Las elecciones a presidente del Consejo Social de la UPNA

Despedida

Imagen de mi despedida en la toma de posesión del nuevo presidente

El pasado día 12 de mayo tomó posesión como presidente del Consejo Social de la UPNA Joaquín Ansa, vocal designado por el Gobierno de Navarra. En la toma de posesión, celebrada sin presencia de la prensa, tuve ocasión de intervenir como presidente saliente, juntamente con el nuevo presidente, el rector y la presidenta del Gobierno de Navarra.

Mi nueva situación de jubilado tiene algunas ventajas. Entre otras, poder expresar con claridad mis opiniones sin preocuparme de que sean o no políticamente correctas. Y las que pronuncié en el acto no lo fueron, puesto que señalé ante las autoridades presentes que mi independencia me había costado el puesto, además de agradecer el trabajo de algunas personas presentes en la sala que habían intentado desde el primer día que mi estancia al frente del Consejo Social fuera lo más corta posible. Ni fue fácil de decir ni resultó cómodo de escuchar. Pero los hechos son tozudos y los ciudadanos se merecen, en aras a la tan predicada transparencia, una explicación que ni la UPNA ni el Gobierno de Navarra han proporcionado. Este es mi relato.

El pasado día 6 de abril, mediante sendos decretos forales, fui cesado como vocal del Consejo Social de la UPNA en representación del Gobierno de Navarra y nombrado vocal en representación de la UGT de Navarra. Cualquier persona no avezada en derecho tendería a pensar que nada había cambiado y que, dado que continuaba como vocal, seguía también como presidente hasta agotar mis cuatro años de mandato. No lo interpretó así un informe elaborado por la asesoría jurídica de la UPNA, expresamente pedido por el rector, que señalaba que, perdida la condición de vocal, perdía también la condición de presidente, aunque un decreto posterior volviera a nombrarme vocal. Pese a estar en desacuerdo con el mismo, di por buena la interpretación, me despedí por carta de los vocales y les comuniqué que no descartaba la opción de presentarme de nuevo si encontraba apoyo suficiente para ello.

Pero era obvio que no habíamos llegado hasta aquí para que esto fuera posible. Gobierno y rectorado decidieron de entrada apoyar a un candidato alternativo al que el propio consejero de Educación ofreció el puesto y garantizó la mayoría. Les eximo de más detalles, pero estoy dispuesto a darlos si alguien se atreve a desmentir la información que estoy facilitando.

Aún así, pensaba que todavía era posible competir en buena lid. Lo hice hace dos años y, aún con la oposición del gobierno y del equipo rectoral de entonces, una mayoría de vocales me eligió como presidente. Y, pese a la dificultad, estaba dispuesto a competir de nuevo porque creo firmemente en la importante labor del Consejo. La sorpresa fue que la convocatoria del pleno para elegir al nuevo presidente se hizo para el día 26 de abril sin la presencia de los representantes del profesorado, del alumnado y del personal de administración y servicios, que el Consejo de Gobierno de la UPNA debía designar ¡dos días después! La petición por escrito de cuatro vocales veteranos de posponer la elección de presidente, además de sendas peticiones previas de los representantes del alumnado y del PAS, no contó con la opinión favorable de la mayoría de los vocales asistentes al pleno, por lo que se procedió a la votación correspondiente con el resultado que ustedes conocen. La razón argüida para no retrasar el pleno fue la urgente necesidad de aprobar el Plan Estratégico, cosa que previsiblemente sucederá el próximo 23 de mayo, ¡27 días después!.

Manifesté expresamente, y así pedí que constara en acta, que mi intención era presentarme si se daban las condiciones de equidad entre los candidatos, es decir si votaban los 19 vocales que conformamos el Consejo. Pero dado que el pescado estaba vendido, renuncié a presentarme porque el resultado, con 15 vocales presentes, estaba cantado.

Y, después de todo lo sucedido, ustedes probablemente se preguntarán. ¿Y todo esto por qué? La respuesta para mí es sencilla. Por tratar de cumplir escrupulosamente lo previsto en la Ley Foral del Consejo Social aprobada unánimemente por el Parlamento de Navarra el año 2008. De nuevo me atrevo a retar a quien quisiere hacerlo a enumerar una sola actuación a lo largo de estos dos largos años en la que se haya conculcado lo señalado en la ley foral. Y dado que mis principios de actuación han sido el cumplimiento de la ley, la lealtad institucional y la independencia funcional, que prometí cumplir el día de mi toma de posesión, lo sucedido no ha sido sino el precio que he tenido que pagar por ser fiel a mis promesas y principios.

Este debate no se hubiera producido en ninguna otra universidad española, porque la UPNA es la única institución en la que, por decisión de la ley aprobada por el Parlamento de Navarra, la presidencia no es designada por el gobierno ni tutelada por el rectorado sino decidida por los vocales que componen el pleno. Es más, presidente sólo lo puede ser uno de los vocales que representan los intereses sociales, precisamente como garantía de independencia.

Continuaré como vocal hasta que se agote el tiempo de mi mandato. Y hoy, como desde hace muchos años, trabajaré para ayudar a conseguir que la UPNA sea la mejor universidad posible. El futuro no es fácil y requiere del esfuerzo de todos. Y ahí debe de estar el Consejo: supervisando, animando e impulsando el servicio público de la educación superior que le encomendó la ley foral de 2008.

Como señalé en mi intervención, le deseo al nuevo presidente buen tino, acierto y éxito. Eso será bueno para él, pero también para el Consejo Social, que debe seguir actuando lo más autónomamente posible; para la UPNA, en favor de la cual trabajamos; para Navarra, a la que nos debemos; y para la universidad española, a la que pertenecemos. Espero y deseo que esos sigan siendo el objeto de nuestros desvelos.

Con este escrito termina por mi parte la polémica en torno a la elección del presidente del Consejo Social. Ahora bien, me reservo el derecho de réplica si otros escritos lo hacen necesario. Y adelanto que hay pocas cosas tan potencialmente peligrosas como un jubilado con buena memoria que no necesita ser políticamente correcto, una agenda minuciosa y actualizada, y una causa que defender.

Diario de Navarra, 17/5/2016

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s