Caminos de Sefarad

Sefarad

El pasado 29 de junio, en la sección “La historia de Navarra al día” de este mismo medio, me hacía eco de la aparición del libro que recogía las actas de la cuadragésimocuarta Semana de Estudios Medievales de Estella, con el título Campo y ciudad. Mundos en tensión (siglos XII-XV). Estos mismos días, se está desarrollando en Estella una nueva edición de la Semana, dedicada a estudiar el legado judío, bajo el sugerente título de Rostros judíos del occidente medieval. Del contenido de la misma espero poder darles cuenta a finales de la primavera de 2019, cuando el libro correspondiente sea publicado con la puntualidad acostumbrada.

Como los propios organizadores se encargaron de recordar en la inauguración de la cita, el tema elegido pretende servir de colofón a un año especialmente pródigo en actividades relacionadas con los judíos, ya que Estella ha ostentado a lo largo del mismo la presidencia de la Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad.

Sefarad es un topónimo bíblico que la tradición judía ha identificado con la Península Ibérica. Esta identificación no se inicia en la época medieval, sino después de la expulsión de los judíos de los diversos reinos peninsulares a finales del siglo XV. Estos judíos y sus descendientes, que permanecen ligados a la cultura hispánica, son conocidos con el nombre de sefardíes.

Ciñéndonos a nuestra era, la diáspora de los judíos se inicia en el siglo I d.C, tras la destrucción de Jerusalén en el año 70 por el ejército romano del futuro emperador Tito. A partir de ese momento, diversas comunidades judías se establecen en Asia Menor, el norte de África y Europa. Su presencia en España la tenemos documentada desde muy primera hora, en el bajo imperio romano. Están presentes en época visigoda, sobre todo en Toledo, la capital. Y las encontramos, en no pequeño número, en al-Andalus y los reinos cristianos del norte. Su vida como minoría religiosa y social segregada pero de indudable impacto económico y cultural, transcurrirá entre la aceptación, la desconfianza, el rechazo, el acoso y la expulsión.

Este legado judío también está presente en Navarra, con importantes juderías en algunas de las principales poblaciones del reino. El autor que más y mejor ha estudiado entre nosotros el legado judío medieval ha sido Juan Carrasco Pérez, y a sus estudios remito para conocer este capítulo apasionante de nuestra historia.

Ya en nuestros días, algunos de los pueblos y ciudades de España que cuentan en sus conjuntos históricos con un patrimonio arquitectónico, histórico, medioambiental y cultural especialmente relevante, herencia de las comunidades judías que los habitaron, han constituído la Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad. Sus miembros actúan de forma conjunta en defensa del patrimonio histórico y del legado judío, promoviendo proyectos culturales, turísticos y académicos, y realizando una política de intercambio de experiencias que contribuyan al conocimiento y respeto mutuo de pueblos, culturas y tradiciones. A día de hoy son 18 los municipios que conforman la red, desde grandes núcleos urbanos a poblaciones de pequeño tamaño: Ávila, Barcelona, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Estella-Lizarra, Hervás, Jaén, León, Lucena, Monforte de Lemos, Oviedo, Plasencia, Ribadavia, Segovia, Tarazona, Toledo y Tudela.

Como apreciamos por la lista, de las tres juderías más importantes del reino de Navarra, Estella y Tudela forman parte de la Red. Una razón más, partiendo del conocimiento y amor a lo nuestro que nadie discute, para estrechar lazos con el conjunto de los pueblos de España, que eso y no otra cosa implica Sefarad. Que Estella haya ostentado durante un año la presidencia de la Red de Juderías de España es objetivamente bueno para la ciudad y Navarra. Dicho esto, no deja de sorprenderme la difícil posición del primer edil de la ciudad, obligado a representar dignamente por todas las tierras de España su condición de presidente, siendo a la vez miembro destacado de una coalición a la que no gusta hablar de España, sustituyéndola por el eufemismo Estado cuando se refiere a ella. Pero incongruencias aparte, no ha sido un mal año para la ciudad y su legado judío. Éste se ha hecho presente en diversas iniciativas, en especial en las Semanas Sefardí y de Estudios Medievales; exposiciones como la muestra Shalom -Sefarad sobre la vida sefardí en Rodas y Seattle; se han reiniciado las excavaciones en la judería; y hoy mismo podremos disfrutar de una sugestiva propuesta de los Amigos del Camino de Santiago, titulada “Atardecer en la sinagoga”, donde los participantes de la semana y acompañantes asistiremos a la explicación de la judería y compartiremos una merienda en Santa María Jus del Castillo, antigua sinagoga de la ciudad.

Espero y deseo que la presencia en la Red sirva para fortalecer vínculos con los otros pueblos de España, la Sefarad ansiada y añorada por todos los sefardíes.

Diario de Navarra, 19/7/2018

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