Arquitectura para la educación

La MIlagrosa 2

Vista general de la escuela infantil del barrio de La MIlagrosa

Uno de los índices más eficaces para medir el grado de desarrollo de un país lo constituye el nivel de su educación. A su vez, la calidad del sistema educativo depende de muchos factores: preparación del profesorado, número de alumnos por aula, nivel de inversión, implicación de la sociedad, sin olvidar la calidad de las instalaciones escolares.

A lo largo de la historia de la educación en Navarra hemos conocido épocas de cierta efervescencia constructiva y otras de menor preocupación e interés. Recordemos que, como consecuencia de nuestro régimen privativo, el sistema escolar navarro, dependiente en buena medida de la Diputación Foral y de los Ayuntamientos, gozaba de una aceptable salud en comparación con los parámetros del conjunto de España. No obstante, los que tienen más de sesenta años recordarán todavía las fotos escolares en las que no eran infrecuentes clases de niños y niñas de entre 40 y 50 alumnos, con unos desvencijados pupitres de madera, una pizarra, un mapa, las fotos de rigor, la estufa en medio de la estancia y una bombilla de no demasiados vatios. Y eso que la Segunda República puso el acento en la escuela, levantó cientos de dignos edificios en pocos años y honró la labor de maestros y pedagogos dotándolos del reconocimiento social del que carecían. La posguerra supuso un serio retroceso y solo en los años sesenta comenzó un plan de construcciones escolares que dotó al conjunto del país de un modelo arquetípico que se extendió por todo el territorio, sin tener presente las condiciones geográficas o climáticas del municipio en las que se levantaba. La explosión demográfica de los setenta, unida a la generalización de la enseñanza hasta los 14 años con la Ley Villar Palasí, provocó otro momento de eclosión, que se extendió posteriormente a los edificios de secundaria y llegó finalmente a la educación superior.

La descripción aquí efectuada, válida para el conjunto de España, lo es también con algunos matices para Navarra. Con algunas novedades relevantes que explican el buen nivel alcanzado por nuestra arquitectura escolar: un plus de financiación, dados los presupuestos conjuntos invertidos por el MEC y la Diputación Foral-Gobierno de Navarra, mayor ambición en los programas desarrollados, con presencia de amplios espacios para la educación artística y musical, y la actividad física y el deporte, y mayor sensibilidad de las administraciones, tanto la foral como la municipal, que hicieron de la educación uno de las prioridades políticas de su gestión.

Berriozar

Vista aérea de la escuela infantil de Berriozar

Si hay algún sector en el que la innovación, las acertadas intervenciones y la interacción profesionales-docentes-administración ha quedado patente es en la arquitectura para la educación infantil. El Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro (COAVN), en una feliz iniciativa, ha programado un conjunto de actividades para reflexionar sobre esta cuestión. Entre estas actividades destacan la magnífica exposición, comisariada por Javier Torrens, “The best school in the world. Arquitectura para la educación en Finlandia” que podemos disfrutar hasta el 11 de enero de 2015 en el Museo Oteiza de Alzuza; una serie de mesas redondas en torno a la educación infantil, musical y escolar; talleres didácticos y visitas guiadas.

Las mesa redonda sobre la arquitectura para la educación infantil, celebrada el pasado jueves 21 de octubre, no tuvo desperdicio. Conocimos dos de los mejores proyectos ejecutados en los últimos años, las escuelas infantiles de Berriozar y La Milagrosa de Pamplona, reconocidos con importantes premios, de la mano de los arquitectos Javier Larraz y Oscar Pérez Silanes. Clara Eslava, arquitecta y educadora, reflexionó con agudeza e intuición sobre ambos ámbitos desde una perspectiva internacional. Alfredo Hoyuelos, profesor de la UPNA y coordinador de los talleres de expresión de las escuelas infantiles municipales de Pamplona, abordó sin complejos ni pelos en la lengua los aspectos positivos y negativos de los edificios levantados. Finalmente, un animado debate permitió conocer puntos de vista de profesionales de la arquitectura, docentes, padres y madres, y estudiosos del tema. Se echó en falta la presencia de la administración foral, que recibió severas críticas por su falta de sensibilidad en los últimos lustros. Aún está a tiempo de hacerse presente y sacar pecho con algunos de los edificios proyectados y levantados en los otros niveles educativos. En todo caso, si algo quedó claro en la sesión es que el diálogo fructífero entre profesionales del ramo, docentes y administración siempre es positivo. Les animo a asistir al resto de la sesiones. No solo prometen, sino que hacerlo en el Museo Oteiza, un edificio que crece en valor artístico y significación con los años, es un doble aliciente.

Diario de Navarra, 30/10/2014

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s