Una idea fuerte de España

Junco

El pasado 16 de julio, en un medio de difusión nacional, el conocido periodista Juan Cruz le hizo una buena entrevista a Íñigo Errejón, diputado de Podemos. Ninguno de los temas eran menores: la idea de España, las relaciones PSOE-Podemos, el encaje de Cataluña en España, el papel de la izquierda y el patriotismo, y el balance (positivo) de las cuarenta años de democracia. Como se ve, asuntos todos que permiten perfilar un retrato aproximado de un político joven con un discurso interesante, propio y no exento de contradicciones.

Permítanme, aunque estemos en verano, algunas digresiones sobre uno de los temas que me han ocupado con frecuencia en esta sección, y que hoy, casi en vísperas del 1 de octubre, día D de las relaciones entre Cataluña y el resto de España, es particularmente candente: la idea de España y su articulación territorial.

Tengo sobre la mesa, en fase de lectura, un libro particularmente interesante a estos efectos: Dioses útiles. Naciones y nacionalismos, de José Álvarez Junco, catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Políticos y Sociales, autor también de otros textos de referencia como Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX y Las historias de España. Visiones del pasado y construcción de identidad. El autor enumera en la introducción las dos ideas esenciales que lo inspiran. La primera es que la identidad española es una construcción histórica, producto de múltiples acontecimientos y factores, algunos estructurales, pero en su mayoría contingentes. Ni existe un “genio nacional” español, ni somos anormales o raros. La segunda se resume en que la distancia y la comparación son la actitud y el método más recomendables para comprender adecuadamente un problema político o histórico. Tras repasar los casos de construcción nacional, analiza con detenimiento el caso español y concluye lo siguiente: “España intentó pasar de imperio a Estado-nación moderno (…) pero en un momento de constantes altibajos políticos y extrema debilidad económica, asociando en el siglo XX el españolismo a dos dictaduras que terminaron siendo muy impopulares. Con lo que sobrevivió, pero seriamente cuestionada por segmentos de población periférica, quizás no mayoritarios, pero sí suficientemente amplios como para crear serios problemas, unos problemas que siguen sin resolverse en el momento de concluir este capítulo”. (2016).

Como señala Álvarez Junco, España llegó a 1975, año de la muerte de Franco, con una idea de nación y una bandera contaminada por la dictadura franquista y muy vinculada a una ideología derechista y conservadora. No fue suficiente el esfuerzo del PCE, aceptando bandera y monarquía, ni el patriotismo constitucional practicado por los gobiernos socialistas, de claro signo regeneracionista y modernizador. Desgraciadamente no fue suficiente, y menos en la España periférica, donde la fuerza de la autonomía, cuando no del independentismo, prevaleció sobre la idea de pertenencia a la Nación española.

Errejón

Íñigo Errejón, en su entrevista, da su explicación: “Creo que los progresistas de España (quizás hay razones históricas para ello) cometieron una irresponsabilidad que no tiene razón de ser: alejarse de España, sentir que España era el problema y que la solución era una especie de cosmopolitismo”.

Por eso sorprende gratamente que un influyente dirigente como Íñigo Errejón, claramente situado a la izquierda, hable de su idea de España: “Creo que ya va siendo hora de reivindicar, desde posiciones inequívocamente progresistas y democráticas, una idea fuerte de España, un patriotismo desacomplejado. Hay muchas razones para estar orgullosos de nuestro país.”.Pero su discurso, como el de todos los partidos, no está exento de contradicciones: “En un país que tiene la diversidad cultural y nacional que tiene España, que siempre ha tenido diferentes pertenencias nacionales, la unión se construye a partir del reconocimiento de esas diferencias y eso implica el acuerdo. Con Cataluña hace falta un nuevo acuerdo, pero un acuerdo que reconozca que los catalanes tienen derecho a decidir su encaje en España”.

No coincidir con él en este último punto, no significa desconocer lo que de positivo tienen sus declaraciones. ¿Será la izquierda, fundamentalmente PSOE y Podemos, capaz de formular una idea de España que le permita liderar el país de nuevo, como sucedió en la década de los ochenta y noventa del pasado siglo? Alfredo Pérez Rubalcaba le ha recordado muy oportunamente en ese mismo medio que el éxito fue de todos los españoles, aunque eso sí, liderados por Felipe González y los gobiernos socialistas.

Diario de Navarra, 3/8/2017

 

 

 

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