Medallas e industrialización

 

Landaben

Landaben, todavía hoy,  es el fruto más granado del PPI

Esta sección suele estar atenta a la actualidad navarra en sus más variados frentes. La elección del tema siempre es personal, tratando de reflexionar brevemente sobre una cuestión que pueda interesar de una u otra manera a la ciudadanía. En ocasiones, la cuestión no admite dudas y el título emerge naturalmente entre el caudal de variadas informaciones que nuestra actualidad, que podrá ser tildada de todo menos de aburrida, nos proporciona. Otras veces, el tema se resiste y uno debe echar mano de reflexiones algo más alejadas del día a día foral. Y hay otras, como la presente, en que los temas se acumulan y uno tiene dificultades para elegir entre varios posibles. Noviembre suele ser mes especialmente propicio porque el curso ya está lanzado, las actividades de todo tipo abundan, no hemos llegado a esa primera semana de diciembre sembrada de días festivos y todavía no nos inunda la vorágine navideña. Veamos el rico panorama que tenemos a la vista: las XIII Jornadas de estudio de la facultad de Ciencias Jurídicas de la UPNA, recientemente celebradas, nos dejaron el siguiente titular nada baladí: “Juristas alertan de los riesgos que corre el sistema tributario navarro”; la cátedra de Patrimonio y Arte Navarro de la UN, acaba de programar un interesante ciclo de conferencias titulado “Patrimonio y Comunicación, un marco de referencia”; acaba de cumplirse el centenario del nacimiento de Julio Caro Baroja, que afortunadamente no ha pasado inadvertido, y el Museo de Navarra le ha dedicado una exposición y un ciclo titulado “Navarra en la memoria de Julio Caro Baroja”; Osasuna -¿conservará la salud?- al que no acompañan los resultados económicos ni deportivos juega esta semana un partido crucial en la cancha del Parlamento de Navarra; y, finalmente, los expertos analizaron el pasado jueves en la UPNA la evolución histórica y las perspectivas del futuro del sector industrial navarro al hilo de la conmemoración del 50 aniversario del Plan de Promoción Industrial (PPI). Me detendré brevemente en este último asunto por parecerme de especial interés para el futuro de nuestra tierra.

Aunque con matices, los historiadores que se han acercado con criterio científico al estudio del proceso de industrialización de Navarra, y en concreto al desarrollo del Plan de Promoción Industrial, coinciden en un dato básico: éste fue un instrumento que contribuyó decisivamente al desarrollo de Navarra y a los cambios sustanciales que experimentó nuestra tierra en la segunda mitad del siglo XX. Tampoco hay duda de que los líderes de este proceso, en el que no estuvieron solos ni mucho menos, fueron Félix Huarte y Miguel Javier Urmeneta. Por lo tanto, pese a la opinión contraria de buena parte de los grupos políticos del Parlamento de Navarra, no parece desacertada la concesión por parte del Gobierno de Navarra de la medalla. Un galardón, en todo caso, extensible a responsables políticos, empresariales y sociales, y a la gran masa de trabajadores que abandonando el campo y recalando en la industria cambiaron en buena medida la faz de Navarra.

Pero aquello pasó. Y hoy, cincuenta años después, con muy buen criterio, la UPNA planteó su seminario con el siguiente título: “la industria y el desarrollo de Navarra. Una mirada hacia el futuro”. Y el futuro que se dibujó fue complejo y esperanzador. Complejo en la medida en que los datos porcentuales de actividad industrial referidos a Navarra nos sitúan a la cabeza de España junto con el País Vasco, pero cada vez más lejos de los países de referencia en Europa y en el mundo. Y esperanzador, porque los intervinientes pusieron de manifiesto el potencial de nuestra tierra y su sector industrial. En opinión de Guillermo Dorronsoro, decano de la Deusto Business School, tres llaves nos abrirán un futuro diferente: la industria, el conocimiento y las personas. Por otro lado, los representantes de diversas empresas navarras de referencia internacional nos aportaron también datos positivos, dado que nuestra tierra dispone de los elementos necesarios para competir en el futuro: universidades, centros tecnológicos, empresas y un capital humano altamente cualificado.

Bienvenida sea la celebración del quincuagésimo aniversario del PPI si sirve para dar un aldabonazo en la conciencia de todos. Navarra puede y debe afrontar su futuro con optimismo porque le sobran mimbres para ello. Hace falta que en la hora presente haya líderes políticos, sociales y empresariales que sean capaces de aglutinar a la gran mayoría en un esfuerzo colectivo que nos devuelva la confianza en un futuro compartido en el que todos saldremos ganando.

Diario de Navarra, 27/11/2014

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Viaje a Polonia. Cracovia, ciudad judía y corte real (IV)

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Plaza central del barrio judío de Kazimiers, con un grupo de estudiantes de visita

La visita de ayer se circunscribió a la Cracovia llana, la ciudad comercial, universitaria y burguesa. Hoy nos disponemos a visitar la colina de Wawel, la ciudad real que representa como ninguna la historia de Polonia, y la ciudad de Kazimiers, en origen la ciudad judía, hoy un barrio más de Cracovia tras la cubrición del canal del Vístula que lo separaba del resto de la ciudad.

Nuestra pretensión de visitar la sinagoga y el cementerio judío se truncó debido a una fiesta del calendario judío que impedía las visitas. A la vista de ello optamos por visitar el Museo de la Historia Judía, la vieja sinagoga varias veces restaurada que hoy recoje elementos de interés.

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María Luisa y Román en el interior de la sinagoga

El barrio de Kazimiers, ejemplo de convivencia religiosa entre judíos y católicos, es hoy una zona de la ciudad en trance de relanzamiento. Los edificios sin restaurar abundan, el urbanismo es deficiente, pero así vi barrios enteros en Praga y Budapest hace 20 años que ahora resultan irreconocibles. Y así debió de ser, en parte, la Cracovia del otro lado del canal antes de la rehabilitación.

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Conjunto catedralicio en la colina de Wawel

Tras la visita al barrio judío, la colina de Wawel nos esperaba en una mañana casi calurosa. He ahí concentrada la historia de Polonia. Hasta el siglo XVI como capital y, a partir de entonces, como panteón y lugar de coronación de reyes, sede metropolitana y centro espiritual, junto a Jasna Gora, de la católica Polonia. Una rápida visita a la catedral, demasiado apresurada para la valía histórico-artística de la misma, nos permite apreciar tumbas memorables de algunos reyes polacos de época medieval, capillas renacentistas de primerísimo nivel y elementos barrocos espectaculares.

2014-10-09 12.34.32La mezcla de estilos es patente es esta fotografía

Una pequeña catedral en términos físicos que desborda historia y arte por los cuatro costados. Nada del castillo, nada de los museos y, sobre todo, nada de la Dama del Armiño, obra maestra de Leonardo, en depósito temporal en el castillo hasta que sea remodelado su museo.

Un viaje es la reunión de muchos elementos, en el que las personas que lo componen no tienen los mismos gustos. En mi caso, Cracovia era la perla refulgente y de mayor interés y tengo la sensación de que se me ha escapado de las manos sin disfrutarla en plenitud. En consecuencia, estoy en deuda con la ciudad, Cracovia necesita un segundo viaje. Pero mi experiencia me dice también que el viaje debe ser un disfrute que no nos podemos permitir el lujo de desaprovechar. Y yo me propongo ser fiel a este principio.

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“El trabajo os hará libres” reza la inicua inscripción de entrada a Auschwitz I

Tras la fugaz visita iniciamos el camino a Auschwitz. Una comida en un restaurante próximo al campo nos permite cambiar de página. La aproximación nos llena de congoja el espíritu. Visité hace muchos años el campo de Buchenwal en Alemancia y todavía no he olvidado la impresión que me produjo.

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Paredón de fusilamiento de Auschwitz I a la derecha y barracón de Auschwitz III a la izquierda

Escribo estas líneas en el viaje de camino a Poznan. En el autobús, Oscar Schindler busca a Stern en el vagón que lo lleva a no se sabe donde. Yo no he nacido para contar esto. Pero sí quiero dejar testimonio de este episodio que avergüenza a la historia humana.

2014-10-09 18.01.48¡¡¡QUÉ HORROR!!!

Sólo me queda recordar a los muertos, y desear que la historia no vuelva a repetirse. En honor de todos ellos, dejo la pluma y me dispongo a ver de nuevo la película, en el fondo el triunfo de la bondad sobre el dinero, la crueldad y la muerte.

El grupo cambia impresiones con el guía tras la visita

Cae la tarde sobre Auschwitz III. Solo queda la desolación y la muerte

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Homenaje al Padre Muneta

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Muneta sigue con atención, partitura en mano, la interpretación de sus obras

El pasado 5 de noviembre, la Asociación Diego Gómez de Larraga programó en el Nuevo Casino de Pamplona un homenaje a Jesús María Muneta, galardonado recientememente con la Cruz de Carlos III el Noble por el Gobierno de Navarra.

El homenaje, menos solemne y protocolario que el recibido en el Palacio de Navarra, tuvo dos partes bien definidas. En la primera, Francesca Croccolino y Roberto Casado interpretaron cuatro obras del compositor navarro escritas para flauta y piano, dos de las cuales fueron estreno absoluto. La música biensonante de Muneta, en palabras del propio compositor, resonó limpia y hermosa en el reluciente marco del Nuevo Casino. A mi lado, Jesús Mari seguía atentamente la ejecución con las partituras en la mano, mientras que sus paisanos y amigos nos deleitábamos con una música llena de amor, trabajo y evocaciones varias. Me gustó especialmente la última, una hermosa pieza basada en los mayos de Albarracín, un buen ejemplo de la utilización de las melodías populares como fuente de inspiración.

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Francesca Croccolino y Roberto Casado, intérpretes del concierto

En la segunda parte, una mesa redonda quiso rememorar la figura del compositor desde tres perspectivas. Roberto Casado lo glosó desde el ángulo de la interpretación. Rebeca Madurga lo hizo desde la biografía y los reconocimientos. Y a mí me tocó disertar brevemente sobre el lado humano del autor, visto desde la perspectiva de un exalumno, como era mi caso.

Inicié mi comentario situando a Muneta y sus alumnos en el contexto de la Navarra de los años sesenta, pródiga en vocaciones religiosas. En el colegio de La Milagrosa de Pamplona tuve la ocasión de iniciarme en el mundo de la música de la mano del Padre Sagredo, músico sensible que tuvo como maestros a Remacha y Echeveste. A Muneta lo conocí en Cuenca, donde yo realicé el noviciado y él era el maestro de capilla. Fui uno de los solistas del coro de la comunidad, trabajé con él codo con codo en la parte musical de la liturgia y, empujado por él, comencé a estudiar solfeo y piano examinándome por libre en el Real Conservatorio de Madrid. Aquellos dos años en Cuenca me permitieron acercarme a la música culta, con momentos estelares como los conciertos de Odón Alonso al frente de la orquesta nacional y la de RTVE, y la Coral de Cámara de Pamplona bajo la dirección de Luis Morondo, todo ello en el marco de las Semanas de Música Religiosa de la ciudad.

El padre Muneta fue un educador respetuoso, tolerante, exigente, comprensivo, motivador y muy abierto, cosa poco habitual en la época. Y, por supuesto, muy trabajador. A él, como decía Picasso, la inspiración siempre le pilla trabajando. Desde entonces data mi amistad con él, que se ha mantenido a lo largo de los años hasta hoy día en que nos seguimos viendo en los veranos durante el ciclo de órgano Diego Gómez que tan brillantemente programa en la segunda quincena de agosto en Larraga.

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Vista parcial de los asistentes al concierto en el solemne marco del Nuevo Casino

Pero esta visión de Muneta, no es sólo mía. Con motivo de la concesión de la Cruz de Carlos III el Noble, recibí una carta de un antiguo alumno suyo con el que coincidí en Pamplona, que decía lo siguiente: “El Padre Muneta también dejó en mi un gran recuerdo, no sólo musical (¿te acuerdas del concurso de villancicos de Cuenca con el Padre Sanjuán de solista?), sino también como persona. Para mí en aquellos años duros de noviciado era la persona más cercana a nuestros problemas y una pequeña ventanita abierta a un mundo que nosotros todavía no habíamos hollado. Por eso me he atrevido a ponerte estas líneas: a mí me es difícil poder verle porque como te he dicho me muevo por unas coordenadas geográficas distantes, pero tú he entendido que lo ves con cierta normalidad. Quisiera que le trasmitieras mi más sincera enhorabuena, pero no individualmente de parte de Facundo que ni tan siquiera se acordará de mí, sino colectivamente de un grupo de gente que lo tuvimos como educador en Cuenca y siempre que nos reunimos en verano en nuestra tierra gallega terminamos hablando del Padre Muneta, sus partidos de frontón, su órgano y nuestras confesiones con él. Somos bastantes, algunos ya jubilados que no le olvidan. Román, en tus manos queda que le hagas llegar nuestro regalo”.

Unas palabras del homenajeado cerraron la velada. Una vez más quedó patente el agradecimiento de los suyos y el buen eco que su persona dejó en cuantos tratamos con él.

Viaje a Polonia. Cracovia, ciudad universitaria y comercial (III)

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Barbacana que defiende la entrada a la ciudad

El hotel de estancia en Cracovia se encuentra situado en las afueras de la ciudad, en un barrio mitad residencial, mitad de servicios, bien comunicado con el centro. Frente a nosotros tres modernos edificios de oficinas llevan los nombres de Newton, Galileo y Edison. Son los signos de los tiempos y la apuesta de una ciudad cultural y universitaria por abrirse a la modernidad. Así lo atestiguan el crecimiento de la urbe, hoy con 800.000 habitantes frente a los 200.000 de antes de la II Guerra Mundial, sus 200.000 universitarios y la pujanza que se percibe en su entorno.

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Puerta de San Froilán, entrada a la ciudad histórica

Cracovia resume, en buena medida, la historia de Polonia: capital del reino hasta finales del siglo XVI e importante enclave económico, religioso y cultural, su urbanismo y arquitectura es fiel reflejo de esta realidad. Rodeada de murallas, como buena parte de las ciudades medievales, estas fueron derruidas a lo largo del siglo XIX, dando paso a un cinturón verde que constituye uno de sus aciertos y sus encantos. La entrada histórica a la ciudad por el norte, ruta para las invasiones y las coronaciones reales, ya que constituye además la entrada desde Varsovia, es el único espacio conservado de la fortificación medieval. Una barbacana de ladrillo fortifica la entrada y resguarda la puerta de San Froilán que da entrada a la ciudad histórica. Una vez dentro, Cracovia despliega todo su esplendor: el ganado con el título bien merecido de Patrimonio de la Humanidad.

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Conjunto modernista que alberga el teatro de la ciudad

El plano ortogonal perfectamente conservado nos remite a modelos griegos y romanos: una polis y una acrópolis, como en Atenas y Mileto. La ciudad, llena de iglesias, conventos, palacios y casas de buen porte nos vincula con un urbanismo racional y ordenado de origen medieval y desarrollo renacentista y barroco, con ejemplos relevantes del modernismo. Y todo ello en un perímetro reducido, visitable a pie y perfectamente degustable.

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La anécdota convertida en categoría. Una multitud, móvil en mano, espera la salida del cortejo en el reloj de la universidad de Cracovia

Nuestro guía optó por un procedimiento de aproximación. Bordeamos las calles laterales, admirando su cuidado urbanismo, paseamos por algunos de sus rincones y plazas, como la que alberga al más antiguo teatro de la ciudad, reformado en una apreciable fachada modernista y nos aproximamos hasta el barrio universitario, el constituido por la Universidad Jallonica. Tras una modesta entrada, se despliega ante nosotros un hermoso edificio medieval de ladrillo rojo que nos transporta al grupo de grandes universidades europeas de finales de la Edad Media.

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Nuestro grupo también participó de la experiencia relojera y universitaria

La espléndida reconstrucción del Collegium Maius resulta sugerente y llena de encanto. Lástima no poder visitar las estancias universitarias de la biblitoeca y el paraninfo, que solo los atisbamos a través de libros y vídeos de la tienda-librería. Como a veces la anécdota supera a la categoría, volvemos a las 11 de la mañana para disfrutar del reloj animado universitario que, tras entonar el Gaudeamus igitur, hace desfilar a una serie de personajes históricos relacionados con la Universidad de Cracovia.

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Hoy como ayer, la Plaza del Mercado sigue siendo el corazón de la ciudad

Las calles, rincones y edificios rezuman historia pasada y presente. Una de las placas nos recuerda la estancia de Karol Woytila como estudiante de filología polaca en la Facultad de Filología antes de su entrada en el seminario. Tras el pausado recorrido, al final, la Plaza del Mercado se abre en todo su esplendor.

Hay ciudades que justifican una plaza, y hay plazas que definen a una ciudad. Ambos asertos son válidos para esta. Enorme de dimensiones -200 por 200-, resume como pocos espacios la historia de la población: desde la primera arquitectura románica de la iglesia de San Adalberto, anterior a la actual urbanización, hasta las modernos comercios -Zara entre otros-, que conviven con los animados cafés de los soportales.

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Torre gótica del antiguo ayuntamiento de Cracovia

Y en medio, la torre gótica del ayuntamiento, la monumental y emblemática iglesia de Santa María, símbolo de la ciudad por antonomasia, la lonja de los paños, un mercado cubierto situado en medio de la plaza que le quita inmensidad pero la dota de equilibrio y medida humana, y el conjunto de edificios que rodean la misma, casonas y palacios de los siglos XVII, XVIII y XIX. Y todo ello, bullendo de vida, animación y color.

2014-10-08 11.16.30La imponente iglesia de Santa María domina el conjunto

Tanto el exterior como el interior de Santa María son el símbolo de la riqueza de la ciudad. La espectacular construcción de ladrillo rojo, moteado de fenefas de piedra blanca, con dos torres airosas a los pies y un pórtico barroco del siglo XVIII a la entrada, dan paso a un interior deslumbrante en el que se acumula la riqueza y los estilos se suceden: magníficos el retablo del gótico final, los elementos renacentistas y algunos altares, pero la iglesia destaca más por el conjunto que por los detalles. Es un ejemplo paradigmático de buen gótico centroeuropeo de ladrillo, que impone aciertos y limitaciones.

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Iglesia de los jesuitas, uno de los grandes conjuntos  barrocos de la ciudad

El paseo hacia el coqueto restaurante por las calles del casco histórico nos permite apreciar el estilo de la Cracovia de hoy: clero abundante todavía con ropa talar, vida estudiantil y jóvenes con sus mochilas, numerosos visitantes, y gran número de iglesias y conventos de las órdenes que progresivamente se instalan en la ciudad: franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas, entre otros. Las iglesias deberán quedar para otra ocasión.

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El pan sólido sirvió de recipiente a una sopa contundente

De la comida destaco el primer plato, la sopa servida en un pan sólido que sirve de recipiente.

La tarde cambió por completo la decoración. De las maravillas artísticas a las naturales. También Patrimonio de la Humanidad, como el casco histórico de Cracovia, su explotación y estructura es impresionante. 700 años de continuidad permitieron al Estado polaco financiar un tercio de sus gastos y explican, en parte, la riqueza de la propia ciudad. Buena prueba de ello es que Cracovia fue aceptada, contra toda lógica, en la Liga Hanseática, el conjunto de ciudades costeras del Báltico, pese a estar separada del mar, aunque unida por el Vístula, más de 800 kilómetros.La razón está en la sal, que permitía un activo comercio de ida y vuelta a través del río.

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Entrada a la mina de sal

Hoy las minas, tras la depreciación de la sal, han cerrado como actividad industrial, pero una industria más poderosa ha venido a sustituir a la primera: una explotación turística que lleva cada año a la instalación más de un millón de visitantes, siempre en ascenso.Y eso que la mina solo se visita en los tres primeros niveles de los nueve existentes y en una proporción del 1% del total de galerías disponibles. Uno no sabe qué admirar más, si las galerías, las entibaciones o los espacios artísticos habilitados al efecto. La holgura de los pasillos, la amplitud de los espacios y la estrucutra de las vigas hacen la visita más interesante que inquietante.

Reconozco que me apasionan menos las maravillas naturales que las artísticas, pero esta es una visita no solo interesante, sino imprescindible para el visitante de Malopolska (la pequeña Polonia) región en la que nos encontramos.

2014-10-08 09.31.50Las viejas murallas han dejado paso a un boulevar ajardinado que rodea la ciudad histórica

Pese a los buenos deseos para la tarde-noche, el cansancio se acumula. La cena en el restaurante Di Pietro resulta mejor en el continente que en el contenido y, además, está en plena Plaza del Mercado. Una plaza distinta a la de la mañana, con sus luces, sus terrazas y su ambiente casi veraniego, sorprendente para la segunda semana de octubre. Así que, tras la cena, cogemos el autobús y al hotel. Son las nueve y media de la noche y me puede el cansancio y el sueño. El día ha sido intenso y bien aprovechado. Pero Cracovia sigue.

España y Polonia, dos estados de ánimo

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España y Polonia, dos integrantes de la UE con similitudes y diferencias

Decía Jean Jacques Rousseau que no es lo mismo viajar para ver países que para ver pueblos. Ese componente humano, consustancial a todo viaje, no es cuestión fácil cuando no se conoce el idioma. Pero una atenta mirada a nuestro alrededor nos permite intuir por donde van los tiros, además de admirar monumentos y paisajes naturales. Eso es lo que un grupo de amigos hemos intentado hacer en nuestra última salida vacacional, que tuvo como destino Polonia, lo que me suscita algunas reflexiones que quiero compartir con ustedes.

Salimos de nuestro país es un clima social y político casi irrespirable: se sucedían los casos de corrupción, las tensiones separatistas se agudizaban, las cifras del paro sufrían solo ligeros descensos y la predicada bonanza apenas era perceptible para la ciudadanía. En consecuencia, el estado de ánimo de esta misma ciudadanía era pesimista y tendente a la frustración colectiva, con el auge consiguiente de movimientos populistas que solo necesitaban permanecer sentados para ver pasar el cadaver de sus adversarios políticos. La llegada a Versovia nos permitió apreciar un estado de ánimo sustancialmente distinto. Bien es cierto que se concitaron una serie de circunstancias para que el viaje resultara magnífico: la cordialidad del grupo, la buena suerte con los guías, el buen tiempo, la atinada programación y la buena selección de los lugares visitados, entre ellos 6 enclaves declarados Patrimonio de la Humanidad: los cascos antiguos de las ciudades de Varsovia, Cracovia, Poznan, Torum y Gdansk, el castillo de Malbork, las minas de sal de Wieliczka, y el campo de concentración de Auschwitz. Con el añadido, además, de recorrer de norte a sur y de este a oeste una tierra que sorprende por ser básicamente una planicie sin fin. En definitiva, quedé sorprendido por el paisaje natural y artístico, pero más aún por el paisanaje.

Para buena parte del grupo, Polonia evocaba básicamente tres cosas. En primer lugar, una cierta simpatía como país doliente. La ausencia de fronteras naturales y la ubicación en una encrucijada en la que Prusia, Austria-Hungría y Rusia intentaron imponer su dominio, ha hecho que la historia polaca desde el siglo X sea la de un país en busca de un territorio estable. Polonia nos evocaba, además, un segundo rasgo coincidente con España: una tierra en la que la religión católica trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en un poder que ha dominado la política, la sociedad y la cultura, impregnando su forma de ser y de sentir. Como tercer elemento, Polonia es el ejemplo máximo del holocausto judío en la II Guerra Mundial, un holocausto que encontró en Auschwitz la cumbre del horror nazi.

Si comparamos los datos básicos de los dos países referidos a 2012, estos presentan similitudes y diferencias: 505.000 kms cuadrados frente a 323.000; 47,3 millones de habitantes frente a 38,5; un PIB de 22.240 euros frente a 9.900; un crecimiento de -1,4% frente al 2,1; una tasa de paro de 27,1% frente al 13,4%. A esto debemos añadir dos datos más: Polonia ha tenido un crecimiento constante y significativo a lo largo de la última década y es uno de los pocos países europeos que ha conseguido esquivar la recesión entre 2009 y 2012, ayudado por su no vinculación al euro.

Con estos datos, la macroeconomía nos daba un resultado cantado: pese a algunas magnitudes negativas, el paro la más significativa, la situación de España era claramente favorable. Ahora bien, si nos hiciéramos la pregunta de quiénes viven mejor, si los españoles o los polacos, en mi opinión la respuesta generaría mayores dudas. Es verdad que el salario medio es mayor en España, pero los precios en Polonia son sustancialmente más bajos, con lo que la cuestión se equilibra grandemente. Pero hay otros factores intangibles que me parecieron especialmente relevantes. Entre otros, los polacos son un pueblo que mira optimista el futuro y cree en su propio país. No nos sorprende -dirán algunos- viviendo de donde vienen. Pero la pregunta es obvia: ¿y de dónde venimos nosotros? ¿Acaso hemos olvidado que hemos protagonizado como pueblo una etapa memorable -la transición- que aparece en todos los libros de historia? ¿Tiraremos por la borda lo conseguido? Los polacos me parecieron los españoles de los noventa: básicamente optimistas y confiados en su pueblo y en su país. Y este optimismo y esta confianza mueve montañas. Justamente las dos características que a nosotros nos faltan. Recuperarlas, además de esencial, es más cuestión de voluntad que de dinero.

Diario de Navarra, 13/11/2014

 

Viaje a Polonia. Varsovia, una ciudad por descubrir (II)

 

2014-10-07 09.10.21Palacio de la Cultura y de la Ciencia

Hay tópicos que a veces, de tanto repetirlos, se convierten casi en verdad. ¿Varsovia?, es una ciudad que carece de interés, toda está reconstruido. Lo segundo es verdad, pero difícilmente se puede sostener lo primero.

Esta frase dominaba mi impresión de la ciudad al llegar ayer y comenzar la visita de hoy. Tampoco la tenía despejada del todo tras la lectura de la guía de Polonia. Hoy, después de visitarla  fugazmente a lo largo de la mañana, mi impresión no es la misma. A ello ha contribuido, y no poco, la hermosa mañana que hemos disfrutado y la guía, una joven y eficaz profesional que en un perfecto castellano, nos ha paseado por el pasado y el presente de la ciudad.

 

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Monumento a Chopin, el músico polaco por excelencia

Bien desayunados, iniciamos nuestra visita panorámica de Varsovia. Evidentemente, una mañana es muy poco y apenas podremos disfrutar de lo más importante. Así nos lo ratifican un matrimonio de jubilados de Baleares, que tienen intención de dedicar tres días a visitar la ciudad y sus alrededores.

Comenzamos la visita por el recorrido de la ciudad nueva, nacida a partir del siglo XV y reconstruida tras la II Guerra Mundial, tras la destrucción del 50% de los edificios. Estamos en el barrio moderno y de oficinas, poblado por numerosos rascacielos, clónicos con los de cualquier ciudad cosmopolita. Entre ellos se resiste a perder su supremacía el Palacio de la Cultura y de la Ciencia, la gran mole símbolo de la época comunista. En esta zona, el proceso de modernización es evidente, sin apenas diferencias con otras importantes ciudades europeas. Pero la ciudad nuevo reune otros encantos que es preciso descubrir. No es el menor la masa arbórea y los parques y jardines que la pueblan. El comienzo del otoño, con los hojas a punto de cambiar de color y caer, le añade un encanto adicional al paisaje. El proceso de reconstrucción de barrios enteros, algunos levantados ex novo y otros rehechos según moldes y modelos antiguos, no carece de interés: iglesias, palacios, urbanismo global -como la ruta real- y edfiicios oficiales salen a nuestro encuentro con sorpresas por doquier: los monumentos a Chopin, Copérnico, Mickiewicz, las embajadas, los palacios, la universidad, entre otros, le prestan un empaque de ciudad importante, aunque ninguno figure en la historia de la arquitectura o de la escultura.

2014-10-07 10.45.48Monumento a los héroes del gueto. Al fondo, el nuevo museo de los judíos polacos

Visitar el gueto judío es entrar en otra dimensión del hombre. Las creencias, la solidaridad, lo peor y lo mejor de la raza humana se unen para explicar lo inexplicable: que unos pueblos vecinos, en este caso los nazis, sean capaces de las mayores atrocidades en nombre de la razón y una pretendida superioridad. La historia del gueto es la crónica del horror, el sufrimiento y la solidaridad, y algunos elementos recuerdan hoy en día la masacre: el monumento Umschlagplatz, antiguo apeadero del tren que llevó a Treblinka, el campo de exterminio, a unos 300.000 judíos. Entre el monumento a los héroes del gueto y el anterior discurre el Sendero del Martirio Judío y la Resistencia, señalizado con 16 bloques de granito con inscripciones en polaco, yidish -la lengua de los judíos polacos- y hebreo. Al lado, se acaba de levantar un museo, hermoso en su estructura formal externa, dedicado a la historia de los judíos polacos.

2014-10-07 10.59.29María Luisa dialoga con un polaco ilustre

La última parte de la mañana la hemos dedicado a la ciudad vieja, literalmente levantada de la nada, tras su destrucción en más del 95%, tras la insurrección de 1943. Desde la plaza de entrada a la ciudad, auténtico corazón de la ciudad, con vistas al Vístula, los puentes y el nuevo estadio nacional, moderno y polifacético centro deportivo con sus mástiles desplegados, el castillo real y la columnata de Segismundo, abren una sucesión de edificios de interés que han merecido el título de Patrimonio de la Humanidad: la catedral, la iglesia jesuítica, la iglesia de San Martín y la plaza del mercado son ejemplos de fieles y acertadas reconstrucciones todavía inconclusas. La comida en un restaurante de la propia plaza ha cerrrado una mañana inolvidable.

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La plaza mayor de Varsovia, reconstruida y reluciente. Una parte del grupo sale del restaurante

La tarde ha sido viajera. De varsovia a Cracovia, los 370 kilómetros de una carretera recta y llana como la palma de la mano, a ratos autovía y en otros buena carretera nacional, nos permiten descubrir la Polonia rural: agricultura de buen nivel pero en recesión y los trazos de un país que ha progresado a pasos agigantados. Caida la tarde, hemos llegado a Carcovia, en las ricas y turísticas tierras del sur. Aquí la piedra y la historia política y espiritual se hacen presentes por doquier. En los dos próximos días lo comprobaremos.

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Arquitectura para la educación

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Vista general de la escuela infantil del barrio de La MIlagrosa

Uno de los índices más eficaces para medir el grado de desarrollo de un país lo constituye el nivel de su educación. A su vez, la calidad del sistema educativo depende de muchos factores: preparación del profesorado, número de alumnos por aula, nivel de inversión, implicación de la sociedad, sin olvidar la calidad de las instalaciones escolares.

A lo largo de la historia de la educación en Navarra hemos conocido épocas de cierta efervescencia constructiva y otras de menor preocupación e interés. Recordemos que, como consecuencia de nuestro régimen privativo, el sistema escolar navarro, dependiente en buena medida de la Diputación Foral y de los Ayuntamientos, gozaba de una aceptable salud en comparación con los parámetros del conjunto de España. No obstante, los que tienen más de sesenta años recordarán todavía las fotos escolares en las que no eran infrecuentes clases de niños y niñas de entre 40 y 50 alumnos, con unos desvencijados pupitres de madera, una pizarra, un mapa, las fotos de rigor, la estufa en medio de la estancia y una bombilla de no demasiados vatios. Y eso que la Segunda República puso el acento en la escuela, levantó cientos de dignos edificios en pocos años y honró la labor de maestros y pedagogos dotándolos del reconocimiento social del que carecían. La posguerra supuso un serio retroceso y solo en los años sesenta comenzó un plan de construcciones escolares que dotó al conjunto del país de un modelo arquetípico que se extendió por todo el territorio, sin tener presente las condiciones geográficas o climáticas del municipio en las que se levantaba. La explosión demográfica de los setenta, unida a la generalización de la enseñanza hasta los 14 años con la Ley Villar Palasí, provocó otro momento de eclosión, que se extendió posteriormente a los edificios de secundaria y llegó finalmente a la educación superior.

La descripción aquí efectuada, válida para el conjunto de España, lo es también con algunos matices para Navarra. Con algunas novedades relevantes que explican el buen nivel alcanzado por nuestra arquitectura escolar: un plus de financiación, dados los presupuestos conjuntos invertidos por el MEC y la Diputación Foral-Gobierno de Navarra, mayor ambición en los programas desarrollados, con presencia de amplios espacios para la educación artística y musical, y la actividad física y el deporte, y mayor sensibilidad de las administraciones, tanto la foral como la municipal, que hicieron de la educación uno de las prioridades políticas de su gestión.

Berriozar

Vista aérea de la escuela infantil de Berriozar

Si hay algún sector en el que la innovación, las acertadas intervenciones y la interacción profesionales-docentes-administración ha quedado patente es en la arquitectura para la educación infantil. El Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro (COAVN), en una feliz iniciativa, ha programado un conjunto de actividades para reflexionar sobre esta cuestión. Entre estas actividades destacan la magnífica exposición, comisariada por Javier Torrens, “The best school in the world. Arquitectura para la educación en Finlandia” que podemos disfrutar hasta el 11 de enero de 2015 en el Museo Oteiza de Alzuza; una serie de mesas redondas en torno a la educación infantil, musical y escolar; talleres didácticos y visitas guiadas.

Las mesa redonda sobre la arquitectura para la educación infantil, celebrada el pasado jueves 21 de octubre, no tuvo desperdicio. Conocimos dos de los mejores proyectos ejecutados en los últimos años, las escuelas infantiles de Berriozar y La Milagrosa de Pamplona, reconocidos con importantes premios, de la mano de los arquitectos Javier Larraz y Oscar Pérez Silanes. Clara Eslava, arquitecta y educadora, reflexionó con agudeza e intuición sobre ambos ámbitos desde una perspectiva internacional. Alfredo Hoyuelos, profesor de la UPNA y coordinador de los talleres de expresión de las escuelas infantiles municipales de Pamplona, abordó sin complejos ni pelos en la lengua los aspectos positivos y negativos de los edificios levantados. Finalmente, un animado debate permitió conocer puntos de vista de profesionales de la arquitectura, docentes, padres y madres, y estudiosos del tema. Se echó en falta la presencia de la administración foral, que recibió severas críticas por su falta de sensibilidad en los últimos lustros. Aún está a tiempo de hacerse presente y sacar pecho con algunos de los edificios proyectados y levantados en los otros niveles educativos. En todo caso, si algo quedó claro en la sesión es que el diálogo fructífero entre profesionales del ramo, docentes y administración siempre es positivo. Les animo a asistir al resto de la sesiones. No solo prometen, sino que hacerlo en el Museo Oteiza, un edificio que crece en valor artístico y significación con los años, es un doble aliciente.

Diario de Navarra, 30/10/2014