La educación en Navarra, algunas pautas de mejora

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La noticia educativa de este fin de año es, sin duda, el informe PISA-2015, una evaluación internacional estandarizada, desarrollada de forma conjunta por los países y regiones participantes, y aplicada al alumnado escolarizado que cumple 16 años. Abarca tres áreas de competencia: lectora, matemática y científica. Dado que la evaluación se realizó en 2015, su resultado refleja el estado de la educación en Navarra justo antes de acceder al gobierno el cuatripartito, por lo que no es imputable a éste ni lo positivo ni lo negativo de dicha evaluación. Haríamos mal en sacralizar sus resultados, pero erraríamos si no le diéramos la importancia que tienen, ya que el informe PISA se ha convertido en el instrumento más prestigioso sobre evaluación comparada.

En el presente artículo pretendo concretar mi reflexión sobre el mismo en tres aspectos: evaluar brevemente el sistema educativo navarro; hacer una lectura crítica de los resultados del informe; y proponer algunas pautas de mejora para el inmediato futuro.

Creo que nuestro sistema educativo es bueno, pero claramente mejorable. Algunas razones de su buena salud son las siguientes: la existencia de una red de centros públicos y concertados bien financiados y bien dotados de recursos humanos y materiales; la existencia de un pacto educativo no escrito a partir de 1986, que se tradujo en un largo periodo de paz escolar que ha dotado de estabilidad al sistema; el progresivo aumento de la escolarización universal, obligatoria y gratuita, que hoy se extiende casi generalizada entre los 2 y los 18 años; la extensión progresiva y exitosa de programas vinculados a la atención a la diversidad; la aplicación normalizada de la Ley del euskera y la progresiva extensión del inglés en sus diversos programas. Y, junto a esto, una excelente escuela rural; una formación profesional en alza; un profesorado motivado y bien preparado, aunque con lagunas, y una sociedad que presiona positivamente para mantener el excelente nivel alcanzado.

El informe PISA-2015 es el resultado de esta buena trayectoria. Aunque el informe es mucho más que unas meras cifras, las más significativas referidas a Navarra son las siguientes. En competencia lectora España obtiene 496 puntos y Navarra 514, por detrás de Castilla y León y Madrid. En competencia matemática, España obtiene 486 puntos y Navarra 518, por encima de Castilla y León y La Rioja. Finalmente, en competencia científica, España se sitúa con 493 puntos, mientras que Navarra alcanza los 512, tras Castilla y León y Madrid. Si comparamos los resultados de 2015 con los de 2009 y 2012 se observa una clara mejoría en competencia lectora (497, 509 y 518), mientras que hay más estabilidad en matemáticas (511, 517 y 518) y en ciencias (509, 514 y 512). Estas cifras traen aparejada otra muy buena noticia: la mejora se ha producido en un periodo en el que han descendido los presupuestos de educación y el número de profesores disponibles. Habrá que convenir, en consecuencia, que el profesorado, por un lado, y las familias, por otro, han sostenido el sistema en un momento de especial dificultad. En conclusión, PISA-2015 nos deja el siguiente retrato: Navarra se sitúa a la cabeza de España junto con Castilla y León y Madrid, supera claramente la media de España y de la OCDE y se ubica en el grupo cabecero, junto a los 10 mejores países del mundo.

Pero Navarra puede y debe mejorar posiciones en el inmediato futuro. Decía esta misma semana José Antonio Marina, probablemente el autor que más y mejor expresa la necesidad de un pacto y la mejora de nuestro sistema educativo, que España está en condiciones de situarse en el grupo de cabeza para el año 2020 si aplica a la educación un PIB del 5% anual y logra un pacto que logre sacar del debate político permanente el sistema y dotarlo de estabilidad y certidumbre. Si esto es válido para España, en Navarra lo tenemos al alcance de la mano, porque nuestro sistema es mejor, nuestro PIB es mayor, la paz social ha sido una realidad hasta hace bien poco y el compromiso de nuestra sociedad es incuestionable. En mi opinión, sin esperar al pacto educativo nacional, deberíamos abordar unas pautas de mejora, algunas de las cuales se mencionan a continuación. Entre las que conllevan aumento presupuestario destacaría como fundamental una perfectamente factible: el aumento mínimo y progresivo de una décima anual del PIB en los próximos 6 años para recuperar las cifras anteriores a la crisis y atender los programas que, previa negociación de las partes, se juzguen prioritarios para avanzar hacia la equidad y la excelencia. Pero también son importantes las que no conllevan aumento presupuestario: el tratamiento del sistema escolar como un todo; la vuelta a una paz escolar perdida en los dos últimos años; la búsqueda de un acuerdo en los programas lingüísticos que dé tranquilidad y certidumbre a la comunidad educativa; y el refuerzo del valor social del profesorado.

Los objetivos están a nuestro alcance y conseguirlos es tarea de todos.

Diario de Navarra, 12/12/2016

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