Medallas e industrialización

 

Landaben

Landaben, todavía hoy,  es el fruto más granado del PPI

Esta sección suele estar atenta a la actualidad navarra en sus más variados frentes. La elección del tema siempre es personal, tratando de reflexionar brevemente sobre una cuestión que pueda interesar de una u otra manera a la ciudadanía. En ocasiones, la cuestión no admite dudas y el título emerge naturalmente entre el caudal de variadas informaciones que nuestra actualidad, que podrá ser tildada de todo menos de aburrida, nos proporciona. Otras veces, el tema se resiste y uno debe echar mano de reflexiones algo más alejadas del día a día foral. Y hay otras, como la presente, en que los temas se acumulan y uno tiene dificultades para elegir entre varios posibles. Noviembre suele ser mes especialmente propicio porque el curso ya está lanzado, las actividades de todo tipo abundan, no hemos llegado a esa primera semana de diciembre sembrada de días festivos y todavía no nos inunda la vorágine navideña. Veamos el rico panorama que tenemos a la vista: las XIII Jornadas de estudio de la facultad de Ciencias Jurídicas de la UPNA, recientemente celebradas, nos dejaron el siguiente titular nada baladí: “Juristas alertan de los riesgos que corre el sistema tributario navarro”; la cátedra de Patrimonio y Arte Navarro de la UN, acaba de programar un interesante ciclo de conferencias titulado “Patrimonio y Comunicación, un marco de referencia”; acaba de cumplirse el centenario del nacimiento de Julio Caro Baroja, que afortunadamente no ha pasado inadvertido, y el Museo de Navarra le ha dedicado una exposición y un ciclo titulado “Navarra en la memoria de Julio Caro Baroja”; Osasuna -¿conservará la salud?- al que no acompañan los resultados económicos ni deportivos juega esta semana un partido crucial en la cancha del Parlamento de Navarra; y, finalmente, los expertos analizaron el pasado jueves en la UPNA la evolución histórica y las perspectivas del futuro del sector industrial navarro al hilo de la conmemoración del 50 aniversario del Plan de Promoción Industrial (PPI). Me detendré brevemente en este último asunto por parecerme de especial interés para el futuro de nuestra tierra.

Aunque con matices, los historiadores que se han acercado con criterio científico al estudio del proceso de industrialización de Navarra, y en concreto al desarrollo del Plan de Promoción Industrial, coinciden en un dato básico: éste fue un instrumento que contribuyó decisivamente al desarrollo de Navarra y a los cambios sustanciales que experimentó nuestra tierra en la segunda mitad del siglo XX. Tampoco hay duda de que los líderes de este proceso, en el que no estuvieron solos ni mucho menos, fueron Félix Huarte y Miguel Javier Urmeneta. Por lo tanto, pese a la opinión contraria de buena parte de los grupos políticos del Parlamento de Navarra, no parece desacertada la concesión por parte del Gobierno de Navarra de la medalla. Un galardón, en todo caso, extensible a responsables políticos, empresariales y sociales, y a la gran masa de trabajadores que abandonando el campo y recalando en la industria cambiaron en buena medida la faz de Navarra.

Pero aquello pasó. Y hoy, cincuenta años después, con muy buen criterio, la UPNA planteó su seminario con el siguiente título: “la industria y el desarrollo de Navarra. Una mirada hacia el futuro”. Y el futuro que se dibujó fue complejo y esperanzador. Complejo en la medida en que los datos porcentuales de actividad industrial referidos a Navarra nos sitúan a la cabeza de España junto con el País Vasco, pero cada vez más lejos de los países de referencia en Europa y en el mundo. Y esperanzador, porque los intervinientes pusieron de manifiesto el potencial de nuestra tierra y su sector industrial. En opinión de Guillermo Dorronsoro, decano de la Deusto Business School, tres llaves nos abrirán un futuro diferente: la industria, el conocimiento y las personas. Por otro lado, los representantes de diversas empresas navarras de referencia internacional nos aportaron también datos positivos, dado que nuestra tierra dispone de los elementos necesarios para competir en el futuro: universidades, centros tecnológicos, empresas y un capital humano altamente cualificado.

Bienvenida sea la celebración del quincuagésimo aniversario del PPI si sirve para dar un aldabonazo en la conciencia de todos. Navarra puede y debe afrontar su futuro con optimismo porque le sobran mimbres para ello. Hace falta que en la hora presente haya líderes políticos, sociales y empresariales que sean capaces de aglutinar a la gran mayoría en un esfuerzo colectivo que nos devuelva la confianza en un futuro compartido en el que todos saldremos ganando.

Diario de Navarra, 27/11/2014

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