Viaje de estudios a Grecia. Olimpia, donde los ganadores son casi divinos. 15 de enero (VII)

2 marzo 2015

2015-01-15 09.05.50

Bien abrigados, nos disponemos a iniciar la visita

El hotel Arty Grand se asoma a la ladera en la que está asentada Olimpia y su sitio arqueológico. Es una edificaciòn funcional, levantada entre olivos y naranjos y razonablmente integrada en el paisaje.

2015-01-15 09.24.25La Palestra, uno de los espacios más emblemáticos de Olimpia

Tras el desayuno, salgo a la terraza y oteo el horizonte. El día es limpio y frío, pero apunta buenas maneras. En todo caso, como la mañana es intensa, antes de las 9 estamos ya en la entrada del sitio arqueológico. El enclave es encantador, una llanura rodeada de colinas y el río sistuado a un lado. No es el Alfeo, sino el Cládeo,  modesto en agua, pero rico en leyendas y evocaciones antiguas. Cuando nosotros llegamos, ya hay un grupo de estudiantes orientales de bachillerato que sale de la instalación. ¿Serán así de avanzados en todo?

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Muro del taller de Fidias, con las mismas dimensiones que la cella del templo de Zeus

Desde la puerta de entrada se aprecia un gran espacio situado dos metros por debajo de la cota que nosotros pisamos, lleno de bloques de piedra y árboles de variado porte y especie. Justo a la entrada, una excavación en ejercicio está sacando a la luz un lateral del gran patio utilizado para los entrenamientos de los atletas.

2015-01-15 09.53.59Vista parcial del templo de Zeus, con los tambores de las columnas todavía en el suelo

Olimpia es un yacimiento vivo. Afortunadamente las excavaciones no se iniciaron de forma sistemática hasta finales del siglo XIX, lo que evitó el expolio sufrido por otros centros. Grecia ya era una nación independiente, era consciente de la importancia de los yacimientos para su propia autoafirmación como pueblo, y la arqueología estaba entrando en una etapa en la que comienza a valorarse el mantenimiento in situ de los objetos hallados.

La tarea desarrollada es ingente, pero queda por desentrañar todavía mucho. Allí están los tambores, capiteles y entablamentos de los edificios. Algunos, levantados como la doble columnata de la palestra en órdenes dórico y jónico, otros, acostados a la espera de mejor ocasión, y otros definitivamente arrumbados, heridos por la mano del hombre y de la naturaleza.

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Triglifos y metopas del entablamento descansan a los pies del templo

He sentido especial emoción en determinados lugares: la palestra, el taller de Fidias, el templo de Zeus, dórico y monumental, digno precedente del Partenón, el templo de Hera, un vetusto templo dórico del siglo VI a.C. que guardó durante siglos el tesoro del Hermes de Praxíteles, el altar de la llama olímpica, la fuente de las ninfas, y el estadio, además del Filipeion.

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Ángel y sus escoltas inspeccionan el estadio antes de iniciar la competición

En Olimpia, todo es mesura y desmesura a la vez, racionalidad y sentimiento, emoción y valores. Pueblos que desde el siglo XIII a.C. al VI d.C. se reunen para pelear en buena lid, competir y, si es posible, ganar. Y para ello vienen de toda la Hélade, sorteando peligros y caminos difíciles, a través de la montaña o el mar. Olimpia es la meta sagrada y profana, y el honor, el premio por la victoria. Hoy, que el deporte mueve montañas y millones, sería bueno recordar que “nike” es mucho más que una marca de ropa deportiva, es la palabra que en Grecia significa “victoria” limpia y valores imperecederos.

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El templo dórico de Hera albergó el Hermes de Praxíteles

El paseo por el estadio nos permite cerrar el primer capítulo y acercarnos al Museo, ubicado en el proio sitio. Su arquitectura limpia y sencilla encierra una colección de piezas sorprendentes.

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Vista general del Tholos de Olimpia o Filipeion

La riqueza de la excavación queda de manifiesto en las diferentes salas: las figuras geométricas, modernísimas en su vetusta antigüedad; el estilo severo de la escultura de terracota pintada de varios colores; los primeros frontones de estilo arcaico o terracota pintada también; la escultura mutilada de la gran Victoria del siglo V; los ecos del Zeus Olímpico de Fidias; y, cómo no, los impresionantes frontones del templo de Zeus. Inmensas moles de mármol de Paros, trabajados con esmero, pulcritud y sobria elegancia. Pocas cosas tan perfectas como esa cabeza de Apolo que inclinada hacia los lapitas se decanta de su lado en la lucha contra los centauros. Todo es en el rostro de una equilibrada belleza. Y junto a ella, el pavor de las mujeres, la furia de los centauros y la adecuada presencia del resto de las figuras.

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El grupo admira el frontón del templo de Zeus en el Museo

Pero el museo todavía guarda su joya más preciada. Ese Hermes con Dionisos niño, en el que el genio de Praxíteles brilla en todo su esplendor. ¡Qué sutileza de trazos, qué perfección formal, que finura en la expresión, qué refinamiento en el trabajo del cuerpo, tan distinto en el árbol, la ropa y la parte posterior! Dichoso el templo de Hera que guardó semejante tesoro.

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Toda la serenidad y la belleza clásica se dan cita en esta memorable cabeza de Apolo

nNo sé si la euforia de la visita o la necesidad de agradecer tanta belleza, hace que la tienda próxima al museo resulte invadida por el grupo y el responsable apenas pueda dar abasto a las peticiones múltiples que recibe. Todos tenemos recuerdo. María Luisa, anillo y medallón, reproducción de dos piezas antiguas. Javier e Íñigo, sendas camisetas relativas a Maratón. Y yo, el libro de los monumentos antiguos con el que poder mostrar el año que viene a los alumnos el supuesto estado de los edificios originales.

Tras una modesta y frugal colación en un restaurante próximo, iniciamos de buena hora el camino hacia Delfos.

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Hermes y Dionisos, pieza maestra de Praxíteles

2015-01-15 12.27.14Curiosa perpectiva, por lo inusual, de la pieza de Praxíteles

El paisaje sigue siendo hermoso. Dejamos Ilia para adentrarnos en Acaya. Patras nos ofrece el espectáculo del puente que salva el Peloponeso de la Grecia continental, obtra magna, hermosa y de gran elegancia. Estamos en el Golfo de Lepanto, del que tanto oimos hablar en nuestra niñez y juventud.

Por la otra orilla, a través de una carretera serpenteante, nos acercamos a Delfos. Es de noche. Entretenemos la espera con sendas lecturas referidas a Delfos y, finalmente, por una cuesta empinada, llegamos a nuestero destino.

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Imagen desde el autobús del moderno puente que separa el Peloponeso de la Grecia continental

2015-01-15 17.01.42Poético rincón del Golgo de Lepanto, donde tuvo lugar la memorable batalla contra los turcos en 1571

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Atardece sobre el mar en el viaje hacia Delfos


Viaje de estudios a Grecia. Edipo Rey en Epidauro. 14 de enero (VI)

26 febrero 2015

2015-01-14 08.30.25

Frente a Eleusis y El Pireo, los desguaces han sustituido a la otrora potente industria naval

El despertador es implacable. Son las 6,30 de la mañana, suena el teléfono de la habitación y repica el móvil casi al unísono. Es hora de levantarse, que el día se promete intenso.

Tras el desayuno, a las 8 en punto iniciamos el camino del sur por la autovía que, recorriendo Ätica, nos acerca al canal de Corinto. El paisaje es tan hermoso como el día: azul brillante en el cielo, con los destellos irisados sobre las aguas del Egeo. Poco a poco la gran ciudad se transforma en suburbio urbano y urbanizaciones periurbanas. Y el paisaje comienza a poblarse de olivos y naranjos que crecen por doquier.

2015-01-14 09.19.22Vista del Canal de Corinto. Imponente, pero apenas un rasguño  en el istmo

Nuestra primera parada es el Canal de Corinto. Una obra ingente, aunque vista desde arriba sea apenas una hendidura en el istmo. El canal luce, pero no apreciamos barco alguno en su trecho. Sus limitadas capacidades y su coste hacen que la obra sea más objeto del pasado que realidad presente y futura. Pero ahí queda un intento que se fraguó en el primer milenio antes de Cristo como tentativa y que no llegó a feliz término hasta finales del siglo XIX.

Aunque mi participación ayer fue mínima en el desarrollo del viaje, hoy aprovecho los traslados para complementar las informaciones de Angélica con lecturas varias. En primer lugar, un capítulo del libro de Reverte sobre la evolución del teatro y sus principales actores. Vamos hacia Epidauro y conviene ponernos en situación.

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Angélica explica los contenidos de museo de Epidauro

La mañana acompaña. Iniciamos la visita en el museo del sitio arqueológico, una instalación que está pidiendo a gritos una modernización y actualización de sus fondos. Pero hay cosas de interés: Restos del templo, inscripciones, instrumental médico, y magníficos capiteles corintios, uno de ellos canónico por la calidad y perfección de s conservación. Y de allí al teatro. Impresionante. Tras las explicaciones de Angélica procedemos a una demostración práctica de su acústica. Los componentes del grupo se dispersan por las gradas -13.000 espectadores en total- y yo aprovecho para recitar las estrofas del Coro de los Ancianos de Tebas de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. El momento es único e irrepetible para mí.

2015-01-14 11.25.07Este capitel corintio de Epidauro alcanza casi la perfección por su calidad y buena conservación

“Nacido de Zeus Oráculo de dulce palabra,

¿qué es lo que desde Pitón, la rica en oro,

a la esplendente Tebas a traer viniste?

Tenso estoy con corazón amedrentado,

de temor vibrando,

Peán delio salvador,

de tí temeroso qué deber, ya muero,

ya en tiempos pasados otra vez,

a mí me impones.

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Vista general del teatro de Epidauro

Díme, hijo de la áurea Esperanza,

inmortal Augurio.

Tras lo primero a tí invocarte, hija de Zeus,

inmortal Atena,

y a la `protectora de mi tierra y hermana tuya,

Ártemis, Que circular trono en la plaza

famoso ocupas,

y a Febo flechador,

los tres, protectores, a mí apareceos,

y si ya un día en defensa de anteriores calamidades,

que para la ciudad surgieron,

apagasteis lejos la llama de un pesar,

llegaos también ahora” (…)

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El grupo sigue con atención las explicaciones de Angélica

Al final me llega el eco de unos aplausos desperdigados. Pero no son ellos los que me emocionan, sino un vívido sentimiento interior de haber experimentado un momento que probablemente no se repetirá.

2015-01-14 12.00.09Nuestro grupo polifónico permite apreciar el empaste de las voces y la calidad de la acústica

Subo a las últimas filas para fotografíar y degustar también la sonoridad magnífica del conjunto. Pero, pese a la inicial prohibición, el guardia no aparece y un pequeño grupo entona una melodía polifónica a capella que suena a música celestial. No hay apenas nadie en el recinto. El silencio y la naturaleza nos acompañan y la visita deja un recuerdo memorable y entrañable.

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¿Quién retrata a fotógrafo?´Ángel en plena faena

De nuevo al autobús para recorrer una tierra de héroes, la Argólida, y visitar Micenas, la patria de Agamenón, Menelao y Atreo. Aprovechamos el camino para leer un hermoso capítulo de Reverte dedicado al mundo micénico, que debo interrrumpir porque las ruinas de la ciudad se divisan en el horizonte.

2015-01-14 13.09.03Vista general de la ciudadela de Micenas

Otra visita de impacto: la muralla ciclópea, la Puerta de los Leones, las tumbas llamadas de Agamenón y el palacio propiamente dicho se ofrecen a nuestros ojos atónitos. Uno no puede menos que admirarse del olfato de Schlieman que fue capaz de dar con Troya y con el llamado Tesoro de Agamenón. Tenía de todo un poco: intuición, osadía, dinero y buenos contactos. ¡Y una verdadera fascinación por la civilización griega! ¿Y qué decir del enclave? Extraordinario. Entre la tierra y el cielo, con un horizonte despejado y el mar a lo lejos.

2015-01-14 13.18.34

La Puerta de Los Leones y su estructura ciclópea

El complemento perfecto es el llamado Tesoro de Atreo, sin duda una tumba real. Impresionan los bloques ciclópeos, los dinteles y la bóveda por aproximación de hiladas tan original como imponente. Realizo una pequeña explicación para compararlo con los dólmenes de corredor del sur de la Península y de Artajona, y el hipogeo de Longar, diversos estadios de una misma cultura.

2015-01-14 14.26.29El Tesoro de Atreo, imponente túmulo sepulcral

La comida en un pretencioso restaurante local nos depara un plato de musaka y excelente cordero.

De nuevo al autobús, que el trayecto es largo. Tras la Argólida, la montañosa Arcadia para llegar finalmente a Olimpia. Leemos un capítulo del libro de Lacarriere dedicado a glosar la Arcadia, supuestamente bucólica, pastoril y feliz, y en la práctica patria de los duros espartanos y de los lacónicos laconios.

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel en Olimpia, el Arty Grand, una construcción moderna y funcional. Ha sido un gran día en todos los órdenes. ¡Y mañana no parece que le vaya a ir a la zaga!

 


Viaje de estudios a Grecia. Edipo Rey en Epidauro. 15 de enero (VI)

25 febrero 2015

El despertador es implacable. Son las 6,30 de la mañana, suena el teléfono de la habitación y repica el móvil casi al unísono. Es hora de levantarse, que el día se promete intenso.

Tras el desayuno, a las 8 en punto iniciamos el camino del sur por la autovía que, recorriendo Ätica, nos acerca al canal de Corinto. El paisaje es tan hermoso como el día: azul brillante en el cielo, con los destellos irisados sobre las aguas del Egeo. Poco a poco la gran ciudad se transforma en suburbio urbano y urbanizaciones periurbanas. Y el paisaje comienza a poblarse de olivos y naranjos que crecen por doquier.

Nuestra primera parada es el Canal de Corinto. Una obra ingente, aunque vista desde arriba sea apenas una hendidura en el istmo. El canal luce, pero no apreciamos barco alguno en su trecho. Sus limitadas capacidades y su coste hacen que la obra sea más objeto del pasado que realidad presente y futura. Pero ahí queda un intento que se fraguó en el primer milenio antes de Cristo como tentativa y que no llegó a feliz término hasta finales del siglo XIX.

Aunque mi participación ayer fue mínima en el desarrollo del viaje, hoy aprovecho los traslados para complementar las informaciones de Angélica con lecturas varias. En primer lugar, un capítulo del libro de Reverte sobre la evolución del teatro y sus principales actores. Vamos hacia Epidauro y conviene ponernos en situación.

La mañana acompaña. Iniciamos la visita en el museo del sitio arqueológico, una instalación que está pidiendo a gritos una modernización y actualización de sus fondos. Pero hay cosas de interés: Restos del templo, inscripciones, instrumental médico, y magníficos capiteles corintios, uno de ellos canónico por la calidad y perfección de s conservación. Y de allí al teatro. Impresionante. Tras las explicaciones de Angélica procedemos a una demostración práctica de su acústica. Los componentes del grupo se dispersan por las gradas -13.000 espectadores en total- y yo aprovecho para recitar las estrofas del Coro de los Ancianos de Tebas de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. El momento es único e irrepetible para mí.

“Nacido de Zeus Oráculo de dulce palabra,

¿qué es lo que desde Pitón, la rica en oro,

a la esplendente Tebas a traer viniste?

Tenso estoy con corazón amedrentado,

de temor vibrando,

Peán delio salvador,

de tí temeroso qué deber, ya muero,

ya en tiempos pasados otra vez,

a mí me impones.

Díme, hijo de la áurea Esperanza,

inmortal Augurio.

Tras lo primero a tí invocarte, hija de Zeus,

inmortal Atena,

y a la `protectora de mi tierra y hermana tuya,

Ártemis, Que circular trono en la plaza

famoso ocupas,

y a Febo flechador,

los tres, protectores, a mí apareceos,

y si ya un día en defensa de anteriores calamidades,

que para la ciudad surgieron,

apagasteis lejos la llama de un pesar,

llegaos también ahora” (…)

Al final me llega el eco de unos aplausos desperdigados. Pero no son ellos los que me emocionan, sino un vívido sentimiento interior de haber experimentado un momento que probablemente no se repetirá.

Subo a las últimas filas para fotografíar y degustar también la sonoridad magnífica del conjunto. Pero, pese a la inicial prohibición, el guardia no aparece y un pequeño grupo entona una melodía polifónica a capella que suena a música celestial. No hay apenas nadie en el recinto. El silencio y la naturaleza nos acompañan y la visita deja un recuerdo memorable y entrañable.

De nuevo al autobús para recorrer una tierra de héroes, la Argólida, y visitar Micenas, la patria de Agamenón, Menelao y Atreo. Aprovechamos el camino para leer un hermoso capítulo de Reverte dedicado al mundo micénico, que debo interrrumpir porque las ruinas de la ciudad se divisan en el horizonte.

Otra visita de impacto: la muralla ciclópea, la Puerta de los Leones, las tumbas llamadas de Agamenón y el palacio propiamente dicho se ofrecen a nuestros ojos atónitos. Uno no puede menos que admirarse del olfato de Schlieman que fue capaz de dar con Troya y con el llamado Tesoro de Agamenón. Tenía de todo un poco: intuición, osadía, dinero y buenos contactos. ¡Y una verdadera fascinación por la civilización griega! ¿Y qué decir del enclave? Extraordinario. Entre la tierra y el cielo, con un horizonte despejado y el mar a lo lejos.

El complemento perfecto es el llamado Tesoro de Atreo, sin duda una tumba real. Impresionan los bloques ciclópeos, los dinteles y la bóveda por aproximación de hiladas tan original como imponente. Realizo una pequeña explicación para compararlo con los dólmenes de corredor del sur de la Península y de Artajona, y el hipogeo de Longar, diversos estadios de una misma cultura.

La comida en un pretencioso restaurante local nos depara un plato de musaka y excelente cordero.

De nuevo al autobús, que el trayecto es largo. Tras la Argólida, la montañosa Arcadia para llegar finalmente a Olimpia. Leemos un capítulo del libro de Lacarriere dedicado a glosar la Arcadia, supuestamente bucólica, pastoril y feliz, y en la práctica patria de los duros espartanos y de los lacónicos laconios.

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel en Olimpia, el Arty Grand, una construcción moderna y funcional. Ha sido un gran día en todos los órdenes. ¡Y mañana no parece que le vaya a ir a la zaga!


Viaje de estudios a Grecia. en la casa de Atenea. 13 de enero (IV)

19 febrero 2015

 

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Estadio Panatinaiko, sede de los juegos olímpicos de 1896

Pese al cansancio,  no he dormido bien. Pero nada más sonar el despertador a las 7,30, he saltado de la cama como un resorte porque tenía una primera visita que hacer. Tras el buen sabor de boca de anoche, he subido de nuevo hasta el piso 11 y desde el “jardín del olivo” he vuelto a contemplar la Acrópolis, justo después de amanecer.

2015-01-13 10.39.29

El templo de Zeus Olímpico sigue sorprendiendo por su emplazamiento y monumentalidad

El día está frío y desapacible, la nieve se ha acercado hasta los alrededores de la ciudad y las banderas azules y blancas de Grecia, presentes por doquier, ondean y flamean al viento. Y allí esta de nuevo, siempre igual y siempre distinto, el complejo de la Acrópolis. Estoy solo en la terraza, y por un momento intento rememorar la historia de una roca que en buena medida es la historia de la civilización occidental. La racionalización, la belleza, la inteligencia, la estrategia y la democracia tuvieron aquí su asiento. Y aquella pequeña ciudad, Atenas, se convirtió en el faro del mundo conocido. Y hoy, 25 siglos después, la excelsa ruina sigue siendo el faro que aglutina a un país, le recuerda su posición en el mundo y le empuja a reclamar a Europa un digno lugar de ciudadanos libres entre naciones amigas, unidas por un ideal común que nació aquí, junto a la roca que emerge en medio de la llanura.

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La omnipresente Acrópolis desde el templo de Zeus Olímpico

Tras un copioso desayuno en el que no han faltado el huevo frito con bacon, el café y el buen yogur griego, iniciamos la visita panorámica a la ciudad.

2015-01-13 11.15.46Viento, frío y nervios a la entrada de la Acrópolis

Nuestra primera parada es el estadio olímpico Panatinaiko, construido para los juegos olímpicos de 1896. El graderío de mármol, con capacidad para 60.000 espectadores impresiona por su serena belleza. Hoy, más monumento nacional que instalación deportiva, recuerda que Grecia es también el origen de una de las manifestaciones más importantes de competición y lucha sana existentes en el mundo. Un fenómeno planetario que congrega a lo más selecto de la juventud mundial en busca del honor y la fama.

2015-01-13 11.27.07

Vista panorámica del teatro de Herodes Ático

Nuestra siguiente visita es el conjunto arqueológico del Olimpeion, con el impresionante templo de Zeus Olímpico, convertido en una colosal y bella ruina. Solo unas columnas erguidas, definitivamente culminadas en época de Adriano, en el siglo II d.C., nos recuerdan el conjunto situado a los pies de la Acrópolis. Su cercanía nos permite apreciar la dimensión de sus medidas, su difícil perdurabilidad, atacado por unos y otros, y la fascinación de los emperadores romanos ante un pueblo superior en cultura al poderío militar del imperio. Y siempre, allá arriba, la Acrópolis vista desde diferentes lados como referencia ineludible.

2015-01-13 11.33.49El templo de Atenea Niké asomado al muro de entrada a los Propíleos

Avanzada la mañana, iniciamos la subida a la Acrópolis. Sugestivo el entorno, presente ya el acanto, preparado el camino de ascenso, nos topamos con imágenes que ya forman parte de nuestra retina y que tantas veces las he explicado en clase; el Odeón de Herodes Ático, la silueta grácil del pequeño templo de Atenea Niké como avanzadilla, la reciedumbre canónica de los Propíleos. Y todo ello con unas vistas cargadas ayer de historia y hoy repletas de edificios. Una difícil convivencia con la que Atenas tendrá que saber gestionar su futuro.

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El grupo sigue con atención las explicaciones de Angélica en la escalinata de los Propíleos

2015-01-13 11.37.57Vista en perspectiva de los Propíleos

 

Con la emoción a flor de piel, los impactos visuales y emocionales se suceden: las sobrias columnas de los Propíleos y sus exquisitas proporciones; el blanco impoluto del mármol de las escalinatas con los restos de miles de pisadas camino de los templos; el espectáculo un tanto informe de templos y gruas conviviendo en un matrimonio de conveniencia inevitable; la peana de una Atenea Promajós hoy inexistente, señora del enclave y del corazón de los atenienses; la mole sublime del Partenón, enhiesta pese a las heridas del tiempo y de los hombres; el altar de Atenea, que tantos sacrificios conoció; el Erecteion y su complejo y exquisito entramado arquitectónico; y ya en la pendiente exterior, el Asklepeion y el teatro de Dioniso.

2015-01-13 11.50.00

Vista del Partenón, tan herido y tan hermoso al mismo tiempo

¡Cómo no recordar a Pericles, ejemplo de político culto e ilustrado, y a Fidias, su amigo, además de Ictinos, Calícrates y Mnesicles!

2015-01-13 15.11.10

La intensa mañana bien merecía un buen descanso

Además de las explicaciones de Angélica, nuestra guía, agradecemos sobre todo la tranquilidad y las buenas condiciones de la visita, que compensan la incomodidad del frío y el viento. Ver el Partenón sin personas interpuestas, saludar a las Cariátides casi en solitario, o acercarse al Erecteion sin nadie alrededor es un regalo que merece ser recordado.

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La vista desde el restaurante fue otro de los atractivos del local

La comida fue la continuación de las buenas vistas. Y un goce para el cuerpo y para el espíritu. Desde mi posición, una vista privilegiada sobe la cara norte de la Acrópolis, se divisa el acceso, el templo de Atenea Niké, el Erecteion, una vista parcial del Partenón, y los sólidos contrafuertes de defensa que hacen de la Acrópolis una fortaleza con los peligros que eso implica. El restaurante, junto al campo arqueológico del Ágora, con el Theseion, el templo de Hefesto y la stoa de Atalo, es un acierto.

2015-01-13 16.52.10Los frisos, el nuevo museo y la Acrópolis constituyen un todo en uno difícilmente superable 

Tanto que, lamentablemente, el tiempo pasa y nos presentamos en el Nuevo Museo de la Acrópolis con evidente retraso. Un imprevisión penosa, ya que el museo cierra a las 5 de la tarde en invierno y nos obliga a realizar una visita excesivamente rápida y sin el poso y sosiego debido.

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Perspectiva de las metopas del Partenón en el nuevo Museo

2015-01-13 17.20.59La linterna de Lisícrates, en pleno barrio de Plaka

¡Y qué museo! Continente y contenido se unen para subrayar una descomunal belleza. Todo asciende en altura y calidad, desde la época antigua hasta el siglo V a.C. patra alcanzar el momento sublime del Partenón. Para reclamar su vuelta, no hay grito mejor dado, no hay voz mejor ampliada, no hay demanda mejor expresada que el Museo de la Acrópolis. ¡Que los mármoles vuelvan a su casa que es, además, la casa comùn europea! El Museo se merece otra visita que habrá que realizar más pronto que tarde.

2015-01-13 19.33.48

Vista de la fachada de la Universidad de Atenas, que una semana después sería el lugar de celebración de la victoria de Syriza

El resto de la jornada es deambular, pasear, disfurtar y descubrir los rincones del barrio de Plaka, el cambio de guardia en Syntagma y el relajo del hotel. Con un alboroto y una sorpresa final, la noticia de que Pablo Iglesias está en la planta 10 en una habitación celebrando una reunión privada con los responsables de Syriza. Pero es una falsa noticia. Está efectivamentel el secretario general de Syriza y a Iglesias se le espera para el gran mitin de la semana que viene. Pero aquí está su propaganda, con un lema de campaña “Llega la esperanza” y un sublema “Grecia avanza, Europa cambia”.

Antes de irme a dormir, subo de nuevo al “jardín del olivo”. Atenas a los pies, las colinas en su sitio, la Acrópolis reinando sobre el conjunto y Atenea enseñoreándolo todo.


El Museo Universidad de Navarra

12 febrero 2015

Museo tríptico

Diversas perspectivas del Museo

El Museo es una institución que etimológicamente nos remite, una vez más, al mundo clásico. El origen de los museos hay que entroncarlo con dos hechos importantes: el coleccionismo y la Ilustración. No obstante, no será hasta 1793, en plena Revolución Francesa, cuando se cree el Museo del Louvre como institución pública, modelo que servirá de pauta a los grandes museos nacionales europeos. Los siglos XIX y XX conocen una verdadera eclosión museística y la tipología de los mismos se diversifica cada vez más. En 1974, el ICOM consagra la siguiente definición, asumida por las legislaciones nacionales: “Institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio de la sociedad que adquiere, conserva, comunica y presenta con fines de estudio, educación y deleite, testimonios materiales del hombre y su medio”.

Navarra no ha vivido ajena a este movimiento museístico que desde las últimas décadas del siglo XX está viviendo en permanente renovación. Acaban de cumplirse 25 años de la total remodelación física y museográfica del Museo de Navarra, obra de los entonces jóvenes arquitectos Garcés y Soria, que marcó un hito entre los museos generalistas y regionales de España. En 2003 se inauguró el Museo Oteiza en Alzuza, una feliz fusión de los singulares Oteiza y Sáenz de Oiza, donde el cubo de hormigón teñido de rojo del segundo acoge en su interior espacios cargados de misterio en el que parecen levitar las esculturas del primero. Finalmente, para culminar esta tríada mayor, el pasado 22 de enero abrió sus puertas el Museo Universidad de Navarra, singular por varios conceptos.

Aunque asistí a la multitudinaria fiesta de su inauguración, apenas pude intuir su contenido. Sí disfruté esa misma tarde de un bello espectáculo de danza en un soberbio auditorio que, previa minuciosa programación y seguimiento, respondió magníficamente a lo que se esperaba de él. Por ello, el pasado lunes por la tarde recorrí pausadamente junto a algunos ciudadanos sus salas de exposición, me paseé con verdadero regocijo interior por salas, pasillos y espacios varios, me asomé a los ventanales para observar las distintas y cambiantes vistas del campus cubierto de nieve y pude hacerme una idea de conjunto que pretendo compartir con ustedes.

La Universidad de Navarra tiene en conjunto un hermoso campus con edificios de muy variado signo: historicistas, como el Central; anodinos, como Derecho; o ejemplos de buena arquitectura como la escuela del mismo nombre, la Biblioteca o Comunicación. Ante tal diversidad, el nuevo museo ha optado por no apabullar. Ubicado en lo alto de la colina más próxima a la ciudad, se recuesta con elegancia clásica -acabo de ver en Delfos un museo de parecida estructura y disposición- y desde allí imparte una discreta y soberana lección de arquitectura. Adecuada, pues, su ubicación, elegante su disposición y hermosa su rosácea textura de hormigón. Pero esa sobriedad exterior da paso a un interior ciertamente deslumbrante. Los pasillos, con un empaque de categoría mayor, las salas de exposición, limpias y bien iluminadas, y los juegos de volúmenes y de luz nos remiten a un Moneo que conoce magistralmente su oficio, es capaz de instalarse en una modernidad sin estridencias y, en consecuencia, da a luz una obra que hace honor a su impecable trayectoria.

La colección de María Josefa Huarte, verdadero corazón del museo, es tan corta como extraordinaria. Las salas de Tàpies, Palazuelo y Oteiza ¡qué hermosura su Homenaje a Bach!, junto a la cuatro, más ecléctica, con firmas como Picasso, Kandinsky o Rothko, justifican por si solas el museo. Pero a eso hay que añadir la extraordinaria colección de fotografía de Ortiz Echagüe y la impactante instalación de Manglano-Ovalle. Finalmente, Carlos Irijalba es el ejemplo de la joven experimentación que pretende tener su asiento en el museo.

Finalmente, su tipología. Aunque su estructura sea la convencional de un museo -y es uno de los pocos peros que me atrevo a señalar- los responsables insisten en que es un museo universitario y, por lo tanto, distinto, llamado a la convivencia e interacción de las artes. La apuesta es tan interesante como arriesgada. Solo queda que el día a día traduzca en hechos lo que la teoría parece tener bien perfilado y que lo haga en libertad, cultivando la apertura, la innovación y el espíritu crítico.

No puedo terminar sin recordar que María Josefa Huarte ofreció en su día la colección al Gobierno de Navarra para crear un centro público en la Ciudadela. La indolencia del gobierno de turno dio al traste con esta oportunidad irrepetible. Al final, la Universidad de Navarra, con su probada perseverancia y eficacia, ha levantado en su campus el museo. Pero con ser complejo lo realizado, lo difícil comienza ahora. En palabras de Rafael Llano, “tengo esperanza en que esa visitante única que es la Belleza nos sacuda y nos dé un revolcón a todos”. Si es así, el Museo habrá cumplido su objetivo.

 


Viaje de estudios a Grecia. En busca de los orígenes. 12 de enero (III)

9 febrero 2015

 

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El grupo espera en Barajas la salida hacia Grecia

Se lo tenía prometido a los alumnos del Aula de la Experiencia. Desde hace 10 años imparto la asignatura de Arte Antiguo y Medieval en la que vemos lo esencial de Grecia, Roma, románico y gótico. Y todos los años, al acabar el programa, la pregunta era la misma: ¿por qué no hacemos un viaje de estudios? Pero mis múltiples ocupaciones me lo habían impedido hasta el presente. Así que este año, aprovechando mi jubilación, puedo hacer realidad lo demandado.

¿Y qué ver en una semana, periodo del que disponemos para el viaje? Dado lo esencial del programa optamos por la Grecia continental, con especial atención al Ática y el Peloponeso.

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Un café permite las presentaciones y los primeros contactos

La salida del polideportivo de la UPNA, todavía noche cerrada y bajo cero, la hemos hecho con estricta puntualidad. Tras pasar la primera lista del viaje iniciamos ruta. En duermevela, recorremos el trayecto navarro y nos adentramos en la paramera soriana. En medio de la nada, los molinos lanzan destellos ante el paisaje desnudo y a la altura de Almazán comienza a abrirse la línea del amanecer. La limpieza se une al dorado de la línea del horizonte en una bellísima estampa, casi un belén navideño. Amanecer dorado titularía este figura si no fuera porque es el nombre adoptado por el partido neonazi griego, que tanto se está aprovechando de la durísima crisis del país heleno.

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Todos en fila en la puerta de embarque

Ya con luz natural y cinco grados bajo cero, llegamos a Medinaceli donde nos espera un café caliente y un rato de reposo para el chofer. En un nuevo salto nos presentamos en Guadalajara y de allí a Barajas. Esta vez la salida es desde la T2, una terminal que responde a la España de los ochenta, alejada todavía de las euforias de fin de siglo ejemplificadas en la T4.

Un rápido embarque nos permite reposar con tranquilidad, tomar un café tranquilos y engarzar las primeras notas de este pequeño diario de viaje.

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La omnipresente Acrópolis desde el piso 11 del hotel Titania

El vuelo en el avión no depara sorpresas. Cierta apretura, la consabida comida insípida e inane, conversación y, esta vez sí, libros y guías que aparecen sobre la mesita. El interés se palpa y el deseo de ver aparecer la perspectiva de la Acrópolis debajo de nosotros también. Mientras tanto aparecen el cielo limpio, el mar azul, tierra firme e islotes desperdigados. Una estampa del Mare Nostrum que los griegos recorrieron de este a oeste durante todo el primer milenio antes de Cristo. A punto de finalizar el vuelo, el panorama cambia por completo. Continuas turbulencias nada agradables, tormenta, viento racheado y bajada de temperaturas. Son las seis cuando tomamos tierra en el nuevo aeropuerto de Atenas, y ya casi es de noche. Los 35 kilómetros de camino hasta las capital, un Ática desconocida y superpoblada, son aprovechados por nuestro guía para desgranar algunas informaciones útiles. Los edificios, la circulación caótica y más en un día lluvioso, van siendo presentados. Atenas, la urbe moderna, apenas nos permite entrever la polis clásica, aunque Licabetos y la Acrópolis despuntan ya en el horizonte.

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Otra hermosa aproximación a la Acrópolis desde el “Jardín del Olivo”

El hotel Titania, situado en pleno centro, es un establecimiento moderno y algo pretencioso. Los mármoles cubren suelos y paredes y un friso correcto orna el hall de la entrada. La presencia de fotógrafos y guardaespaldas nos alerta de una sorpresa adicional, que se repetirá en los días sucesivos. Nueva Democracia, el partido conservador griego, celebra un mitin con presencia de un exministro como orador.

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La ciudad nueva de Atenas se despliega en el horizonte

Salimos hacia la Plaza Syntagma con la idea de contemplar el cambio de guardia que se celebra cada hora delante del edificio del Parlamento, ante la tumba del soldado desconocido. Pero la lluvia, el viento y la atmósfera desapacible nos aconsejan dejarlo para mejor ocasión.

Tras la cena en el hotel, subo al piso undécimo a contemplar el “jardín del olivo”. La vista es impresionante. La Acrópolis, iluminada en todo su esplendor, luce en la noche ateniense. Bajo rápidamente a comunicar la buena nueva a los compañeros de viaje. No cabe mejor estampa para cerrar el día. Mañana por la mañana, antes de desayunar subiré de nuevo a saludar a Atenea. Estamos en su casa.

 


Viaje de estudios a Grecia. Guión de viaje (II)

4 febrero 2015

3.- Libros de interés

Barba

1.- Manuales de Historia del arte

Es conveniente realizar un repaso de los conceptos, obras y autores más significativos. Puede hacerse en cualquiera de los libros recomendados en la bibliografía correspondiente al arte griego de los guiones de clase.

Apuntes de Historia del Arte Clasico en la Antigüedad. https://gradohistoriaarte.wordpress.com/

Son unos apuntes excelentes de unos alumnos del grado de Historia del Arte en la UNED. Podéis encoentrar otros en google de signo parecido.

ELVIRA BARBA, M.A., Manual del arte griego, Silex Ediciones, Madrid, 2013 (último aparecido en el mercado) Especialmente interesante y actualizado. 27 euros. Puede pedirse vía internet.

2.- Guías de viaje

GuíaSon muchas las guías de viaje existentes en el mercado. Las hay de cuatro tipos: todo Grecia, Grecia Continental,Islas Griegas y Enclaves concretos. Las más interesantes en castellano son las siguientes:

VV.AA., Grecia 2012 Guía total, Anaya Touring, Madrid 2012

VV.AA., Guías visuales. Grecia. Atenas y la Península, El País Aguilar, Madrid, 2012

VV.AA., Lo mejor de Grecia, Lonely Planet, Barcelona, 2012

VV.AA., Grecia, Lonely Planet, Barcelona, 2012

3.- Libros de viaje

Verano greigo

Entre los muchos disponibles., recomiendo estos dos ampliamente conocidos:

LACARRIÈRE, J., Verano griego. 4000 años de Grecia cotidiana, Altaïr, Barcelona, 2009

PÉREZ REVERTE, J., Corazón de Ulises, De Bolsillo, Barcelona, 2010. Existen múltiples ediciones en editoriales diversas. Especialmente recomendadoJaVIER rEVERTE

4.- Biblioteca Clásica Gredos

Un completo recorrido por las obras maestras de las letras clásicas; obras íntegras, en cuidadas traducciones, anotadas y prologadas por los mejores especialistas.

Libros clásicos son aquellos que nos ha legado nuestra tradición cultural envueltos en un perdurable prestigio porque guardan un mensaje renovado y vivo.. Son esos textos que Schopenhauer llamaba “la literatura permanente”, frente a la enorme masa de los libros de efímero consumo. Como escribió Calvino, los clásicos “constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero también una no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.”

 

 


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