La UPNA en el candelero

 

La creación en 1987 de la Universidad Pública de Navarra por el Parlamento de Navarra, fue una iniciativa pionera en concepción académica y estructura física, además de una apuesta estratégica de futuro. Veintitrés años después, el alcance de la iniciativa se percibe con mayor intensidad y nitidez, y su balance desde diferentes perspectivas -social, cultural, académica, económica y política- es claramente positivo.

La UPNA ha logrado, en poco más de 20 años, consolidar una oferta académica pública de estudios en disciplinas sociales y de contenido tecnológico, prácticamente inexistentes con anterioridad, en un campus con personalidad propia. En condiciones nada fáciles, dada la existencia de otra universidad consolidada y de prestigio –la Universidad de Navarra- se ha ganado progresivamente la confianza de los grupos políticos y de la sociedad navarra, hasta el punto de que hoy podemos decir que es “la universidad de los navarros”, financiada en buena medida por sus instituciones y, por vocación y trayectoria, al servicio de la Comunidad Foral.

En estos días, la UPNA vuelve a estar de actualidad, pero, lastimosamente, no por razones de índole académica sino política. Primero, fue el rifirrafe sostenido con el Gobierno de Navarra a cuenta de su financiación. Y ahora, también con el Gobierno a propósito de la acción, más bien inacción, de los responsables académicos del centro en relación a la presencia de grupos violentos que alteran el normal funcionamiento académico del centro.

Mi reflexión respecto a este problema es tan breve como rotunda. La universidad es, por definición, el espacio de la reflexión y de la palabra, por lo tanto es preciso condenar de forma rotunda todo acto violento y erradicar estas prácticas incompatibles con el marco en que se desarrollan. Esta función le corresponde efectuarla primordialmente a las autoridades académicas, que deben tomar la iniciativa y defender el buen nombre y el buen hacer de la institución. En esta tarea, la implicación del Claustro y del Consejo Social deberían ser elemento clave. Sorprende, por otra parte, la beligerancia de UPN y del Gobierno en esta denuncia, con un cierto regodeo en una situación que a nadie beneficia. Y sorprende todavía más que pretendan ser los adalides de un centro, quienes vieron con recelo su nacimiento, tardaron muchos años en asumirlo como propio y no desaprovechan la ocasión para aventar determinados fantasmas.

Haríamos bien todos en ayudar a terminar con este lamentable episodio, pasar página y dedicarnos a sumar esfuerzos para repensar el papel que la Universidad Pública de Navarra tiene que jugar en el inmediato futuro, que no es otro sino ayudar a situar a la Comunidad en el grupo de regiones europeas avanzadas al que aspiramos. Y este objetivo exige sosiego, ideas claras, acuerdos básicos y trabajo coordinado.  Justo lo que no parece que estemos alentando en estos momentos de incertidumbre.

Ciudadanía en acción

 

El pasado viernes, 15 de enero, se presentó la asociación “Ciudadanía en acción”. Por la mañana, tuvo lugar una rueda de prensa de presentación a los medios. Por la tarde, la presentación en sociedad con una conferencia de Iñaki Gabilondo titulada “Presuntos implicados”.

Reunir hoy a más de 100 personas para escuchar una charla es tarea francamente difícil. Reunirlas con el salón a rebosar -500 butacas- y más de 100 personas de pie, con un título tan sugerente como enigmático como el de la charla de Iñaki, “Presuntos implicados”, está al alcance de muy pocos. Gabilondo lo consiguió. La sostenida ovación con la que premiamos su entrada fue un homenaje merecido a su figura y a su obra: más de cuarenta años en la brecha, informando, opinando y fijando criterio sobre los más candentes temas de actualidad.

Su exposición, brillante en la forma y en el fondo, fue un retrato implacable de partidos políticos y medios de comunicación. Su acusación mayor fue que unos y otros se encuentran inmersos en su dogmatismo, ensimismamiento y alejamiento de la realidad. En consecuencia, la sociedad civil debe reaccionar y recuperar los derechos que le son propios: la ciudadanía como concepto y como actitud.

En la medida en que he participado modestamente en el nacimiento de la nueva asociación, me siento doblemente concernido. En primer lugar, como ciudadano que desea participar activamente en la vida pública de mi Comunidad. En segundo lugar, como dirigente de un partido, el PSN-PSOE, que pretende ser la alternativa al gobierno de UPN, que ya dura demasiados años.

El eco de la charla de Iñaki Gabilondo me ratifica en la idoneidad de la iniciativa emprendida. Navarra necesita una reflexión sobre su presente y su futuro desde una perspectiva claramente progresista. Y ayudar a hacerla posible es el objetivo básico de “Ciudadanía en acción”. Esperamos que esta empresa, que comenzó de forma tan espectacular, no sea flor de un día. Y que en la búsqueda del objetivo perseguido, tengamos perseverancia.

Nueva vida para Lekaroz

 

Que el valle del Baztán es una de las más hermosas comarcas de Navarra, está fuera de toda duda. Que la zona no pasa por uno de sus mejores momentos históricos, ni en lo demográfico, ni en lo económico, es también una evidencia. Y que la regeneración del antiguo espacio ocupado por el colegio de Lekaroz es una oportunidad inmejorable para otear el futuro, no admite discusión. Pero esa oportunidad había que materializarla en un proyecto visible, coherente y compartido, y eso es lo que ha empezado a suceder.

Los padres capuchinos abandonaron el colegio de Lekaroz el año 2003, tras 114 años de fructífera actividad educativa. Tres años después, el Gobierno de Navarra adquirió el edificio, que sufrió un rapidísimo proceso de deterioro. Los ex-colegiales, una benemérita asociación que ha pretendido y pretende guardar la memoria de Lekaroz, dio la voz de alarma ante la situación  y las iniciativas se sucedieron. El Gobierno de Navarra y el PSN-PSOE pactaron un ambicioso plan de inversiones, el Plan Navarra 2012, en el que se insertaba la actuación  “Centro Multifuncional de Lekaroz” dotado con 12 millones de euros. Una moción presentada en el año 2008 por el PSN-PSOE en el Parlamento, que suscitó la unanimidad de los grupos políticos, pidió un Plan de actuación en el que estuvieran presentes, además de un centro de inmersión lingüística y un espacio museístico dedicado a Ciga y los pintores del Bidasoa, otras actuaciones de carácter económico, una vez escuchadas las demandas del ayuntamiento de Baztán. El municipio presentó posteriormente sus iniciativas, haciendo hincapié en la necesidad de fortalecer el tejido industrial y abriéndose a propuestas novedosas para la zona y para Navarra.

Apenas dos años después, las ideas y propuestas, tras sucesivos intercambios de opiniones, divergencias y múltiples reuniones, se han decantado en un inicial proyecto que fue presentado el pasado 8 de enero a la comisión de seguimiento, primero, y a los medios de comunicación, después, en el propio albergue de Lekaroz.

El proyecto ganador del concurso de ideas convocado por el Ejecutivo a través de la sociedad pública SPRIN, fruto del equipo ASOARQ Arquitectos Asociados, se apoyará en tres ejes: un parque empresarial, la rehabilitación de la iglesia como espacio multiusos y su entorno, y un centro de inmersión lingüística. Aunque la propuesta no sea sino un esbozo, da la impresión de que el parque empresarial y el centro de inmersión lingüística están perfectamente definidos, pero no sucede lo mismo con el tercer ámbito, el cultural, esencial también en un proyecto que se autotitula “área de iniciativas culturales, educativas y económicas”. Resulta imprescindible que se den los pasos oportunos para que el espacio cultural comarcal del valle y el museo dedicado a Ciga y los pintores del Bidasoa tengan aquí un digno acomodo, y ambos se conviertan en un centro de irradiación cultural para todo el noroeste de nuestra Comunidad. Irún está intentando algo parecido, a partir de los fondos de la pintora Mentxu Gal, y no conviene perder, una vez más, una iniciativa que se justifica no sólo por la nómina de los pintores ya fallecidos, sino afortunadamente por el elenco de los pintores que aún viven o desarrollan su trabajo en la zona.

El nuevo proyecto de Lekaroz es un ejemplo de colaboración entre fuerzas políticas distintas con el apoyo y el acicate de la sociedad civil. El Gobierno –UPN y CDN- lideró, el PSN-PSOE empujó, IU apoyó, el ayuntamiento de Baztán, con NABAI a la cabeza, planteó sus iniciativas. Y los ex-colegiales intentaron primero salvar el colegio e intentan ahora conservar su memoria. No me parece un pobre balance. No hemos salvado sólo la iglesia y  los magnolios. Aunque hemos perdido una ruina presente que fue esplendoroso pasado, es posible que, entre todos, hayamos ganado el futuro.

Diario de Navarra, 14/1/2010

Paisaje nevado

 

He tenido que cambiar de planes sobre la marcha. Hoy tenía previsto dirigir una salida con mis alumnos del seminario del Aula de la Experiencia a un tramo del Camino de Santiago. La habíamos titulado “Peregrinos por un día” y pretendíamos recorrer, en autobús y a pie, la etapa Eunate-Estella, especialmente oportuna para quien se inicia en la aventura jacobea. Pero no ha podido ser. Cuando esta mañana me he levantado, una gran nevada cubría todo el campo de La Solana y la nieve caía mansa, densa y copiosamente, borrando las huellas de Montejurra, Lóquiz y la tierra llana hacia la Ribera. Cuando escribo estas líneas, a media mañana, el horizonte se ha abierto, los carámbanos comienzan a deshelarse y el manto de nieve continúa estando, y más con el brillo del sol, especialmente esplendente.

Y aquí me encuentro, cómodo y feliz, disfrutando de una agradable temperatura, buena música y mejores paisajes. Con todo un día por delante para leer, adelantar trabajos y revisar papeles, que es uno de mis placeres favoritos.

Subrayo lo de la temperatura, porque no se me olvida el frío que me acompañó en mis años de estudiante de bachillerato en Pamplona y de universidad en aquella casa heladora, junto a la ciudad universitaria de Zaragoza. Como tampoco puedo olvidar los sabañones y las orejas peladas del colegio, y las patatas con chorizo de la etapa universitaria que acompañaban a estos días de enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad.

Siempre que cae la nieve me acuerdo de dos personas a las que quise mucho. Mi padre, que en épocas de escasez me llevaba a cazar pajarillos con lazo, allá en el corral de la Pozanca, junto a los pinos de la Raicilla en Los Arcos. Y mi suegro, que tenía por costumbre hacer unas excelentes migas cuando la nieve nos impedía salir de casa.

Lo siento por los peregrinos a Santiago y la incomodidad que les ha supuesto la cancelación del viaje. Pero la alternativa que se me ofrece no está nada mal y estoy dispuesto a dejarme llevar por el disfrute. Con estas líneas, sólo deseo el poder compartirlo.

La fiesta de la Epifanía

 

Para una persona como yo, a un tiempo creyente y militante activo en un partido socialdemócrata, el diálogo fe-cultura es una preocupación y una exigencia permanente. Por ello, tras haber consolidado el blog con casi 300 entradas durante más de dos años, me atrevo, recién comenzado 2010, a incorporar una nueva categoría que he dado en llamar precisamente así “Diálogo Fe y Cultura”. No pretendo en ningún caso adoctrinar, ni sentar cátedra de nada, sino más bien expresar mis dudas, preocupaciones y reflexiones respecto a un tema de evidente complejidad, que sólo aparecerá de vez en cuando.

Ayer hice un comentario sobre los Reyes Magos de contenido más cultural-social que religioso. Hoy quisiera referirme brevemente al contenido creyente de la fiesta.

La Biblia me parece un libro admirable, tanto en lo espiritual, como en lo cultural y literario. Que un pueblo nómada, pobre en riqueza y población, haya sido capaz de transmitir con tanta densidad humana y espiritual su convencimiento de ser el elegido de Dios, no deja de ser sorprendente. Y que esa continuidad, sostenida a duras penas durante siglos, culmine en el nacimiento de Jesús, el Mesías prometido, es para los cristianos, no sólo sorprendente, sino la Gran Noticia.

Estos días, estoy leyendo y meditando, me atrevería a decir, un libro excelente de José Luis Elorza, titulado “Drama y esperanza. Lectura existencial del Antiguo Testamento”, editado por Frontera. La preocupación constante del autor es hacer una lectura al mismo tiempo crítica, existencial y creyente de la Biblia. De tal forma que, partiendo de los resultados de la investigación, pueda leerse en diálogo con los interrogantes eternos del ser humano.

Y esta triple dimensión es perfectamente apreciable en las lecturas de hoy. Isaías, el gran profeta de Israel, que escribe para la pequeña comunidad en torno a Jerusalén, anuncia un amanecer luminoso, que expande su claridad al universo. Los dispersos se reúnen en torno al Dios Salvador. El salmo responsorial recorre las tierras entonces conocidas, de Tarsis hasta Arabia, entonando un canto de alabanza a Dios. La segunda lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Efesios, subraya la gran noticia: Dios no ha venido solo para los judíos, también los gentiles somos coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo. Finalmente el evangelio, mediante un lenguaje poco historicista, pero de gran calado, nos anuncia también la noticia: Dios lo es para todos y se manifiesta como amor, como justicia, como libertad, y como esperanza.

Ya vienen los Reyes Magos

 

Sé que lo tienen difícil. La fecha de su fiesta no es la más oportuna, a punto de finalizar las vacaciones de Navidad y comenzar de nuevo el cole. En ese sentido, dos recién llegados, el Olentxero y el papá Noel, juegan con ventaja y suponen una dura competencia.

Pero el ser humano, aparentemente tan fiero y omnipotente en una sociedad como la nuestra, no es sino un niño grande y, en cuanto se descuida, emerge su espíritu infantil, hecho de imaginación , bondad y limpieza de miras. Y más le vale, porque si ante una fiesta como la de hoy no deja volar su espíritu , recordar el pasado y añorar un tiempo que no volverá, y todo ello en forma siquiera de media sonrisa, es que las rendijas de su alma están definitivamente oxidadas.

Yo no espero ni necesito grandes regalos. El participar como espectador en la cabalgata de Oteiza, modesta como el propio pueblo; asistir a la entrañable ceremonia de la acogida de los Reyes Magos por los niños en la iglesia, hecha esta vez sí la casa grande de todos; y sentir el calor de los míos en forma de algún detalle dejado a los pies del belén familiar, me es suficiente.

Pero en este comienzo de año conviene también desear regalos para todos. Más trabajo para los que no lo tienen. Más concordia entre todos los que habitamos esta tierra plural. Más y mejor acogida a los inmigrantes, los nuevos navarros que están revitalizando un paisaje humano envejecido. Aunque el mayor regalo, bien lo sabemos los que vamos cumpliendo años, es poder contarlo con salud, sobriedad, sosiego y compañía, y poder repetir el rito el próximo año. Y como lo más bello es vivir, espero y deseo que quede todo el año para el disfrute.