo que yo también contribuí un poquito a hacer que la educación fuera más universal, justa y democrática. Fue un periodo intenso y difícil, pero mereció la pena.

Solicitud de comparecencia del Consejero de Cultura y Turismo en relación con el Plan de Desarrollo Rural Sostenible

 

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El 3 de noviembre de 2009, el Gobierno de Navarra presentó públicamente el Plan de Desarrollo Rural Sostenible (PDRS), una iniciativa del Gobierno de España para el desarrollo de las zonas rurales.

El PDRS es un programa cuyo objetivo general es garantizar la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas con independencia de donde vivan (medio rural o urbano), y que pretende ser un instrumento más en el proceso de ajuste económico y social entre ambos tipos de zonas, principalmente para que los habitantes de las zonas rurales, especialmente las más deprimidas, no se encuentren en desventaja en ningún sentido. Dicho Plan supondrá un desembolso previsto de 46,4 millones de euros para el periodo 2010-2014, siendo la aportación del Gobierno de España y del Gobierno de Navarra 23,2 millones de euros cada uno.

El importe se repartirá entre las cuatro zonas elegidas como prioritarias para llevar a cabo las actuaciones: Pirineos (35,70%), Montes Atlánticos (21,54%), Montaña Estellesa (25,12%) y Sierras de la Navarra Media Oriental (17,64%)

Por otro lado, con motivo de la visita de la Comisión de Cultura y Turismo al yacimiento arqueológico de Santa Criz, realizada a iniciativa del PSN-PSOE, el Consejero de
Cultura y Turismo realizó unas declaraciones, recogidas por los medios de comunicación, en las que manifestó que “el futuro de Santa Criz está asegurado, ya que el Plan de Desarrollo Rural Sostenible prevé la cantidad de 1.075.000 euros, cofinanciados al 50% con el Gobierno de España”.

A la vista de todo esto, se solicita la comparecencia del Consejero de Cultura y Turismo para conocer:

TEXTO DE LA COMPARECENCIA

Los proyectos que el Departamento de Cultura y Turismo pretende incluir en el Plan de Desarrollo Rural Sostenible correspondiente a los años 2010-2014 en el ámbito de Cultura y Turismo y la cantidad prevista para cada uno de los mismos.

Pamplona a 6 de octubre de 2010

El hombre pálido

 

Los que formamos parte del elenco de colaboradores de este medio que nos acoge, pertenecemos a una difusa familia que tiene a la escritura como nexo de unión. En su larga nómina hay firmas nacionales ilustres, caso del incombustible y ¡diario! Alcántara o del refinado Millás. Las hay también más próximas y familiares, como la de mi admirado Romera o la del hombre del que hoy quería hablarles, Juan Gracia Armendáriz. El pasado domingo, sin ir más lejos, nos dejó su particular canto a la esperanza en la condición humana, en una hermosa glosa de la epopeya de los mineros de Chile, titulada “Lámpara frontal”. Por cierto, me alegra saber que también él tiene las mismas o parecidas dificultades con las que yo me encuentro a veces a la hora de preparar mi cita quincenal con ustedes. “Trato de opinar sobre la actualidad, aunque no siempre dispongo de una opinión en la cadera, para desenfundarla como un revólver en estos tiempos de periodismo bronco. Más bien suele acontecer que me despierte sin opiniones. Por ello, mi tarea principal consiste en ventear durante la semana un tema que encienda la mecha de la escritura”. Esta es su opinión en las páginas finales de un libro que quisiera recomendarles vivamente.

No me tengo por lector especialmente avezado ni voraz y la literatura –novela y ensayo- ocupa solo una pequeña parte de mi ajetreada actividad diaria. Las novedades de la biblioteca o las sugerencias de los amigos en quienes confío, además de mis propios gustos y apetencias, suelen ser algunos de los criterios de selección. Este verano, entre otras lecturas, en las baldas de novedades de la modesta biblioteca de Oteiza, me topé con un libro de tapas a la antigua usanza titulado “Diario de un hombre pálido”, y picado en mi curiosidad y animado por las buenas críticas cosechadas, lo deposité en mi mesilla de noche.

Fue, lo reconozco, todo un redescubrimiento de un colega al que leo con interés en este medio. El libro, un nuevo ejemplar de lo que el autor llama “literatura patográfica”, narra sus vivencias a lo largo de ciento sesenta y nueve días radicalmente condicionados por las sesiones de diálisis en el hospital. Frente a la escritura enfática, parcialmente ocultista y con frecuencia justificadora que caracteriza a la literatura autobiográfica, el texto de Gracia nos aporta humanidad, desnudez, verdad y pulso firme. No soy la persona más adecuada para ponderar sus cualidades literarias, sus novedades estilísticas o su singular aportación a un género tan irregular como fértil. El breve prólogo de Juan Martínez de Rivas que encabeza el texto me parece, en este sentido, especialmente acertado en su diagnóstico: “Hay mucho arte narrativo en estas páginas, en su ritmo orgánico, en su dosificación melódica de sufrimiento y dicha, en su intelección del círculo humano observado, en su pormenor moral, y en su lenguaje exacto y comunal”.

El libro, que he leído con interés y fruicción, unas veces acongoja, otras conmueve y siempre emociona. Porque si algo late en él es la vida, no en su versión más pletórica y saludable, a la que apenas damos valor los que nunca hemos padecido una enfermedad o hemos visitado un quirófano, sino en su versión doliente, que también convive con nosotros, aunque sólo a veces somos conscientes de ello.

En sus notas del día ciento cincuenta y siete, a propósito de una reflexión sobre Roland Barthes y Octavio Paz, Juan Gracia nos confiesa: “Ahora mis lecturas caminan por los múltiples senderos de la narración. Me he alejado de las sutilezas conceptuales; ahora busco textos que me corten la respiración, que me dejen en el corazón un pájaro tembloroso”. Si ese es el objetivo que él pretende para su literatura, enhorabuena, su libro lo ha conseguido conmigo.

Diario de Navarra, 21/10/2010

Blogosfera Navarra

 

 

Hace ya varios años, en diciembre de 2007, algunas personas del PSN-PSOE me animaron a participar en este nuevo mundo de la blogosfera. Desde entonces, las cifras han ido aumentando: 416 entradas, varias decenas de comentarios y más de 20.000 visitas son las guarismos más significativos. Pero además del aspecto cuantitativo, este mundo ha supuesto un salto cualitativo que debo necesariamente ponderar. Me ha abierto a un espacio casi infinito, me ha obligado a un mayor esfuerzo y rigor en la exposición de mis ideas y me ha permitido reflexionar en una red abierta, sometida a todo tipo de opiniones y críticas.

Afortunadamente, somos muchos más que hace tres años los que creemos que este es un buen instrumento, sin magnificarlo excesivamente, para ejercer la actividad política. Una política sometida a feroz crítica por parte de unos, a desprecio por parte de otros y a debate por un determinado sector. Y aquí queremos y debemos influir. En un momento de crisis, la socialdemocracia ofrece fórmulas válidas para aunar reformas y cohesión social, garantías de presente y perspectivas de futuro. Y nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, pertenecientes a un partido que aspira a gobernar Navarra debemos estar ahí. Así lo ha entendido nuestro secretario general, Roberto Jiménez; así lo vamos a reflejar en nuestro programa electoral, donde el gobierno abierto será elemento clave; y así pretendemos escenificarlo en el acto al que estamos convocados esta misma tarde.

A propósito de dos monumentos religiosos

 

Navarra es una Comunidad con un patrimonio artístico de indudable valor e interés. Uno de los capítulos más notables del mismo lo constituye la imponente colección de retablos de nuestras iglesias, especialmente los correspondientes al renacimiento y al barroco en sus variadas expresiones. Como complemento del anterior, la imaginería religiosa, sobre todo los pasos procesionales, son también una inequívoca muestra de este rico pasado, reflejo de un pueblo y una sociedad donde el componente sacro formaba parte no sólo de una religiosidad que impregnaba todos los órdenes de la vida, sino de una manera de vivir y de sentir.

José Javier Azanza, no hace mucho tiempo, tuvo la oportunidad de recoger en un libro de la colección Panorama los ejemplos más representativos de la estatuaria civil y religiosa de Navarra a lo largo del siglo XX, bajo el título “El monumento conmemorativo en Navarra. La identidad de un reino”.

El proceso de secularización de Navarra, muy evidente desde los días del Concilio Vaticano II hasta la actualidad, había cambiado los paradigmas de la religiosidad y del culto. Los aspectos externos habían cedido en favor de una religiosidad más austera y auténtica, las prioridades de la Iglesia parecían haber cambiado y las grandes manifestaciones de antaño habían dado paso a unas celebraciones más familiares e íntimas, más participadas y menos cultuales, si se me permite la expresión.

Pero los últimos acontecimientos en esta materia parecen retrotraernos a otra época. La dedicación de un monumento de grandes proporciones al Corazón de Jesús en una zona de especial expansión y crecimiento de la ciudad, y la más reciente todavía inauguración de una imagen del papa Juan Pablo II, con significativa presencia de autoridades religiosas y civiles de Pamplona y de Torun, me han dejado un sabor agridulce. La Iglesia católica en Navarra tiene derecho, faltaría más, a expresar públicamente su fe y su culto y las dos imágenes son buena prueba de ello. Pero ¿era necesario este acto de manifestación pública aquí y ahora? Más aún, ¿era la prioridad en este preciso momento, cuando la oficialmente católica Navarra ha dejado paso a otra sociedad más secularizada que requiere un adaptación a los tiempos nuevos? No tengo la respuesta definitiva, pero en mi condición de cristiano de base planteo unos interrogantes que no son sólo míos, sino el reflejo de un pensamiento no sé si mayoritario, pero al menos sí representativo.