La fiesta de mi jubilación

El pasado viernes, 27 de junio, celebré la fiesta de mi jubilación en el IES Tierra Estella, en el que he ocupado la plaza de catedrático de Geografía e Historia desde 1994, aunque en los últimos 8 años lo haya hecho en servicios especiales, desde que accedí al Parlamento de Navarra en el año 2008. La fiesta, una comida en el restaurante de Larrión a la que asistieron una treintena de compañeros que quisieron sumarse a la celebración, fue jovial, animada y un punto nostágica. ¡Quién nos iba a decir a nosotros, acostumbrados a nuestro rol de jóvenes profesores, que también nos iba a llegar la fecha de la jubilación!

Yo quise participar de la misma porque tenía interés en cerrar correctamente mi círculo profesional. Comencé en el Instituto de Estella, seguí en Irubide de Pamplona, y volví a Estella. Ese ha sido todo mi periplo funcionarial. Y en Estella ha sido donde he desarrollado mi pasión por la docencia, que me ha acompañado a lo largo de mi vida profesional. La otra mitad la he dedicado, básicamente, a la administración educativa, en la que también he puesto alma, corazón y vida, con sus correspondientes errores, que también me han acompañado.

Si tuviera que elegir una etapa como la más fructífera de mi vida, sin duda debería referirme a la década de 1996 a 2006, en la que tras mi paso por  la vida pública, me dediqué activamente a la docencia y a la divulgación histórica. Fueron años en los que volqué mi experiencia acumulada en la docencia de la historia y el arte de España y de Navarra. Escribí manuales, ensayé con algún éxito fórmulas novedosas de enfrentarse a la enseñanza-aprendizaje, impartí cursos y conferencias, y nos hicimos presentes como centro de la vida de la ciudad. Todo ello ha quedado reflejado en algunas publicaciones y, espero, en el recuerdo del alumnado que compartió conmigo aquellos años. Siempre les dije que no aspiraba a quedar bien con ellos a corto plazo, sino a dejar una pequeña huella y a que me recordaran con cariño cuando, con el paso de los años, me vieran por Estella.

Alcanzado el umbral de la jubilación, me gustaría subrayar la importancia de la labor docente. Sé que hoy la figura del profesor ya no tiene la preponderancia de antaño, pero todavía su figura resulta ciertamente importante como compleja. En la educación reside el futuro de un país. Y creo haber puesto mi granito de arena, tanto en el aula como en el despacho, para que la educación en Navarra haya alcanzado un digno nivel de calidad.

Solo puedo dar gracias a todos por haberme ayudado a ser feliz en mi profesión. Trabajar en algo que te gusta es un privilegio que no está al alcance de todos. Y a mi me ha sido concedido.

Conmigo se jubilaron cinco compañeros más. Todos merecen agradecimiento. Pero quiero citar a uno especialmente que ha sido ejemplo constante de buen hacer y dedicación, José Ignacio Martínez Cía. Con él se va un docente cabal, comprometido, preparado e inquieto. Un ejemplo que dignifica a una profesión que no morirá nunca.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s