Viaje de estudios a Grecia. Guión de viaje (I)

Mapa Grecia

Mapa de la Grecia clásica

Pretendo dar cuenta en las próximas entradas del viaje que acabo de realizar a Grecia con buena parte de mis alumnos de primer curso de Arte Antiguo y Medieval del Aula de la Experiencia de la UPNA. El viaje fue concebido desde el primer momento como la fase final del curso, por lo que les fue entregado unos días antes un guión de viaje para que pudieran aprovechar mejor lo que iban a tener la oportunidad de ver. Espero que podáis disfrutar con la crónica y las imágenes una parte de lo mucho que nosotros gozamos en el propio viaje.

1.- Objetivos

a.- Conocer in situ algunas de las más importantes manifestaciones del arte y la cultura griega

b.- Contemplar y disfrutar de algunas obras maestras de la arquitectura

c.- Apreciar de cerca algunos de los ejemplos más importantes de la escultura griega, tanto en bulto redondo como el relieve

d.- Contemplar elementos poco conocidos de las llamadas “artes menores”

e.- Disfrutar de la visión de algunos de los enclaves más relevantes de la cultura y la civilización griega

f.- Tener ocasión de insertar geografía, historia, arte, literatura y filosofía en nuestros recorridos por la antigua Hélade

g.- Disfrutar durante unos días de un viaje de estudios y camaradería con nuestros compañeros de clase y sus acompañantes

2.- Principales lugares de visita

13 de enero, martes

– Atenas/Acrópolis/Nuevo Museo de la Acrópolis

14 de enero, miércoles

Canal de Corinto/Teatro de Epidauro/Micenas

15 de enero, jueves

– Olimpia

16 de enero, viernes

– Delfos

17 de enero, sábado

– Termópilas/Monasterios de las Meteoras

18 de enero, domingo

– Circuito por las islas próximas a Atenas: Hydra, Poros y Aegina

En recuerdo de María Victoria Arraiza

María Victoria

He asistido esta mañana al acto de recuerdo y homenaje que el Parlamento de Navarra ha tributado a María Victoria Arraiza, parlamentaria socialista recientemente fallecida. Tuve con ella un trato cercano y cordial, ya que ambos compartimos siete años de trabajo parlamentario tratando de realizar honestamente nuestra tarea. Formábamos parte de las comisiones de Convivencia y Solidaridad, Cultura y Bienestar Social, y conozco bien sus desvelos en todo lo que tiene que ver con la defensa de lo público, la lucha por las desigualdades y su radical concepto de la dignidad de la persona humana. El acto, sencillo, emotivo y breve ha sido introducido por el Presidente del Parlamento, al que ha seguido una breve intervención del Roberto Jiménez en nombre del grupo parlamentario socialista. Un minuto de silencio seguido em pie por toda la Cámara y un aplauso final han dado por concluido el acto.

Recojo la intervención de Roberto Jiménez, que suscribo íntegramente. Es también mi personal homenaje a una persona cabal, íntegra, trabajadora y comprometida. Descanse en paz.

“No sé exactamente cuál sería el mensaje de María Victoria Arraiza si hoy nos pudiera dirigir la palabra desde el escaño o la tribuna. Pero estoy seguro que sería algo relacionado con una de sus pasiones personales y políticas: la denuncia de la desigualdad y su obsesión por salvaguardar la dignidad de la persona humana. Por eso, el pequeño recuerdo y homenaje de cuantos componemos este Parlamento, en el que ella siempre buscó el acuerdo entre diferentes, nuestro grupo lo quiere concretar en un texto que María Victoria manejó en sus últimos meses y que le era particularmente querido, tomado de la obra Si esto es un hombre de Primo Levi, un judío italiano deportado a Auschwitz y superviviente del campo de concentración.

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

(Primo Levi, Si esto es un hombre, 1947)

¡Hasta siempre, compañera!”

 

Algunos retos de la UPNA para 2015

 

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Vista del campus de la UPNA cubierto por la nieve

El Consejo Social de la Universidad Pública de Navarra es un buen observatorio para otear el horizonte universitario de Navarra y la interacción existente entre la institución académica y el entorno social al que se debe. Por eso me parece oportuno transmitir la visión que como presidente de ese Consejo tengo sobre los retos de la Universidad Pública de Navarra para el año que comienza, dejando claro que las opiniones aquí vertidas son personales, aunque muchas de ellas estén recogidas en las líneas de trabajo de las distintas Comisiones del Consejo Social.

Los objetivos generales de la Universidad están perfectamente definidos en la Ley Foral de Creación de la UPNA del ya lejano 1987. Su artículo 1º dice que es “la entidad a la que se encomienda el servicio público de la educación superior en Navarra, mediante el ejercicio de la docencia, el estudio y la investigación”. Pero estos objetivos generales siempre necesitan ser actualizados y puestos al día, ya que en los casi 28 años transcurridos han sido muchos los cambios que ha experimentado la sociedad española en general, y la navarra en particular. Así que en una apretada síntesis voy a describir algunos de los principales retos que, a mi juicio, se le plantean a la UPNA en 2015. Nótese que hablo de retos, lo que implica necesariamente esfuerzo y constancia en su consecución, sin que eso suponga que se alcancen indefectiblemente por el mero hecho de enunciarlos.

El proceso de implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) pasa este año por un nuevo hito: la acreditación de un número muy relevante de títulos de grado y máster. El EEES supuso un cambio significativo en los contenidos, duración y metodología de los distintos títulos universitarios, para converger en un modelo europeo común y también para lograr una mejor adecuación de la formación al entorno productivo. Pasados algunos años desde su implantación, toca ahora la acreditación de los nuevos títulos, lo que supone superar los controles de calidad de la agencia nacional competente (ANECA). Y la Universidad quiere acometer este proceso añadiendo un elemento complementario: una valoración de estas titulaciones por grupos de trabajo compuestos por profesionales externos que puedan aportar su visión sobre las necesidades presentes y futuras de esas profesiones. En esta tarea, apoyada y alentada por el Consejo Social, colaboran el Vicerrectorado de Ordenación Académica y la unidad de calidad, la Fundación Universidad-Sociedad, las Facultades y Escuelas y un buen número de colaboradores externos a quienes expreso mi agradecimiento.

Durante los últimos años, por exigencias del Gobierno de España, la Universidad española ha visto limitada su tasa de reposición al 10 por ciento. Eso significaba que solo podía reponerse una de cada 10 plazas de profesores que se jubilaban. Eso ha supuesto una grave descapitalización, lamentada y denunciada desde todos los ámbitos y tendencias. Para el año 2015 el Gobierno de España ha decidido aumentar la tasa de reposición al 50 por ciento, con ligeras variantes. Se reabre por lo tanto para la UPNA la posibilidad de actuar en el ámbito en el que sin duda se fundamenta cualquier proyecto universitario de excelencia: la atracción, mediante adecuados procesos de selección, del mejor talento para las tareas docentes y de investigación.

El próximo mes de mayo la Universidad deberá elegir nuevo Rector. No corresponde al Consejo Social intervenir en modo alguno en este proceso, de modo que simplemente me toca expresar mi deseo de que el liderazgo del próximo Rector ayude a la Universidad a avanzar a buen ritmo en un camino de mejora de la calidad de la actividad académica y creciente especialización en respuesta a los  intereses generales de Navarra. Estoy convencido de que del ejercicio de ese liderazgo depende parte del futuro bienestar de nuestra Comunidad.

La Universidad ha dispuesto de un Plan Estratégico que ha presidido sus acciones durante el periodo 2010-2014. Con buena lógica el actual equipo rectoral decidió prorrogar su vigencia hasta que un nuevo equipo pudiera poner en marcha el siguiente plan que orientara sus actuaciones durante su mandato. Se trata de un instrumento fundamental para la mejora global de la institución, que habrán de acordar el Consejo de Gobierno y el Consejo Social de la Universidad, y que requiere del compromiso de toda la Comunidad Universitaria para su efectivo desarrollo.

La UPNA ha gozado históricamente de una generosa financiación por parte de los poderes públicos, si bien en los últimos años los recortes, como al conjunto del sistema educativo, le han afectado significativamente. En línea, por tanto, con la declaración institucional del Consejo Social del pasado mes de septiembre, la demanda de la Cámara de Comptos y la petición de buena parte de la comunidad académica, ha llegado el momento de negociar un convenio que recoja una financiación plurianual, estable y suficiente para los próximos años. Un convenio al que la UPNA deberá aportar objetivos claros, mensurables y evaluables.

Es también necesario impulsar una mayor interacción con el entorno. El esfuerzo de la Universidad para hacerse presente en la sociedad a la que sirve ha sido evidente en los últimos años. Se han multiplicado las relaciones con las empresas en materia de investigación y creado nuevas cátedras de empresa. También se observa una nueva pujanza en el ámbito del emprendimiento de profesores y egresados. Las prácticas en empresas son una realidad que debería generalizarse en el periodo más corto posible. Pero todavía es insuficiente. Para que este mundo tan plural de interacciones se fortalezca, se precisa también de una disposición generosa por parte de las empresas del entorno, que por otro lado resultan directamente beneficiadas con estas colaboraciones.

2015 será un año para dar pasos adelante en la integración en ámbitos universitarios regionales españoles y europeos. La UPNA es la segunda universidad pública más pequeña de España por número de alumnos. En consecuencia su futuro pasa inexorablemente por la integración en espacios universitarios más amplios y por la internacionalización de alumnos y profesores. De ahí la importancia de nuestra participación en el Campus Íberus, campus de excelencia internacional que agrupa a las universidades de La Rioja, Pública de Navarra, Zaragoza y Lleida. Consolidarse y dar el salto al otro lado del Pirineo, en especial a Pau y Toulouse, constituye un reto de primer orden.

Mi reflexión final se refiere al modelo de Universidad que queremos para el futuro. Esta institución nació en 1987 en un contexto socio-político peculiar. En estos 28 años se ha consolidado como una buena universidad generalista, con índices muy positivos en el conjunto de la universidad española en ámbitos importantes. Pero la pregunta es inevitable: Transcurrido ya más de un cuarto de siglo, ¿es la Universidad que necesita Navarra en el medio plazo? Tras las elecciones a Rector y las forales, que coinciden en el tiempo, se abre en la Comunidad un periodo de cuatro años especialmente propicio para suscitar la reflexión y el debate. Reflexión y debate en el que deberían participar Gobierno, Parlamento, comunidad académica y Consejo Social. Como presidente de este órgano pretendo suscitar el debate en la segunda mitad del año que comienza, con valoración de lo hecho y presencia de expertos nacionales e internacionales en un foro abierto a la ciudadanía

Estos días, los unos y los otros nos deseamos lo mejor para el año que comienza: que para la Universidad traiga muchas y enriquecedoras novedades.

Diario de Navarra, 25/1/2015

Grecia, de Pericles a Tsipras

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El grupo de viajeros en el teatro de Epidauro

La persona humana es un ser, por definición, racional y social. Su vida es una continua evolución no sólo física, sino también intelectual a través de un complejo aprendizaje. Éste se realiza en las primeras etapas básicamente en el ámbito de la familia y de la escuela. Este período, relativamente corto en la mayor parte de las etapas de la evolución humana, se ha extendido extraordinariamente en nuestro tiempo, sobre todo en países desarrollados como el nuestro. Pero a la educación formal debemos añadir un proceso nuevo y creciente, la formación permanente, que la sociedad ya ha interiorizado como necesario. A estos fenómenos se ha añadido uno más en las últimas décadas: el del creciente segmento de prejubilados y jubilados que, terminada su etapa laboral, desean adquirir una formación que no quisieron o pudieron realizar en su momento. Este es el objetivo del programa “Aula de la Experiencia” que la Universidad Pública de Navarra puso en marcha hace algo más de una década con excelentes resultados de acogida y valoración por parte de los asistentes, mujeres en su mayor parte.

Dentro del programa de Humanidades y Ciencias Sociales, imparto el curso de Arte Antiguo y Medieval. En el cuatrimestre correspondiente apenas tenemos tiempo para ver lo más significativo de cuatro grandes momentos artísticos: griego, romano, románico y gótico, con especial atención, cuando ello es posible, a nuestro entorno más inmediato, Navarra. Para muchos de los asistentes se trata de recordar conocimientos que ya tenían, mientras que en otros casos es la primera vez que contemplan algunas de las más hermosas obras de arte realizadas por el hombre. Todos los años, al acabar el curso surgía la misma pregunta: ¿por qué no hacemos un viaje de estudios para verlas in situ? Dado que este año también yo era jubilado, decidimos ponermos en camino.

El pasado 12 de enero, cincuenta personas salimos rumbo a Grecia para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la antigua Hélade. Todo lo tuvimos de cara: el itinerario, el tiempo, el grupo y la guía. Hasta la ubicación del hotel en Atenas, porque desde su piso undécimo las vistas sobre la Acrópolis eran espectaculares, tanto de día como de noche. Apreciar el Partenón y el Erecteion en primera fila, sin nadie delante, es un doble gozo que nuestra retina guardará para siempre. Y de allí a Epidauro, con 13.000 localidades solo para nosotros en las que pudimos apreciar su extraordinaria acústica con textos de Edipo Rey y la polifonía de las buenas voces del grupo. Micenas nos acogió con los imponentes conjuntos de la Puerta de los Leones y el tesoro de Atreo. Olimpia se nos presentó en todo su esplendor en una mañana limpia y fresca, con su sitio arqueológico cargado de monumentos y de historia, y su museo. En él tiene su asiento una de las obras escultóricas culminantes de la Grecia Antigua, el Hermes de Praxíteles, cuya delicadeza y sutil perfección apenas tienen parangón en la historia del arte. De allí, a través del novísimo puente sobre el golfo de Lepanto, a Delfos, la patria de Apolo, a los pies del Monte Parnaso, un espacio arqueológico tan espectacular como insólito. Con otra obra maestra en su museo, el Auriga, una pieza en bronce bellísima con la que se inicia la época clásica propiamente dicha. Tras pasar por las Termópilas, subimos a Meteora, donde el tiempo se ha detenido en forma de monasterios ortodoxos colgados literalmente en la cima de redondeados peñascos.

Pero con ser mucho, el viaje nos ha deparado una sorpresa no prevista. Grecia está en plena campaña electoral, y el próximo domingo todo apunta a que Syriza, una coalición de fuerzas de izquierda, a medio camino entre IU y Podemos, ganará las elecciones. Para sorpresa nuestra, la campaña electoral apenas tenía impacto en la calle. Solo algunas vallas y papelería menor, ya que los debates electorales en la televisión eran el medio utilizado para llegar con sus mensajes a la ciudadanía, al parecer cansada de los tejemanejes de los partidos. La similitud con España no es pequeña. Rajoy estuvo apoyando a Samaras e Iglesias comparte hoy mitin central con Tsipras, el lider de Syriza.

Me sorprendió la situación. Yo pensaba encontrar un país hundido y triste. Me encontré con un país mediterráneo y alegre, en precaria situación económica, receloso de Bruselas y la Troika comunitaria, pero con una Atenas con menos mendigos que Madrid y un cierto orgullo de pertenencia, con la bandera nacional ondeando por doquier. Dado que casi todo se lo debemos a la Grecia clásica, no deberíamos dejar a la intemperie a la frágil Grecia de nuestros días. Esperemos que Zeus, que un día se enamoró de Europa y se la llevó a Creta, no lo permita.

Diario de Navarra, 22/1/2015

Las Damas de la Moncloa

Moncloa

Si algo define y une a los primeros ministros de todo el mundo es la soledad del poder. Esa “última decisión” inherente a la máxima autoridad presenta una doble cara: es el lado visible del poder, pero es también la máxima responsabilidad. Solo algunas personas consiguen estar próximas a ese poder: ministros, asesores, personal de confianza. Pero hay otras, que probablemente tienen la capacidad de influir mucho más, sin que su presencia se perciba con claridad. Es el caso de las esposas de los mandatarios, sin diferencias de forma de Estado o filiación política.

María Ángeles Lòpez de Celis es una psicóloga que ha formado parte durante 32 años de la Secretaría de cinco presidentes de la democracia española. Ha conocido, por tanto, un Palacio de la Moncloa improvisado, donde los niños de Suárez corrían entre los despachos de los funcionarios, al gran complejo que ahora es, con separación estricta de funciones y unas medidas de seguridad inimaginables en los primeros y más peligrosos momentos.

Con agudeza y corrección no exenta de severos juicios, si llega el caso, la autora va desgranando el paso por la Moncloa de las cinco mujeres de los presidentes del gobierno en la etapa democrática. Perfiles muy distintos, personalidad muy dispares, unidos tal vez por una misma característica: su capacidad de influjo, consciente o inconsciente que ejercían sobre sus maridos, a la sazón presidentes del Gobierno de España.

Amparo Illana, una ama de casa en el sentido más positivo y pleno de la palabra, fue la primera mujer que habitó la Moncloa. Su personalidad aparece definida en pocas líneas: muy religiosa, preocupada por la seguridad, enamorada de su marido y con escaso perfil político. Dejó bien recuerdo entre los funcionarios de palacio.

Pilar Ibáñez-Martín, mujer de Leopoldo Calvo Sotelo tuvo una personalidad bien distinta. Hija de un hombre del Régimen, fue mujer de inquietudes políticas e intelectuales, culta y viajera incansable. Fue una primera dama discreta y eficaz, que destacó por su trato cordial y su ausencia de síndrome monclovita.

Carmen Romero, la mujer de Felipe González, vivió en buena medida eclipsada por el esplendor de su esposo. Mujer políticamente comprometida, con perfil discreto y poco dado a populismos, tuvo que recuperar su propia vida política a medida que la relación con su esposo se deterioraba. Al final, la coherencia ha acompañado más a ella que a él, seducido por la cercanía de la jet y los consejos de administración de las multinacionales.

Ana Botella, la mujer de José María Aznar, acampaña a su marido en personalidad, ambición y deseo de mando. Su perfil personal es el más negativo, en opinión de la autora, con cualidades indudables y defectos que no suscitan precisamente simpatía.

Sonsoles Espinosa, mujer de José Luis Rodriguez Zapatero es el reverso de la personalidad de Ana Botella. Moderna, minimalista, con auténtica fobia a la apariciòn pública y deseo de una vida profesional propia y autónoma. Mujer que manifestó que “no había hecho oposiciones para ser la mujer del presidente”, sin embargo no hizo ascos a algunos privilegios de la cercanía al poder.

Finalmente, Elvira Fernández, la sexta primera dama de la democracia española, es la prolongación de Mariano Rajoy en discreción, sentido común y timidez. Absolutamente normal, centrada en su familia y su trabajo, demuestra escaso interés por la política. Sin embargo, el influjo sobre su esposo es evidente.

He aquí el retrato de las seis mujeres. El libro supera la crónica del corazón en el que a veces se mueve y supone un retrato íntimo y de interés de seis mujeres que ya forman parte de nuestra historia.

Ficha ténica: LÓPEZ DE CELIS, M.A., Las Damas de la Moncloa, Espasa Libros, Barcelona, 2013

Ya se van los Reyes

Han terminado las celebraciones de Navidad. Sí, aquellas que hace tres semanas esperábamos con impaciencia y que hoy, 8 de enero, damos afortunadamente por finalizadas. En medio, la gran familia, los reencuentros, las ausencias, las celebraciones, los agobios de las madres y abuelas, los regalos, los deseos para el nuevo año y la continuidad de los problemas, una vez terminado el año viejo.

Entre nosotros, a diferencia de otros países de Occidente, la Navidad se alarga hasta la festividad de los Reyes Magos. Ésta, que fue la gran fiesta infantil navideña de antaño, es la gran perjudicada en los nuevos usos de hogaño. De por medio se han colado costumbres que empiezan a a proliferar: vacaciones fuera de casa, salidas la misma noche del 24 de diciembre, disfraces carnavalescos en nochevieja, amigos invisibles -¡qué oximoron, decía el otro día en estas mismas páginas José María Romera! ¿Desde cuándo un amigo puede ser invisible?-. En consecuencia, los Reyes Magos lo tienen difícil. La fecha de su fiesta no es la más oportuna, a punto de finalizar las vacaciones de Navidad y comenzar de nuevo el cole. En este sentido, dos recién llegados, el Olentxero y Papá Noel juegan con ventaja y suponen una dura competencia. Pero el ser humano, aparentemente tan fiero y omnipotente en una sociedad como la nuestra, no es sino un niño grande y, en cuanto se descuida, emerge su espíritu infantil, hecho de imaginación, ternura, bondad y limpieza de miras. Y más vale, porque si ante una fiesta como la de los Reyes, no deja volar su espíritu, recordar el pasado y añorar un tiempo que no volverá, y todo ello en forma siquiera de media sonrisa, es que las rendijas de su alma están definitivamente oxidadas.

El pasado 5 de enero, toda Navarra se llenó de ilusión y cabalgatas para celebrar la llegada de los Reyes Magos. Los grandes núcleos lo hicieron con magnificencia y colorido, y los pequeños pueblos, con medios mucho más modestos. Oteiza, la población en la que vivo, tiene su propio rito de Epifanía. Este año, los Reyes Magos han llegado a lomos de una mula y dos burras. Ya en la iglesia, después de un rápido paseo por el pueblo envueltos en la niebla, un nutridísimo grupo de niños y padres jóvenes los han recibido con entusiasmo. Tras el saludo de bienvenida de uno de los niños y la contestación del rey Baltasar, casi un profesional del oficio, éstos han repartido los regalos previamente preparados. Es el único día del año en que la iglesia acoge mayoritariamente a niños y matrimonios jóvenes. La algarabía es grande, tan grande como el júbilo de los pequeños. Y también entonces, aunque no lo parezca, la iglesia es casa de Dios, hecho niño en la cuna de Belén.

El día de Reyes contamos de nuevo con sus majestades en la iglesia para la misa mayor. Una misa en familia, sin demasiados niños ni padres jóvenes, y con la tradicional feligresía adulta que caracteriza nuestras celebraciones. El día permite una interacción poco frecuente a la que el párroco insta y alienta. Tras la misma, en un acto de gran simbolismo, reyes, coro, párroco y feligresía vamos juntos a visitar a los enfermos que previamente lo han solicitado: la comunión y la llegada del Niño se hacen uno en la despedida solidaria de la Navidad. Esos detalles de humanidad no debían de perderse nunca. Son el mejor ejemplo de que por encima de la publicidad y los anuncios de neón, en el corazón de cada uno late el niño que alguna vez fuimos. Un niño que revive cada Navidad y nos recuerda que la vida lo es mientras haya ilusión, entrega y ganar de vivir. Esas que tanto necesitamos se renueven en un año difícil como el que acabamos de comenzar.

Pero en este comienzo de año conviene también enunciar los buenos deseos para todos. Más trabajo para los que no lo tienen. Más solidaridad con los que menos tienen. Más y mejor acogida a los inmigrantes, los nuevos navarros que han revitalizado un paisaje humano envejecido y tienen que volver a su tierra porque ésta ya no les ofrece un presente digno y un futuro prometedor para sus hijos. Más justicia social para que no aumenten las desigualdades. Más cuidado con el Estado del Bienestar, que progresivamente se deshilacha. Más concordia entre todos los que habitamos esta tierra plural. Más ejemplaridad en la clase dirigente, sea política, social, económica, empresarial o religiosa. Más capacidad de acuerdo en el tiempo que viene, especialmente necesario tras las próximas elecciones. Aunque el mayor regalo, bien lo sabemos los que vamos cumpliendo años, es poder contarlo con salud, sobriedad, sosiego y compañía, y poder repetir el rito el próximo año. Y como lo más bello es vivir, espero y deseo que dispongamos de todo el año para el disfrute.

Diario de Navarra, 8/1/2015

Juana la loca. La cautiva de Tordesillas

Juana la Loca

Sigo con atención e interés la serie televisiva “Isabel”. Reúne cualidades que no son muy frecuentes en otras series: excelentes actores, buena ambientación, ritmo narrativo y, lo que es más inusual, un relativo rigor histórico. Así me lo refrendaba en la última visita que le hice a raíz de la concesión del premio “Príncipe de Viana de la Cultura” Tarsicio de Azcona, probablemente su mejor conocedor y autor de su biografía más célebre.

Los últimos capítulos han puesto el acento en la figura de Juana, un personaje complejo que provoca cierta simpatía y compasión ante el comportamiento de su joven, atractivo y descarnado esposo, Felipe el Hermoso. Su exquisita educación y su apasionado amor no fueron suficientes para gozar de un matrimonio tranquilo. Y la muerte del esposo en plena juventud no solo no aligeró el drama sino que lo ahondó hasta el punto de marcar el resto de su larga vida. Viuda a los 26 años, madre de 6 hijos de los que vive muy pronto separada a excepción de su pequeña Catalina que también le será arrebatada, vivió encerrada en Tordesillas 30 años, sin apenas otra cosa que visitas esporádicas de la familia imperial.

Para tratar de conocer mejor la desventurada figura de Juana de Castilla, acabo de leer el libro de Manuel Fernández Alvarez “Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas”. El profesor Fernández es un experto en la historia de España de los siglos XVI y XVII, y un consumado maestro de la divulgación histórica. El libro rezuma sabiduría, buen hacer y una escritura clásica algo arcaica, sin necesidad de aportar un aparato crítico inconmensurable y una exhaustiva bibliografía. Y el lector lo agradece, porque la lectura es ágil y casi novelesca.

Si uno ojea el índice verá que todo comienza situando al personaje en su contexto. Juana pasa de ser, con apenas 16 años, condesa de Flandes y residente en Bruselas primero; princesa de Asturias y residente en España después; reina de Castilla ya con signos inequívocos de locura más tarde; y, finalmente, prisionera rodeada de una pequeña corte y una interminable soledad.

Me han llamado poderosamente la atención algunas cosas. La primera, la valoración que el autor hace de la obra de Tarsicio de Azcona sobre la figura de Isabel La Católica: “acaso el mejor investigador del entorno de Isabel la Católica”.

En segundo lugar, el fino diagnóstico que el historiador hace de su locura: “Sin embargo, una cosa es clara: Juana no era una simple. Juana era una enferma, sin duda con una carga genética que la predisponía a graves depresiones, en las que acaba cayendo al no poder soportar la fuerte presión que sufre durante diez años (…) Arrojada a una Corte extraña, donde todo le era ajeno, chocando con la barrera del idioma, que la aislaba, recibida con recelo, cuando no con hostilidad en aquellas tierras de los Países Bajos, privada del entorno familiar que le era tan caro, trocando la luz del Sur por las brumas del Norte, todo colaboró para que aumentara su sentimiento de soledad. Quizá eso también le hizo arrojarse con tanta furia en la vida amorosa, que le haría entrar en el infierno de los celos, siguiendo aquí el ejemplo, en parte, de lo que había sufrido su madre, la reina Isabel”.

En tercer lugar, las razones de Estado aducidas por Fernando el Católico y Carlos I para “tenerla a buen recaudo”, de forma que nadie pudiera tener acceso a ella por los peligros que para la paz del Reino podían derivarse, como quedó de manifiesto con motivo de la rebelión comunera.

En cuarto lugar, la escasa atención prestada a la muerte de Felipe el Hermoso, que la despacha con estas palabras: “Hasta que súbitamente vino lo inesperado. Apenas unos días en el poder, en la gloria, en el triunfo. Y de repente, un mal paso, unas fiebres que no se atajan, un mal invencible, y la muerte la gran vencedora”.

En quinto lugar, la inadecuación entre la vida de la reina y el séquito que la servía. “Causa asombro un cortejo mucho más numeroso de lo que pudiera creerse. En un principio uno se imagina a doña Juana guardada por los marqueses de Denia, con alguna dueña entre ellas, las cuatro o cinco loqueras que la controlaban, algunas mujeres para el servicio doméstico y algunos guardas. Y con lo que nos encontramos es con toda una pequeña Corte, bajo el control del marqués de Denia, con un notable contingente familiar: los Rojas”. Un contingente que el autor concreta en torno a 300 familias.

En resumen, un libro excelente que permite acercarse con rigor y amenidad a la figura de Juana la Loca, llamada a ser la heredera de los Reyes Católicos y convertida en uno de los personajes más patéticos de nuestra historia.

Ficha Técnica: FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M., Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas, Círculo de lectores, Barcelona, 2000.