Escapadas de verano. Ángeles y música celestial

Lerma

Vista parcial de la exposición en la colegiata de San Pedro, sede principal de la muestra

En el ya lejano 1988, la Fundación Las Edades del Hombre puso en marcha una iniciativa especialmente exitosa, que pretendía no sólo exponer el imponente patrimonio artístico de carácter religioso que acumulan las 11 diócesis de Castilla y León, sino aprovechar tal patrimonio para enmarcarlo en un servicio evangelizador y catequético de la Iglesia dirigido a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. A Valladolid, siguieron exposiciones en cada una de las cabeceras de las once diócesis, con dos paradas intercaladas en Amberes y Nueva York. Finalizado el periplo, este ha continuado por otras ciudades que, sin ser propiamente sedes episcopales, acumulan un rico patrimonio, enriquecido con las aportaciones que cada exposición lleva consigo.

Tales exposiciones, de acuerdo a su carácter evangelizador y catequético, están amparadas bajo un tema que aborda un aspecto concreto de la vida y creencias de la religión cristiana, lo que permite que la exposición se articule armónicamente en torno a este tema o idea predominante.

En más de una ocasión, hemos tenido la oportunidad de comentar algunas de estas exposiciones, sobre todo las celebradas en provincias próximas, que permiten una cómoda excursión de un día. Este es el caso de la de este año, abierta en Lerma, provincia de Burgos, entre abril y noviembre de 2019, que les recomiendo vivamente. Está dedicada a esa enigmática figura de los ángeles, tan presentes en la religión de nuestra niñez y que tan difíciles nos resultan abordar hoy. La guía de mano de la exposición los presenta así: “El término ángel significa mensajero. En total consonancia con el título, la muestra pretende ser un acercamiento a la realidad espiritual de los ángeles, servidores celestes que tienen encomendada la misión, entre otras, de asistir a los que han de heredar la salvación (Hebreos 1, 14) y, por tanto, están vinculados directamente a la vida del ser humano. Aunque constituyen un mundo misterioso y por tanto difícil de comprenderlo en su totalidad y de objetivarlo y formularlo con absoluta precisión, los ángeles son realidades simbólicas, fantásticas o mitológicas. Su existencia y su presencia han sido reveladas paulatinamente por Dios a lo largo de la historia de la salvación humana, y por tanto forman parte de los contenidos de la fe católica”.

Como es obvio, no pretendo adoctrinar, sino simplemente subrayar la doble lectura de la exposición: es una imponente muestra artística que, además, tiene esa segunda lectura para el que la desee.

Ubicada en tres sedes, la ermita de la Piedad, la colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión, las tres muy próximas y en el casco histórico de Lerma, destaca especialmente el contenido expuesto en San Pedro, un hermoso edificio del siglo XVII, marco extraordinario de la muestra. Dividida en capítulos, esculturas, pinturas, tapices y orfebrería, ofrecen un recorrido selecto por el arte castellano-leonés, con algunos añadidos sorprendentes: la Coronación de la Virgen, de El Greco, procedente de Illescas; el San Rafael Arcángel, de Luis Salvador Carmona, venido de Sesma, o el espectacular San Miguel Arcángel, también de Carmona, llegado desde Bergara, que preside la exposición.

La muestra es también una magnífica ocasión para recorrer pausadamente la hermosa villa ducal castellana, con iglesias, palacios y conventos vinculados a su hijo más ilustre, don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, primer duque de Lerma.

Si me permiten una propuesta, les indico la que efectué hace unas semanas, Tras un cómodo viaje por carretera, que no excederá de dos horas y media, incluida una breve parada, dediquen la mañana a recorrer Lerma, incluido un pequeño descanso en el hermoso patio del suntuoso palacio del duque, hoy parador de turismo, y a visitar la exposición. No desdeñen, si les resulta posible, un buen lechazo en cualquiera de los restaurantes de la zona. La buena gastronomía, no necesariamente cara, forma parte de nuestra mejor cultura. Y completen la tarde con una visita detenida al monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, lugar de procedencia de los monjes de Leire, tras la restauración de la vida monástica. Silos condensa en grado superlativo dos manifestaciones artísticas de primer orden: el románico y la música gregoriana. Casi todos los autores están de acuerdo en que el claustro de Silos constituye la quintaesencia del románico en la Península Ibérica. Menos conocida, pero igualmente emocionante, resulta la experiencia de asistir a vísperas en la iglesia de la abadía. Si van con tiempo, porque no estarán solos, pueden recoger su folleto y seguir el canto hecho oración de los monjes en un gregoriano pausado y de calidad, que lamentablemente ya no es habitual ni siquiera en los monasterios.

Ángeles y música celestial. Como verán, un menú tan peculiar como sugestivo. Degústenlo, seguro que no se arrepienten.

Diario de Navarra, 11/7/2019

 

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