Una invitación al viaje

Imagen desde San Donato (Diario de Navarra)SXzn Dponato

Si algo caracteriza a nuestro tiempo es la ruptura de las distancias y la cercanía a los acontecimientos. Hoy más que nunca somos habitantes del planeta tierra y casi nada de lo que sucede en él resulta desconocido para nosotros, sea un guerra, un terremoto, un acontecimiento deportivo o un espectáculo cultural o artístico. Con la ventaja de que la noticia no es solo textual, sino también gráfica. De ahí que los grandes monumentos de la historia del arte o los hitos más significativos de las grandes ciudades nos resulten, en muchos casos, conocidos y hasta familiares.

 Pero esta propensión al viaje, con lo que tiene de exigencia social en muchos casos para poder responder a la inevitable pregunta posvacacional -¿dónde has estado este verano?-, hace que a menudo nos olvidemos de nuestro entorno más próximo, ése que por estar cerca visitaremos un fin de semana que nunca llega. Es frecuente haber admirado en nuestros viajes yacimientos romanos y no haber estado nunca en Andelo o la villa de Arellano. Resulta casi obligado viajar a Santiago y, sin embargo, es corriente desconocer el Camino navarro que, como espinal dorsal, recorre nuestra Comunidad a lo largo de más de 200 kilómetros. Hemos admirado los monasterios de Silos o Poblet, pero desconocemos la profunda impresión que produce la liturgia en Leire o la rigurosa y desnuda inmensidad de Fitero. No es inusual conocer las catedrales de Toledo o París y no haber estado nunca en las de Pamplona o Tudela. Es frecuente asombrarse ante los grandes templos barrocos europeos y no haber tenido la ocasión de extasiarse ante los impresionantes interiores de las parroquias de Los Arcos o Corella, todo oro y esplendor. Y así podríamos continuar.

Tras esta larga introducción justificativa, mi propuesta es clara: aproveche el verano para conocer mejor Navarra, que merece la pena. A esta razón estrictamente artística, de goce formal, podríamos añadir tres razones más para incentivar el viaje: es, sin duda ninguna, la vacación más barata que usted pueda programar, y constituye una alternativa razonable a un agosto que, si sigue la estela de julio, nos deparará escasos días calurosos, especialmente idóneos, por tanto, para recorrer Navarra por mil caminos. Y hay una última razón que no puedo dejar de subrayar. Durante la mayor parte del año, buena parte de las iglesias navarras, nuestro principal patrimonio artístico, se encuentran cerradas o con horarios muy limitados. Esta situación mejora en verano. En concreto, los 37 monumentos más representativos del patrimonio jacobeo navarro permanecen abiertos durante los meses de julio y agosto, con un amplio horario de visitas. Y en ellos se engloban los 22 ubicados en el Camino Francés, los 9 de la vía aragonesa, los 3 de la ruta de Baztán y los 3 de la ruta del Ebro.

Pero, con ser mucho, no es todo. El tradicional yermo cultural navarro, aunque todavía sustancialmente mejorable, ha experimentado un importante avance en los últimos lustros. Si de muestra sirve un botón, el Diario 2 del pasado 31 de julio es un buen ejemplo de ello. A las dos páginas dedicadas a las novedades arqueológicas de la catedral de Pamplona, en el marco de la exposición Occidens, le seguía un reportaje sobre el programa de iglesias abiertas en el Camino navarro, una referencia a Cultur, programa cultural del Gobierno de Navarra con una actividad diaria durante todo el mes en los más variados ámbitos, el programa de la XI edición del Festival de Música de Mendigorría, una benemérita iniciativa digna de encomio, y la actuación de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) en dos ocasiones a lo largo de la primera semana de agosto. A ello se unirá la programación cultural de Pamplona, con un festival de flamenco de primer nivel en la segunda quincena.

Pero el goce cultural y artístico, en el caso navarro, puede perfectamente complementarse con las otras dos facetas que nos caracterizan como región: una naturaleza privilegiada y una gastronomía extraordinaria y variada a unos precios, además, que la crisis ha sujetado en forma de menús tan jugosos como asequibles. ¿Qué monumento navarro no es compatible con un paisaje singular y una mesa recomendable en un radio de acción de 50 kilómetros? Los que van cumpliendo años me reconocerán que el maridaje es espléndido y que cuidar el espíritu y el cuerpo es una opción recomendable y en auge. Si además lo realizas en pareja, familia o amigos, miel sobre hojuelas.

Solo queda ponerse en camino. Eso nos permitirá, entre otras cosas, curarnos de dos peligros que nos acechan: pensar que no hay nada como lo nuestro y creer que solo merece la pena lo foráneo.

Elija itinerario No se preocupe, tiene tanto para seleccionar que le faltarán días para completar el periplo. No ha errado, aunque se ha quedado aquí, en casa, ha elegido usted un buen destino.

Diario de Navarra, 7/8/2014

 

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