Atravesé las Bardenas

Bardenas

Portada del libro

 

Acaba de salir al mercado “Atravesé las Bardenas”, la última novela de Eduardo Gil Vera. Dados el autor, nació en Tudela, y el título, de tanta raigambre navarra, tomé el texto de poco más de 100 páginas de la estantería de novedades de la biblioteca pública de Estella y lo he leido con gusto estas últimas tardes. El autor, traductor y buen conocedor de la literatura griega y romana, lo encabeza con unas cita tomada de Heráclito: “Uno vale por 10.000 si es el mejor”.

La historia, toda una alegoría, no es precisamente ni grandilocuente ni referida a vencedores. En 1956, pasado ya lo peor de la posguerra, el señor Yaben, un ingeniero del Instituto Nacional de Colonización, idea un pueblo de colonización que construirán y habitarán presos en una inhóspita zona de las Bardenas. El proyecto no solo servirá para que los reos rediman sus condenas, sino que además los convertirá en colonos sin el componente del origen carcelario, justo lo que sucedió con algunos pueblos existentes en la zona: Gabarderal, San Isidro del Pinar o Figarol, por citar los tres más conocidos.

Dámaso Torrentera, nombre del protagonista, así llamado por el cura del hospicio de Calatayud que lo bautizó por haber nacido el día del santo y haber sido encontrado en una torrentera, fue aprendiz de soguero, repartidor de la leche de Cáritas en el hospicio de Calatayud, interno del reformatorio y aprendiz en el canal de Tauste. Era un mozo de ojos grandes y oscuros, tez sonrosada y expresión seria, cuando el señor Yaben lo llamó y lo hizo el jefe del grupo. Precisamente a él, al que su justicia y rectitud no le habían deparado sino malas consecuencias, porque fue condenado por ayudar a un compañero tratado injustamente por el capataz, mutilado de guerra, con la mala fortuna de morir en el canal tras el empujón propinado por Dámaso.

La realización de esta utópica población, que tendría todos los elementos de un pueblo moderno, incluida una plaza de toros, es una alegoría de la naturaleza de los sueños humanos, y permite al autor ahondar en las contradicciones de la condición humana en toda su desnudez. Con una idea añadida, el texto tiene un aire de fábula con tintes bíblicos.

Dividida en tres capítulos que tienen título de jota bardenera: aunque nevaba y llovía, pero cómo te iba a ver, me pareció primavera, el texto está bien compuesto, se lee con gusto y presenta un fresco de perdedores dotados de sentimientos, buen corazón y solidaridad grupal. Una novela que he leído con interés y agrado.

Ficha bibliográfica: GIL VERA, E., Atravesé las Bardenas, Acantilado, Barcelona, 2017.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s