En memoria de Aitziber Sarasola

 

Aitziber

Recreación de Aitziber en el Parlamento. Foto tomada del Diario de Noticias

Ayer fue incinerada, en una despedida multitudinaria, Aitziber Sarasola. Parlamentaria de EHBildu en la presente legislatura, coincidí con ella, tanto en el Pleno como en varias comisiones: cultura y solidaridad internacional, entre otras. Era un mujer brava, de convicciones firmes, trabajadora, militante y con buena dialéctica. Hablaba además un euskera que, sin entenderlo, me gustaba mucho por su entonación y dominio. Creo que nos teníamos un mutuo respeto y aprecio, al margen de nuestas discrepanciasd políticas evidentes. Pero ambos nos tomábamos en serio el trabajo de representar a nuestro pueblo y eso nos permitía compartir vivencias e inquietudes. No ha podido vencer la enfermedad, pese a que estoy seguro ha luchado hasta la extenuación.

En el homenaje que le ha tributado el Pleno de la Cámara, su compañera Bakartxo Ruiz ha leido un poema de Gabriel Aresti, que a mí también me emociona profundamente. Como recuerdo a Aitziber lo reproduzco en los dos idiomas  porque,  escrito en euskera, el propio Aresti lo vertió al castellano.

Aitziber, goian bego.

Nire aitaren etxea defendituko dut. Otsoen kontra, sikatearen kontra, lukurreriaren kontra, justiziaren kontra, defenditu eginen dut nire aitaren etxea. Galduko ditut aziendak, soloak, pinudiak; galduko ditut korrituak, errentak, interesak, baina nire aitaren etxea defendituko dut. Harmak kenduko dizkidate, eta eskuarekin defendituko dut nire aitaren etxea; eskuak ebakiko dizkidate, eta besoarekin defendituko dut nire aitaren etxea; besorik gabe, bularrik gabe utziko naute, eta arimarekin defendituko dut nire aitaren etxea. Ni hilen naiz nire arima galduko da, nire askazia galduko da, baina nirre aitaren etxeak iraunen du zutik.

Defenderé la casa de mi padre. Contra los lobos, contra la sequía, contra la usura, contra la justicia, defenderé la casa de mi padre. Perderé los ganados, los huertos, los pinares; perderé los intereses, las rentas, los dividendos, pero defenderé la casa de mi padre. Me quitarán las armas y con las manos defenderé la casa de mi padre; me cortarán las manos y con los brazos defenderé la casa de mi padre; me dejarán sin brazos, sin hombros y sin pechos, y con el alma defenderé la casa de mi padre. Me moriré, se perderá mi alma, se perderá mi prole, pero la casa de mi padre seguirá en pie.

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