Eduardo Madina, del aparato a las bases (y III)

MadinaEran las siete treinta de la tarde del lunes 23 de junio, casi ya plena noche de San Juan. El salón de la Casa del Pueblo de Pamplona estaba repleto, con un público más juvenil que el del día anterior. La entrada de Eduardo Madina tuvo algo de cinematográfica. Una música con marcha, desde atrás para poder estrechar manos, micrófono inalámbrico y llegada al estrado entre ovaciones y parte del público puesto en pie.

Las ideas no fueron muy distintas a las de Pedro Sánchez, pero hubo importantes matices. Se reivindicó como un hombre de izquierdas sin complejos, apeló a la situaciòn de congreso extraordinario, pidió la participación directa de los militantes, habló de renovaciòn intergeneracional, reivindicó la unidad de acción, defendió la limitación de mandatos y el principio de una pesona/un cargo, prometíó la rendición de cuentas, pidió pactar “con lo que late fuera”, exigió salir fuera y elegir a los mejores, prometió un programa electoral que se entienda, en el que tenga cabida la reforma constitucional de corte federal, pidió blindar la educación y la salud, avanzar en libertades civiles y ser valientes como nunca.

En el debate, que fue amplio, profundo y sin cortapisas, habló de las renuncias ideológicas que están en el origen de nuestros problemas, antes de las protagonizadas por Zapatero, reiteró la necesidad de conjugar economía y crecimiento y enumeró las reformas clave que propondrá. Pidió crecer para hacer posible un pacto de izquierdas y, respecto a Navarra, prometió más autonomía y mejor coordinación. Reivindicó el papel del PSOE como “productor de convivencia” y apeló a que cualquier cambio que se opere en el sentido de monarquía o república, debe garantizar esa convivencia. Fue nítido respecto a Cataluña, las relaciones Iglesia-Estado (plena aconfesionalidad del espacio público y ruptura educada de los acuerdos) y la corrupción, y pidió la finalización del clientelismo interno y cambios reales en el modelo de partido.

Finalmente, para terminar, enunció un sueño: que España fuera conocida como el país de los profesores, prueba del valor concedido a la educación.

En cuanto a la forma lo encontré más bregado que Sánchez, más suelto en el discurso -no utilizó guión- y con más dominio del escenario.

En cuanto al fondo, es hombre de principios, lecturas e ideas, y se le nota. Me parecióque su poso ideológico era más firme que el Pedro, más rotundos sus juicios y más nítido su lenguaje. Con un punto de populismo en algunos momentos, que no quiso disimular.

Creo que los dos adolecen de un mismo problema. Probablemente, si se les hubiera dado a elegir, los dos hubieron optado por ser candidatos a la presidencia del gobierno y no a secretario general del PSOE. Pero la situación cambiante que hemos vivido, en la que Eduardo Madina ha tenido un papel más activo que Pedro Sáchez, les ha obligado a cambiar de perspectiva. Es conveniente recordar que ambos aspiran a la secretaría general del PSOE, un órgano básicamente interno, aunque con indudable trascendencia pública.

Afortunadamente no tengo todavía el voto definido. Tras escuchar a los dos, veo pros y contras en uno y en otro. Pero tengo una tranquilidad que no tenía la semana pasada. Los dos son personas sólidas y con garantía personal y política. Toca reflexionar.

Una última cuesitón para terminar. !Qué importantes son los percepciones! Eduardo Madina, miembro de la Comisión Ejecutiva Federal y secretario general del grupo parlamentario socialista, se presenta como el candidato de las bases. Y Pedro Sánchez, que no está en la Comisión Ejecutiva ni en el Comité Federal y que es diputado raso al Congreso, pretenden presentarlo como el candidato del aparato. Por una vez, parece que ser amigo de los que mandan no trae buen presagio, y que lo que mola es la base. Algo empieza a cambiar.

Posdata: escribo estas líneas el domingo 29 de junio. Hoy ya es seguro que Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias han superado la barrera del 5% de los avales. Me alegro por Pérez Tapias, del que fui el primer avalista en Navarra, tal como conté en este mismo blog. Ahora queda elegir al secretario general. Es tan importante la decisión, que esta semana pediré en mi partido poder votar en Benicassim, dondes estaré el día 13 asistiendo a un congreso sobre gobernanza universitaria. Todavía tengo algunos días para pensar mi voto, que será para Pedro Sánchez o Eduardo Madina. Cuestión de matices, importantes matices.

 

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