Grecia, de Pericles a Tsipras

IMG_6914

El grupo de viajeros en el teatro de Epidauro

La persona humana es un ser, por definición, racional y social. Su vida es una continua evolución no sólo física, sino también intelectual a través de un complejo aprendizaje. Éste se realiza en las primeras etapas básicamente en el ámbito de la familia y de la escuela. Este período, relativamente corto en la mayor parte de las etapas de la evolución humana, se ha extendido extraordinariamente en nuestro tiempo, sobre todo en países desarrollados como el nuestro. Pero a la educación formal debemos añadir un proceso nuevo y creciente, la formación permanente, que la sociedad ya ha interiorizado como necesario. A estos fenómenos se ha añadido uno más en las últimas décadas: el del creciente segmento de prejubilados y jubilados que, terminada su etapa laboral, desean adquirir una formación que no quisieron o pudieron realizar en su momento. Este es el objetivo del programa “Aula de la Experiencia” que la Universidad Pública de Navarra puso en marcha hace algo más de una década con excelentes resultados de acogida y valoración por parte de los asistentes, mujeres en su mayor parte.

Dentro del programa de Humanidades y Ciencias Sociales, imparto el curso de Arte Antiguo y Medieval. En el cuatrimestre correspondiente apenas tenemos tiempo para ver lo más significativo de cuatro grandes momentos artísticos: griego, romano, románico y gótico, con especial atención, cuando ello es posible, a nuestro entorno más inmediato, Navarra. Para muchos de los asistentes se trata de recordar conocimientos que ya tenían, mientras que en otros casos es la primera vez que contemplan algunas de las más hermosas obras de arte realizadas por el hombre. Todos los años, al acabar el curso surgía la misma pregunta: ¿por qué no hacemos un viaje de estudios para verlas in situ? Dado que este año también yo era jubilado, decidimos ponermos en camino.

El pasado 12 de enero, cincuenta personas salimos rumbo a Grecia para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la antigua Hélade. Todo lo tuvimos de cara: el itinerario, el tiempo, el grupo y la guía. Hasta la ubicación del hotel en Atenas, porque desde su piso undécimo las vistas sobre la Acrópolis eran espectaculares, tanto de día como de noche. Apreciar el Partenón y el Erecteion en primera fila, sin nadie delante, es un doble gozo que nuestra retina guardará para siempre. Y de allí a Epidauro, con 13.000 localidades solo para nosotros en las que pudimos apreciar su extraordinaria acústica con textos de Edipo Rey y la polifonía de las buenas voces del grupo. Micenas nos acogió con los imponentes conjuntos de la Puerta de los Leones y el tesoro de Atreo. Olimpia se nos presentó en todo su esplendor en una mañana limpia y fresca, con su sitio arqueológico cargado de monumentos y de historia, y su museo. En él tiene su asiento una de las obras escultóricas culminantes de la Grecia Antigua, el Hermes de Praxíteles, cuya delicadeza y sutil perfección apenas tienen parangón en la historia del arte. De allí, a través del novísimo puente sobre el golfo de Lepanto, a Delfos, la patria de Apolo, a los pies del Monte Parnaso, un espacio arqueológico tan espectacular como insólito. Con otra obra maestra en su museo, el Auriga, una pieza en bronce bellísima con la que se inicia la época clásica propiamente dicha. Tras pasar por las Termópilas, subimos a Meteora, donde el tiempo se ha detenido en forma de monasterios ortodoxos colgados literalmente en la cima de redondeados peñascos.

Pero con ser mucho, el viaje nos ha deparado una sorpresa no prevista. Grecia está en plena campaña electoral, y el próximo domingo todo apunta a que Syriza, una coalición de fuerzas de izquierda, a medio camino entre IU y Podemos, ganará las elecciones. Para sorpresa nuestra, la campaña electoral apenas tenía impacto en la calle. Solo algunas vallas y papelería menor, ya que los debates electorales en la televisión eran el medio utilizado para llegar con sus mensajes a la ciudadanía, al parecer cansada de los tejemanejes de los partidos. La similitud con España no es pequeña. Rajoy estuvo apoyando a Samaras e Iglesias comparte hoy mitin central con Tsipras, el lider de Syriza.

Me sorprendió la situación. Yo pensaba encontrar un país hundido y triste. Me encontré con un país mediterráneo y alegre, en precaria situación económica, receloso de Bruselas y la Troika comunitaria, pero con una Atenas con menos mendigos que Madrid y un cierto orgullo de pertenencia, con la bandera nacional ondeando por doquier. Dado que casi todo se lo debemos a la Grecia clásica, no deberíamos dejar a la intemperie a la frágil Grecia de nuestros días. Esperemos que Zeus, que un día se enamoró de Europa y se la llevó a Creta, no lo permita.

Diario de Navarra, 22/1/2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s