Fin de curso en Régimen Foral

Ayer, 29 de junio, la Comisión de Régimen Foral, de la que soy presidente, celebró su última reunión del curso político parlamentario. Era perfectamente consciente de la dificultad de la sesión, y esto por dos motivos: el orden del día, en el que se iban a tratar las razones de la crisis de gobierno y el estado de las cuentas de Navarra, por un lado; y por otro, el ambiente caldeado al que se llegaba a la sesión después del cese del vicepresidente primero y secretario general del PSN-PSOE y el pleno celebrado el pasado jueves, en el que UPN empezó a vivir en propia carne lo que es un estricto gobierno en minoría.

Esa fue la razón por la que apelé, en su inicio, al buen sentido de todos los grupos para conseguir un debate cabal y civilizado. Y efectivamente, el debate tuvo mucho interés, al igual que el pleno vivido el día anterior, pero lo que no me imaginaba era que precisamente la que por razón de su cargo y de su actual situación política, estaba obligada a ser más prudente y contenida, fuera la que echara más leña al fuego.

Observé en la señora Barcina una doble contradicción. La primera, descalificar hasta extremos pocos razonables a Roberto Jiménez, secretario general del PSN-PSOE , y reiterar hasta en tres ocasiones que la fórmula UPN-PSN le parece la mejor solución para la gobernación de Navarra. Solo una persona que no ha vivido una cultura de partido, sino que tiene un partido que lo cree a su servicio, puede pensar de semejante manera. La segunda contradicción es también evidente. ¿Con quién va a gobernar a partir de septiembre, cuando el Parlamento abra de nuevo sus puertas, si los votos del PP no le son suficientes y ha roto todos los puentes con el que dice es su socio más deseado, el PSN? Sólo una persona políticamente insensata e imprudente puede obrar de semejante manera. Aquí, imprescindible no hay nadie, como se ha encargado de demostrarnos la propia historia de la Navarra democrática y constitucional. Si continúa por ese camino no será la oposición, sino su propio partido quien tendrá que elegir entre ella o un posible gobierno futuro.

Queda el verano para la reflexión y el sosiego. Pero septiembre está a la vuelta de la esquina y si la cintura política de la señora Barcina no mejora y mucho, el choque de trenes resultará inevitable. Y tal vez entonces será demasiado tarde la apelación a la responsabilidad y a la gobernabilidad que siempre nos toca conjugar a los mismos. Ella, para bien y para mal, será la máxima responsable de lo que suceda.

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El empuje de la sociedad civil

El acrónimo MODERNA  es el nombre que recibe el Nuevo Modelo de Desarrollo Económico de Navarra. El plan persigue los siguientes objetivos generales: crear más prosperidad, lograr un mayor desarrollo humano  y conseguir una mayor sostenibilidad medioambiental. Los retos, como se ve, son ambiciosos, pero tan importante como los objetivos y los retos trazados son algunas de las novedosas características del plan. Entre éstas cabe citar la estrecha colaboración entre el sector público y el sector privado, la aportación de comités de expertos, la participación ciudadana, el modelo de gestión y la financiación prevista.

El Circuito de Navarra es una de las discutidas iniciativas surgidas en la anterior época de crecimiento, que ha suscitado una mayor contestación política y social. Su costosísima inversión y su coste de explotación le hacen ser diana permanente de las críticas, pese a haber transcurrido ya más de dos años desde su inauguración. Pero el circuito es una realidad incontestable, con unas cifras dignas de atención: una infraestructura deportiva de primer nivel, 210 días de ocupación en 2011, unas actividades que agrupan ocio (30%), eventos de empresas (60%) y competición (10%), y un impacto económico en la zona, todavía reducido, pero con una gran proyección.

Finalmente, la Asociación de Empresas de la Merindad de Estella (LASEME), es una asociación sin ánimo de lucro fundada para defender los intereses generales y comunes de sus miembros, todos ellos empresas del ámbito privado. Tiene como fin fundacional y objetivo único la colaboración y el trabajo en la creación de riqueza, apoyando la mejora en la gestión de las empresas de la zona, la formación de sus trabajadores, y la representación de los intereses generales y comunes ante entes exteriores a la asociación, impulsando además la mejora del entorno y sus infraestructuras.

¿Y qué tienen en común el plan, la infraestructura y la asociación? Hasta hace poco, desgraciadamente nada. Pero desde hace unas semanas, un loable intento de unir fuerzas para tratar de impulsar la promoción empresarial en torno al Circuito de Navarra. Con esta finalidad, a iniciativa de LASEME y coordinados por MODERNA, un grupo de personas heterogéneo, variopinto y representativo, en el que estamos representados buena parte de las instituciones públicas y privadas de la merindad en particular y de Navarra en general, hemos decidido unir fuerzas para conocer, reflexionar y proponer una serie de medidas que permitan un doble objetivo: que el Circuito de Navarra se conozca y valore como una de las grandes infraestructuras deportivas y turísticas de la Comunidad, y que Navarra -y en especial Tierra Estella- optimice un recurso de grandes posibilidades para su desarrollo socioeconómico, en dura pugna con La Rioja que hasta ahora se beneficia de sus mejores y más cercanas instalaciones hoteleras y de ocio.

La tarea no es fácil, pero las dos reuniones habidas hasta la fecha, la primera en la casa de cultura de Estella y la segunda en el propio circuito, han resultado esperanzadoras. Una cosa ha quedado clara: somos más de los que parece, hacemos más de lo que recogen los medios, disponemos de más y mejores recursos de los que nos imaginamos, y tenemos una potente sociedad civil que sólo necesita coordinación y liderazgo. Un liderazgo más necesario que nunca, ahora que la estrella del otrora omnipresente gobierno foral no pasa por sus mejores momentos.

La iniciativa tiene interés por sí misma y como síntoma. La simple coordinación es ya un gran paso. Si además surgen, como es previsible, aportaciones y propuestas de interés, el esfuerzo conjunto habrá merecido la pena. Y servirá, además, para otros ámbitos y otros proyectos. Porque en los momentos difíciles es cuando las sociedades maduras y bien estructuradas ofrecen lo mejor de sí mismas. Y la nuestra lo es, de eso no cabe la menor duda. Este proyecto es una prueba fehaciente de su vitalidad.

Diario de Navarra 27/6/2012

La Ruta de la Seda. De tumbas, santos y emires (VII, 9 de abril)

Vista general de la necrópolis de Chor Bakr, con Iñigo y el grupo en primer término

Hay monumentos que sirven de referencia a toda una región. Lo comprobé hace muchos años en la Beauce, planicie francesa presidida por la catedral de Chartres, que emerge omnipresente en medio de la llanura. Al minarete de Bukhara le pasa algo parecido. Aunque situado no en una colina, sino al nivel del sueño, sus 47 metros son la referencia a lo largo del día en todas nuestras visitas. Porque hoy, el día está dedicado a los encantos de los alrededores de la ciudad. Lugar propicio para el descanso, la oración o la espera de otra vida mejor.

La necrópolis de Chor Bakr constituye la primera de nuestras visitas. El progresivo reconocimiento a la familia del introductor del Islam en la región, acontencido en el siglo IX, hizo que se levantara un complejo de edificios a lo largo del siglo XVI, compuesto, como en otras ocasiones, de mezquita, madraza y estancia para los derviches. El conjunto está rodeado de tumbas, unas enterradas en el suelo y otras levantadas como túmulos sobre el mismo.

El despliegue fastuoso de un pavo real fue la nota anecdótica de la visita

Es lugar de silencio, paz y serenidad, apenas roto por el despliegue fastuoso de un pavo real que ha salido a nuestro encuentro y las risas del grupo haciéndose fotografías con dos uzbecas que mantienen impoluto., como buena parte del país, el conjunto monumental.

De la necrópolis nos trasladamos al mausoleo de Bahoudin Naqshbandi, un imponente conjunto fechado entre los siglos XVI al XIX y presidido por una cúpula azul turquesa. Allí se encuentran los descendientes de Tamerlán, y desde entonces es ocupado por las familias nobles uzbecas que eligen para su última morada un lugar próximo al mausoleo. La santidad del lugar queda atestiguada por la consideración de que visitar tres veces el mausoleo es igual que visitar La Meca, obligación de todo musulmán al menos una vez en la vida.

El rito de la morera sigue atrayendo, todavía hoy, a uzbecos de todas las edades 

Aunque sin la euforia de otros tiempos, también hoy hay familias en peregrinación. Se acercan al lugar, se sientan cerca de la tumba, dan tres vueltas a la morera sagrada pidiendo un deseo, y finalizan la visita compartiendo el pan, rezando una oración y depositando una limosna en un espacio reservado a este fin.

Estamos en Uzbekistán, un país de mayoría sociológicamente musulmana, pero laico en su estructura política y con un índice de cumplimiento religioso relativamente reducido. Es un dato revelador que, frente a lo visto en otros países musulmanes, no hemos escuchado en toda la semana ninguna llamada a la oración. Los devotos son mayoritariamente personas mayores a los que acompañan mamás jóvenes con algunos niños. También en esto la semejanza a lo ocurrido en el proceso de secularización de nuestro país, aquí agudizado con la presencia soviética, es evidente. Pese a todo, las costumbres permanecen y el exterior presenta una de ellas. La circulación rodada de su alrededor, en señal de respeto, lo hace a no más de 20 kilómetros por hora en el entorno del monumento.

La última visita de la mañana la realizamos al palacio de verano de los últimos emires Sitorai Maji Josa, traducible como “sitio del encuentro de la luna y las estrellas”. De la visita resaltan dos cosas: el microclima resultante en medio de jardines y plantaciones de frutales, y la influencia rusa de las edificaciones, a caballo entre los siglos XIX y XX. El lujo y la exuberancia son la nota dominante en un espacio situado fuera de contexto.

Vista parcial del palacio de verano de los kanes, con un equívoco aire veneciano 

De vuelta a la ciudad, guiados de nuevo por el minarete Kalon, paramos un momento ante el Chor Minor, una antigua madraza construida en el siglo XIX por un mercader local para sus cuatro hijas. El pequeño espacio, flanqueado por cuatro torres con emblemas de las cuatro religiones con presencia histórica en el territorio: musulmana, cristiana, judía y budista, es sugerente y con encanto.

Vista de la madraza de Chor Minor, uno de los edificios más emblemáticos de Bukhara 

La tarde es libre y yo la aprovecho para redactar estas notas y descansar. María Luisa e Íñigo han visitado los baños de la ciudad y han disfrutado de una sesión de sauna y masaje relajante en un edificio destinado a tal fin desde el siglo XVI.

De nuevo, todo el grupo junto, hemos asistido a un concierto folklórico en el patio de la madraza de Nodir Divan Begi, uno de los edificios representativos de la plaza del estanque que visitamos ayer. Más que las danzas y el pseudopase de modelos al que hemos asistido, me han interesado los instrumentos y el contexto del espectáculo: el patio, el ambiente, el clima y el lugar, aunque las pequeñas habitaciones de sus antiguos ocupantes sean hoy un abigarrado conjunto de tiendas de toda condición. Pero al menos, el edificio ha sido restaurado y rescatado de la incuria de los siglos.

Detalle del espectáculo, mitad concierto-mitad pase de modelos, ofrecido en el interior de  la madraza Nodir Divan Begi

Antes de la cena, todavía queda un rato para las compras y el paseo. Unas miran, otras regatean y las más discuten el último precio de la penúltima pasmina. El otoño-invierno pamplonés tendrá este año retazos de seda uzbeca y con una remesa no pequeña.

Es la hora del adiós a Bukhara, una ciudad monumental, comercial, amable y acogedora. Venimos de Khiva y mañana llegaremos a Shakhrisabz y Samarcanda, cuatro perlas de oriente que justifican sobradamente el viaje.

Un debate inadvertido en la Comisión de Régimen Foral

La Comisión de Régimen Foral en una imagen de archivo

El 18 de mayo pasado, la Comisión de Régimen Foral celebró una sesión de gran interés. Tras sendos informes del Defensor del Pueblo, el primero relativo al balance de su actuación en 2011, y el segundo sobre la situación efectiva de los derechos lingüísticos de los ciudadanos en relación con los medios de comunicación social, solicitado por el propio Parlamento, se debatió una moción presentada por Bildu que pedía modificar el estatus político actual y definir nuestras propias políticas económicas y sociales.

Pese a la ausencia de los medios de comunicación, el debate tuvo interés y enjundia. Pretendo reflejar en estas líneas las ideas básicas de mi intervención, que fueron las siguientes.

“El grupo Bildu Nafarroa nos presenta una moción cuya exposición de motivos, tras realizar una serie de juicios de valor, concluye solicitando una modificación del actual estatus a fin de poder profundizar en los ámbitos de decisión que nos afectan.

Dada la importancia del tema y el carácter esencialmente político de la misma, pretendo dejar meridianamente clara la posición del PSN-PSOE en este debate.

Navarra, dice nuestro Amejoramiento, constituye una Comunidad Foral, que forma parte de España y de la Unión Europea. Una Comunidad que se rige por dos leyes básicas: la Constitución española, que ampara y respeta los regímenes forales, y el Amejoramiento, que nos dota de un amplísimo nivel de autogobierno.

El debate que subyace tras esta moción es el” derecho a decidir”. Dado que no podemos abordarlo en su totalidad, quisiera expresar que, a juicio de nuestro partido, este derecho a decidir lo tenemos parcialmente recogido en la Disposición Transitoria Cuarta de nuestra Constitución, por lo que hace referencia a nuestra posible incorporación a Euskadi. Para todo lo demás, el sujeto de decisión es el pueblo español en su conjunto, doctrina avalada por la Constitución española y la práctica de la Unión Europea. Por ello, lo práctico y eficaz es apostar por la profundización en el autogobierno.

Formamos parte del Gobierno de Navarra. Por lo tanto, en este gobierno, que es de coalición, realizamos la política que nos resulta posible. Una política que debe moverse entre la aceptación de la normativa básica y la minoración del deterioro que tales medidas traen consigo. El acuerdo de la semana pasada es un buen ejemplo de esta política.

Ahora bien, eso no obsta para que, como partido político de ámbito nacional y regional, denunciemos la actitud de UPN, que aprobó en solitario, juntamente con el PP,  los durísimos recortes en salud y educación.

Estamos también comprometidos con el autogobierno de esta tierra y reiteramos nuestra voluntad de recurrir al Tribunal Constitucional estos decretos, si los informes jurídicos pedidos así lo avalan.

En consecuencia, no aceptamos los postulados de la moción y votaremos en contra.

El resultado de la moción fue el siguiente: 5 votos a favor de los representantes de Bildu, Nabai e I-E, y 10 votos en contra, correspondientes a UPN, PSN-PSOE y PP.

Respeto, señora presidenta

Carta abierta a la señora presidenta del Gobierno del Navarra

Estimada señora Barcina:

El pasado viernes, 15 de junio, en su condición de presidenta del Gobierno de Navarra, y en uso de sus prerrogativas, destituyó usted de su cargo de vicepresidente primero del Gobierno de Navarra a Roberto Jiménez, secretario general del PSN-PSOE. Terminaba así uno de los escasos gobiernos de coalición habidos en Navarra desde la restauración democrática que, pese a las dificultades, tantas expectativas había suscitado casi un año antes y que los dos partidos más representativos de la Comunidad entendían era el instrumento idóneo para hacer frente al difícil tiempo económico y social por el que estábamos atravesando.

La destitución del señor Jiménez tiene muchas lecturas. Permítame que, en mi condición de presidente del PSN-PSOE, fije mi atención en tres aspectos: la forma, las razones y las previsibles consecuencias.

Sé por experiencia que cesar a una persona de tu entorno no es tarea fácil y si es el vicepresidente de tu gobierno, mucho menos. Pero la gallardía política y la calidad humana exigen hacerlo en persona, de tú a tú, mirándole a los ojos y expresando con claridad las razones de la decisión. Hacerlo por teléfono y de madrugada es una cobardía y una indignidad que el partido que presido no puede pasar por alto y que nos obliga a denunciarlo públicamente. Roberto Jiménez es nuestro secretario general, elegido como tal por el congreso recientemente celebrado y quien, de acuerdo a nuestros estatutos, nos representa ante la sociedad. Espero y deseo que, a la vista de estas consideraciones, actúe usted en consecuencia. Lo exige la estética, la ética y el pragmatismo político del que usted deberá hacer gala en el inmediato futuro.

Además de la forma, impresentable, permítame una reflexión sobre la razón fundamental argüída para el cese: la deslealtad. No seré yo, porque las conozco de primera mano, quien minusvalore las dificultades de todo gobierno, y más si es en coalición, en tiempos de escasez y con personalidades tan acusadas como la suya y la del señor Jiménez, por no hablar del tercer hombre en discordia. Así ha quedado de manifiesto en los frecuentes desencuentros habidos en los últimos meses, superados a base de esfuerzo, paciencia y mutua comprensión. Pero subsiste una cuestión de fondo, que puede resumirse en una pregunta esencial: ¿Quién es desleal, quien denuncia la opacidad de las cuentas públicas, cuestión fundamental en un momento de especial dificultad económica y social, o quien provoca dicha opacidad con el consiguiente perjuicio para la gobernanza de Navarra? Nadie tiene toda la razón, pero le recuerdo que el diagnóstico del señor Jiménez sobre la situación de Navarra de hace unos meses, alarmista según usted, se está cumpliendo en todos sus extremos.

Y finalmente, las consecuencias. Aún con todas las dificultades, Navarra disponía de un gobierno de mayoría absoluta, especialmente apto para hacer frente a los enormes retos que teníamos por delante. ¿Y qué tiene ahora? Un gobierno en minoría al que no le es suficiente el apoyo entusiasta del PP, e imposibilitado para sacar adelante nada que no sea la estricta gestión del día a día y ésta con dificultades. Y esto, con ser mucho, no es lo más grave. Usted, con el precedente del acuerdo suscrito con el PP para ir juntos a las elecciones generales, ha dinamitado una expectativa de futuro –el gobierno entre un regionalismo centrado y la socialdemocracia navarra- que ofrecía una vía de entendimiento entre las dos fuerzas más representativas de la Comunidad. Lamentable para el presente y especialmente preocupante para el futuro.

¿Y ahora qué? Pues a seguir trabajando para sacar adelante el programa con el que nos presentamos a las elecciones, que fue apoyado por más de 50.000 navarros y navarras, y a cumplir con las tareas que toda oposición tiene encomendada: controlar e impulsar al Gobierno. Nuestros objetivos están claros: superar la actual situación de crisis económica, ayudar a crear nuevos puestos de trabajo y garantizar el estado del bienestar. ¡Que tenga usted buen viaje en su solitaria aventura!

Cordialmente

Román Felones Morrás

Presidente del PSN-PSOE

Diario de Navarra, 18/6/2012

Balance (provisional) de aniversario

El pasado sábado, José María Romera, con su habitual perspicacia y buena prosa, hablaba de “fatiga histórica” para referirse a los términos del debate público en torno a las conmemoraciones de 1212 y 1512. Les confesaré que pese a que, por vocación y profesión, me sienta especialmente concernido por estos acontecimientos, empiezo también yo a sentir un cierto cansancio. Y eso que nos quedan por vivir algunos episodios de gran impacto ciudadano y mediático, comenzando por la Marcha Nacional Navarra convocada por la plataforma Nafarroa Bizirik para esta misma semana.

La pregunta, por tanto, surge inevitable: ¿hemos avanzado algo desde aquella primera iniciativa de la comisión de cultura del Parlamento de Navarra, de 6 de octubre de 2008, en la que por unanimidad de todos los grupos políticos se le pidió al Gobierno de Navarra que las cinco personalidades de reconocido prestigio en los ámbitos histórico, cultural y geográfico previstas en la comisión organizadora respondiesen a la pluralidad de tendencias presentes en la actual historiografía navarra? Aunque la valoración deba ser necesariamente provisional, ya que estamos todavía a mediados del año conmemorativo, mi respuesta es matizadamente positiva. Aunque  menos de los deseables, los avances han sido significativos. Congresos de uno y otro signo -tal vez demasiados-, y publicaciones especializadas y divulgativas -no excesivas en número-, constituyen hasta el momento lo más reseñable y perdurable de la conmemoración.

El estado de la cuestión aparece recogido en dos publicaciones recientemente aparecidas, ambas de gran interés. En la primera, obra de los profesores Floristán y Galán, titulada “1512 La conquista de Navarra, historia y derecho”, el primero de los autores señala: “En definitiva, para unos la conquista fue poco menos que un mero punto y seguido sobre el que pasar como de puntillas, y para otros un dramático punto final en la historia de Navarra acompañado de una imprescriptible exigencia de reparación. Hoy en día, al cabo de cinco siglos, es posible ofrecer una síntesis de lo ocurrido mejor y sobre bases más sólidas (…) De un cierto maniqueísmo, en blanco y negro, podemos pasar a una explicación más matizada”. Ese es el camino.

En la segunda, titulada “Recordar 1212/1512 La memoria”, los profesores Caspistegui y Larraza nos demuestran que pensar en una conmemoración sosegada y exclusivamente científica tal vez sea una quimera. No lo fue en 1912 el centenario de Las Navas y no lo está siendo en 2012 la conquista de Navarra, “el asunto más difícil que se puede ofrecer en nuestra historia”, en palabras de Matías Izcue, vicario de San Nicolás de Pamplona en el ya lejano 1712. Y todo ello porque, en opinión de los autores citados, “mientras desde hoy consideremos que lo ocurrido es relevante porque fundamenta nuestra comprensión del presente, seguiremos debatiendo y examinando lo ocurrido. No es historia en sentido estricto, es identidad, es sentimiento, es pertenencia… y todo ello se aleja del imposible racionalismo para adentrarse en la complejidad de lo humano que, por fortuna, no es reductible a lo matemático”.

Por tanto, al margen de algunas excentricidades y fuegos de artificio que viviremos en los próximos meses, sería deseable ver publicadas las actas de los congresos, avanzar en una explicación más matizada a la que se refería el profesor Floristán, y cuidar con mimo la divulgación a estudiantes y gran público, tarea esta última especialmente delicada. Y todo ello, siguiendo la pauta aprobada unánimemente por todos los grupos políticos presentes en el Parlamento de Navarra el pasado 25 de mayo: pluralidad historiográfica, aliento agradecido a los historiadores en su imprescindible labor, y compromiso de no utilizar la conmemoración para dividir a los ciudadanía navarra, sino para aunar fuerzas en la dura batalla de ganar el futuro en la que estamos inmersos.

Diario de Navarra 14/6/2012

La Ruta de la Seda. Pascua y belleza en Bukhara (VI, 8 de abril)

Parte del grupo fotografíado con unas uzbecas junto a las murallas de la ciudadela y el minarete y la mezquita Kalon al fondo

Tras el reparador descanso en el hotel, que nos compensa de las incomodidades del viaje y las insuficiencias del hotel-madraza de Khiva, iniciamos una jornada especialmente apretada en nuestra agenda.

Bukhara es ciudad clave en nuestro viaje. Llena de historia, cultura y monumentos, vio llegar a Alejandro Magno, adorar a Zoroastro y asentarse a los musulmanes, sobrevivió con dificultad a la furia de Gengis Kan, creció con la ruta de la seda, dominó con Tamerlán en toda Asia Central, desarrolló la ciencia y la cultura, creció envuelta en las estructuras feudales del kanato, peleó con la Rusia zarista, se resistió a los soviéticos con un alto precio en destrucción artística, y se desarrolla hoy como ciudad moderna abierta al turismo y con una importante industria.

Una modestísima iglesia dedicada a San Andrés y servida por terciarios franciscanos polacos, fue nuestra sede para la celebración de la Pascua de Resurrección

No olvidamos que es Domingo de Resurrección y una modesta y recientísima iglesia dedicada a San Andrés, y regentada por terciarios franciscanos polacos nos acoge para una gozosa celebración pascual. Cada uno pone su parte. Francisco Donázar preside la celebración,  María Jesús  proclama la lectura, José Bacaicoa acompaña los cantos en el pequeño organillo electrónico, el coro con María Puy al frente entona los cantos y Basi Esparza pasa el cepillo. Tras la celebración de la palabra y una breve homilía, pasamos a la comunión. La celebración es festiva y alegre, como corresponde al día, y compartimos deseos y saludos con el joven sacerdote polaco que atiende a la escasa feligresía, no más de 30 fieles católicos, en esta tierra de misión. Aquella tarea que España desarrolló durante muchos años, sobre todo en América y África, hoy es asumida por otros territorios católicos como Polonia, con una pujanza y militancia que ya no tenemos en España.

¿Y qué hacer ante una ciudad que posee 527 monumentos reconocidos y es la cuarta ciudad santa del mundo musulmán? Una ciudad en la que la luz no va del cielo a la tierra, sino de la tierra al cielo, dado su esplendor, cultura y belleza? Necesariamente seleccionar, y a ello nos ayuda Lautaro, discretamente omnipresente durante todas las horas del día.

Bukhara es la ciudad por la que se inicia la islamización del país. Pero toda su riqueza cultural acumulada hasta el siglo XII, con la ruta de la seda plenamente desarrollada, desapareció con la llegada de Gengis Kan, que arrasó literalmente la ciudad a su paso. Sólo se salvaron de la destrucción dos pequeños mausoleos de gran interés.

Detalle del interior del mausoleo de Ismail Samany, con su airoso y equilibrado juego de volúmenes

El primero es el mausoleo de los Samánidas, donde está enterrado Ismail Samany, el emir que tras abandonar el zoroastrismo se convirtió al islam e hizo de Bukhara uno de los grandes centros artísticos y culturales del Asia Central. Su pequeña dimensión y su antigüedad (siglos IX y X) encierran una estructura de ladrillo proporcionalmente muy hermosa. El juego geométrico del cuadrado da paso a la cúpula semiesférica mediante un sistema de pechinas caladas que dotan al conjunto de belleza y ligereza a la vez.

Vista general del mausoleo del Santo Job

El segundo, es conocido con el nombre de Santo Job, patrón en Oriente no de la paciencia sino del agua. Se trata de un complejo de incluye elementos de los siglos XII al XIX.

Ya en el interior de la ciudad, que en otro tiempo estuvo defendida por una muralla de dieciocho kilómetros y doce puertas, nos acercamos a la mezquita de Bolo Hanz, con un espectacular atrio de columnas de gran altura. Es la mezquita llamada del Kan, a la que éste se acercaba en dos solemnes ocasiones a lo largo del año desde la fortaleza situada justamente enfrente.

Un grupo de jóvenes uzbecas posa delante de la mezquita de Bolo Hanz, en la que sobresalen sus altísimas columnas de madera

Esta fortaleza, única colina existente en todo el territorio, fue ininterrumpidamente utilizada desde el siglo V al XX, en la que fue bombardeada por el ejército soviético ante la resistencia local. El conjunto presenta solo algunos restos de su viejo esplendor, pero quedan en pie las murallas reforzadas con troncos de madera para evitar la salinidad y el deterioro.

Vista de la fortaleza del kan, instalada en la única colina natural existente en el entorno

Una vez finalizada su visita, el almuerzo sirve de momentáneo reposo. Pero el verdadero conjunto monumental, aquel que caracteriza a Bukhara y la identifica artísticamente, la gran época timúrida, queda para la tarde.

Uno de los símbolos de Bukhara es el minarete Kalon, erigido en 1127. Sus 47 metros de altura, con los anillos superpuestos de ladrillos ocres, es la referencia permanente de la ciudad, en el interior y fuera de ella. Salvado de la destrucción por Gengis Kan, sirve como ninguno para las cuatro finalidades que se le asignan: llamar a la oración, servir de faro a  las caravanas del desierto, servir de torre de observación del territorio circundante hasta un radio de acción de treinta kilómetros, y su última y más macabra función: tirar desde allí a los condenados y estrellarlos contra el suelo.

Vista del abigarrado y exquisito conjunto que conforman la mezquita Pol Kalon y la madraza Miri arab

Junto al alminar, no le va a la zaga la gran mezquita Pol Kalon, también del siglo XII, con sus impactantes salas de columnas en ladrillo de diversas facturas. Cualquier rincón, cualquier enfoque, cualquier perspectiva merecen una foto y una mirada interesada, una mirada tal vez distraída y poco consciente ante tanta belleza acumulada.

Justamente enfrente, sirviendo de referencia a otra de las plazas incomparables que quedarán en mi retina, se encuentra la madraza Miri Arab, del siglo XVI, todavía hoy utilizada como seminario coránico con 200 alumnos internos. Allí estaban, un domingo por la tarde, jugando al ping pong y tendiendo las ropas en las galerías, en una visión que me retrotrae a mis años sesenta en Pamplona, Cuenca y Madrid.

Algo abrumados, todavía recorrimos la zona del mercado del oro, el complejo de cúpulas del siglo XVI dedicado al comercio y a la artesanía, las madrazas del espejo, la primera del siglo XIV, dedicada a los estudios de astronomía, y la segunda, del siglo XVI, a los de ingeniería.

Un popular monumento en bronce se levanta en el corazón del complejo arquitectónico de Lyabi Hanz, corazón de la ciudad

Antes de acabar la jornada en el corazón de Bukhara, una mirada a la pequeña mezquita Magoki Attori, cuyo origen es un templo dedicado a Zoroastro desde el siglo VI. Y de allí, pasando por el barrio judío, al complejo arquitectónico Lyabi Hanz, un conjunto de edificaciones en torno a un gran estanque de los siglos XIV al XVII, compuesto por dos madrazas y una khamaka u hotel para derviches.

Esto y mucho más es Bukhara, una ciudad apabullante, que comienza a despertar al turismo. Su potencialidad es enorme con su artesanía, sus mercados, su arte y su historia. Deambular por sus calles llenas de arte, curiosidad y vida, aunque le falte el encanto de Khiva, aprovechando la excelente temperatura de abril, es un regalo y una exigencia.

¿Cómo sería la ciudad medieval que Avicena alumbró con su ciencia? ¿Y la ciudad timúrida que siguió a la época del gran Tamerlán? Algo de eso se intuye en sus calles del casco antiguo, donde conviven riqueza y pobreza, suntuosidad y sencillez máxima. La vista desde una de las terrazas donde descansamos no es muy alentadora.

En Bukhara, como en gran parte de las ciudades históricas, no es oro todo lo que reluce. tras los tejados de uralita, en una clima extremo, se percibe una vida difícil para el conjunto de la población  

Tras las grandes portadas, las cúpulas y los minaretes, se percibe un desordenado conjunto de edificaciones con tejado de uralita y antenas variopintas, que oculta una vida difícil: la de sobrevivir a un verano agobiante y a un invierno helador. Todavía hoy, con el gas a buen precio llegando a las humildes viviendas, la cosa es soportable, pero cuesta imaginarse qué sería en otras condiciones. Sólo así se explican las postales antiguas en las que los uzbecos, ellos y ellas, de cualquier posición y origen social, aparecen forrados como cebollas con múltiples capas.

Si no con el síndrome de Sthendal, llegamos al hotel abrumados y cansados de tanta joya artística. Sin duda, la ciudad  se merece el título de Patrimonio de la Humanidad, otorgado en 1993.