La banca ética en Navarra

Banca etica

Como buena parte de los vocablos que utilizamos ordinariamente, también el término “economía” tiene un origen griego: oikos (casa) y nemo (repartir, distribuir) De ahí que, tomado al pie de la letra, economía sería la dirección o administración de la casa. La ciencia que se ocupa del recto uso, reproducción, conservación, aumento y distribución de la riqueza, diríamos en términos más académicos. Las dos grandes dimensiones de la economía son las de producir y distribuir. Adam Smith, fundador de la ciencia económica moderna, Karl Marx y Keynes, serían tres de los peldaños teóricos básicos en la evolución de la historia de la economía política. Pero lo que era un elemento importante, incluso capital en las sociedades industriales modernas, ha devenido con la expansión del capitalismo en su expresión más salvaje en una cuasi dictadura, de tal modo que hoy es dudoso que la dirección de los Estados la ostente el estamento político y no el económico.
La actividad financiera constituye pues un elemento clave para el desarrollo equilibrado de la economía en cualquier sociedad, y más si ésta pertenece al primer mundo. Este desarrollo, sin embargo, no siempre se produce en términos de equilibrio social, equidad y justicia, Resulta evidente que las actividades económicas no son neutrales y que cualquiera de ellas tiene unas implicaciones en términos sociales, medioambientales y éticos que pueden favorecer a unas personas y sectores sociales y perjudicar a otras.
El caso de las instituciones e inversiones financieras no escapa a esta lógica. La actual crisis económica, que afecta gravemente a la economía productiva y de la que no terminamos de salir en términos de microeconomía y empleo, tiene su origen en una crisis financiera causada esencialmente por las inversiones de alto riesgo, especulativas y sin límite, la ausencia de mínimas reglas y de control social de las inversiones financieras, además del olvido de los compromisos con los intereses generales de la población. Como consecuencia, para salvar muchas entidades privadas de base accionarial que habían sido llevadas a situaciones límite por sus gestores, los gobiernos, con recursos públicos procedentes de los impuestos de todos los ciudadanos, se han visto obligados a intervenir aportando importantísimas cantidades económicas. La historia de las Cajas de Ahorro en España nos exime de dar más explicaciones. Aunque sin aportación estatal, también aquí, en Navarra, la desaparición de la CAN, hoy integrada en la Caixa, nos hizo vivir una dura réplica del terremoto general.
Mientras tanto, durante los últimos años, en los países avanzados ha ido aumentando la preocupación social y ciudadana por el ahorro y las inversiones éticas desde una práctica que contabiliza los beneficios económicos con los beneficios sociales y ambientales.En este sentido, y por iniciativa de organizaciones sociales y personas individuales sensibilizadas con el ahorro y la inversión ética, en los dos últimos lustros han ido surgiendo en diversos países europeos instituciones de base social con estas características. De ahí que podemos definir la banca ética como un conjunto de entidades financieras cuyos productos no están condicionados exclusivamente al criterio del máximo beneficio y la especulación. El objetivo común de estas entidades es la financiación de la economía social y solidaria y, en general, de las iniciativas del denominado “tercer sector”.
Lo sorprendente, a la vista de lo acontecido en los últimos años, es el escaso desarrollo de estas entidades, cuyos principios probablemente compartimos la mayor parte de la población. Pero no hay duda de que la batalla es larga y grande la moral de sus responsables. Todavía recuerdo la intervención de los responsables de Fiare, en la presentación de la campaña de captación de capital social en la Comisión de Asuntos Sociales del Parlamento de Navarra, el 11 de febrero de 2010.
Desde determinadas entidades sociales, caso de Manos Unidas, se nos va a invitar en los próximos días a la campaña 2016 “Plántale cara al hambre: siembra”. No estaría mal en este contexto recordar a las entidades que en Navarra representan a la banca ética: Triodos, Fiare, Coop57 y Oikocredit. Pese a los esfuerzos de los últimos años, en España suponen solo el 0,2% del volumen total, pero en cifras absolutas mueven 1.500 millones de euros de ahorro y tienen casi 190.000 clientes. Confiemos en que les sea aplicable la hermosa frase de Tagore: ¡Que pequeña eres brizna de hierba!. Si, pero tengo toda la Tierra a mis pies.
Diario de Navarra, 4//2/2016

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