Ser hoy de izquierdas

Imagen del acto de la presentación

Hace unas semanas recibí una invitación para presentar un libro escrito por Juan Moscoso del Prado, titulado Ser hoy de izuqierdas. Aunque liberado de la responsabilidad política directiva, tras mi elección como presidente del Consejo Social de la UPNA, no renuncio ni a la reflexión política inherente a todo ser humano, diga éste lo que diga, ni a mi militancia política personal en el PSN-PSOE, por más que ahora n estemos pasando por los mejores momentos.

Precisamente por esto y porque Juan Moscoso es, además de compañero, persona a la que respeto y aprecio, accedí a la presentación del texto juntamente con Mikel Muez, periodista de la SER, sabedor de que podría suscitar alguna reticencia. En los párrafos que siguen voy a intentar resumir el contenido de mi intervención.

Comencé por glosar la personalidad del autor. Tras citar a Salvador Estébanez, el espléndido último delegado del Gobierno de Navarra en Madrid, que señalaba que a los navarros, tan cómodamente instalados en nuestra tierra, en general nos falta mundo cuando salimos de ella, y a Ángel García Sanz, historiador del socialismo navarro, que subrayaba la afición a la escritura de los socialistas de la Segunda República, frente a su escaso cultivo en la actualidad, comencé por afirmar que Moscoso no es ni lo uno ni lo otro: ni escaso de mundo, ni ágrafo. Es un socialista viajado e ilustrado, acostumbrado a los aviones, las entrevistas en francés y en inglés, las responsabilidades institucionales y de partido, y muy bien relacionado internacionalmente.

No quise dejar de referirme a las circunstancias en las que ha nacido el libro. Frente a su aparición caben dos actitudes: la de considerarlo un inconsciente, dado lo denigrados que están los políticos y, en consencuencia, los libros escritos por políticos, suponiendo que los hayan escrito ellos, cosa que no sucede siempre; o la de verlo como un osado, ya que en plena crisis se atreve con un libro de análisis, reflexión y debate. Opto por la segunda actitud y agradezco su osadía, ya que el libro me ha parecido oportuno y pertinente.

En todo libro es preciso analizar la forma y el fondo. Respecto a la forma, el libro está bien presentado y estructurado, con 12 capítulos de desigual alcance y duración. Dispone de una amplia y actualizada bibliografía. Está escrito en lenguaje asequible, aunque ciertamente especializado, donde la economía tiene un gran peso, aunque no domina a la política, que es la clave para explicar lo sucedido. Me atreví también a señalar que le sobra miedo escénico, atribuible más a la editorial que al autor. El libro tiene valor por sí mismo, y si el prólogo de Alfredo Pérez Rubalcaba tiene interés, el epílogo de Felipe González es perfectamente prescindible.

Respecto al fondo, el libro tiene tres partes claramente diferenciadas. La primera abarca los capítulos 1 al 9: recorrido histórico-crítico de los últimos 40 años de la historia de España, con especial incidencia en la evolución de la izquierda en España. La segunda, constituye un largo capítulo “El futuro que nos espera”, escrito por Matt Browne, miembro del gabinete de Tony Blair y actualmente investigador del Center for American Progress (CAP), uno de los think tanks más influyentes en el Washington de Obama. La tercera, abarca los capítulos 11 y 12 con las propuestas de fututro, ya presente, sobre los retos y rutas de la izquierda.

Desde mi posición actual de ciudadano activo, que ha dedicado buena parte de su vida al servicio público en una viaje de ida y vuelta que le ha llevado de la docencia a la política, estas serían mis primeras tres constataciones:

– Estamos en una crisis profunda y global: económica, social, institucional y de valores, y la clase política no está respondiendo adecuadamente a la situación.

– Los partidos políticos, cauce de participación de la sociedad en la vida pública, son en su configuración actual, más artefactos del siglo XIX que instrumentos eficaces para encarar el siglo XXI.

– La lejanía entre política y sociedad hoy la percibo no como grande, sino como inmensa.

Con todo ello, esta es mi valoración: es un libro que está escrito desde el conocimiento: hay poso, lecturas y análisis. Es políticamente incorrecto, pero no sangrante, de acuerdo al talante del autor. No ahonda con saña en los aspectos negativos, pero los señala. Finalmente, es propositivo y señala pautas de actuación que haríamos bien en tener en cuenta.

 

 

 

 

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