Otro hito jacobeo

Camino primitivo

Camino primitivo, uno de los cuatro tramos declarados Patrimonio Mundial

El Camino de Santiago es, sin duda alguna, uno de los grandes hitos de la cultura europea. Fue desde el primer momento un fenómeno complejo en el que la religión, la cultura, la economía y la sociedad se dieron la mano a lo largo de los siglos, conformando territorios y uniendo reinos en un viaje de ida y vuelta. Iniciada la peregrinación, todavía reducida al ámbito hispánico durante el siglo IX, los siglos siguientes conocieron el proceso de formación de la ruta, culminado a lo largo del siglo XII. Con relativa rapidez alcanza un evidente protagonismo el conocido como Iter Francorum, Vía Francígena, Camino Francés o Camino Francisco que, hasta hoy, sigue siendo la ruta por excelencia. Cuando se inició la revitalización y recuperación del Camino en los años sesenta del pasado siglo, todos los esfuerzos de las instituciones civiles y religiosas se volcaron en esta ruta. En 1987, el Consejo de Europa instituyó el Camino de Santiago como Itinerario Cultural Europeo y en 1993 el Camino fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Los años jubilares de 1965, 1971, 1982, 1993, 1999, 2004 y 2010 han supuesto un aumento casi exponencial de la cifras de peregrinos, de tal forma que hoy el Camino Francés está próximo a la saturación y tal vez haya que ir pensando en tomar medidas para evitar que la vía jacobea pierda los valores que le son propios y no muera de éxito.

Pero el Camino, que más acertadamente debería enunciarse en plural, no termina en el Camino Francés. Así fue históricamente y así lo desean las mismas instituciones que propiciaron la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 1993. Esta vez con el empeño adicional de las Comunidades de La Rioja, País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. Al final, el objetivo se ha conseguido. En el marco de la 39ª sesión celebrada hace escasas fechas en Bonn (Alemania), la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) ha incluido en la lista de Patrimonio Mundial el bien “Los Caminos de Santiago del Norte Peninsular”.

¿Qué incluye esta denominación un tanto ambigua? La cuatro nuevas rutas que se incorporan son: El Camino Primitivo, que se inicia en Oviedo; el Camino Costero, de 936 kilómetros de longitud; el Camino vasco-riojano, que comienza en Irún; y el Camino de Liébana, ramal que une el Camino con el monasterio de Santo Toribio.

El carácter histórico de estos Caminos está ampliamente acreditado y documentado. Para quien desee conocerlos algo más a fondo basta revisar los capítulos XIX a XXII del tomo II de “Las peregrinaciones a Santiago de Compostela” de los profesores Vázquez de Parga, Lacarra y Uría, que, pese a ser escritos en la década de los cuarenta del pasado siglo en difíciles condiciones, siguen siendo una referencia esencial en la historia de la peregrinación. Pero tan meridiano como lo anterior resulta tras su lectura que estas vías, con todo su interés, no pueden competir ni en importancia histórica, ni artística ni documental con la ruta por excelencia que es el Camino Francés.

De ahí que a estas alturas del desarrollo jacobeo, las reticencias que históricamente han mantenido Comunidades como Aragón, Navarra y Castilla y León carezcan de sentido. Si algo le sobra al Camino Francés son peregrinos y un punto de mayor sosiego y una mejor atención al margen de albergues y negocios varios sería una consecuencia buena para la ruta principal. Junto a lo cuantitativo, nada despreciable, debe cuidarse lo cualitativo, que no solo de pan vive el hombre.

Y sentado este primer precedente, ¿qué hacemos con el resto de las rutas? Que el fenómeno jacobeo sigue en alza no cabe ninguna duda. Sirva como ejemplo que, para sorpresa de casi todos, el último congreso nacional de asociaciones jacobeas se celebró en ¡Jaén!. Queda mucho por hacer y conviene no precipitarse. El espaldarazo de la declaración de la UNESCO va a ayudar a los nuevos tramos a darse a conocer, pero consolidar una infraestructura permanente no es fácil, ni cuestión de días ni de años. La experiencia nos dice que una buena coordinación entre instituciones, una continuidad en las políticas presupuestarias y un proyecto integral de actuación resultarán claves para el éxito de la empresa.

En todo caso, es cuestión de alegrarse como país. Con éste son ya 44 los bienes que España tiene inscritos en la lista del Patrimonio Mundial, ocupando la tercera posición de todo el mundo. Un acicate más, ahora que comienza el verano, para aprovechar la larga lista e incorporar la visita a alguno de ellos en nuestras vacaciones. No hay excusa, los tenemos en la puerta de casa.

Diario de Navarra, 9/7/2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s