Lo que el día debe a la noche

Lo que el día debe a la noche es un libro complejo y de largo aliento. Es un relato sobre la sociedad argelina antes de la descolonización, un relato de la evolución vital de un joven desarraigado, a caballo entre dos culturas, y  un canto a la amistad y al amor como objetivo supremo.

El libro consta de cuatro grandes capítulos. Jenane Jato narra la vida miserable de una familia que lo ha perdido todo por culpa de un especulador. El padre, de hondos principios e incapaz de aceptar ayuda ninguna, trabaja de sol a sol dispuesto a dar una vida decente a su familia. Pero esta no llega. Viven en un suburbio de Orán donde Younes inicia su vida y pasa su niñez. El cuadro de situación es sombrío, con un retrato de la doble sociedad de la Argelia colonial.

El segundo capítulo, Río Salado, narra la nueva vida de Younes, ahora convertido en Jonas, junto a su nueva familia: su tío, un farmacéutico culto e  instruido que va tomando conciencia de la situación de su pueblo y su mujer, Germaine, El joven es aceptado por los colonos y traba amistad sincera con sus compañeros, todos ellos en buena posición social. Es la otra cara de la moneda. La vida de los colonos franceses, en una próspera región que crece gracias a la opresión de los musulmanes, es descrita desde la perspectiva de aquellos. También ellos son hijos de esa región en la que han nacido y con la que se sienten identificados,  pero la separación de culturas se ahonda progresivamente.

El capítulo tercero es un canto a la amistad de la pandilla y a la llegada del amor, representado en Emilie, a la que Jonas no responderá positivamente por estar prometida con uno de sus amigos íntimos, pero que le marcará profundamente para el resto de su vida. Cuando lo intente, ya será demasiado tarde y la aparente indiferencia de Emilie le cerrará una puerta que él deseaba abrir: “todo ha terminado cuando ni siquiera había comenzado”. Esta época coincide con el proceso de descolonización de Argelia y los desgarros personales, familiares y políticos que esta guerra provocó. También a Younes-Jonas, que sin querer tomar partido porque odia la guerra, se encuentra entre unos, los suyos, y otros, los que le han acogido. Un retrato cruel de todas las guerras, especialmente de las civiles, que son especialmente dolorosas.

El último de los capítulos recoge la llegada muchos años después a Francia para asistir a los funerales de Emilie, y al reencuentro con aquellos amigos que la guerra y el nuevo país ha dispersado. Solo al final, en el tiempo de descuento, tiene la ocasión de reencontrarse con Jean Christophe, el amigo resentido que se niega a hacer las paces con él. “Justo cuando me dispongo a pisar el umbral de la zona franca, miro por última vez hacia atrás y los veo a todos sin excepción, vivos y muertos, de pie tras el gran ventanal, despidiéndose de mí con la mano”.

La novela, excelentemente escrita, contiene frases memorables y reflexiones de gran interés.

Ficha bibliográfica:

KHADRA, Yasmina, Lo que el día debe a la noche, Destino, Barcelona, 2009

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