Hombres buenos

Honbres buenos

Acabo de terminar la lectura del último libro de Arturo Pérez Reverte Hombres buenos. Se trata de una larga novela de 583 páginas en la que el escritor, miembro activo de la Real Academia de la Lengua Española, nos narra el viaje a París de dos académicos del finales del siglo XVIII para comprar por mandato de la propia institución la Enciclopédie, ou dictionenaire raisonné, de Dálambert y Diderot, la Biblia de la modernidad en los tiempos de la Ilustración.

El libro, distribuido en 12 capítulos, nos narra las aventuras de don Hermógenes Molina, bibliotecario de la docta casa y de don Pedro Zárate, brigadier retirado de la Real Armada, comisionados de la institución para la compra de los 28 volúmenes de la primera edición, pese a que la obra estuviera prohibida en España. Visto desde esa perspectiva, el libro presenta todos los componentes de una buena novela de intriga y acción: buena descripción de los personajes, magnífica ambientación, credibilidad, y un ritmo literario ágil tan característico del autor.

Pero el libro presenta para mí una novedad digna de ser resaltada. No soy especialmente adicto a la novela histórica porque, en unos casos, carece de sufienciente soporte documental, y en otros se excede en vuelos literarios olvidando los hechos que le dan soporte. Me parece que en este caso hay un difícil equilibrio que, sin perjuicio de contar los hechos básicos de una historia que sucedió en realidad, contiene también los elementos complementarios que permiten que la imaginación del autor reconstruya ambientes, situaciones y diálogos que dan credibilidad y calor literario a la historia.

Me ha intersado también una novedad incorporada a la novela. El autor dedica en el propio cuerpo de la obra bastantes páginas a explicarnos la documentación de la propia historia. El sistema de postas del siglo XVIII entre Madrid y París; la minuciosa descripción de la ciudad de Paris y la vida de salones y cafés; costumbres poco conocidas para nosotros como los duelos de honor con toda su parafernalia y lenguaje peculiar; o la vida del Madrid de la segunda mitad del siglo XVIII. Esa exigente y concienzuda documentación queda puesta de manifiesto en esas páginas y resulta reveladora del trabajo de un escritor que se toma en serio su tarea. Nada obligaba a Pérez Reverte a profundizar en los detalles y dotarlos de rigor histórico, tratándose de una novela, pero esta actitud le da credibilidad a su trabajo y le aporta un plus que se agradece grandemente.

Los demonios familiares, las filias y las fobias que caracterizan al autor también están presentes en la obra. Es obvio que a estas alturas de su vida, Pérez Reverte tiene una considerable mochila de la que no puede prescindir para bien o para mal en su personal escritura. Pero todo ello no oscurece, hablando del Siglo de las Luces, una obra bien escrita, interesante, ágil y con buen mensaje de fondo. Se la recomiendo como lectura de estos meses veraniegos.

Ficha bibliográfica: Pérez Reverte, A., Hombres buenos, Alfaguara, Barcelona, 2015

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