Turquía. Éfeso: Roma y el cristianismo se dan la mano. 1 de abril (V)

DSC00587Buena parte del grupo posa ante el estadio de Afrodisias

El muecín nos despierta a las 6 menos cuarto de la mañana, a la misma hora que suena el despertador. El día se presume intenso, hay kilómetros de por medio y es preciso madrugar. El paisaje a través de Caria, la región próxima al mar que vamos a recorrer, adquiere ya los rasgos típicos del mundo mediterráneo: valles feraces regados por los ríos procedentes de la meseta, progresiva presencia de olivares y frutales y suave descenso hacia el mar. Y todo ello por buenas carreteras, la mayor parte convertidas recientemente en autovías.

DSC00578Los órdenes arquitectónicos están presentes en todo el conjunto

El primer destino es Afrodisias, capital histórica de Caria y famosa por el culto a Afrodita y su templo. La ciudad, algo ajena a los circuitos turísticos, constituye una gran sorpresa. Su esplendor data de los primeros siglos de la era cristiana, cuando Marco Antonio y Tiberio le brindaron su protección. Los restos son impresionantes y de gran calidad material y  técnica. El mármol es el material ordinario de construcción y los tambores, capiteles, entablamentos y sarcófagos pululan por doquier. Dos elementos me han parecido especialmente llamativos.

DSC00584Vista parcial del estadio, uno de los más completos del mundo romano

El estadio, el más completo que haya visto nunca, con la grada casi intacta y capacidad para 30.000 personas, y el teatro, impecable de sonoridad, elegancia, belleza formal y exquisitez en los detalles. Las termas, el pórtico de Tiberio, el odeón, el templo de Afrodita y el Sebasteion, templo dedicado a Augusto, son otros elementos dignos de mención.

La mañana fresca, la ausencia de turistas, el verde primaveral y la belleza del lugar ayudan  a disfrutar de un momento especialmente atractivo. Afrodisia es enclave que justifica por sí solo un viaje a Turquía, que cada día que pasa ofrece más alicientes.

DSC00585Santos Ursúa, todo un patricio romano sentado en su localidad

El descenso de Afrodisias hacia la costa lo seguimos haciendo entre frutales y naranjos, en medio de tierras feraces. Y tras un largo trecho en duermevela nos acercamos a Efeso, ayer urbe poderosa y hoy apenas una pequeña ciudad de 20.000 habitantes a la que la cegadura del puerto condenó a la insignificancia.

DSC00579El pórtico de Tiberio,  todavía esplendoroso, recibe al visitante

Éfeso nos evoca hoy, por un lado, la ciudad romana poderosa, con un templo de enormes dimensiones, el de Artemisa, considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo, y una ciudad excepcional, la más espectacular que yo haya visto nunca del mundo antiguo;

DSC00595La calidad del material y del artista corren parejas en este entablamento del odeón

y por otro, los comienzos del cristianismo de la mano de Pablo de Tarso, que dedicó una carta a los habitantes de la ciudad y pasó temporadas aquí en los sucesivos viajes misioneros, y de Juan evangelista, que vivió también aquí tras la destrucción de Jerusalén, sufrió destierro en la isla de Patmos donde escribió el Apocalipsis y acogió –presuntamente- a María, la madre de Jesús, mientras estuvo en este mundo.

DSC00603Vista general de la basílica bizantina de San Juan Evangelista

La visita la iniciamos por la colina situada en la actual ciudad de Selçuk, donde Justiniano levantó una gran iglesia bizantina sobre la pequeña iglesia que acogía la tumba de San Juan Evangelista. Sus enormes dimensiones acreditan el buen hacer de la época de Justiniano y en ella se pueden apreciar todas las características del estilo bizantino. Desde la colina se aprecia la ubicación del Artemision, el gran templo del que solo quedan restos de una de sus muchas columnas. Más tarde, en el museo de arqueología de Estambul podremos apreciar la maqueta del templo y los restos de columnas, frisos y otros elementos del mismo.

DSC00610Vista exterior de la Casa de la Virgen en Éfeso

La subida hasta la Casa de la Virgen, en lo alto del monte, nos permite apreciar la belleza del lugar y su estratégica posición frente al mar. La Casa de la Virgen, un lugar con mucho encanto natural y espiritual, aunque la edificación sea nueva con unos cimientos del siglo I, me trae el recuerdo de los paúles, congregación que a finales del siglo XIX propició el comienzo de las peregrinaciones. Sorprende que la imagen venerada sea la Virgen Milagrosa sin sus rayos, nada sorprendente para quienes crecimos cercanos a las hijas de la caridad, Santa Catalina Labouré y la medalla. Unos paneles en múltiples lenguas tratan de explicar la historicidad de los hechos, basados en los textos y la lógica. Sea o no verdad, que no es lo más importante, el espacio sencillo y recoleto, visitado por los dos últimos papas, es proclive a la emoción y la nostalgia.

2013-04-01 15.58.46El matrimonio Felones-Martínez de Eulate delante de la biblioteca de Celso

La bajada de la Casa de la Virgen conduce a la más espectacular ciudad helenística y romana que yo haya visto nunca. Las calles de un mármol impoluto, los templos, el ágora, las casas de la ladera, las fuentes, las letrinas, todo nos habla de una ciudad excepcional por la calidad y riqueza de sus construcciones. Pero hay dos elementos que sobresalen sobre los demás, la biblioteca de Celso, construida ya en el siglo II a.C., magnífico ejemplo de la asimilación del mundo helenístico por el romano, y el gran teatro adosado al monte Pion, también de época romana, con capacidad para 25.000 espectadores. No sé qué resulta más emocionante, si la vista desde el teatro hacia el puerto, hoy retirado 7 kilómetros, o la entrada a la ciudad desde la vía Arcadiana, que comunica el puerto con el teatro. Impresionante.

2013-04-01 16.39.33Vista general del gran teatro de Ëfeso

La conjunción latina logró uno de esos momentos mágicos que ocurren en los viajes. Una pareja sudamericana bailaba en el escenario y animados y jaleados por nuestro grupo derrocharon simpatía, alegría y buen ritmo.

El peaje del día lo constituyó una visita a una fábrica de pieles con desfile incluido. El presentador, José, español en Turquía, cantó las excelencias de los prendas y dirigió las ventas que, como siempre, dieron su fruto.

2013-04-02 06.03.47Vista de Kurahasi, con la isla en Samos en el horizonte

De Éfeso, adivinado a lo lejos, a Kurahasi, localidad costera nacida al calor del turismo. El alojamiento, un típico e insípido hotel de playa, nos deparaba una última sorpresa. Desde la habitación se divisaba enfrente la isla griega de Samos, apenas distante de la costa unos kilómetros. Samos, como casi todas las islas del Egeo, resultan hoy una paradoja de la historia.

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