Mi despedida como presidente del PSN-PSOE

Moscoso, Felones y Jiménez, en el Comité Regional del PSN.

Mi última foto como presidente, entre Roberto Jiménez y Juan Moscoso del Prado

Ayer fue un día de grandes emociones. Me despedía voluntariamente de la presidencia del PSN-PSOE, que he ocupado en los últimos diez años, para pasar a ocupar la presidencia del Consejo Social de la Universidad Pública de Navarra, tras mi elección para el cargo el pasado día 13 de diciembre.

Se me ofreció la posibilidad de dirigirme al Comité Regional del partido -máximo órgano entre congresos- y no quise desaprovecharlo. Dirigí un pequeño discurso a mis compañeros no exento de emotividad y algo debió calar entre ellos porque no fueron pocas las lágrimas que vi en algunos rostros. A modo de pequeño resumen, esta fueron las ideas que manifesté:

– Breve recuento de mi vida institucional y política desde que fui llamado a colaborar en la primavera de 1979.

– Principios básicos que han guiado mi actuación: honestidad, trabajo bien hecho, defensa de los más necesitados y lealtad.

– Ligero de equipaje, como diría Machado, 35 años después dejo la primera línea de la política con la satisfacción del deber cumplido

– Para mis compañeros un mensaje en tres palabras: gracias, perdón y ánimo

– Gracias, porque el partido me lo ha dado todo

– Perdón, porque a lo largo de mi vida política he pisado algunos callos, tal vez innecesarios.

– Animo, en nuestra doble condición de socialistas españoles y navarros. Como españoles, preocupación por el estado del bienestar que tanto nos ha constado alcanzar. Hay que defenderlo con uñas y dientes. Como navarros, atención especial al futuro de nuestra Comunidad, pensando más en las personas y menos en los territorios. Todo bajo el siguiente principio: intentar conciliar la Navarra foral y progresista.

– Apelación a nuestra condición de socialistas con la frase de Pablo Iglesias: “sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes”.

El discurso lo finalicé con las palabras que respondí a Alfredo Pérez Rubalcaba cuando me llamó hace dos días para felicitarme y decirme que no me olvide del partido. “Este es mi partido y me tenéis a vuestra disposición para todo lo que necesitéis. Hasta siempre, compañeros”.

La ovación de mis compañeros, puestos en pie, superó todas mis expectativas. No pude soñar mejor final.

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