Viaje al sur de Francia (VII) Tranquilo día de votaciones legislativas

11 de junio. Limoges, Angulema, Burdeos

Estación

Vista general de la estación modernista de Limoges

Esta mañana me he levantado temprano para terminar mis impresiones del día de ayer. Hace calor, se presenta un día espléndido, y Francia celebra la primera vuelta de las elecciones legislativas tras el triunfo incontestable de Macron en las presidenciales de mayo.

Tras un desayuno copioso, salimos hacia la estación modernista de Limoges-Benedictins, en honor a la ubicación de la estación en lo que en otro tiempo fue monasterio de esta orden. Las dimensiones notables de la estación y su gran torre son hoy una referencia en Limoges, emplazada como está delante de la gran plaza donde se celebra, entre otros, el día nacional.

lIMOGES3

Vista exterior de la catedral de San Esteban de Limoges

De allí partimos hacia la catedral de Saint Etienne. Dado que está cerrada, recorremos el mercadillo dominguero donde se venden todo tipo de objetos en desuso y de una relativa antigüedad. Una costumbre dominical que se repite en muchas partes de Francia. La catedral abre a las 10 y nos permite apreciar un edificio con una torre románica a los pies, continuada en gótico en los pisos superiores. El interior, armonioso en proporciones y bastante unitario responde a un gótico propio de los siglos XIV y XV.

catedral2

Vista de conjunto del armonioso interior

Junto al edificio en sí, destacan algunos sepulcros góticos, un “juvé” renacentista, al igual que un hermoso sepulcro también renacentista de fina labra y algunas otras piezas de interés. Mientras salimos, un coro ensaya algún concierto próximo a celebrar y la atmósfera invita a continuar sentados en las nuevas sillas de anea recientemente renovadas. Pero debemos seguir la marcha hacia Angulema.

Angulema1

Vista de conjunto de la catedral de Angulema con la torre románica  al fondo

El calor aprieta y el camino hasta Angulema, la capital del departamento de Charente, se produce entre el sopor del calor externo y el paisaje que nos acompaña. Al final del viaje, la ciudad se percibe sobre la colina, otra de las pequeñas ciudades francesas que conservan del esplendor antiguo la sede del obispado. San Pedro de Angulema interesa por varias razones. Es una de las obras maestras del arte románico en su modalidad de bizantino, pero al exterior destacan sobre todo una esbelta torre románica que se ha mantenido casi inalterable, un hermoso juego de volúmenes articulados en torno al gran ábside y la impresionante portada-fachada, pareja a la de Notre Dame de Poitiers, que reflejan lo mejor del estilo románico poitevino.

Angulema2

Vista de la rica  portada-fachada de la catedral de Angulema

Su interior tampoco carece de interés. Responde muy bien a un tipo de reconstrucción hoy tal vez considerado excesivo, pero que salvó buena parte de los edificios de Francia en el siglo XIX. En esa etapa se reconstruyó por dentro, quitándole adherencias de otros estilos, añadiendo elementos nuevos y dándole una pátina uniforme, encalado además con un blanco que aclara aún más su piedra natural. El sistema de cúpulas, además, está perfectamente claro y visible. El reflejo fiel de un modelo que paenas en visible en España.

Angulema3

El románico bizantino a base de cúpulas queda patente en la imagen

La comida y el restaurante nos ofrecieron buen menú y mucho calor. Y entre siesta y canciones de María Dolores Pradera, el Dordoña y el Garona ya crecidos nos acompañan hasta Burdeos. La ciudad nos recibe imponente, renovada y muy hermosa. Una ciudad señorial que el vino y el comercio marítimo han convertido en referencia urbanística, arquitectónica y económica.

Burdeos2

El Garona y la proximidad al mar condicionan el desarrollo urbano de Burdeos

La visita es corta, pero de gran interés. Avenidas, calles y plazas desbordan calor humano y atmosférico. El paseo por algunas de sus calles más frecuentadas nos permite tomar el pulso a una ciudad cosmopolita que parece tener más habitantes de los que señala su censo. Y es que desborda porte de gran ciudad europea.

Mañana toca pasearla de nuevo, ya que la salida nocturna ha sido sustituida por estas notas evocadoras escritas en la habitación del hotel próximo a la estación del tren.

Burdeos

Visto lo visto, no sorprende la elección

La televisión nos trae las noticias de actualidad. Nadal ha ganado su décima Roland Garros y el partido del `presidente Macron ha arrasado en la primera vuelta de las elecciones legislativas. El poder llama al poder. Un partido sin pasado, con presente y un futuro prometedor ha doblegado a la derecha y al socialismo. ¡Suerte para Macron y su tercera via!

Anuncios

Viaje al sur de Francia (VI) El santuario de la Virgen negra

CAhors1.jpg

El río Lot abraza casi en su totalidad la población de Cahors

10 de junio. Cahors, Rocamadour, Souillac, Limoges

Tras una noche plácida en la amplia habitación del hotel, el puente Valentré amanece envuelto en la niebla, que añade una lectura poética a la épica de su construcción y emplazamiento. Tras un desayuno completo, salimos hacia Rocamadour, uno de los grandes santuarios de peregrinación de Francia.

Rocamadour1

Rocamadour, literalmente colgado de la roca

De nuevo, las estrechas carreteras nos llevan por el departamento del Lot, entre amables paisajes, hasta Rocamadour. El valle abierto en la montaña calcárea por el río Alzou permite situar a la localidad en un lugar inverosímil. Pegado a la roca y colgado literalmente de ella se encuentra el santuario. El cuerpo de San Amador, presuntamente incorrupto, fue encontrado por los monjes benedictinos en el interior del santuario mariano en 1162, en pleno auge de las peregrinaciones. Desde entonces, además de etapa del Camino jacobeo, la imagen diminuta de la Virgen negra ha atraído a peregrinos de toda condición, de reyes a mendigos, pasando por nobles, clérigos, laicos, artistas, sabios  y analfabetos.

Los espacios se estrechan, pero los lugares de interés se acumulan: la cripta del siglo XII, un espacio rotundo cubierto con una elemental bóveda de crucería; la basílica superior, cuya similitud con la de San Juan de la Peña me viene a la memoria, con su pared de roca y su arquitectura acomodada al terreno, mientras una joven dirige el rosario desde el púlpito situado en medio del espacio, junto a una de las columnas centrales; las capillas de San Blas y San Miguel, ya góticas; y el pequeño espacio dedicado a la Virgen de Rocamadour, de especial evocación y recuerdo para los estelleses del barrio del mismo nombre. Tras la salida de los capuchinos, una iglesia románica con la imagen de la titular y un albergue recientemente montado nos recuerdan el carácter jacobeo de una advocación y un enclave que pervive desde el mismo siglo XII en que nació su homólogo francés. Unos peregrinos franceses llegan entre plegarias sentidas. Juntos cantamos la Salve Regina y los que apenas podemos comunicarnos con las lenguas procedentes del latín, cantamos juntos en esta lengua común a la Virgen en la plegaria también secular entonada miles de veces en el santuario. El sonido del órgano nos lleva de nuevo a la iglesia principal. Son las once de la mañana y comienza la misa. No son las afluencias de antaño, pero un grupo de peregrinos acompañados de su párroco asisten a la eucaristía. Una monja canta desde el coro con el escaso pueblo fiel. Pero la tradición continúa.

Rocamadour2

Vista parcial de las sucesivas edificaciones medievales en torno al santuario

La población medieval, que vista desde arriba tiene el encanto de lo auténtico, ha quedado convertida en calle comercial, con tiendas abiertas en cada uno de sus portales. Tal vez nos parezca un exceso, pero algo así debieron de ser en la Edad Media si debían de hacer frente a las necesidades generadas por la peregrinación. Tras un descanso en uno de los apacibles lugares de la plaza, subimos de nuevo la escalinata que nos lleva al santuario y cogemos el funicular que nos asciende a la planicie de arriba donde está situado el castillo.

sOUILLAC2

Vista parcial del pórtico de Souillac, ubicado en el interior tras la restauración de la iglesia

El camino hacia Souillac nos permitirá acercarnos hasta la embocadura del Dordogne, un hermoso río frecuentado por los hombres desde la Prehistoria. Lascaux es para el arte prehistórico lo que Conques y Moissac para el románico, hito indiscutible en la carrera por conocer el origen y la evolución del homo sapiens. Y sus caballos y animales ocupan similar rango en la historia del arte que el Isaías del pórtico de la abacial que visitaremos por la tarde. Pero la sorpresa del mediodía es la comida en uno de los hotelitos de la localidad, que apenas tiene 3.500 habitantes. Comida elaborada, bien presentada y mejor servida. Con servilleta de tela y todo.

Tras la comida nos espera la abacial de Santa María. Su gran iglesia de planta de cruz latina, de grandes dimensiones, con un transepto de 33 metros y ábside con tres capillas,  y bóvedas según modelo románico bizantino, nos permite apreciar de nuevo un modelo absolutamente inusual entre nosotros. Pero la verdadera joya es el pórtico, ubicado en el interior, tras la restauración de la iglesia, y rehecho a partir del primitivo. La leyenda de Teófilo entre San Benito y San Pedro, el enorme parteluz, ejemplo señero del horror vacui con sus tres caras enteramente labradas, acompañan a Isaías, situado junto a la puerta. Nuestro profeta comparte ubicación con Oseas, también del mismo maestro, pero sin la finura y gracia del primero. Sus delicadas facciones, su peinado, el exquisito dominio de los pliegues, en parte drapeados, y el juego casi de baile de sus piernas entrelazadas, hacen del maestro de Souillac una cumbre del románico a la altura del parteluz de Moissac, también de la mano del maestro o su taller.

sOUILLAC3

Pocas imágenes románicas alcanzan la exquisitez del Isaías de Souillac

El breve paseo por el casco urbano nos permite admirar el bello juego de volúmenes del ábside exterior, visto también en Conques, la limpieza de calles y fachadas, sus numerosos hoteles y los restos de la iglesia de San Martín, dañada en las guerras de religión y hoy convertida en una evocadora ruina externa y un acogedor espacio interno dedicado a oficina de turismo.

Los viaductos nos acompañan en la salida de la población, camino de Limoges. En la centralizada Francia, todas las dificultades de relación transversal se vuelven facilidades en disposición vertical, camino de París. La tarde es calurosa, pero el aire acondicionado de Félix nos permite un viaje cómodo, entre el sueño y los apuntes de Trinitat. Limoges se nos ofrece con un alto campanario destacando en lo alto de la cité. Allá vamos y en la plaza de la República, en pleno corazón de la ciudad, tenemos nuestro hotel, el Royal Limousin Mercure.

lIMOGES1

Vista de la planta del monasterio de San Marcial de Limoges, cuyos restos se conservan en la plaza donde está ubicado el hotel

Su ubicación no podía ser más acertada. Estamos en el espacio de la antigua abadía de San Marcial de Limoges, una de las grandes iglesias de peregrinación del Camino francés, literalmente derruida durante la Revolución Francesa y hoy en trance de descubrimiento en forma de excavaciones arqueológicas que ocupan parte de la plaza.

Me quedo en el hotel redactando estas notas hasta la hora de cenar. Tras la cena, un paseo por la ciudad vieja nos permite reencontrarnos con la capital del Limousin, famosa por sus esmaltes. Es sábado, y un buen tiempo y un buen ambiente se apoderan de las calles. Saint Michel des Lions con su airoso campanario, San Pedro y la capilla de San Aureliano, sostenida por los carniceros del barrio, que la salvaron en época revolucionaria, son algunos de los rincones bulliciosos y llenos de gente joven por los que pasamos.

Casco viejo

Buen ambiente en las calles del casco antiguo en la noche del sábado

 

Tras el paseo, a dormir, que mañana nos espera una jornada fuerte en calor e interés. De nuevo, un gran día.

 

Viaje al sur de Francia (V) La visita que justifica un viaje

Rodez

odez, una de las grandes catedrales góticas de la<s pequeñas ciudades francesas

9 de junio. Rodez, Conques, Figeac, Cahors

El departamento de Aveyron no tiene la dulzura ni la riqueza de las zonas llanas que siguen al Pirineo. El relieve se ondula, la agricultura intensiva deja paso a parcelas más modestas, y loas masas boscosas modulan un paisaje tapizado de colinas y baja montaña. En esta región francesa, alejada de grandes núcleos urbanos, abundan las pequeñas poblaciones, con un hábitat de ciertra dispersión, y las pequeñas capitales históricas de las que perduran como recuerdo de su grandeza los edificios religiosos, sobre todo sus catedrales, y su condición de ciudades episcopales.

Rodez, la ciudad en la que hemos dormido en un limpio y escueto Ibis de frugal habitación y espléndido desayuno, apenas llega a los 25.000 habitantes. Situada en una colina a 600 metros sobre el nivel del mar, destaca hoy por su imponente catedral, ella misma parte de la muralla de la población medieval. El exterior es imponente, con una construcción gótica de los siglos XIII al XV y una torre exenta al lado del crucero de dimensiones considerables. La catedral resulta impactante por dentro, con algunas novedades dignas de interés: no es la menor la actual orientación de la misma, con la fachada de los pies constituida en presbiterio y el antiguo ábside cerrando el conjunto. Junto a ello, una imponente sillería del coro, una capilla con un hermoso conjunto escultórico del Santo Entierro del siglo XV y una colección de vidrieras recién terminadas que continúan dignamente la antigua tradición, serían otros elementos a destacar. Y ¡cómo no! Un impresionante órgano barroco del siglo XVIII recientemente restaurado. Dos novedades de este viaje a Francia me han sorprendido gratamente: las sillerías de coro o juvés y los órganos.

Conques1

Vista de la abacial de Conques, una de las grandes iglesias de peregrinación de Francia

De allí, por carreteras estrechas, entre pueblos pintorescos y hermosos paisajes de media montaña, hasta Santa Fe de Conques, situado en uno de esos sitios inverosímiles que tanto gustaban en la Edad Media. Conques es hito fundamental en la arquitectura románica, como ejemplo canónico de iglesia de peregrinación y ejemplo señero de escultura, uno de los cuatro tímpanos más importantes de Francia junto a Moissac, Vezelay y el pórtico real de Chartres.

Conques2

Vista de conjunto del tímpano de Conques, ejemplo señero de la escultura románica europea

La mañana está limpia y la bajada hacia el pequeño núcleo urbano nos permite descubrir la belleza y el emplazamiento de la abadía, y disfrutar de una vista excepcional sobre el edificio: planta de cruz latina, cimborrio, ábside bien articulado y torres a los pies. Un ejemplo de libro, por fuera y por dentro, de una iglesia de peregrinación. La pureza de líneas, desnudez y juego de bóvedas y triforio nos remite a un estilo que emociona y eleva casi tanto como la inusual bóveda de medio cañón canónica y ascensional que cierra el conjunto. La otrora poderosa abadía hoy ofrece su arte y espiritualidad, servida por una modesta comunidad de monjes que entona a las 12 del mediodía una de las horas menores del canto litúrgico.

Conques4

Vista del interior de la abacial de Conques

Previamente, en una explicación a dos, Trinitat y yo hemos procurado situar a los miembros del grupo en el contexto de la escultura románica. Poder ver en un viaje Moissac, Conques y Souillac es un privilegio que no podemos desaprovechar y Conques y su pórtico, una vez más, ofrecen vistas y lecturas nuevas que comparto con el grupo.

De Conques a Figeac nos encontramos con la Francia profunda, que también existe. Unas estrechas carreteras, al acondicio0nadas y dudosamente señalizadas, nos conducen hacia Figeac, situada en el departamento del Lot. Tras un buen menú en un restaurante de la localidad, la ciudad de Champolion, con apenas 10.000 habitantes, nos ofrece su rico patrimonio para nosotros reducido a una rápida visita a su vieja abadía. En la plaza, un pequeño obelisco dedicado a su hijo más ilustre, y un monumento a los caídos en la guerra franco-prusiana de 1870, de infeliz memoria para Francia. Sorprende el respeto de los franceses hacia los monumentos públicos erigidos en memoria de sus hijos caídos en las distintas guerras, sobre todo las dos mundiales del siglo XX. Es verdad que el enemigo fue exterior y no se trataba de guerras civiles, pero también en esto tenemos mucho Que aprender: los símbolos unen, no dividen; Francia es una, no múltiple; y el país rezuma patriotismo por los cuatro costados.

Caho0rs1

Vista general del Pont Valantré de Cahors, uno de los grandes puentes góticos de Francia

Finalizamos nuestro día en Cahors. Capital de la antigua provincia de Quercy, etapa del Camino de Santiago y especialmente vinculada a Estella, a donde llegaron a finales del siglo XI numerosos francos a poblar los nuevos barrios auspiciados por el fuero de Sancho Ramírez, hoy, con sus 20.000 habitantes, conserva un privilegiado emplazamiento, un casco histórico interesante, una hermosa y distinta catedral, y un puente tan famoso como el nuestro de Puente la Reina, aunque casi tres siglos posterior.

Dos elementos sobresalen especialmente: la catedral y el puente. La catedral, con una fachada gótica en obras, ofrece la singularidad de los modelos de románico bizantino: cúpulas sobre pechinas, algunas de ellas con las pinturas góticas todavía bien visibles. Junto a ello, un amplio ábside del gótico meridional le da al conjunto un aire recogido y espiritual. Apenas hay tiempo para una breve parada en su casco histórico y degustar en grupo una buena cerveza. De allí, siguiendo la curva del Lot, vamos hasta el puente, obra de ingeniería memorable, que todavía guarda torres, matacanes y voladizos en buen estado.

Cahors2

El románico bizantino queda patente en las cúpulas de la catedral de Cahors

Frente a la modestia de los hoteles de los días anteriores, la sorpresa de Cahors fue la ubicación y calidad del hotel, recientemente inaugurado. Amplias y confortables habitaciones en un entorno excepcional permitían una vista de puente, perfectamente visible, fotografiable y degustable desde la terraza de cada una de las habitaciones. Un lujo inesperado y muy de agradecer. La cena en un restaurante a la orilla del río, al aire libre, tampoco le fue a la zaga. Un buen final para un día casi perfecto. Hasta Nadal se sumó a la fiesta, deshaciéndose com pasmosa facilidad de la gran promesa del tenis, el austriaco Thiem. ¡Bravo por Rafa!, aunque los franceses sigan sin acostumbrarse a ver la enseña española en lo más alto de Roland Garros. El domingo será la décima.

Viaje al sur de Francia (IV) El país cátaro y el gótico meridional

Cordes1

Vista de Cordes-sur-Ciel envuelto en la niebla

8 de junio. Toulouse, Cordes, Albi, Rodez

Tras la tranquila y completa jornada en Toulouse, salimos de la gran ciudad para internarnos en el país de los cátaros y la herejìa albigense. Esta herejía dio lugar a la cruzada contra los cátaros, un conflicto armado que tuvo lugar entre 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de los reyes de Francia, con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia católica y asentado desde el siglo XII en los territorios feudales del Languedoc. Al igual que los maniqueos, creían en un dualismo entre el principio del bien y del mal, y entre el espíritu y la materia. Sostenían además que Cristo fue en verdad un ángel, y que su muerte y resurrección tenían un sentido meramente alegórico. En consecuencia, consideraban que la Iglesia católica, con su realidad terrena y la difusión de la fe en la Encarnación de Cristo, era una herramienta de corrupción.

Cordes3

Vista de Cordes-sur-Ciel con el sol iluminando como joya engastada su cima

La región, como el momento histórico vivido en los siglos XII y XIII, se vuelve más adusta y comienzan a a aparecer pequeñas poblaciones encaramadas a la montaña. Una de ellas es Cordes sur ciel, cuyo nombre indica a las claras su posición geográfica. No es infrecuente la imagen de la ciudad emergiendo en medio de nubes y nieblas, sin apenas contacto con la tierra y en directa conexión con el cielo. Lo que en otro tiempo fue una población floreciente, con una calle mayor en la que abundan las casas palaciegas góticas de imponentes estructuras, hoy es asiento de una comunidad venida a menos, que vive básicamente del turismo y de los servicios.

Cordes2

Vista de la calle principal de Cordes-sur-Ciel con las arcadas góticas de una de sus mansiones

Un trenecito, cómodo y algo exótico, nos evita el ascender por las empinadas calles y llegar directa y cómodamente hasta la puerta de entrada del casco histórico propiamente dicho. En la agradable mañana primaveral, los hosteleros preparan las mesas al aire libre para los turistas mientras nos asomamos al balcón natural de la plaza mayor desde el que se divisa un extenso panorama. Tras un paseo por las calles del casco, casi todas ellas convertidas en su planta baja en tiendas de artesanía de cierta calidad y alto precio, bajamos de nuevo a coger el trenecito, que nos devolverá por pintorescos vericuetos a la parte llana de la población.

Nuestra siguiente parada es Albi, sin duda la pieza clave del día. Aunque la ciudad tenga otros alicientes, como la colegiata, el puente viejo o  el palacio de la Barbie, antigua sede episcopal, la verdadera joya es la catedral de Santa Cecilia, la catedral gótica de ladrillo más imponente que yo haya visto nunca. Solo recuerdo una mole de características semejantes en Polonia, concretamente el castillo teutónico de Marienbord, prácticamente reducido a cenizas en la Segunda Guerra Mundial y hoy parcialmente reconstruido. Esta rotundidad exterior, subrayada por la torre campanario y los contrafuertes redondeados, alcanza una calidad especial en el ábside, que emerge como una gran pantalla sobre la plaza circundante.

Albi1

Vista del ábside de la catedral desde la plaza mayor

Toda la sobriedad exterior, se convierte en un espacio interior de una sola nave con capillas laterales que constituye asimismo un ejemplo paradigmático del gótico meridional, caracterizado por plantas más diáfanas y menor altura que en el gótico tradicional. En los siglos siguientes, la sobriedad exterior da paso a un inmenso friso coloreado en su interior, con un enorme juicio final en el ábside y el más extenso conjunto de pinturas italianas realizadas en Francia a comienzos del renacimiento.

Albi2

La sobriedad exterior da paso a un interior diáfano y deslumbrante

Adosado a la catedral, también imponente, se encuentra el palacio de la Berbie, residencia episcopal y hoy el museo de Touloouse Lautrec, uno de los renovadores de la pintura francesa a finales del siglo XIX. El museo, excelente en su continente y su contenido, reúne la mayor colección de obras del pintor nacido en Albi, compuesta por cuadros de juventud, retratos principales, dibujos, carteles y litografías. La estratégica ubicación del palacio, elevado sobre el río Tarn, es otro de sus alicientes. 

Albi4

Vista de conjunto del palacio de la Barbie, hoy sede del museo dedicado a Toulouse Lautrec

Albi es, además, lugar pasear, perderse y descansar en sus numerosos locales. Si, como fue nuestro caso, la comida tiene lugar en un restaurante de la propia plaza, con vistas espléndidas a la catedral, el goce todavía resulta mayor. Todos estos alicientes han permitido que Albi haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad, galardón bien merecido.

Millau2

Vista de la ciudad de Millau con el viaducto casi suspendido al fundo

La jornada vespertina nos permitió degustar la región de Aveyron, atravesada por el río Tarn, en ocasiones en forma de estrechas gargantas. Una de éstas obligó a levantar el viaducto de Millau, una ingente y bellísima obra de ingeniería proyectado por Foster y Virlogeux. Sus números, 2.460 metros de largo, 32 metros de ancho, 343 de altura máxima (19 metros más que la torre Eiffel), sólo siete pilares de sostén, y un total de 10.100 toneladas de peso, nos hablan de una de las grandes hazañas arquitectónicas de nuestro tiempo.

Poco a poco, por carreteras sinuosas y relativamente estrechas, nos fuimos acercando a otra de las pequeñas ciudades francesas que tanto sorprenden al visitante. Estamos en una de las regiones de Francia que no respira una especial modernidad ni pasa por un momento especialmente dulce desde el punto de vista económico. Pero, pese a todo, el paisaje respira humanidad y las urbanizaciones civilidad.

MIllau1

La imagen del viaducto de Millau emergiendo en medio de la niebla tiene mucho de poético

La cena, en un restaurante discreto en la calle que sube hacia la catedral y el centro histórico nos permite un breve paseo nocturno. Queda atrás una región hermosa, vinculada a un momento difícil de la historia de Francia. Una época en la que la religión fue motivo de discordia, división y guerra.

Viaje al sur de Francia (III) San Sernin, entre Toulouse y Pamplona

IMG_1623

7 de junio. Toulouse

Toulouse es una hermosa ciudad con un casco histórico muy notable. Capital del departamento del Alto Garona y de la región de Aquitania, es también la capital histórica del Languedoc.

IMG_1627

Conchita, Paco y Pío posan en la plaza del Capitolio

La plaza del Capitolio es el corazón de la ciudad. Lugar de reunión y celebración de eventos multitudinarios, mercado callejero, y sede de los cafés y terrazas más clásicos de la ciudad, su amplio espacio está presidido por el imponente edificio del Ayuntamiento y el teatro. Construido a lo largo de los siglos XV y XVI, presenta un interior visitable, con hermosa arquitectura y decoración en paredes y techos.

IMG_1629

Típica iglesia gótica de ladrillo y fachada pantalla, situada en la calle Taur

Tras la visita al Capitolio, nos adentramos en una de las calles más representativas, la rue du Taur. Frente a otras ciudades visitadas, Toulouse es la capital del ladrillo y edificios religiosos y civiles tienen el característico color del barro del Garona, convertido en material de construcción.

IMG_1630

La calle Taur une la plaza del Capitolio con la basílica de San Sernin

En medio de la calle, se nos aparece la iglesia del mismo nombre, una pantalla gótica con una soberbia fachada de ladrillo que se eleva sobre los tejados del conjunto. Unos metros más adelante, en uno de los edificios históricos hoy utilizados por la Universidad, una placa nos recuerda que Toulouse fue una de las ciudades que acogieron a los republicanos españoles tras la derrota en la guerra civil. “Los números 67 y 71 de la calle Taur fueron, durante la dictadura franquista, la sede del PSOE y la UGT”.

IMG_1632

Vista exterior de las naves y cimborrio de la basílica de San Sernin

Pero la verdadera joya de Toulouse, superior a la catedral de San Esteban, es la basílica de San Sernin, el edificio más emblemático de la ciudad. Se trata de una inmensa fábrica de cinco naves con crucero, deambulatorio y girola, una de las iglesias de peregrinación más hermosas de Francia. Impresiona recorrer la nave central con bóveda de cañón sujetada con arcos fajones y sus bóvedas de crucería, un ejemplo paradigmático del quehacer románico. Su desnudez y ausencia de decoraciones posteriores añaden verosimilitud al conjunto.

IMG_1640

Vista de conjunto de la nave central, con galería de triforio y bóveda de cañón con arcos fajones

Un sosegado paseo por sus naves, alzar la vista a las bóvedas y al crucero, todo ayuda a reencontrarnos con uno de los edificios singulares que, al igual que la catedral de Santiago de Compostela, con quien guarda evidentes similitudes, marca un hito en la historia de la peregrinación. Y si espectacular es su interior, no lo es menos su exterior, con una esbeltísima torre sobre el cimborrio, emblema de la ciudad, y el juego de ábsides y absidiolos de su cabecera.

Como complemento de las palabras de Trinitat, subrayo la estrecha relación de esta abadía con nuestras tierras de Pamplona y de Navarra. Compartimos el mismo patrón, San Saturnino, procedente -dice la leyenda- de estas tierras. Y los canónigos de San Sernin gozaron de importantes propiedades en el reino, con la zona de Artajona y su iglesia de San Saturnino en el cerco, levantada según modelos meridionales por esta comunidad.

IMG_1639

Vista de una de las naves laterales cubiertas con bóveda de arista

Tras la visita a San Sernin, nos acercamos a los otros dos edificios representativos de la ciudad: la catedral de San Esteban y el convento de los jacobinos. La catedral es un enorme edificio básicamente dividido en dos partes, una primera de una sola nave, y una segunda añadida a finales de la Edad Media. Le falta unidad estilística, pero no carece de empaque y detalles de interés.

Cloître_et_clocher_des_Jacobins

Vista del hermoso claustro de los jacobinos con la torre característica de los edificios tolosanos

Más emoción transmite el sorprendente convento de los Jacobinos, hoy desacralizado y en su día la casa central de los dominicos, nacidos precisamente aquí para combatir la herejía albigense. El gótico meridional de ladrillo rojo brilla en todo su esplendor en el exterior, pero el interior es sencillamente deslumbrante. Los enormes pilares brillan en todo su esplendor, que alcanza el éxtasis en el conocido como la Palmera. Virtuosidad técnica a la que se une una gran belleza formal. Una placa junto al altar recuerda a Santo Tomás de Aqino, el filósofo más influyente de la Edad Media, profesor que fue de este centro. El edificio y sus historia contrasta con el alegre exterior, literalmente tomado por grupos de adolescentes de un liceo próximo.

Palmera Jacobinos

Vista de la espectacular palmera de la iglesia de los jacobinos

Tras la comida, la tarde la reservamos para un tranquilo y agradable paseo por el Canal du Midi. Sorprende encontrar en una ciudad de interior un red de canales y esclusas como esta. Obra cumbre de la ingeniería fluvial del siglo XVIII, está declarado Patrimonio de la Humanidad.

Hotel Dieu

L´hotel Dieu, a la orilla del Garona

Tras la finalización de la visita oficial, Toulouse ofrece un sinfín de paseos. Nosotros optamos por la orilla del Garona, el gran río del sur de Francia, plagado de grupos de adolescentes expectantes ante la llegada de la primavera que ya se hacía presente en la buena temperatura. Un gran rodeo por calles y boulevares no llevó de nuevo a la zona próxima a la plaza del Capitolio, donde cenamos al aire libre una salchicha típica de la zona.

Toulouse se nos ha presentado como una ciudad amable y seductora. Una ciudad que, además de un gran pasado, tiene un presente productivo y un prometedor futuro. La aeronáutica y los estudios universitarios constituyen buenos tractores hacia el siglo XXI.

Viaje al sur de Francia (II) Los caminos de la peregrinación

6 de junio. Pau, Saint Bertrand de Comminges, Moissac, Toulouse

IMG_1573

Vista de la mole catedralicia de Saint Bertrand de Comminges desde el parking

El día amenaza lluvia. Estamos en la región pirenaica y Saint Bertrand de Comminges está situado en la ruta de peregrinación que enlazará con los caminos jacobeos al otro lado el Pirineo. La llegada impresiona. Sobre una colina, se alza una pequeña población de la que sobresale la mole descomunal de su antigua catedral, coronada por una torre que alcanza los 55 metros de altura.

IMG_1577

Vista de la nave gótica del siglo XIV

Dejamos el autobús en el parking habilitado en el llano y ascendemos a pie, en compañía de una fina lluvia, la colina en la que aparecen restos de una antigua ciudad romana Lugdunum Convenarum, devastada por los vándalos en el año 409. Pasados unos cuantos siglos, Bertrand de L´isle (1050-1123), de familia noble y canónigo de Toulouse, es nombrado obispo de Comminges en 1083 y levanta la catedral. El edificio actual alberga bajo un único techo tres épocas y estilos bien diferenciados: una iglesia románica del siglo XII, fundada por el propio Bertrand, algunas de cuyas partes se han conservado; una iglesia gótica del siglo XIV, diseñada y financiada por el papa Clemente V, que también había sido obispo de Comminges;

IMG_1580

Antonio Merino fotografía “la iglesia de madera”, el gran coro capitular inserto en el interior

y en su interior “una iglesia de madera” verdaderamente espectacular, inaugurada en 1535. Sorprende también en su interior, además de las capillas y los sepulcros, un inusual órgano, ubicado en una esquina y elevado sobre cinco columnas acanaladas ante la ausencia de coro.

IMG_1578

El original órgano barroco situado en una esquina se sustenta sobre 5 columnas

La torre de los pies, rotunda y de claro carácter defensivo, se eleva sobre un pórtico románico y un nártex con pilares que soportan un bóveda de 8 nervaduras. Por si todo esto no fuera suficiente, el claustro románico en tres de sus galerías y una cuarta gótica, constituye un jugar de paz y relajo. Un muy buen sistema de audífonos entregados a la entrada nos permite seguir cómodamente las explicaciones del conjunto.

IMG_1585

El claustro ofrece buenas perspectivas e imágenes para el recuerdo

Sorprende encontrar todavía hoy conjuntos perdidos, acompañados de apenas un puñado de casas, de un magnitud y rotundidad difícilmente explicables. Es lo que sucede con Ujué o Roda de Isábena, que me vienen a la memoria al contemplar el caserío de Comminges.

IMG_1596

La rotundidad y carácter defensivo de la torre quedan en evidencia en la imagen

Tras este primer hito del día, subimos de nuevo al autobús para desplazarnos hasta Moissac, uno de los lugares emblemáticos de todo el viaje.

Hoy Moissac es conocido como uno de los cuatro grandes pórticos románicos de Francia, junto con Conques, que también veremos, Vezelay y Chartres, pero en origen fue mucho más.

IMG_1603

El grupo escucha atento las explicaciones de Trinitat en el claustro de Moissac

En el siglo XI, al calor de Cluny y su reforma religiosa, Moissac conoce una gran prosperidad espiritual y material: nueva iglesia de grandes proporciones, consagrada en 1063, claustro finalizado en 1100, y el pórtico que comentamos, levantado en la primera mitad del siglo XII. Del XIV al XIX es un periodo de decadencia, dispersión y venta de edificios y bienes. En 1845, la construcción de la nueva vía férrea Toulouse-Burdeos destruyó el refectorio. El claustro se salvó de milagro, por haber sido catalogado años antes como Monumento Histórico.

IMG_1604

Una vista de conjunto del claustro con María Puy, Pili y María Luisa en primer término

El pórtico de Moissac, mil veces visto y explicado en clase, no decepciona, sino todo lo contrario. La gran escena del tímpano, Cristo en Majestad, el Tetramorfos y los 24 ancianos portando copas e instrumentos musicales, ordenados en tres registros y con la cabeza vuelta es un clásico de la escultura románica. Variedad de actitudes, vigor en los movimientos, detalles de los pliegues, drapeados de los ropajes, todo coadyuva a la calidad del conjunto. Muy interesantes son también las escenas que ilustran las paredes laterales del tímpano.

IMG_1613

El relieve de Jeremías probablemente es la cumbre del pórtico de Moissac

Pero donde el conjunto alcanza los elementos más sublimes es en los rosetones del dintel, el parteluz y las bellísimas figuras de Jeremías y Pablo, dulce y melancólico el primero, probablemente la pieza más exquisita, y severo el segundo. Los cuerpos adosados a la columna se estiran extraordinariamente en un adelanto de los modelos manieristas.

IMG_1611

Parte de la pequeña comunidad monástica de Moissac en el rezo de vísperas

La iglesia gótica tiene interés, pero no alcanza el climax del pórtico, aunque su visión desde el primer piso de la torre románica situado a los pies es muy hermosa.

Si emocionante resulta la visión del pórtico, no lo es menos el claustro, el más antiguo de los claustros historiados conservados en el sur de Francia. Afortunadamente podemos degustarlo sin prisa y con pausa. Fotos, recuerdos, capiteles vegetales e historiados, todo cabía en un espacio armónico pese a que las galerías que nos han llegado son las reconstruidas en ladrillo en la segunda mitad del siglo XIII. Junto a los capiteles, es preciso destacar las placas de mármol esculpidas en las pilastras de las esquinas.

Pero antes de dejar Moissac, todavía nos quedaba una agradable sorpresa. Una pequeña comunidad de monjas de clausura nos invitaba a vísperas, que casi todo el grupo siguió con interés. Lejos de aquella comunidad monástica masculina, rica y abundante en la edad media, la media docena de hermanas eran una réplica tenue de la gran tradición monástica de la Europa Occidental. Con una advertencia, tampoco en esto hay que confundir cantidad con calidad.

IMG_1610

Imagen de un órgano portátil situado en el coro de la iglesia de Moissac

Tras la visita a Moissac, que nos dejó una profunda huella, salimos hacia Toulouse, la gran ciudad del Midi. La sorpresa fue encontrar una ciudad con una red de canales que convivían con carreteras y calles en medio de la aglomeración urbana. Tras divisar la alta torre de San Sernin, nos acercamos hasta la zona de la estación de ferrocarril donde teníamos nuestro hotel. El encanto de la zona, en fase de peatonalización, y del edificio -una vieja posada reconvertida- no nos acompañó en las habitaciones y sobre todo en la cena. Pero ahí estaba nuestra Trinitat poniendo los puntos sobre las íes. Su esfuerzo se agradece.

 

Viaje al sur de Francia (I) Sepulturas reales al otro lado del Pirineo

IMG_1570

El edificio del Parlamento de Navarra nos habla de la relación existente entre las dos Navarras

5 de junio de 2017. Estella- Pamplona- Oloron – Lescar- Pau

IMG_1551

El ritmo de vida pirenaico se hace patente en la imagen. Las vacas invaden la carretera y nos obligan a reducir el paso

De nuevo, un deseado madrugón. Son las 6.30 de la mañana y María Luisa , Pili y yo cogemos el autobús de Latasa con Félix, el chófer que nos ha acompañado a tantas salidas, camino de Estella. Allí nos espera un grupo heterogéneo de personas, entre las que se cuentan las alumnas de Bargota y Los Arcos que asisten al curso de arte navarro que se está desarrollando en la casa de cultura de Los Arcos a lo largo de todo el año. De allí, a Pamplona, donde aguardan, ya algo impacientes, el grupo de alumnos del Aula de la Experiencia que constituyen el grueso de la expedición que se dispone a disfrutar del segundo viaje de estudios de la asignatura “Arte Antiguo y Medieval” que imparto desde hace años en la UPNA. El primero nos llevó hasta Sicilia, un destino siempre recomendable, que nos permitió conocer algunas obras maestras del arte griego, romano, románico, normando, gótico, renacentista y barroco, además de espacios naturales de ensueño.

IMG_1553

Pórtico de Oloron Saint Marie, tan bello como excesivamente restaurado

Este segundo tiene un carácter más específico. Se trata de conocer algunas obras maestras del románico y el gótico, estilos magníficamente representados en el sur de Francia.

Iniciamos el viaje recorriendo el camino aragonés, que a través de la autovía del Pirineo nos llevará hasta Jaca y el hospital de Santa Cristina en Somport. Ya en la frontera francesa nos esperan lugares estrechamente vinculados a nuestra historia. El primero es Oloron Saint Marie, fruto de la unión de dos ciudades bien diferenciadas: la vizcondal y la episcopal. Las estrechas carreteras de la vertiente pirenaica recorren paisajes bellísimos en los que el tiempo parece detenerse. Rebaños de vacas transitan la via deteniendo la circulación, conducidos por hombres y mujeres que continúan con un oficio centenario.

IMG_1554

Vista del interior de la iglesia de Oloron Saint Marie, robusto. armónico y de traza gótica en sus bóvedas

En Oloron dejamos la ciudad vizcondal y su espléndida iglesia de cimborrio octogonal que la emparenta con San Miguel de Almazán y el Santo Sepulcro de Torres del Río para detenernos en la abadía de Santa María, la primera de una larga serie que iremos degustando a lo largo de los próximos días. La primera sorpresa nos la ofrece su pórtico, tan bello como excesivo en su restauración. Su interior es robusto, armónico y ya de traza gótica. A la salida, un mojón nos recuerda que estamos en la Vía de Arlés y que restan 948 kilómetros para llegar a Compostela.

IMG_1556

Mojón que nos recuerda que estamos en el Camino de Santiago, con al vista puesta en Compostela

Tras la comida, a buena hora como es de obligado cumplimiento en Francia, nos trasladamos a Lescar, apenas una población menor en el entorno de Pau. Su aspecto exterior es sobrio y solemne, pero más interés artístico e histórico, incluso afectivo, conserva su interior. Un espacio de tres naves, la mayor cubierta con bóveda de cañón reforzado con arcos fajones y las laterales cubiertas con bóveda de arista, culminan en un crucero y un vistoso ábside con arquillos ciegos en el piso inferior y ventanas abovedadas en el superior. Tres elementos se insertan en este suelo del presbiterio: una hermosa imagen mariana sobre pedestal, un mosaico románico del siglo XII con escenas de caza, con un lisiado con una pata de palo como elemento etnográfico de interés, y una modesta placa de bronce en el suelo, entre el altar y el pedestal de la Virgen.

IMG_1559

La camina a buena hora nos sirve para reponer fuerzas e intercambiar impresiones

No es una placa cualquiera. “Aquí están inhumados los reyes de Navarra de la familia de los Foix-Bearn. Francisco Febo, rey de Navarra, muerto en 1483; Juan de Albret, muerto en 1516; Catalina de Foix, reina de Navarra, muerta en 1517; Francisco de Albret, muerto en 1532; Margarita de Angulema, reina de Navarra y escritora ilustre, muerta en 1549; Enrique III de Albret, rey de Navarra, muerto en 1555”. Monárquicos o no, legitimistas o no, aquí se encuentra parte de nuestra historia.

IMG_1566

La catedral de Lescar soprende por su espacioso interior románico

Tras Lescar, Pau se nos presenta como una ciudad señorial, limpia, aseada y llena de encanto. Capital del Bearne, territorio histórico de gran enjundia, paseamos por su casco histórico rehabilitado, su hermoso castillo renacentista, cuna de Enrique III de Francia, su Parlamento de Navarra, hoy sede administrativa, su impresionante Bulevar de los Pirineos, su casino y sus hermosas mansiones inglesas con jardín delantero. Ciudad turística, administrativa y comercial, los yacimientos gasísticos de Loc, le han dado también un plus industrial que la ciudad agradece.

Aunque en dos países distintos, esta vinculación navarra con ambas vertientes pirenaicas ha quedado palpable para todos. A ello han contribuido las explicaciones de Trinitat, nuestra guía, que he procurado complementar en algunos momentos.

IMG_1567

El castillo palacio renacentista de Pau representa el poder de los Albret en la nueva Francia

Tras la cena, nos retiramos pronto a descansar. El día ha sido largo e intenso y mañana promete no serlo menos.