Viaje de estudios a Grecia. Un crucero por el Golfo Sarónico. 18 de enero (IX)

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Réplica de una nave griega junto al muelle de embarque

El despertador ha vuelto a sonar pronto. La salida desde el puerto era a las ocho y había que levantarse, desayunar y acercarse hasta la línea de embarque. La distancia no es grande y los cuatro kilómetros de la avenida que une la línea de costa y el centro de Atenas, hoy domingo por la mañana, la hacemos en pocos minutos. Los lugares ya empiezan a resultarnos conocidos. Omonia, Syntagma, templo de Zeus Olímpico, y siempre la desafiante Acrópolis como fondo. El barrio próximo al embarque conserva edificios construidos para las olimpiadas de 2004. Solo el imponente edificio polivalente de la Ópera y la Biblioteca Nacional aparece en el horizonte como obra de envergadura.

2015-01-18 08.17.52Vista de la costa con El Pireo al fondo

El barco que nos traslada a las islas tiene un cierto sabor añejo y algo decadente, pero la tripulación, con una señora al frente buena dominadora de lenguas, es todo amabilidad y simpatía. La mañana está fresca y algo nublada, y el Egeo nos acoge en un paisaje de postal. Una costa recortada, inicialmente con poblaciones importantes y pintorescas como El Pireo, y posteriormente convertidas en una sucesión de puntos aislados. La orografía sigue siendo complicada y los acantilados caen sobre el mar sin recodos intermedios. Apenas se ve alguna cala intercalada entre peñascos.

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Vista del salón comedor del barco en plena travesía

La travesía, con un mar en calma y una superficie de color broncíneo, no nos depara más sorpresas que un hermoso paisaje, parejas de delfines saltando alegremente tras nosotros, y una constatación: que las islas no son sino la continuación de la tierra firme, una Grecia fragmentada, en la que sus habitantes se mueven como pez en el agua. Ya Homero se refería a ello hablando de esos espacios intermedios como “los dulces caminos del mar”.

2015-01-18 11.33.29Vista general del pequeño puerto de Hydra con los burros esperando a los turistas

Tras una travesía de algo más de tres horas, llegamos a Hydra, la más alejada de las islas. El casco urbano de Hydra cuelga de las colinas en una pequeña ensenada. A uno y otro lado, dos fortificaciones de época veneciana nos hablan de la agitada historia de estas tierras, apetecidas por todos los pueblos del Mediterráneo y conquistadas por algunos de ellos. Hoy la isla es refugio de armadores y familias acomodadas, además de estar habilitada para un turismo selecto y selectivo.

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Ángel comanda el grupo en su callejear por Hydra

Caminar por sus calles en enero, entre paredes blancas y encaladas, limoneros, chumberas, buganvillas y gatos por doquier es encontrar el alma mediterránea diseminada de un extremo al otro. Sosiego, serenidad, serena belleza son detalles de una arquitectura que no deslumbra por su riqueza ni su ostentación, sino por su armonía.

2015-01-18 12.43.52La tripulación del barco pesquero ofrece su producto a los posibles compradores

De nuevo a bordo, nos disponemos a comer en el salón principal. Todos juntos, en un espacio reservado y habilitado con el sonoro rótulo de “Aula”. Un grupo musical nos ameniza la comida y el relax posterior. Un polivalente músico, orondo y entrado en años, nos deleita con los instrumentos de metal, y un pianista que ya ha vivido al menos dos edades, con acento cascado y a media voz realiza tarea de orquestina. La rubia madura, de cuerpo estilizado y pretensiones profesionales, es la animadora de antaño. Repertorio internacional para satisfacer a japoneses, españoles y argentinos, los grupos mayoritarios.

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Vista de la Península del Peloponeso desde Poros de la que le separan apenas 400 metros

La parada en Poros apenas nos permite subir a la torre de entrada al puertecillo en un altozano y tomar un café. Poros es otro capricho orográfico. Solo 400 metros la separan de la gran península helena, del Peloponeso. Pero su vida, con una “golondrina” que va y viene continuamente de una a otra parte, sin duda es conjunta.

2015-01-18 12.18.16Los gatos son una estampa cotidiana del paisaje griego

Egina es nuestra última escala en el crucero. De los 40 asistentes, un pequeño grupo nos decantamos por la excursión en autobús que nos permite una pequeña gira por el interior de la isla y una visita al templo de Atenea en Afaia. Para facilitar las cosas, se me permite una breve explicación en español que siguen con interés los alumnos y un grupito de argentinos. El templo es magnífico por todos los conceptos. Ubicación, en un claro desafío intelectual y político a sus vecinos y enemigos los atenienses, cuya ciudad se divisa desde el templo; calidad constructiva, con un templo períptero, hexástilo, cella con columnata de dos pisos y una perfección técnica que solo se superará en el Partenón; y conservación, dado que son perfectamente visibles los propíleos, el altar, las bases de las columnas y el cuerpo completo del templo con la naos, la pronaos y el opistodomos. Las columnas se mantiene en su mayor parte en pie. Lástima que el culto Luis de Baviera decidiera transferir frontones y metopas a su tierra, aunque hoy estén perfectamente expuestas en la Gliptoteca de Munich.

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Las estampas de postal son frecuentes entre isla e isla

Volvemos al barco y comienza el show. En grupo, los humanos nos transformamos y si somos turistas, más. Dos jóvenes y flexibles bailarines demuestran su fuerza y habilidad en bailes nada fáciles. Pasos y bailes que, por momentos, nos recuerdan al folklore rural de nuestra tierra.

2015-01-18 11.21.47Las islas del Golfo Sarónico no son sino una continuación de la Grecia continental

De nuevo, de vuelta al hotel. El cansancio empieza a hacer mella en mi cuerpo y en mi ánimo. Dejo para mañana estas notas que redacto en el avión de vuelta a España. Pero ese cansancio no afecta a un grupo de alumnos extranjeros, probablemente de bachillerato, que están alojados en el hotel en el piso superior al nuestro. Son apenas las diez de la noche, llegan, se cambian y de nuevo a la noche de Atenas, que para ellos tiene al menos el mismo encanto que la Acrópolis. Confío en estar dormido para su vuelta, porque ayer la juerga continuaba a las cuatro de la mañana. Son las ventajas de viajar con el Aula de la Experiencia. Como dice el Eclesiastés, “cada día tiene su afán” y el nuestro es dormir para disfrutar en las mejores condiciones de todo lo que Grecia nos ofrece.

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