El G9, juntos para avanzar

Grupo G9La Universidad es una añeja institución educativa surgida al calor del renacimiento de la vida urbana en plena Edad Media. En nuestro país, las hay con viejas raíces históricas como Salamanca, Valladolid o Alcalá (origen de la actual Complutense de Madrid), todas del siglo XIII; otras aparecieron en el renacimiento como  Barcelona, Santiago, Valencia, Sevilla o Zaragoza;  un tercer grupo está constituido por las nacidas en los siglos siguientes, especialmente en el siglo XIX, época en la que el sistema educativo público de corte liberal se consolidó en nuestro país; un grupo de autónomas y polítécnicas nació a finales del franquismo y primeros años de la transición; y finalmente, el quinto grupo lo constituyen las nacidas en plena etapa democrática, encabezadas por la Universidad Pública de Navarra, modelo y pauta en su puesta en práctica, en buena medida, para las que llegaron después.
Hoy el sistema público está generalizado y todas las capitales de provincia disponen de su campus universitario. Pero en la etapa de globalidad en la que ya estamos inmersos, estas universidades necesitan agruparse  no solamente para poder avanzar, sino incluso para poder sobrevivir. La semana pasada, en un seminario de internacionalización de las universidades madrileñas en el que tuve la ocasión de participar, dos expertos internacionales fueron categóricos: la universidad del futuro deberá reunir, al menos, dos características para subsistir: ser internacional y esta agrupada en entes mayores. De ahí la importancia de un proyecto en el que está inmersa la Universidad Pública de Navarra, el campus Iberus, declarado de excelencia internacional, en el que participan las cuatro universidades del valle medio del Ebro: La Rioja, Pública de Navarra, Zaragoza y Lleida.
Las universidades en España tienden a relacionarse directamente con las de su mismo entorno geográfico. Andalucía, Cataluña, Madrid, Galicia o Castilla y León constituyen comunidades autónomas que disponen de varias universidades. Pero hay algunas regiones que presentan una particularidad: sólo disponen de una universidad pública en su territorio, al margen de su extensión y ubicación de sus campus. Este es el origen del Grupo 9 de Universidades,  una asociación sin ánimo de lucro formada por las universidades públicas de Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Pública de Navarra, Oviedo, País Vasco y Zaragoza. Estas instituciones suman un total de 226.000 estudiantes, y representan el 20 % del alumnado del sistema universitario español. El grupo fue constituido en 1997. Tiene como objetivo social común promover la colaboración entre las instituciones universitarias asociadas, tanto en lo que respecta a las actividades docentes e investigadoras como a las de gestión y servicios.
Para servir de cauce a la conexión entre sociedad y Universidad, nacieron los Consejos Sociales. Constituyen, por tanto, un órgano colegiado de participación de la sociedad, a través de sus diversos sectores, en el gobierno y la administración de la Universidad. Tiene importantes funciones en materia económica, como la aprobación del presupuesto y la supervisión de las actividades de carácter económico, y en el desarrollo institucional, como la participación en la planificación estratégica y la emisión de informes vinculantes para la puesta en marcha de nuevas titulaciones. A este órgano también le compete promover la colaboración de la sociedad en la financiación de la Universidad, y el fomento de las relaciones de la Universidad con su entorno social y económico

En 2008 comenzó la colaboración entre los presidentes y secretarios de los Consejos Sociales de estas Universidades, para favorecer la comunicación entre los mismos, debatir propuestas comunes, propiciar la mutua colaboración, y promover iniciativas que redundaran en beneficio de todos. Con la pretensión de relanzar el grupo, el pasado 1 de abril, presidentes y secretarios volvimos a reunirnos en la Universidad de Zaragoza para debatir asuntos de interés común. El diagnóstico de la situación fue global y ampliamente compartido y quisimos concretarlo en unas primeras reflexiones  del máximo interés enviadas al Ministerio de Educación y a los gobiernos de las respectivas Comunidades Autónomas: la necesidad de abordar sin dilación la agenda de reformas del sistema universitario español, la pertinencia de un horizonte estable de financiación, y la urgencia de flexibilizar las medidas que impiden a las universidades sustituir las vacantes por jubilación.
El buen hacer del Consejo Social de la UPNA, ampliamente reconocido a nivel nacional, llevó finalmente a la elección de su máximo responsable como nuevo presidente del G9 de Consejos Sociales para los dos próximos años. Sirva esto de reconocimiento a la tarea realizada por los dos anteriores presidentes, Fernando Redón y Jesús Irurre, y el resto de los vocales, que nos obliga a los actuales a continuar y mejorar el buen camino emprendido. El trabajo y el ánimo están garantizados. Espero que también nos acompañe el acierto.

Diario de Navarra, 2/5/2014

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