Cuestión de principios

Presidente y secretario del Consejo Social saliente en una visita al Parlamento

Finalmente, se consumó lo previsto. María Kutz, Camino Paredes, Félix Taberna y Verónica Ferreira, fueron elegidos por el Parlamento de Navarra miembros del Consejo Social de la UPNA. Pachi Tuñón, el quinto candidato propuesto, no alcanzó los 26 votos necesarios. Como no tuve ocasión de explicar en el Parlamento el voto de mi grupo, por no estar previsto en el reglamento al ser una votación secreta, lo hago mediante este escrito que ha sido publicado hoy en el Diario de Noticias.

Una de los reproches clásicos que se hacen a la universidad española es su lejanía de la sociedad a la que sirve. Para tratar de reducir esa distancia, la legislación universitaria previó la creación del Consejo Social, órgano colegiado de participación de la sociedad en el gobierno y la administración de la universidad. El Consejo Social tiene importantes funciones en materia económica. Así, le corresponde la aprobación del presupuesto, la programación plurianual de la universidad, la supervisión de las actividades económicas de la misma y el análisis del rendimiento de sus servicios. También le compete promover la colaboración de la sociedad en la financiación de la universidad. El funcionamiento de los diferentes Consejos Sociales en las universidades españolas deja bastante que desear. Sin embargo, y afortunadamente, no es el caso del Consejo Social de la UPNA. Su tarea, desarrollada con profesionalidad, dedicación y lealtad, es ampliamente reconocida, no solo a nivel foral, sino también en el ámbito nacional. Esto se debe, en buena medida, a la tarea desarrollada por Jesús Irurre, su presidente en la última etapa, que dejará su cargo en los próximos días.

La Universidad Pública de Navarra dispone, por tanto, de un Consejo Social compuesto por 19 miembros, distribuidos de la siguiente manera: 13 pertenecen a la parte social y 6 a la universidad. La parte social la componen cinco miembros designados por el Parlamento de Navarra, cuatro por el Gobierno de Navarra y los otros cuatro por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas. El sector universitario lo forman el rector, el secretario general, el gerente y tres miembros del Consejo de Gobierno.

El Pleno del Parlamento de Navarra eligió ayer, 14 de noviembre, a cuatro de los cinco miembros que le correspondía designar. Y  la pregunta surge inevitable: ¿Qué pasó con el quinto? Esta es la explicación.

Los grupos políticos decidieron en la Mesa y Junta de Portavoces el siguiente procedimiento: dos vocales serían designados a propuesta de UPN-PP; uno, a propuesta de los grupos nacionalistas; otro, a propuesta de PSN e I-E; y el último sería elegido por consenso de todos los grupos. De la propuesta se descolgaron I-E y los no adscritos, mientras que los otros cinco grupos siguieron adelante con la misma. Pero el acuerdo, lamentablemente, no fue posible. Unos, no dieron su visto bueno al primer candidato propuesto. Otros, no lo dieron al segundo. Y el tercero, tampoco contó con la anuencia de todos. El único grupo que no manifestó reparos a ninguno de los tres fue el PSN-PSOE, pero puso una condición para aceptarlo: que el candidato gozara del consenso general.

A punto de finalizar el plazo, varios grupos, de forma unilateral, presentaron a un candidato que no gozaba de este consenso. En consecuencia, nuestro grupo, por cuestión de principios, decidió no apoyarlo, pese a que su persona no nos suscitaba ningún problema. No en vano fue propuesto hace unos años por nuestro grupo como  candidato a senador autonómico.

¿Qué consecuencias podemos sacar de este proceso? A mi juicio hay tres dignas de resaltar. Los grupos políticos hemos enviado un mensaje muy negativo a la ciudadanía: hemos sido incapaces de pactar un nombre para un organismo no especialmente relevante. Algún grupo actuó con deslealtad, filtrando nombres y discusiones a los medios de comunicación, con la pérdida de confianza que ello supone. Finalmente, a mi juicio, quedó demostrada la necesidad de un partido que ocupe la centralidad política y que impida una fractura que se divisa cada vez mayor en el horizonte.

El PSN-PSOE está dispuesto a ser ese partido. La situación en Navarra es muy delicada. La crisis nos está azotando de forma virulenta. Y en este contexto, deben primar más los intereses generales que las cuitas partidarias. Solo cabe desear que los elegidos cumplan bien su trabajo en el Consejo Social. La UPNA, no lo olvidemos, es una potente herramienta para luchar contra la crisis. Ella representa como nadie el horizonte al que debemos aspirar: primar la Navarra del conocimiento.

Diario de Noticias 16/11/2013

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