El muchacho persa

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Pocos podrán discutir que la novela histórica está de moda. Abundan los escritores que han hecho de ella su género más característico. Y no son pocos los que puede que escriban novelas -otra cosa es que éstas sean más o menos buenas-, pero lo que no escriben es novelas históricas, si por eso se entiende obras bien documentadas que no desvirtúen la historia, al margen de las concesiones literarias que se tome el autor.

Entre los autores de novela histórica por excelencia se encuentran nombres como Marguerite Yourcenar y Robert Graves. A la primera debemos dos obras maestras como Memorias de Adriano y Opus nigrum, y al segundo, otro hito como Yo, Claudio.

Mary Renault ha sido comparada con frecuencia con estos dos autores. Creadora de novelas en su mayoría históricas ambientadas en Grecia, tres características definen su obra: un estilo ágil y elegante, un gran rigor en los datos y recreación de ambientes, y una cierta inclinación por los temas homosexuales y lésbicos, lo que le creó no pocos problemas con el pacato moralismo de su época.

Nacida en 1905, Mary Renault es una de las helenistas y escritoras más importantes del siglo XX. Formada en Oxford en literatura clásica, tras servir en la II Guerra Mundial como enfermera, recorrió en compañía de Julie Maillard, su compañera durante más de 40 años, buena parte del continente africano y casi toda Grecia, fijando su residencia en Sudáfrica. Allí comenzó a escribir sus trilogía sobre Alejandro Magno: Fuego en el paraíso (1969), El muchacho persa (1972) y Juegos funerarios (1981), según Rosa Montero, la mejor de las tres.

Desde la casi invisibilidad de su clase social, un eunuco de insuperable belleza llamado Bagoas, al servicio de Darío y posteriormente de Alejandro Magno, nos cuenta el ascenso de Alejandro y la vida al lado de éste. La lectura explícitamente homosexual de la relación de éste con Bagoas y con Hefaistion, compañero suyo de la infancia, es narrada sin consideración moral alguna, en el contexto histórico-social en el que se inserta. Algo prolija en las descripciones de batallas en su camino hacia la India, la novela nos narra los entresijos de una época en la que Alejandro pretende hacer converger dos mundos antagónicos: el griego y el persa, históricamente enfrentados. La sólida base documental le permite a la autora recrear espléndidamente los ambientes de estos dos mundos y ofrecer una amplia panorámica de los orígenes y las causas de la decadencia de la civilización helénica. El libro termina con la inesperada muerte de Alejandro. Se abre entonces otro capítulo menos heróico en el que las pasiones desatadas de los generales de Alejandro conducirán a la degradación moral de un imperio que se desvanece. Ése es el tema de Juegos funerarios, la tercera novela de la trilogía.

Ficha bibliográfica: RENAULT, M., El muchacho persa, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1990

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