Informe sobre España

Informe España

Las reflexiones sobre España, su ser y sus problemas, son una constante en el ensayismo hispano. Desde los arbitristas de los siglos XVII y XVIII, pasando por la generación del 98 y la del 14, y siguiendo por los grandes políticos e intelectuales de la II República, todos se aprestaron a repensar un país que no conseguía entrar en la modernidad propia de su tiempo. Parecía que la Transición iba a resolver buena parte del mal fario histórico. Y, efectivamente, vista con perspectiva, fue un periodo especialmente brillante en el que se avanzó y mucho en la articulación del Estado y la convivencia entre los españoles, dos de nuestros males endémicos. Pero cuarenta años después de la muerte del dictador, algunos fantasmas reaparecen, y de nuevo la línea regeneracionista se reactiva. En este contexto se inserta el libro que les comento “Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo”, obra de Santiago Muñoz Machado, uno de nuestros grandes administrativistas. El autor reconoce dos motivaciones a la hora de escribirlo: el interés intelectual del especialista y la congoja del ciudadano.

El ensayo, breve y muy enjundioso, no se anda con medias tintas: “Avanza inexorablemente el proceso de deterioro de las instituciones constitucionales. Ninguna de ellas, de los parlamentos a los partidos políticos, del Tribunal Constitucional al Consejo General del Poder Jucidial, de la justicia ordinaria a los sindicatos, de la administración estatal a la municipal, funciona adecuadamente en España. Son las manifestaciones más generales de una crisis constitucional de enorme hondura, y que resulta más grave para España, y será más duradera y difícil de resolver, que la crisis económica”.

El capítulo I, dedicado a la crisis constitucional, tras alabar las virtudes de nuestra Constitución del 78 en materia de derechos y libertades, concluye con este inequívoco diagnóstico: “El Título VIII dee la Constitución, que ha dado lugar a la organización del sistema autonómico, es un desastres sin paliativos (…) La crisis institucional ha convertido la reforma en indispensable. Ahora es momento de poner punto final a la mitología, porque o la Constitución se arregla en los extremos precisos de modificación, o puede producirse una seria deblacle en un futuro inmediato”.

En los capítulos siguientes Muñoz Machado aborda las grandes preguntas y esboza algunas respuestas. Señala el error originario de intentar extender el derecho a la autonomía a todas las regiones españolas, hasta el punto de crear entes de difícil viabilidad y futuro. Se pregunta quién inventó todo esto y las posibilidades de arreglarlo que se nos ofrecen. Desde la perspectiva navarra, resulta especialmente oportuno destacar su opinión sobre las fusiones de Comunidades: “Deberían ponerse en práctica (excluyo Navarra, donde la tradición de autogobierno es incomparable con la del cualquier otra provincia, y por los grandes problemas políticos que acarrearía cualquier proyecto de fusión con el País Vasco)“. Navarra, como se ve, de nuevo cuestión de Estado. Estudia los hechos diferenciales, llegando a la conclusión que fuera de la lengua y de la cuestión fiscal, resulta difícil señalar con claridad su existencia. Se sumerge en cuestiones más técnicas como el inextricable universo de las competencias, la igualdad o no de las leyes, el problema de la ejecución de la legislación estatal, especialmente en tiempos de crisis. Pone en evidencia la multiplicación arbitraria de los organismos públicos y la hiperregulación del mercado. Y se pregunta finalmente quién defiende en nuestro país la Constitución, patrimonio de todos. El epílogo final, tiene el significativo título de “Epílogo para inmovilistas, reformistas y separatistas”. Opta, obviamente, por la segunda posibilidad y enumera algunas de las reformas posibles.

La reflexión global me parece muy pertinente, pese a que creo que al autor se le ha ido la mano a la hora de achacar al modelo autonómico buena parte de nuestros males. No es libro de fácil lectura, pero tiene un indudable interés y resulta de rabiosa actualidad. La próxima Diada del 11 de septiembre, el posible referéndum del 9 de noviembre, el inmovilismo del Gobierno de España, las inconcretas propuestas del Estado federal del PSOE, y la irrupción de nuevas fuerzas político-sociales abren un otoño caliente que nos llevará a las citas municipales, autonómicas y generales sin solución de continuidad. El tiempo apremia. Harían bien los partidos en acotar un espacio para el encuentro y poder orientar así el inmediato futuro. La Constitución de 1978 y el país que alumbró se lo merecen.

Diario de Navarra, 4/9/2014


 

 

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