Viaje a Turquía. Hierápolis-Pamukkale: ayer y hoy de una ciudad balneario. 31 de marzo (IV)

DSC00560Tras el viaje, un momento de relax en el hotel antes de iniciar la visita a Hierápolis

La insistencia e indicación sobre la hora fue baldía. A las 8,15 estaba redactando estas líneas cuando sonó el teléfono de la habitación. Era Francisco que nos recordaba que eran las ocho y cuarto. ¡Qué despiste! Rápidamente recogimos todo y bajamos precipitadamente sin tiempo para desayunar. Para sorpresa nuestra no éramos los últimos. María se había dormido y todavía tuvimos que esperar casi media hora antes de partir.

DSC00574Vista parcial de la necrópolis de Hierápolis, situada a la entrada de la ciudad

El hall del hotel era un hervidero. 250 jóvenes de entre 18 y 20 años, procedentes de la región del lago de Van, en la Turquía oriental, acababan de desayunar y se disponían a salir en los autobuses camino del mausoleo de Mevlana. Habían llegado en una epsecie de peregrinación desde lejos para pasar el fin de semana en un centro de espiritualidad derviche y visitar la tumba del fundador. Su presencia animó la espera.

DSC00566Vista parcial del grupo frente a la puerta de entrada de la ciudad

El día nos ha llevado de la región de Konya hasta la zona de Pamukkale, algo más de 400 kilómetros. Esto, que hubiera sido insufrible en Uzbekistán, lo es menos en Turquía. Nos ha permitido apreciar dos cosas de interés: la mejora de un país que crece económica, social y culturalmente y que se ha dotado de unas infraestructuras más que dignas, por un lado, y por otro, la diferencia paisajística que Turquía encierra. Tras la salida de la ciudad, en permanente crecimiento y con un urbanismo aceptable, tres tipos sucesivos de paisajes han captado nuestra atención: una inmensa zona de frutales, con la cereza como árbol dominante; unas tierras dedicadas al cultivo de la patata y el opio controlado; y, finalmente, ya casi en Pamukkale, la aparición del paisaje mediterráneo, con la presencia de la vid y el olivo.

DSC00568Vista de la calle porticada de Hierápolis

Tras la paradas pertinentes y una rápida comida en el hotel, hemos salido hacia Hierápolis-Pamukkale para visitar la ciudad romana. Conocía la existencia de ambas, pero no sabía que constituían un todo uno y que la ciudad estaba asentada en torno a las fuentes termales que, además, producen ese fenómeno tan singular y característico.

Hierápolis impone por su dimensión y la riqueza de sus restos arqueológicos. Una necrópolis de más de 1200 elementos, vinculada a una ciudad especializada en la curación de enfermedades, las termas, la puerta de entrada, un cardo con calle porticada de envergadura y otros elementos como el ágora, las letrinas y los dos teatros, además de los baños, es la primera sorpresa que Turquía nos ha deparado en una serie que no ha hecho sino empezar.

DSC00569Una de las muchas vistas del “castillo de algodón”

Y con la ciudad, la maravilla natural de las cascadas de aguas termales calcáreas que forman el “castillo de algodón”. El entorno y el día, casi veraniego, eran especialmente propicios. Y aunque la cascada parece venida a menos debido a la falta de agua, no deja de ser un espectáculo de interés. Una vez más, podemos apreciar el difícil equilibrio ente naturaleza y civilización, que es preciso conservar en beneficio de las generaciones futuras. En 20 años parece que hemos echado a perder la tarea de miles de años. ¿Lo conservaremos para las generaciones que vienen? Ser Patrimonio de la Humanidad exige cuidado y, a la vista de la situación, éste debería acrecentarse.

DSC00573Salida del agua termal en la piscina del hotel

La llegada al hotel nos depara otra sorpresa. Las aguas termales, ahora conviviendo con el barro, nos permiten disfrutar de un baño al aire libre compartido, alegre y juguetón.

Escribo estas líneas mientras el resto del grupo disfruta en la discoteca de la danza del vientre. Levantar acta del viaje implica estas pequeñas renuncias. Espero que alguien las agradezca en los próximos meses en una tarde nostálgica o las disfrute solo o en compañía. Si es así, el esfuerzo habrá merecido la pena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s