La Cámara de Comptos cumple años

Comptos

Documentos históricos de la Cámara de Comptos conservados en el Archivo General de Navarra

Corría el año 1365. Quince años antes, había accedido al trono Carlos II, tercer monarca de la dinastía Evreux. Navarra atravesaba una delicada situación económica debido al gasto originado en las guerras contra castellanos, aragoneses, ingleses y franceses. De ahí que el rey decidiera reforzar el control de las finanzas reales mediante un órgano permanente, la Cámara de Comptos. La ordenanza de 18 de febrero de 1365, hace casi exactamente 650 años, atribuye a la institución tres funciones básicas, que en términos actuales corresponderían a la fiscalización, administración y asesoramiento. Con el paso del tiempo, la Cámara de Comptos fue asumiendo otras funciones: tribunal de hacienda, recaudación de impuestos y supervisión de la moneda, acuñada precisamente en su sede. Por todo ello, los libros y documentos procedentes de la institución, que actualmente forman parte del Archivo de Navarra, constituyen la mejor fuente de información sobre Navarra en la Baja Edad Media.

A lo largo de los siglos siguientes, la Cámara de Comptos tuvo una vida desigual. Importante en los siglos XIV y XV, pervivió con cierta dificultad en los siglos XVI, XVII y XVIII, tras la conquista e incorporación de Navarra a la Corona de Castilla, y fue definitivamente abolida en 1836, en plena guerra carlista. Tras un paréntesis de inactividad de más de 140 años, proclamada la Constitución española de 1978, cuya Disposición Adicional Primera señala que “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”, el Parlamento Foral aprobó en 1980 el restablecimiento de la institución. La Cámara de Comptos nació como órgano del Parlamento de Navarra, al que reconoció, con gran acierto, su carácter técnico y su total independencia funcional, elementos claves en su tarea.

El espacio físico ocupado por la Cámara de Comptos fue variando a lo largo de los siglos. Alquilada en diversos inmuebles del casco antiguo pamplonés durante la Edad Media, en 1524 pasó a ocupar la sede que actualmente disfruta, tenida por la casa más antigua de Pamplona. Tras su supresión, el inmueble ha sido sucesivamente sede de la Comisión de Monumentos, primer Museo de Navarra, sede para la promoción del euskera, primera sede de la Universidad de Navarra, y sede de la Institución Príncipe de Viana. Finalmente, en 1995, tras no pocas vicisitudes y resistencias, la Cámara de Comptos volvió a su antigua casa.

La nueva Cámara de Comptos tiene encomendadas dos funciones básicas: fiscalizar las cuentas y la gestión económica del sector público de Navarra, y asesorar al Parlamento en materias económico-financieras. Su tarea no es fácil. Toda institución y más si es pública, es por definición renuente a ser fiscalizada y controlada. De ahí la importancia de su carácter técnico y de su autonomía funcional. El balance de su actuación, tras 35 años de andadura, es francamente positivo: el perfil de sus presidentes, la profesionalidad de sus funcionarios y los medios materiales y humanos de los que dispone, han hecho de la Cámara de Comptos una referencia ineludible en la nueva Navarra democrática, eficiente, transparente y funcional a la que debemos aspirar. Se ha ganado el respeto de las instituciones, sean éstas forales o municipales, que han interiorizado que todos sus actos podrán ser fiscalizados por la Cámara, lo cual ayuda a una mayor legalidad y limpieza. Tiene la consideración de la ciudadanía, que pide y exige una mejor gestión de los fondos públicos y sabe que la institución vela para que así sea. Y, pese a su pequeño tamaño, disfruta de un reconocimiento exterior, que la sitúa a la cabeza de los tribunales de cuentas de la nueva España autonómica.

La Cámara tiene, en mi opinión, un doble reto para el inmediato futuro. Demostrar que los generosos medios humanos y materiales que la ciudadanía, a través del Parlamento, ha puesto para el desarrollo de sus funciones, resultan especialmente rentables y constituyen un ejemplo paradigmático de buen hacer y de gestión eficaz y transparente. Y avanzar en la línea de imbuir al conjunto de las administraciones públicas en la idea de que no es suficiente con cumplir la legalidad. La díficil situación económica exige conjugar los términos de la eficacia y la eficiencia en beneficio de todos.

El Archivo General de Navarra, sin duda debido a su estrechez presupuestaria, ha conmemorado el 650 aniversario con la exposición de cuatro documentos de gran interés. Está bien, aunque sea poco. Pero, para la Cámara de Comptos no hay mejor exposición que el cumplimiento de su deber. Sigue siendo un instrumento imprescidible para la Navarra del futuro que alumbramos entre todos.

Diario de Navarra, 5/3/2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s