Tesis en 3 minutos

tesis en 3 minutos

Javier Osés Martínez de Zúñiga, ganador de la edición 2013

La Universidad es una institución académica que hunde sus raíces en la Edad Media. Sirva como ejemplo que la Universidad de Salamanca, y no es la primera, celebrará en 2018 el octavo centenario de su creación. Desde entonces hasta ahora los cambios han sido muy grandes, pero algunas cosas permanecen casi inalterables. Entre otras, la relación de grados, con el doctorado como culminación de la carrera académica. Era tal la importancia del evento, que en la propia Universidad de Salamanca, el doctorando permanecía encerrado en la capilla de Santa Bárbara de la vieja catedral la noche anterior a su defensa -de ahí la conocida expresión de “entrar en capilla”- y algunos se entrampaban sufragando de su bolsillo espectáculos taurinos para celebrar el acontecimiento.

En los tiempos actuales, además de obtener la suficiencia investigadora, el doctorando debe defender ante un tribunal su tesis, un trabajo monográfico en el que plantea una investigación original sobre un asunto concreto en el que ha trabajado de forma intensa durante un periodo en general no menor de tres años. Hoy, el acceso a la cultura se ha democratizado y, pese a la dificultad objetiva de la empresa, el número de doctores ha crecido extraordinariamente. Solo en Navarra, el curso pasado se leyeron 221 tesis, 170 en la UN y 51 en la UPNA.

Todavía recuerdo como si fuera hoy, la primera vez que asistí a la lectura de una tesis doctoral. Acababa de incorporarme a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, y uno de nuestros profesores, José Antonio Ferrer Benimeli, jesuíta, hoy catedrático jubilado y tal vez el máximo especialista en la historia de la masonería española, defendía su tesis sobre “La masonería en Aragón”. Sentados en el aula magna de la facultad, de pronto vimos aparecer al tribunal vestido con boato académico, y a los bedeles llevando con dificultad en sus manos los varios tomos que componían el trabajo del doctorando. Ni que decir tiene que la obra recibió el premio extraordinario de doctorado en 1972.

Obviamente cantidad no es sinónimo de calidad. Lo que se juzga es la originalidad de la aportación y el alcance de la investigación, y ésta puede hacerse de igual manera en forma expansiva o sintética. En general, las tesis de humanidades y ciencias sociales suelen optar por el formato amplio, mientras que las tesis de corte más estrictamente científico-técnico tienden a la síntesis. Pero lo que tal vez ni unos ni otros podrían imaginar hace unas décadas se ha producido. Si de divulgar se trata, nada mejor que ser capaces de expresar en un lenguaje sencillo y en un tiempo muy limitado, en competencia con otros colegas, lo esencial del trabajo efectuado. Eso es lo que pretende el concurso “Tesis en 3 minutos” que la Universidad Pública de Navarra puso en marcha en 2012 y que acaba de cerrar la convocatoria de su cuarta edición. 50 doctorandos de las cuatro universidades que conforman el Campus Iberus -15 de la Pública de Navarra, 28 de Zaragoza, 4 de La Rioja y 3 de Lleida- competirán por el premio en Pamplona el próximo mes de noviembre. Los participantes dispondrán de tres minutos para exponer su discurso. Deberán presentar el tema de su investigación, qué problema han identificado, cómo contribuye su estudio a buscar una solución y qué impacto tendrá su trabajo en la sociedad en general o en la comunidad académica e investigadora en particular. Los concursantes que superen el tiempo máximo de tres minutos serán automáticamente eliminados. Las sesiones serán abiertas al público y podrán ser retransmitidas por los medios de comunicación y, en su caso, a través de internet. Además, los finalistas tendrán que resumir en aproximadamente un minuto su investigación para su emisión radiofónica. Los participantes podrán asistir a una sesión de formación en técnicas de oratoria, habilidades para hablar en público, y comunicación y lenguaje radiofónico. El jurado tendrá en consideración los siguientes criterios a la hora de valorar a los participantes: comprensión, implicación y comunicación. Tal vez los 1.000 euros del premio sean lo menos importante, aunque el reto bien merecería una mayor dotación para ediciones posteriores financiada por una empresa o institución ajena a la Universidad.

Si tiene interés en conocer lo sucedido en años anteriores, la página web de la UPNA le permite acceder a los  vídeos de los ganadores. Quedamos a la espera de conocer los ganadores de esta convocatoria. Pero es de justicia felicitar a la UPNA por la iniciativa, agradecer a los jurados su tarea y animar a los participantes a batirse en buena lid. ¡Que gane el mejor!

Diario de Navarra, 15/10/2015

 

 

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