Paz con justicia

 

Francisco

Francisco besa la imagen del Niño tras la celebración de Año Nuevo

Aunque hemos comenzado un nuevo año, algunas costumbres permanecen inalterables para mí el día de Año Nuevo.

Tras un escueto y reparador desayuno, me he instalado cómodamente ante el televisor a la espera del Concierto de Año Nuevo desde la Musikverein de Viena. Durante unos minutos he seguido la Eucaristía celebrada por el Papa Francisco en la basílica de San Pedro del Vaticano. Pese al esplendor litúrgico y lo impresionante del marco, se notan los aires del nuevo Papa: ceremonias más ligeras, homilías cortas y entendibles, y menos boato en ropajes, ajuar y ceremonial. Sus viejos zapatos negros, su camisa sin gemelos, su reloj de toda la vida y su cruz pectoral de plata le delatan positivamente. Mucho le queda a Francisco por limpiar en la Curia, pero el camino emprendido empieza a resultar irreversible y comienza a notarse en las conferencias episcopales nacionales, entre otras, la española. Cumplidos ya los 78, el Papa debe acelerar las reformas para consolidar esa imagen de referencia moral ante el mundo que tan bien ha sabido construir en estos dos años de pontificado. Una vez más se demuestra que lo importante, además de la doctrina, es el ejemplo de la propia vida,y Francisco es consecuente con lo que predica. Es su mejor homilía.

Meta

El director y la orquesta entre confetis al acabar el concierto

El concierto de Zubin Meta estuvo, como siempre, a gran altura. Dirigió con maestría, dominio y espíritu juvenil. Sin necesidad de partitura, incluso para las piezas que se interpretaron por primera vez, supo sacarle todo el brillo a los valses y polkas tantas veces interpretados por los más grandes maestros. Pero la sutileza de la dirección, unido al ardor de la interpretación en otros momentos nos recordó que estamos ante uno de los grandes. La Filarmónica de Viena, también como siempre, a un extraordinario nivel, subrayada por la presencia de un maestro con el que existe una evidente comunión musical. Olvidémonos del auditorio, donde los kimonos y caras de los presentes recordaban que la chequera probablemente superaba a los conocimientos musicales de buena parte de los asistentes.

La eucaristía de Oteiza, dedicada a Santa María Madre de Dios, en la jornada mundial por la paz, contó con una nutrida presencia de feligreses y la intervención del coro parroquial que siempre da luz y color a las celebraciones. El libro de los Números nos recuerda la fórmula de bendición de los israelitas en el Antigo Testamento: “El Señor te bendiga y te proteja/ ilumine su rostro sobre tí/ y te conceda su favor./ El Señor se fije en tí/ y te conceda la paz”. Paz que fue el tema central de la homilía. Una paz que, como señalaba Pablo VI, debe ir para ser verdadera acompañada de la justicia.

Subrayo la frase de Juan Pablo II, recordada por el párroco, como idea de comienzo de año y pauta de vida: “Vive con gratitud el pasado, con pasión  el presente y con esperanza el futuro”.

Para todos los que os acercaís al blog, ¡Feliz Año 2015!

 

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