Tres siglos entre dos reinos

presentacion

Alcaldes y organizadores presentan el curso (foto tomada de Diario de Noticias)

El primer fin de semana de octubre se celebraron en toda Europa las Jornadas Europeas sobre el Patrimonio, promovidas por el Consejo de Europa. En Navarra, esta iniciativa se concretó en más de cien actividades programadas, que incluínan rutas y paseos, conferencias y visitas a museos, iglesias, ermitas, casas-cueva, castillos, villas romanas, molinos o monasterios. El tema escogido para esta edición era “Patrimonio de todos” y se centraba en el papel de las personas como portadoras y herederas del patrimonio cultural, poniendo de relieve el reconocimiento de las interrelaciones de las personas y su entorno, y en la importancia de la ciudadanía en la investigación del patrimonio, su interpretación y conservación.

Afortunadamente, el buen hacer de las instituciones, unido a la tarea de universidades e investigadores, ha hecho que en Navarra este patrimonio haya llegado hasta nosotros en líneas generales bien conservado y bien estudiado. De ahí la posibilidad y pertinencia de abordar una necesaria tarea de difusión para que, efectivamente, ese patrimonio lo sea de todos y para todos.

Esta función, desde el año 2005, la realiza de forma brillante y eficaz la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro de la Universidad de Navarra. La docencia, la difusión, la investigación, un foro de debate y un centro de documentación son los pilares sobre los que asienta su tarea. A quienes deseen conocer más detenidamente la misma les invito a ojear sus ejemplares memorias anuales, donde se da cumplida cuenta del trabajo realizado. En los últimos años sobresalen los ciclos y conferencias en la Navarra rural, donde todavía es más necesaria si cabe esta tarea de divulgación del patrimonio. Las conferencias previstas para hoy y mañana en Villafranca en torno a su pasado barroco son buena prueba de ello.

Pero en este elenco de actividades desarrolladas hay una especialmente notable que no quiero pasar por alto, dado lo simbólico y emblemático de la misma. Durante casi tres siglos, de 1463 a 1753, Los Arcos y su partido, es decir, El Busto, Sansol, Torres del Río y Armañanzas, fueron territorio de Castilla como consecuencia de la enésima guerra habida entre ambos reinos. Y esta situación generó consecuencias negativas, sobre todo desde el punto de vista político, pero también positivas, en los ámbitos económicos y culturales. Esta ambigüedad legal, aprovechada por las autoridades y vecinos de las villas, les permitió eludir impuestos, trasegar productos, sobre todo vino, y aprovechar su peculiar condición de ser navarros en Castilla y castellanos en Navarra. Todo ello se reflejó en unos cascos urbanos en los que resaltan iglesias muy notables y casonas de gran porte.

¿Por qué no dar a conocer esta situación tan peculiar a los vecinos de todas las localidades, mediante conferencias de divulgación a cargo de especialistas en todas las parroquias? Y nos pusimos manos a la obra. El curso de verano “Los Arcos y su partido. Tres siglos entre dos reinos (1463-1753)” pretendía básicamente dar a conocer el contexto histórico y subrayar lo esencial del patrimonio religioso y civil de cada una de las localidades. La cátedra de Patrimonio, a través de su convenio con el Gobierno de Navarra, aportó ponentes y financiación; los ayuntamientos corrieron con el coste de la salida cultural; y las parroquias dieron todas las facilidades para desarrollar las conferencias en unos recintos religiosos impecablemente mantenidos. Pero lo más importante de todo fue la respuesta masiva y entusiasta de los vecinos, con llenos en recintos que hoy solo conocemos en funerales.

El día 14 de septiembre, en el marco de la esplendorosa parroquia de Los Arcos, Víctor Pastor Abáigar, vecino de la villa, hermano marista e historiador, el mejor conocedor de su historia y arte, recibió una placa de homenaje como agradecimiento a su tarea. Román Felones y Ricardo Fernández en Los Arcos, Pedro Echeverría en El Busto, Pilar Andueza en Sansol, María José Tarifa en Torres del Río y Javier Azanza en Armañanzas dieron a conocer el valor de sus respectivos patrimonios. Aquellos que un día fueron partido y trabajaron juntos para sacar ventaja de una incómoda posición, conocieron también juntos, en una jornada festiva de sábado, el patrimonio de sus cinco localidades para terminar en un aperitivo fraterno en la casa de cultura de Los Arcos. Y allí surgieron proyectos: un libro que recogiera lo vivido, un curso que permitiera conocer mejor el patrimonio navarro, y otras iniciativas en común. A la espera de todo ello, quedémonos con lo vivido: el reencuentro de unos pueblos que se necesitan mutuamente y la constatación de que la historia y el arte son un excelente nexo de unión. Una vez más queda demostrado que la unión hace la fuerza y permite abordar nuevos retos.

Diario de Navarra, 13/10/2016

 

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