El balcón en invierno

25 marzo 2015

Landero

Portada del libro de Luis Landero

Hace ya muchos años, leí el libro que elevó al estrellato literario a Luis Landero, Juegos de la edad tardía. Prácticamente no recuerdo nada del mismo, pero sé que me gustó mucho y dejó en mí un buen recuerdo. Por eso, cuando hace unas semanas recogí de la estantería de novedades de la biblioteca de Oteiza el último texto de Landero y leí el resumen de su contenido, me interesó especialmente.

El balcón en invierno narra de forma aparentemente sencilla y poco pretenciosa la infancia del autor en una familia de labradores extremeños, nacidos en la raya con Portugal y emigrados a Madrid en 1960 a un barrio de nueva creación en busca de una vida mejor.

Luis Landero es un curioso caso de escritor autodidacta, que pasó una despistada juventud buscando su destino en tareas de todo tipo. En el último capítulo de su libro lo resume en una sola frase: del caos al canon, al que llegó de la mano de un profesor de academia nocturna, al que dedica cariñosas y agradecidas palabras.

El relato, que no tiene carácter cronológico, sino que es un caleidoscopio multiforme en el que va y viene de su niñez a su adolescencia, del retrato de sus padres -él, duro y ella especialmente comprensiva- a la descripción de su pueblo, sin ahorrarse calificativos ni edulcorar la vida rural, está sentida y hermosamente escrito. El lenguaje fluye con naturalidad, casi como en una conversación en la que el lector está inmerso. Destacan la riqueza de la prosa, el peculiar vocabulario del campo extremeno, la hermosa descripción de personas y paisajes, y el respeto por una humilde familia de hojalateros y labradores de los que no renuncia.

Al leer el último capítulo, Landero nos cuenta lo que hará con su madre, ya necesariamente muy mayor, en su próxima visita al pueblo. Todo sigue igual y todo es ya distinto, porque faltan buena parte de los que vivieron con él su infancia y su juventud. Algo parecido a lo que me sucede a mí cada vez que me acerco, y lo hago semanalmente, a la calle mayor de Los Arcos y mi madre repasa el estado del barrio. Aunque rodeada de casas, se está quedando sola con sus recuerdos.

“Todo sigue tan bullicioso y alegre como antaño, pero apenas queda nadie de los tiempos de mi niñez. Casi todos han muerto, y los jòvenes emigraron hace ya muchos años. Uno siente entonces que esa alegría y ese bullicio no tienen nada que ver con él. Uno es forastero; o mejor, un fantasma que vivió hace muchos años y que ahora camina por un mundo que le es ya casi ajeno”. Y aún quiere encontrar un sentido a este hermoso libro: “Pienso entonces que acaso estas páginas puedan servir para que lo vivido no se pierda del todo, y para que algún día los futuros descendientes de los hojalateros ambulantes puedan captar un destello, un eco, de las vidas anónimas de sus antecesores… Qué se yo. Que se oiga, o se imagine oir, el alegre o triste repicar de la vida a través de los siglos. Que se sepa, y no solo con el pensamiento sino ante todo con la cercanía de los sentidos y del corazón, que se vivió, y se soñó, y que si en ese desear y afanarse ningún acto llegó a ser del todo provechoso, tampoco fue del todo en vano. Y que la sangre que circula por nuestro cuerpo circula también por los siglos pasados y circulará por los venideros hasta el fin de los tiempos”.

Para él, como para mí -y son sus últimas palabras-, “en cada instante, en cada frase, en cada suspiro, en cada pequeño acontecer, lo trivial y lo misterioso van a partes iguales. Eso es todo, y no hay más que contar. Un grano de alegría, un mar de olvido”.

Ficha técnica: LANDERO, l., El balcón en invierno, Tusquets editores, Barcelona, 2014.


La obra cívica de Fernando Redón

22 marzo 2015

Exposición Redón

Imagen de la inauguración de la exposición en el Parlamento

Filósofos y pensadores difieren a la hora de definir la esencia del hombre y su vocación de eternidad, pero existe un cierto consenso cuando se trata de subrayar su condición de ser único e irrepetible. Con educación formal o sin ella, con dinero o sin él, con vida brillante o anodina, viva en el primer mundo o en el tercero, cada hombre encierra en sí mismo a la humanidad entera.

Pero en este común de los mortales, hay personas que sobresalen en la sociedad en la que viven por algunas cualidades que los hacen singulares, sean éstas físicas, culturales, sociales o religiosas. Y, en ocasiones, estas cualidades se ponen al servicio de la comunidad y constituyen referentes en sus respectivos ámbitos.

Esta faceta social, el valor de lo colecivo como elemento sustancial del vivir en común, es un elemento característico de nuestro tiempo y constituye un concepto transversal que impregna los distintos ámbitos de actividad de una sociedad moderna. Tener conciencia cívica y ayudar a crearla es, en consecuencia, un activo especialmente valorado por esta misma sociedad, constituida por una ciudadanía cada vez más consciente y participativa. De ahí que, aunque en democracia el valor del individuo es la clave de bóveda del sistema, el liderazgo social y cívico juega también un papel preponderante y es percibido como uno de los más necesarios y apetecidos.

La sensación de excepcionalidad se acrecienta cuando esa persona sobresale no en uno, sino en variados campos de la actividad humana. Si estos se refieren al ámbito de la ciencia y de la cultura, hemos convenido en denominarlos “hombres del Renacimiento”, por haber sido en esta etapa histórica cuando florecieron algunos de sus más ilustres representantes.

Todavía hay un último rasgo que me gustaría subrayar. Los hay quienes han hecho del mundo conocido su única patria, mientras que otros han vinculado su actividad a su tierra natal y, desde allí y en comunión con ella, han proyectado su figura y su obra al exterior porque su mundo interior ni tiene ni quiere fronteras geográficas más o menos artificiales.

Fernando Redón es una persona que responde a algunas características de este patrón de referencia. Es un arquitecto eminente; es un hombre culto, dominador de numerosas disciplinas, que ha ayudado activamente a hacer comunidad; y conoce y ama profundamente a su ciudad, Pamplona, y a su tierra, Navarra, a la que ha dedicado sus mayores y mejores desvelos.

Su faceta de arquitecto es, probablemente, la más conocida. Navarra en su conjunto y Pamplona en particular acogen la huella indeleble de una arquitectura que, en palabras de Luis Manuel Fernández Salido, su mejor conocedor, está elaborada “desde una mirada permeable y sensible hacia el lugar y hacia su tradición como legado, consciente de que la arquitectura modela su entorno, el paisaje y su cultura y, por tanto, el espacio en que se desarrollan nuestras vidas”.

Pero Redón no ha hecho solo ciudad y región en sentido físico, en su condición de arquitecto y urbanista, sino que ha ayudado a hacer ciudad y región en sentido social y cultural con su múltiple y diversa aportación en los más variados ámbitos en su condición de pintor, fotógrafo, dibujante y naturalista. Pocos ciudadanos conocen tan bien esta tierra y la han disfrutado tanto, sea artística, paisajistíca o gastronómicamente. A eso se une un compromiso social casi permanente con sus gentes: director de la Institución Príncipe de Viana, colaborador veteranísimo de la Casa de Misericordia -la popular Meca pamplonesa-, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra y de las Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Pamplona, y presidente del Consejo Social de la UPNA, entre otras actividades. Este currículo tan rico e intenso bien se merecía un digno colofón, subrayado con la entrega en el 2004 del premio Príncipe de Viana de la Cultura.

Pero Fernando Redón no había tenido una exposición antológica que diera a conocer su obra, prolífica y variopinta. De ahí que, a propuesta del Consejo Social de la UPNA, algunas de las principales instituciones de la Comunidad decidieran patrocinar la muestra instalada en el atrio del Parlamento de Navarra. Pretende ser el testimonio de gratitud a un hombre que tanto ha trabajado para ennoblecer a su tierra y a sus gentes, porque como dice Rafael Moneo, maestro como Redón de arquitectura y civismo, en el artículo que acompaña al hermoso catálogo de la exposición “amor con amor se paga”.

No se la pierdan, merece la pena.

Diario de Navarra, 19/3/2015


Viaje de estudios a Grecia. Un adiós desde la distancia. 17 de enero (VIII)

19 marzo 2015

2015-01-17 13.27.58

Javier Torrens, amigo común, me envío el mismo sábado esta imagen en su recuerdo

Me han comunicado la noticia antes de subir al autobús, camino de los monasterios de Meteora. María Victoria Arraiza ha muerto. Aunque sabía de su enfermedad y de su irreversible situación, la noticia me ha impactado grandemente. La conocí hace ocho años, cuando ambos fuimos elegidos parlamentarios forales. Durante siete años hemos trabajado honesta y dignamente, defendiendo ambos los principios en los que creíamos. Muy juntos además, ya que coincidíamos en las comisiones de Asuntos Sociales, Cultura, y Convivencia y Solidaridad Internacional. Si tuviera que definir en tres palabras su personalidad diría que era una mujer valiente, comprometida y libre. Persona de carácter y de principios, su paso por la Cámara y por el PSN-PSOE no ha sido fácil, pero hasta el final conservó su compromiso y su dignidad. En la iglesia de San Esteban, hoy convento de monjas ortodoxas, he encendido una vela en su memoria y le he pedido al Buen Dios que la acoja en su seno, ella que en los últimos veranos, siguiendo el consejo de Jesús, partía hacia Benin para cuidar de los niños, especialmente desfavorecidos en el Tercer Mundo.

2015-01-17 08.58.02

Vista de la Gran Meteora desde el otro lado del barranco

La visita a los monasterios resulta impactante por varios motivos: la singularidad y belleza de las formaciones rocosas; lo insólito de la vida eremítica, aunque sea una práctica existente en buena parte de las religiones; y la dificultad añadida de la edificación en lo alto del peñasco, levantando auténticas poblaciones, como es el caso de la Gran Meteora. El resultado final, incluso hoy que los edificios han sido restaurados, adecentados, modernizados y acercados a la civilización, resulta sorprendente. Una vida suspendida entre la tierra y el cielo, dedicados a la oración y al culto, que van acumulando progresivamente riquezas hasta convertirse con el tiempo en unos emporios de arte y en un Estado dentro de un Estado. Resultan inimaginables las condiciones de vida: aislamiento, soledad, frío, condiciones higíenicas deplorables, todo al servicio del alma, tratando de olvidarse del cuerpo. Pero luego queda la vida real de cada monje a lo largo de los siglos. ¡Cuántas sorpresas nos llevaríamos si las piedras hablaran!

2015-01-17 09.24.26

Vista del osario del monasterio, tan real como tétrico

La Gran Meteora es el digno resto de un esplendoroso pasado. Cinco monjes habitan un espacio en buena parte habilitado para el turismo y gestionado por laicos. Muy interesante la iglesia, con una colección excelente de pintura y mobiliario litúrgico. Excelente también el pequeño museo, con valiosos manuscritos de los primeros siglos medievales y ajuar en sus múltiples facetas.

2015-01-17 10.37.17El ajuar del fogón y la cocina da idea de las condiciones de vida

Interesante también los restos de las instalaciones no restauradas: torre de entrada de enseres y alimentos, cocina, almacenes y osario. ¿Hasta cuándo perdurará el monasterio? No le auguro buen futuro como centro vivo, por más que siga siendo uno de los reclamos turísticos de Grecia. Tras observar desde la carretera algunos otros, llegamos al monasterio de San Esteban, habitado por una numerosa y joven comunidad de monjas. El monasterio es más reciente, de menos interés artístico -aunque la iglesia merezca la pena-, pero todo rezuma vida y actividad. Justo lo que le falta al otro. Las monjas atienden la portería, el museo y las distintas actividades. Y una de ellas, escoba en mano, repasa la rampa de entrada cada vez que un grupo llega al monasterio. El puentecito fijo facilita la visita, pero las vistas hacia el sur son imponentes.

2015-01-17 10.37.32

Paradojas del destino. De la vida eremítica a atractivo turístico. Vista de la larga fila de autobuses en temporada baja

Será discutible esta vida por la que han optado estas mujeres, pero respeto profundamente su opción, siempre que lleve implícito verdad y autenticidad. La felicidad tiene muchos caminos.

2015-01-17 09.07.17Vista de otro de los monasterios plantado en la cima de la roca

El camino de vuelta a Atenas, largo sobre el papel, nos depara sorpresas. La visita a la tienda de iconos y demás quincallería nos permite ejercitar el noble arte de gastar y no poco, dado lo nutrido de los sorteos efectuados tras la partida. Las visas y el buen humor acompañan el viaje.

Recorremos la gran llanura de Tesalia, patria del belicoso Aquiles. Es la primera vez en Grecia que el autobús se aburre en largas rectas acompañadas de una tierra jora y fértil dedicada al cereal y el algodón básicamente.

2015-01-17 15.34.59

El autobús espera la salida de los comensales para realizar el último y largo trayecto de nuestro viaje

La comida, en un restaurante de carretera sin mucho encanto pero cómodo y rápido, nos permite despedirnos oficialmente de Giorgos y Angélica. Gloso brevemente los elementos de un buen viaje: destino, programa, tiempo atmosférico, grupo, chófer y guía.

2015-01-17 19.07.01

El hall del hotel bulle de interés  antes del mitin

Me detengo básicamente en los tres últimos. El grupo ha sido estupendo: solidaridad, camaradería, respeto y puntualidad han sido una tónica sin excepciones. Y tanto los alumnos con sus acompañantes parecían veteranos viajeros. Pondero la labor de Giorgos, moderno San Jorge dotado de su peculiar caballo, un magnífico Mercedes que solo ha fallado un poquito con la temperatura. Pilar, nuestra delegada de clase, le entrega un recuerdo en nombre de todos. La guía es elemento clave en un viaje al extranjero cuando no se conoce la lengua y pretende tener un marcado carácter cultural. Hemos tenido suerte y Angélica ha unido a su profesionalidad su buen trato y su atenta cercanía. Un acierto que ponderamos y agradecemos. Además de una propina, le ofrezco el libro de Javier Reverte “Corazón de Ulises” que nos ha acompañado durante el viaje con una dedicatoria en nombre de todos.

2015-01-17 19.37.52

Vista del mitin. Adivinamos las pantallas y, al fondo, el candidato

La llegada al hotel a una buena hora nos reporta la última novedad del día. Tenemos un mitin importante, dado el número de gente y la aglomeración de coches y taxis. Un candidato del nuevo partido de Papandreu, escindido del PASOK, presenta sus credenciales. No me gustan los escindidos, y menos cuando las cosas pintan mal. Papandreu debería preguntarse por qué él, que consiguió mayoría absoluta en el pasado, tiene ahora una intención de voto que no supera el 10% entre los dos partidos, el viejo y el nuevo. Visto desde fuera parece que el retiro es su opción más lógica. Pero las sagas de los políticos griegos se resisten a morir. Asisto al mitin durante un ratito con la idea de observar el ambiente. Todo me resulta familiar: la entrada triunfal, los besos y abrazos, los alegatos altisonantes y los aplausos buscados. No le auguro mucho éxito. No he visto apenas jóvenes y eso marca tendencia.

2015-01-17 11.14.46Frente a la euforia de los incondicionales, he ahí otra visión bien distinta de los líderes políticos griegos: todos en la cárcel y vestidos de presidiarios

De nuevo con el recuerdo de María Victoria, me acerco hasta la catedral católica de San Dionisio Areopagita, situada en nuestra misma calle. Entro, pero debo salir de inmediato porque cierran la iglesia y la verja. Vaya en todo caso mi último recuerdo para una mujer que amaba la vida, la cultura y la amistad. Descanse en paz.


Viaje de estudios a Grecia. Delfos, de Apolo y del Parnaso. 16 de enero (VII)

13 marzo 2015

2015-01-16 08.21.42

Vista desde la habitación del hotel al amanecer

La llegada nocturna a Delfos nos permitió solo intuir el emplazamiento. La empinada carretera dejó el mar Egeo y tras una esforzada subida, incluso par el autobús, nos acercó hasta el hotel Amalia. Tras la cena, dimos un pequeño paseo hasta la iglesia mayor, situada en el centro del pueblo. La calle se adaptaba con dificultad a la orografía y las modestas casas invadían la acera con cierta facilidad. Es jueves de enero y el silencio lo invade todo. Solo una taberna en el centro de la población nos recuerda que estamos en un enclave turístico.

2015-01-16 09.12.10Los Felones delante del tholos del templo de Atenea Pronaios

La iglesia, coqueta en su fachada y muy modernizada en su aspecto, presenta como en otros muchos edificios las banderas nacional y del patriarcado de Constantinopla. Esto nos sorprende en la secularizada España, pero la iglesia ortodoxa siempre ha sido uno de los bastiones de la patria y la identidad helena. No olvidemos que los cinco siglos de colonización otomana no pudieron con la cultura griega y que la iglesia ortodoxa jugó un papel clave en la independencia a comienzos del siglo XIX. Sirva como ejemplo que Tsipras, el lider de Syriza, se declara ateo y ferviente defensor de la separación Iglesia-Estado, pero no tuvo ningún empacho en fotografiarse con el patriarca ortodoxo con motivo de la Pascua navideña.

2015-01-16 09.18.45

Vista del tholos con los primeros riscos del Parnaso al fondo

La visión desde la terraza al amanecer del nuevo día es espectacular. En Grecia, el mar es un horizonte cotidiano y toda montaña cuenta con su mar más o menos próximo. Delfos está en el golfo de Corinto, al final de las barrancadas de la nueva población, nacida por traslado a finales del siglo XIX para permitir la sistemática excavación de la Delfos histórica.

2015-01-16 09.37.08La fuente Castalia brota a los pies del desfiladero

Son las ocho y media de la mañana y ya estamos en el sitio arqueológico, tan espectacular como insólito. ¿Un santuario aquí, colgado de las rocas, sin aparente espacio para fieles y visitantes? Así fue, y desde el siglo VIII a.C. este nido de águilas a los pies del Parnaso se convirtió en el más famoso de los santuarios de la Hélade. Por tierra y mar, griegos de todos los rincones llegaron para consultar el oráculo, bien sea a título particular, bien como colectividad política y social. Una vez más, griegos separados por la guerra y la política, pero unidos por una misma lengua, una cultura y unos dioses que los acogen a todos.

2015-01-16 09.55.53

El ágora de Delfos, a la entrada del recinto

El primer enclave visitado es el templo de Atenea Pronaios, situado fuera del recinto. Su tholos es una imagen típica y tópica de Delfos. La esbeltez de sus columnas levantadas, junto a la calidad del mármol y lo insólito del lugar, hacen del tholos un monumento emblemático.

2015-01-16 10.29.42El tesoro de los Atenienses nos permite apreciar parte del antiguo esplendor

Pero en Delfos tan interesante es lo levantado como lo que está caido. Tambores de columnas, triglifos, capiteles y trozos de entablemento descansan entre arrumbados y dormidos con la cercanía que supone verlos a ras de suelo. Aunque los letreros insisten en no tocar las piezas en griego, inglés y francés, çste último como homenaje a la delegación francesa que excavó el lugar a lo largo de un siglo, no puedo menos que pasar mi mano y sentir la calidez de una piedra dotada de tanta belleza. ¡De mármol!, subido a lomos de burro o carreta desde el Pentélico o alguna de las islas griegas. Trabajado, levantado y ornado en honor de una diosa que vio levantar ininterrumpidamente templos en su honor a lo largo de varios siglos.

2015-01-16 10.37.23

Abajo, la stoa de los Atenienses; encima, el templo de Apolo

Subiendo hacia el recinto, al pie de la actual carretera, sigue manando una fuente modesta, la fuente Castalia, a la que se encomendaba la purificación previa de atletas, fieles y pitia. Una vez más, como en casi todas las culturas, el agua como fuente de purificación y nueva vida. No nos resistimos al rito y el agua, ni tan fría ni tan celestial como quisiéramos, humedece la boca en una mañana que se promete fecunda.

2015-01-16 10.39.11Pocas veces un profesor ha estado tan cerca de un capitel jónico

La entrada al recinto inicia un ascenso procesional en el que arte, religión, competencia y buen gusto se dan la mano: primero el ágora, después los tesoros, en especial el de los atenienses que, reconstruido, nos permite apreciar levemente el esplendor de antaño. Junto a él, el bouleuterion o cámara del Consejo. La vía sacra continúa con la stoa de los atenienses y el templo de Apolo, un edificio imponente en un marco difícil por su emplazamiento. La visita culmina con el teatro, donde en honor a Apolo se desata la pasión poética y musical. Nuestro coro polifónico entona unas armonías melodiosas y la pareja jotera deja recuerdo de nuestro folklore.

2015-01-16 11.15.46

Nuestra pareja mixta de joteros en plena actuación en el teatro

Pero si bello es el enclave, no le va a la zaga el museo. Hermoso el continente y especialmente espléndido el contenido. Las salas, bien diseñadas y excelentes de luz, recogen los fondos aparecidos a lo largo de más de 100 años de excavaciones.

2015-01-16 11.22.17Hermosa vista de conjunto en el descenso hacia el museo

Cualquiera de sus piezas haría las delicias de un museo de mérito, pero hay algunas que están recogidas en todas las historias del arte: los gemelos de Argos, kuroi paradigmáticos; la esfinge, el kilix y ¡cómo no!, el auriga, tantas veces explicado, sentido y alabado. Con la ventaja adicional de ver el resto de los elementos de la cuadriga, situados en la vitrina de al lado. Por una vez la fortuna sonrió y la pieza principal es la que apareció en mejores condiciones. La serena belleza del joven sigue iluminando el paso del siglo VI al V y constituye un pórtico inigualable para el despliegue técnico y artístico que supondrá la época clásica.

2015-01-16 12.25.55

Los gemelos de Argos, unos kuroi de libro

El camino de la montaña que conduce al Parnaso tiene hoy nuevos peregrinos: los esquiadores, que pretenden descednder sus recias laderas cubiertas de nieve. De eso viven algunos de los pueblos que atravesamos.

2015-01-16 13.01.36

Vista parcial del bellísimo Auriga de Delfos

Tras una copiosa comida, gustosa y rápida, iniciamos de nuevo la ruta atravesando la región de Sterea Ellada, dejando el Parnaso a nuestras espaldas para buscar la llanura y el mar en las Termópilas. Daniel Francés nos ilustra con un texto sobre la célebre batalla. ¡Lástima que los cambios geológicos y orográficos nos impidan disfrutar del desfiladero e imaginarnos a Leónidas y sus 300 espartanos en pleno esfuerzo! Como compensación, un monumento algo anodino recuerda la hazaña.

2015-01-16 13.00.29

Imagen poco frecuente del resto de elementos del conjunto

La entrada en Tesalia nos permite disfrutar de una mejor carretera, una llanuar que se extiende sobre el horizonte y algunos textos que nos ilustran el cambio de era.

2015-01-16 15.00.16

Un merecido descanso en el restaurante, camino de las Termópilas

Leo un capítulo de Lacarriere sobre la interpretación de lo griego y la impresión de las Meteoras en el autor en la década de los sesenta. Junto a ello, una introducción nos permite a Angélica y a mí plantear un breve recorrido sobre la Grecia medieval, la Grecia bizantina y la Grecia ortodoxa, tan desconocido.

2015-01-16 16.43.31

Monumento en recuerdo de las Termópilas

2015-01-16 11.32.11Pese a ser enero, el almendro comienza a florecer en Delfos ¡Ojalá sea un buen augurio del porvenir de la actual Grecia!

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos al hotel Amalia, en las afueras de Kalampaca. A cenar y a la cama, que el día ha sido intenso. Termino las notas a las once y cuarto. El cansancio y la satisfaccción se acumulan.


La Cámara de Comptos cumple años

9 marzo 2015

Comptos

Documentos históricos de la Cámara de Comptos conservados en el Archivo General de Navarra

Corría el año 1365. Quince años antes, había accedido al trono Carlos II, tercer monarca de la dinastía Evreux. Navarra atravesaba una delicada situación económica debido al gasto originado en las guerras contra castellanos, aragoneses, ingleses y franceses. De ahí que el rey decidiera reforzar el control de las finanzas reales mediante un órgano permanente, la Cámara de Comptos. La ordenanza de 18 de febrero de 1365, hace casi exactamente 650 años, atribuye a la institución tres funciones básicas, que en términos actuales corresponderían a la fiscalización, administración y asesoramiento. Con el paso del tiempo, la Cámara de Comptos fue asumiendo otras funciones: tribunal de hacienda, recaudación de impuestos y supervisión de la moneda, acuñada precisamente en su sede. Por todo ello, los libros y documentos procedentes de la institución, que actualmente forman parte del Archivo de Navarra, constituyen la mejor fuente de información sobre Navarra en la Baja Edad Media.

A lo largo de los siglos siguientes, la Cámara de Comptos tuvo una vida desigual. Importante en los siglos XIV y XV, pervivió con cierta dificultad en los siglos XVI, XVII y XVIII, tras la conquista e incorporación de Navarra a la Corona de Castilla, y fue definitivamente abolida en 1836, en plena guerra carlista. Tras un paréntesis de inactividad de más de 140 años, proclamada la Constitución española de 1978, cuya Disposición Adicional Primera señala que “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”, el Parlamento Foral aprobó en 1980 el restablecimiento de la institución. La Cámara de Comptos nació como órgano del Parlamento de Navarra, al que reconoció, con gran acierto, su carácter técnico y su total independencia funcional, elementos claves en su tarea.

El espacio físico ocupado por la Cámara de Comptos fue variando a lo largo de los siglos. Alquilada en diversos inmuebles del casco antiguo pamplonés durante la Edad Media, en 1524 pasó a ocupar la sede que actualmente disfruta, tenida por la casa más antigua de Pamplona. Tras su supresión, el inmueble ha sido sucesivamente sede de la Comisión de Monumentos, primer Museo de Navarra, sede para la promoción del euskera, primera sede de la Universidad de Navarra, y sede de la Institución Príncipe de Viana. Finalmente, en 1995, tras no pocas vicisitudes y resistencias, la Cámara de Comptos volvió a su antigua casa.

La nueva Cámara de Comptos tiene encomendadas dos funciones básicas: fiscalizar las cuentas y la gestión económica del sector público de Navarra, y asesorar al Parlamento en materias económico-financieras. Su tarea no es fácil. Toda institución y más si es pública, es por definición renuente a ser fiscalizada y controlada. De ahí la importancia de su carácter técnico y de su autonomía funcional. El balance de su actuación, tras 35 años de andadura, es francamente positivo: el perfil de sus presidentes, la profesionalidad de sus funcionarios y los medios materiales y humanos de los que dispone, han hecho de la Cámara de Comptos una referencia ineludible en la nueva Navarra democrática, eficiente, transparente y funcional a la que debemos aspirar. Se ha ganado el respeto de las instituciones, sean éstas forales o municipales, que han interiorizado que todos sus actos podrán ser fiscalizados por la Cámara, lo cual ayuda a una mayor legalidad y limpieza. Tiene la consideración de la ciudadanía, que pide y exige una mejor gestión de los fondos públicos y sabe que la institución vela para que así sea. Y, pese a su pequeño tamaño, disfruta de un reconocimiento exterior, que la sitúa a la cabeza de los tribunales de cuentas de la nueva España autonómica.

La Cámara tiene, en mi opinión, un doble reto para el inmediato futuro. Demostrar que los generosos medios humanos y materiales que la ciudadanía, a través del Parlamento, ha puesto para el desarrollo de sus funciones, resultan especialmente rentables y constituyen un ejemplo paradigmático de buen hacer y de gestión eficaz y transparente. Y avanzar en la línea de imbuir al conjunto de las administraciones públicas en la idea de que no es suficiente con cumplir la legalidad. La díficil situación económica exige conjugar los términos de la eficacia y la eficiencia en beneficio de todos.

El Archivo General de Navarra, sin duda debido a su estrechez presupuestaria, ha conmemorado el 650 aniversario con la exposición de cuatro documentos de gran interés. Está bien, aunque sea poco. Pero, para la Cámara de Comptos no hay mejor exposición que el cumplimiento de su deber. Sigue siendo un instrumento imprescidible para la Navarra del futuro que alumbramos entre todos.

Diario de Navarra, 5/3/2015


Viaje de estudios a Grecia. Olimpia, donde los ganadores son casi divinos. 15 de enero (VI)

2 marzo 2015

2015-01-15 09.05.50

Bien abrigados, nos disponemos a iniciar la visita

El hotel Arty Grand se asoma a la ladera en la que está asentada Olimpia y su sitio arqueológico. Es una edificaciòn funcional, levantada entre olivos y naranjos y razonablmente integrada en el paisaje.

2015-01-15 09.24.25La Palestra, uno de los espacios más emblemáticos de Olimpia

Tras el desayuno, salgo a la terraza y oteo el horizonte. El día es limpio y frío, pero apunta buenas maneras. En todo caso, como la mañana es intensa, antes de las 9 estamos ya en la entrada del sitio arqueológico. El enclave es encantador, una llanura rodeada de colinas y el río sistuado a un lado. No es el Alfeo, sino el Cládeo,  modesto en agua, pero rico en leyendas y evocaciones antiguas. Cuando nosotros llegamos, ya hay un grupo de estudiantes orientales de bachillerato que sale de la instalación. ¿Serán así de avanzados en todo?

2015-01-15 09.49.40-1

Muro del taller de Fidias, con las mismas dimensiones que la cella del templo de Zeus

Desde la puerta de entrada se aprecia un gran espacio situado dos metros por debajo de la cota que nosotros pisamos, lleno de bloques de piedra y árboles de variado porte y especie. Justo a la entrada, una excavación en ejercicio está sacando a la luz un lateral del gran patio utilizado para los entrenamientos de los atletas.

2015-01-15 09.53.59Vista parcial del templo de Zeus, con los tambores de las columnas todavía en el suelo

Olimpia es un yacimiento vivo. Afortunadamente las excavaciones no se iniciaron de forma sistemática hasta finales del siglo XIX, lo que evitó el expolio sufrido por otros centros. Grecia ya era una nación independiente, era consciente de la importancia de los yacimientos para su propia autoafirmación como pueblo, y la arqueología estaba entrando en una etapa en la que comienza a valorarse el mantenimiento in situ de los objetos hallados.

La tarea desarrollada es ingente, pero queda por desentrañar todavía mucho. Allí están los tambores, capiteles y entablamentos de los edificios. Algunos, levantados como la doble columnata de la palestra en órdenes dórico y jónico, otros, acostados a la espera de mejor ocasión, y otros definitivamente arrumbados, heridos por la mano del hombre y de la naturaleza.

2015-01-15 10.23.00

Triglifos y metopas del entablamento descansan a los pies del templo

He sentido especial emoción en determinados lugares: la palestra, el taller de Fidias, el templo de Zeus, dórico y monumental, digno precedente del Partenón, el templo de Hera, un vetusto templo dórico del siglo VI a.C. que guardó durante siglos el tesoro del Hermes de Praxíteles, el altar de la llama olímpica, la fuente de las ninfas, y el estadio, además del Filipeion.

2015-01-15 10.45.54

Ángel y sus escoltas inspeccionan el estadio antes de iniciar la competición

En Olimpia, todo es mesura y desmesura a la vez, racionalidad y sentimiento, emoción y valores. Pueblos que desde el siglo XIII a.C. al VI d.C. se reunen para pelear en buena lid, competir y, si es posible, ganar. Y para ello vienen de toda la Hélade, sorteando peligros y caminos difíciles, a través de la montaña o el mar. Olimpia es la meta sagrada y profana, y el honor, el premio por la victoria. Hoy, que el deporte mueve montañas y millones, sería bueno recordar que “nike” es mucho más que una marca de ropa deportiva, es la palabra que en Grecia significa “victoria” limpia y valores imperecederos.

2015-01-15 10.49.58

El templo dórico de Hera albergó el Hermes de Praxíteles

El paseo por el estadio nos permite cerrar el primer capítulo y acercarnos al Museo, ubicado en el proio sitio. Su arquitectura limpia y sencilla encierra una colección de piezas sorprendentes.

2015-01-15 10.50.56-1

Vista general del Tholos de Olimpia o Filipeion

La riqueza de la excavación queda de manifiesto en las diferentes salas: las figuras geométricas, modernísimas en su vetusta antigüedad; el estilo severo de la escultura de terracota pintada de varios colores; los primeros frontones de estilo arcaico o terracota pintada también; la escultura mutilada de la gran Victoria del siglo V; los ecos del Zeus Olímpico de Fidias; y, cómo no, los impresionantes frontones del templo de Zeus. Inmensas moles de mármol de Paros, trabajados con esmero, pulcritud y sobria elegancia. Pocas cosas tan perfectas como esa cabeza de Apolo que inclinada hacia los lapitas se decanta de su lado en la lucha contra los centauros. Todo es en el rostro de una equilibrada belleza. Y junto a ella, el pavor de las mujeres, la furia de los centauros y la adecuada presencia del resto de las figuras.

2015-01-15 12.08.57

El grupo admira el frontón del templo de Zeus en el Museo

Pero el museo todavía guarda su joya más preciada. Ese Hermes con Dionisos niño, en el que el genio de Praxíteles brilla en todo su esplendor. ¡Qué sutileza de trazos, qué perfección formal, que finura en la expresión, qué refinamiento en el trabajo del cuerpo, tan distinto en el árbol, la ropa y la parte posterior! Dichoso el templo de Hera que guardó semejante tesoro.

2015-01-15 12.15.12

Toda la serenidad y la belleza clásica se dan cita en esta memorable cabeza de Apolo

nNo sé si la euforia de la visita o la necesidad de agradecer tanta belleza, hace que la tienda próxima al museo resulte invadida por el grupo y el responsable apenas pueda dar abasto a las peticiones múltiples que recibe. Todos tenemos recuerdo. María Luisa, anillo y medallón, reproducción de dos piezas antiguas. Javier e Íñigo, sendas camisetas relativas a Maratón. Y yo, el libro de los monumentos antiguos con el que poder mostrar el año que viene a los alumnos el supuesto estado de los edificios originales.

Tras una modesta y frugal colación en un restaurante próximo, iniciamos de buena hora el camino hacia Delfos.

2015-01-15 12.26.20-1

Hermes y Dionisos, pieza maestra de Praxíteles

2015-01-15 12.27.14Curiosa perpectiva, por lo inusual, de la pieza de Praxíteles

El paisaje sigue siendo hermoso. Dejamos Ilia para adentrarnos en Acaya. Patras nos ofrece el espectáculo del puente que salva el Peloponeso de la Grecia continental, obtra magna, hermosa y de gran elegancia. Estamos en el Golfo de Lepanto, del que tanto oimos hablar en nuestra niñez y juventud.

Por la otra orilla, a través de una carretera serpenteante, nos acercamos a Delfos. Es de noche. Entretenemos la espera con sendas lecturas referidas a Delfos y, finalmente, por una cuesta empinada, llegamos a nuestero destino.

2015-01-15 16.29.08

Imagen desde el autobús del moderno puente que separa el Peloponeso de la Grecia continental

2015-01-15 17.01.42Poético rincón del Golgo de Lepanto, donde tuvo lugar la memorable batalla contra los turcos en 1571

2015-01-15 17.45.28

Atardece sobre el mar en el viaje hacia Delfos


Viaje de estudios a Grecia. Edipo Rey en Epidauro. 15 de enero (V)

25 febrero 2015

El despertador es implacable. Son las 6,30 de la mañana, suena el teléfono de la habitación y repica el móvil casi al unísono. Es hora de levantarse, que el día se promete intenso.

Tras el desayuno, a las 8 en punto iniciamos el camino del sur por la autovía que, recorriendo Ätica, nos acerca al canal de Corinto. El paisaje es tan hermoso como el día: azul brillante en el cielo, con los destellos irisados sobre las aguas del Egeo. Poco a poco la gran ciudad se transforma en suburbio urbano y urbanizaciones periurbanas. Y el paisaje comienza a poblarse de olivos y naranjos que crecen por doquier.

Nuestra primera parada es el Canal de Corinto. Una obra ingente, aunque vista desde arriba sea apenas una hendidura en el istmo. El canal luce, pero no apreciamos barco alguno en su trecho. Sus limitadas capacidades y su coste hacen que la obra sea más objeto del pasado que realidad presente y futura. Pero ahí queda un intento que se fraguó en el primer milenio antes de Cristo como tentativa y que no llegó a feliz término hasta finales del siglo XIX.

Aunque mi participación ayer fue mínima en el desarrollo del viaje, hoy aprovecho los traslados para complementar las informaciones de Angélica con lecturas varias. En primer lugar, un capítulo del libro de Reverte sobre la evolución del teatro y sus principales actores. Vamos hacia Epidauro y conviene ponernos en situación.

La mañana acompaña. Iniciamos la visita en el museo del sitio arqueológico, una instalación que está pidiendo a gritos una modernización y actualización de sus fondos. Pero hay cosas de interés: Restos del templo, inscripciones, instrumental médico, y magníficos capiteles corintios, uno de ellos canónico por la calidad y perfección de s conservación. Y de allí al teatro. Impresionante. Tras las explicaciones de Angélica procedemos a una demostración práctica de su acústica. Los componentes del grupo se dispersan por las gradas -13.000 espectadores en total- y yo aprovecho para recitar las estrofas del Coro de los Ancianos de Tebas de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. El momento es único e irrepetible para mí.

“Nacido de Zeus Oráculo de dulce palabra,

¿qué es lo que desde Pitón, la rica en oro,

a la esplendente Tebas a traer viniste?

Tenso estoy con corazón amedrentado,

de temor vibrando,

Peán delio salvador,

de tí temeroso qué deber, ya muero,

ya en tiempos pasados otra vez,

a mí me impones.

Díme, hijo de la áurea Esperanza,

inmortal Augurio.

Tras lo primero a tí invocarte, hija de Zeus,

inmortal Atena,

y a la `protectora de mi tierra y hermana tuya,

Ártemis, Que circular trono en la plaza

famoso ocupas,

y a Febo flechador,

los tres, protectores, a mí apareceos,

y si ya un día en defensa de anteriores calamidades,

que para la ciudad surgieron,

apagasteis lejos la llama de un pesar,

llegaos también ahora” (…)

Al final me llega el eco de unos aplausos desperdigados. Pero no son ellos los que me emocionan, sino un vívido sentimiento interior de haber experimentado un momento que probablemente no se repetirá.

Subo a las últimas filas para fotografíar y degustar también la sonoridad magnífica del conjunto. Pero, pese a la inicial prohibición, el guardia no aparece y un pequeño grupo entona una melodía polifónica a capella que suena a música celestial. No hay apenas nadie en el recinto. El silencio y la naturaleza nos acompañan y la visita deja un recuerdo memorable y entrañable.

De nuevo al autobús para recorrer una tierra de héroes, la Argólida, y visitar Micenas, la patria de Agamenón, Menelao y Atreo. Aprovechamos el camino para leer un hermoso capítulo de Reverte dedicado al mundo micénico, que debo interrrumpir porque las ruinas de la ciudad se divisan en el horizonte.

Otra visita de impacto: la muralla ciclópea, la Puerta de los Leones, las tumbas llamadas de Agamenón y el palacio propiamente dicho se ofrecen a nuestros ojos atónitos. Uno no puede menos que admirarse del olfato de Schlieman que fue capaz de dar con Troya y con el llamado Tesoro de Agamenón. Tenía de todo un poco: intuición, osadía, dinero y buenos contactos. ¡Y una verdadera fascinación por la civilización griega! ¿Y qué decir del enclave? Extraordinario. Entre la tierra y el cielo, con un horizonte despejado y el mar a lo lejos.

El complemento perfecto es el llamado Tesoro de Atreo, sin duda una tumba real. Impresionan los bloques ciclópeos, los dinteles y la bóveda por aproximación de hiladas tan original como imponente. Realizo una pequeña explicación para compararlo con los dólmenes de corredor del sur de la Península y de Artajona, y el hipogeo de Longar, diversos estadios de una misma cultura.

La comida en un pretencioso restaurante local nos depara un plato de musaka y excelente cordero.

De nuevo al autobús, que el trayecto es largo. Tras la Argólida, la montañosa Arcadia para llegar finalmente a Olimpia. Leemos un capítulo del libro de Lacarriere dedicado a glosar la Arcadia, supuestamente bucólica, pastoril y feliz, y en la práctica patria de los duros espartanos y de los lacónicos laconios.

Son las siete y media de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel en Olimpia, el Arty Grand, una construcción moderna y funcional. Ha sido un gran día en todos los órdenes. ¡Y mañana no parece que le vaya a ir a la zaga!


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.