Viaje a Turquía. Capadocia: naturaleza, arte y eremitismo. 29 de marzo (II)

Tras una noche tranquila en la que pudimos recuperarnos del largo trayecto del día anterior, Capadocia nos acogió con buen clima y mejDSC00508or disposición. El menú preparado para este primer día era amplio y espectacular, y a fe que se ha cumplido con creces.

El grupo en la ciudad subterránea de Kaymakli

De buena hora, tras un sólido desayuno, iniciamos nuestro viaje por una región triplemente excepcional: por su novedad geológica, por su extraordinario arte y por su originalidad habitacional. Eso unido ha cuajado en el máximo nivel de protección cultural que depara la UNESCO, y varios enclaves hoy visitados han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.

Comenzamos por el primero de ellos, la ciudad subterránea de Kaymakli. La naturaleza de la tierra, volcánica y fácil de horadar y la llegada de invasiones obligaron a los cristianos de la zona a excavar verdaderas ciudades subterráneas en las que refugiarse y escapar del enemigo. Hoy día el espectáculo es impresionante y eso que la luz artificial y la adecuación en los pasos lo hacía todo más fácil. ¿Cómo sería la vida aquí durante varias semanas, con el riesgo de saber que tierras, casas, ganados y propiedades estaban siendo arrasados en el exterior? Espacios familiares y comunitarios, lugares de descanso y actividad se suceden en un dédalo interminable de pasadizos estrechos que, en pisos sucesivos, se van añadiendo progresivamente. Un verdadero descubrimiento que constituye la primera sorpresa del día.

DSC00514Vista de Gore desde la carretera

El paisaje es un continuo sobresalto de interés. En ruta hacia nuestro próximo destino pasamos por el pueblo de Gore, colgado literalmente del barranco. Abundan todavía las casas talladas en la roca, aunque lamentablemente buena parte de ellas se han abandonado y en los últimos años han sido derruidas y sustituidas por casas convencionales. La convivencia entre ruinas, antiguas casas rupestres, las nuevas construcciones y las mezquitas con sus esbeltos minaretes es el rasgo típico del pueblo, perfectamente visible desde la carretera.

DSC00518Típicas chimeneas en Pashavá

Nevsehir es ciudad moderna que casi llega a los 100.000 habitantes, ejemplo de la Turquía pujante que se abre al turismo y al siglo XXI. La ciudad, joven como el conjunto de la población turca, dispone de un nuevo campus universitario en construcción que habla de los progresos en el ámbito social. Una educación laica que es gratuita también en su nivel universitario como forma de empujar el desarrollo.

DSC00521Trini y Pello posan  en este su enésimo viaje de novios

La segunda gran novedad de la región, los pináculos de piedra fruto de la intensa erosión podemos verlos en Pashavá, a pie de carretera. Las simpáticas y conocidas formas de setas con sus característicos pináculos nos permiten apreciar “el tiempo geológico”, en palabras de Pello Eguren y pasear entre sus caprichosas formas.

DSC00526Vista general del pueblo rupestre de Zelve

Nuestra siguiente parada es Zelve, un pueblo rupestre de gran interés que mantuvo su población hasta los años cincuenta del pasado siglo. Las casas particulares, las iglesias y los espacios más comunitarios se suceden en las formas más caprichosas. Pasear por sus barrancos es aproximarnos a una parte de la historia de la humanidad, también presente en nuestra Navarra, que nos resulta hoy difícil de imaginar.

DSC00529María Luisa  y  yo ante una iglesia rupestre de Zelve

La última visita de la mañana rompe nuestro ritmo y nos acerca a un taller artesanal de alfombras doblemente sorprendente: por el trabajo de las tejedoras y por los fondos disponibles. Verdaderas maravillas en lana y seda se despliegan ante nuestra vista y los vendedores hacen gala de sus habilidades en la materia. María Luisa y yo decidimos adquirir una como recuerdo de nuestra visita a Turquía.

Allí en Oteiza, cada vez que la veamos o pisemos, recordaremos nuestra estancia en Capadocia. Precisamente hoy, el día en que cuelgo estas líneas en el blog, ha llegado la alfombra que acompañará nuestras estancias en la biblioteca.

El restaurante en el que comemos buenos productos locales con tortilla de patata incluida, es una copia hecha con buen gusto de un caravansaray de época, con un gran comedor con espacio para el espectáculo y habitaciones más pequeñas reservadas para grupos.

  DSC00539                                                                                        Monasterio femenino de Goreme

La tarde nos reserva la gran joya de la Capadocia: el museo al aire libre de Goreme, también Patrimonio de la Humanidad. Resulta sorprendente el lugar, la disposición de los espacios y el uso de los mismos. Una comunidad amplia viviendo en un mundo rupestre en el que no faltan iglesias, refectorios, lugares comunes y estancias en pisos sucesivos. La vida eremítica conoce aquí uno de sus episodios más esplendorosos. Y los siglos oscuros de occidente se convierten aquí en época de retiro y de esplendor artístico a la vez.

Es encomiable el esfuerzo por tallar estancias amplias en la roca, pero más encomiable todavía la iconografía y el estilo de las pinturas que decoran las paredes de las iglesias: desde el siglo VI al XII, sin solución de continuidad, se suceden un estilo más o menos depurado a base de trazos gruesos, rellenos de colores vivos, con los que los artistas locales o foráneos ponen su arte a disposición de la comunidad, reflejando pasajes bíblicos o vidas de santos.

DSC00540Un estilo que la Península Ibérica conocerá a partir del siglo X con caracteres muy similares. La iglesia oscura, la de Santa Bárbara o la de la serpiente son ejemplos que quedarán en mi retina de forma imperecedera. Pese a la destrucción de la época de la iconoclastia, las pinturas conservan todo su encanto y te hacen revivir una época en que la oración y la ascesis dominaban la vida del territorio.

Subida a una de las iglesias rupestres del complejo

La vuelta al hotel, previo paso por un taller de artesanía de joyas, culminó en la fortaleza de Úchisar, uno de los paisajes más espectaculares de la región. La enorme roca de toba, agujereada por doquier, resplandecía con el sol de poniente a nuestra llegada. Y la pregunta surge de nuevo: ¿Cómo vivían aquellas poblaciones?

DSC00544La fortaleza de Uchisar, encendida con el sol de poniente

Tras la cena, me retiro pronto para redactar estas notas. Veo en la tele las noticias de España, sin procesiones en Sevilla, Valladolid o Pamplona, y la desolación en las caras de los penitentes.

Hoy es Viernes Santo. Francisco Donézar ha seleccionado estas frases en el libro de viaje: “Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. El centurión, al verlo morir, dijo: verdaderamente este hombre era hijo de Dios”.

¡Por el madero

Ha venido la alegría

Al mundo entero!

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